Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.

domingo, 15 de febrero de 2026

Palabras que suman, palabras que restan

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí

[...] me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

León XIV (2026),  Escuchar y ayunar: la cuaresma como tiempo de conversión. Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma 2026, https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/lent/documents/20260205-messaggio-quaresima.html.

www.andaluciamedica.es

A veces nos perdemos de las "pequeñas cosas de la vida", esas que llamamos así porque son cotidianas y estamos muy acostumbrados a ellas. Las perdemos de vista, "se salen de nuestro radar". Y de vez en vez conviene traerlas a colación en nuestras conversaciones, en los asuntos que conviene reflexionar, porque en ellas puede haber claves humanizantes.

Hace algún tiempo publiqué un apunte  (APUNTES EN EL CAMINO: Risa que humaniza, risa que deshumaniza) en el que llamé la atención sobre la risa, dando cuenta de su carácter afiliante y refundante, pero también de su dimensión opresora, inmovilizante. Ahora quiero voltear un poco la vista hacia las palabras.

Palabras que restan

https://panoramacatolico.com/el-sindrome-de-la-maledicencia/

A principios de este mes, el 5 de febrero, León XIV propuso a la Iglesia -y a todo el que se le dé la gana leerlo- su mensaje para la Cuaresma 2026. Espero no pecar de obviedad si recuerdo a quien me lee que en una tradición milenaria tiempo previo a la celebración de la Pascua se dedica a que las personas puedan disponerse física y mentalmente para tener presente lo que vale la pena en el día a día, porque fomenta la vida, porque robustece la apuesta por el amor, por la justicia allí donde estemos, donde aportemos nuestra "cuota humanizante".

Pues bien, el sucesor del Papa Francisco trae a colación de la disposición física, mental y espiritual a los que somos invitados a sumarnos, una abstinencia que va más allá de ayunar y seleccionar los alimentos en algunos días: abstenerse de las malas palabras (no precisamente y meramente las palabras soeces, de las cuales escribí en el Apunte APUNTES EN EL CAMINO: La bendición y la maldición de las palabras soeces). 

Se refiere a esas palabras que restan, que incluso pueden de alguna manera ser semejantes a matar sin quitar la vida física, sobre las que de múltiples maneras personas sabias como Francisco de Sales (escribió en la Introduccióna la vida devota: de los demás o hablar bien o no hablar) o Juan Bosco (quien insistía a jóvenes y educadores que se cuidaran de murmurar, de maldecir, o sea decir mal unos de otros) o el Papa Francisco (quien en muchas intervenciones habló del tema, llegando incluso a afirmar que el que calumnia asesina, como en la Audiencia del 15 de diciembre de 2017). 

Personalmente he sido testigo de los efectos terribles para las personas y los grupos que tienen las palabras en las que se calumnia o injuria a alguien, sea por ignorancia (me acosó, sin conocer el significado real y jurídico del término) o por acción deliberada para tomar revancha de alguien o dañarlo por la razón que sea... 

Las palabras que restan son:

  • Las que sobajan a los demás, que humillan. Son las que utilizamos para descalificar, para burlarnos, para expresar nuestros prejuicios raciales, socioeconómicos, ideológicos).
  • Las que promueven el humor y la risa desafiliantes, que cosifica a los demás, que los desconoce la riqueza que tiene y puede tener cada persona.
  • Las que desvirtúan la realidad en la mentira. Al esconder la verdad terminan perjudicando a quien las dice, y muy seguramente a aquellos que conviven.
  • Las que en su vaguedad nos impiden nombrar acertadamente la realidad para interactuar con ella; como sucede con el lenguaje lépero -muy pobre en recursos y significados, que en una palabra quiere agotar toda la realidad).
  • Las que impiden el silencio, que aturden y que imposibilitan la escucha de los demás.
  • Las que encasillan y reducen toda la riqueza de una o más personas en un adjetivo utilizado de manera totalizante (como cuando decimos de alguien que es un pendejo o que es brillante: todos somos más que eso y quien nos lo dice nos encasilla, nos encuadra, con buena o mala intención).
  • Las que se usan para murmurar, que significa hablar mal de los ausentes, generando una visión de sus personas y actos ante las cuales no pueden decir sus propias palabras, explicarse o mostrarse para romper la visión unilateral de los murmuradores.
  • Las que desconocen a los demás, que lanzan mensajes xenófobos, incluso beligerantes, que provocan enfrentamientos entre las personas, los grupos y las naciones. Son las palabras del odio (APUNTES EN EL CAMINO: Si el odio empieza con las palabras... la paz comienza con la educación), del conflicto que no se resuelve en justicia, de la violencia que apabulla.

