Casi nunca me ha gustado la navidad: por la inactividad de las vacaciones, por la sensiblería de estos días, por el consumo que muchas cosas me queda vedado...
Debo reconocer, sin embargo, que poco a poco me he ido reconciliando con ella, conforme la he ido experimentando como tiempo de esperanza, como descubrimiento de que un mundo nuevo sigue siendo posible por más complicado que se nos presente... y es que Dios está con nosotros, todavía más: es-con-nosotros y mete el hombro en nuestra causa.
Por esto me alegro con todos quienes experimentan deseos de presente esperanzado para un futuro posible... me hermano con todos ellos y todas ellas....
Alegría compartida!⭐🎄⭐
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