Se trata de términos diabólicos (en este momento, por favor deja de lado las paranoias y falsificaciones religiosas que hacen ver diablitos por doquiera). Diabólico en su etimología es antónimo de simbólico y se refiere a lo que arrojado entre las personas las separa. Lo diabólico no es humanizante porque impide la alteridad, la posibilidad de ser por con y para los demás... Disminuye la capacidad de acometer juntos los desafíos que nos plantean nuestro lugar y nuestro momento para que de alguna manera podamos vivir en dignidad.


Palabras que suman

www.clasificacionde.org

Por el contrario, las palabras que suman son:
  • Las que reconocen y agradecen a los demás lo que son, lo que hacen, lo que comparten, lo que aportan en los procesos de vida, del mínimo que sí es posible de justicia...
  • Las que permiten que al hablar podamos compartir lo que entendemos, formas de comprensión que permiten la interacción con uno mismo, con los demás, con el mundo (las palabras denotativas)
  • Las que permiten atisbar lo inefable, como las que en el arte nos asoman a la grandeza y al misterio propio, de quienes coinciden con nosotros en la vida, de la magnificencia de nuestra casa común. Son las que llevan a la contemplación, al silencio que es siempre buen hermanito de nuestra habla, porque lleva a la escucha de los demás e incluso de uno mismo.
  • Las que nos pro-vocan hacia las posibilidades holísticas que tenemos, que nos convocan a actuar, a reflexionar, a agradecer, a celebrar el día a día y los grandes momentos de la vida, esos que reflejamos en las efemérides, que nos permiten resignificar el tiempo.
  • Las que llevan de la inquina y la animadversión a la paz y la esperanza.
  • Las que nos auxilian para superar el conflicto, para desmantelar la violencia; que nos permiten asumir nuestra ética y compartirla con los demás.
  • Las que promueven el humor que nos rehace, que nos permite relativizar lo que en la vida nos parece enormemente amenazante y así nos ponen en condiciones de interactuar con los desafíos del día a día.
  • Las precisas, las que van más allá de la vaguedad de la vulgaridad, que al no decir en realidad algo, llevan a la indiferencia y la inmovilidad.

Se trata, entonces de términos simbólicos, lo contrario a diabólicos. Las que permiten el reconocimiento de los personas como seres capaces de empatía y compasión; también de inteligencia y voluntad para avanzar los caminos de libertad a los que estamos llamados desde nosotros mismos, pero siempre por, con y para los demás en el mundo. 

Lo interesante de todo esto es que, con un poco de atención a "las cosas pequeñas", las del cada día, podemos detectar en nosotros la maledicencia, pero también la benedicencia (decir mal, decir bien) y podemos dar pasos humanizantes, que por pequeños que sean siempre abonan para la construcción ética de nuestra vida personal y comunitaria... Y mejoran nuestro universo individual, el de nuestras interrelaciones; nuestro presente y la posibilidad de heredar un mundo mejor que el que hemos recibido.


sábado, 31 de enero de 2026

Nadie enciende una lámpara... para meterla debajo de la cama. Don Bosco y su pasión como difusor

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Cuando niño, ya lo he contado en estos Apuntes, leí la biografía de Don Bosco y quedé impactado. En mis palabras de adulto encontré una persona que desde niño se topó con cosas importantes para vivir y se puso a compartirlas, con gran pasión, con mucha entrega y no menor creatividad. 

Fue saltimbanqui (que en castellano significa alguien que hace acrobacias y peripecias físicas al aire libre) y ello le daba pauta para replicar la homilía que había escuchado yendo temprano a misa y memorizándola casi por completo. Aprendió instrumentos musicales, participaba en "grupos de estudio" con sus compañeros de escuela. 

Ya siendo sacerdote, echó mano de todo tipo de recursos que tuvo a su mano, o que creó, para llegar a las personas: hizo coros, se acercó al mundo del trabajo infantil y juvenil para hacer contratos de trabajo, incluso llegó a poner escuelas para tener contacto mayor tiempo con los jóvenes y hacerles llegar su mensaje. 

Hoy, invitado por Itzel, amiga y de alguna manera compañera de vocación, quiero hablar de una faceta poco vista del santo de los jóvenes: la de autor y editor. 

Muy al inicio de su apostolado, consumido por la pasión de apoyar a cercanos y remotos para que pudieran concretar su cristianismo en una sociedad cambiante, que requería personas santas, sanas y sabias, se entregó a escribir: hizo manualitos, libros de texto de las más diversas asignaturas: matemáticas, historia sagrada, etc. Escribió biografías que hoy siguen siendo famosas, como la de Domingo Savio, Miguel Magone o Francisco Besucco... No menos famosas son sus obritas de teatro. Promovió la colección de "Lecturas católicas" y la "Biblioteca de la Juventud Italiana". Todo lo que cabía en la denominación buena prensa.

1174 textos impresos -dice la página oficial de los salesianos- (https://www.sdb.org/es/Dicasterios/Comunicacion_social/Historia/DON_BOSCO_E), todos de su pasión por compartir la luz que encontró desde niño y que fue haciendo intensa al pasar de su formación y el inicio de su vida sacerdotal... Pues... nadie enciende una luz para meterla debajo de la cama. Y menos en tiempos tan complicados como los que vivió el santo piamontés, con una incipiente prensa que publicaba todo tipo de materiales, generando desconcierto y muchas veces desinformación entre las personas que sabían entonces leer y escribir. 

Tan solo unos pocos años antes, Gregorio XVI, papa, había alertado contra la libertad de prensa, por todas las ideas modernas que se transmitían en revistas, opúsculos y libros y que muchas veces eran contrarias a las ideas eclesiales. Don Bosco, lejos de lanzar anatemas, se lanzó con todo a utilizar las ventajas de la prensa para difundirlos valores del evangelio y para dar herramientas formativas para adolescentes y jóvenes.

También fue periodista: fundó el boletín salesiano, revista mensual publicada en muchos idiomas, llenos de noticias de casa, pero también de artículos, crónicas y demás géneros periodísticos disponibles en la segunda mitad del siglo XIX. 

Pero eso no fue suficiente. Conforme fue consolidando la estructuración de su obra educativa, creó una formación técnica que tenía como intención dar herramientas para una vida ciudadana honesta a los egresados de sus casas salesianas. Y sí, mató varios pájaros de un tiro: puso la formación de artes gráfica: tipografía, impresión, encuadernación, distribución. 

En 1861 nació la tipográfica salesiana, para la siguiente década era tan importante, que hasta producía su propio papel y contaba con tecnología suiza de punta. El Boletín Salesiano de Centroamérica, en su edición de octubre del 2017, cuenta parte de los logros de esta historia, que fue acogida y potenciada por los hijos de Juan Bosco, creando editoriales y -después- radiodifusoras y televisoras en muchos países del mundo. Yo personalmente conocí La voz del Upano, un complejo radiofónico y televisivo en la Amazonía ecuatoriana, creado para llegar con buenos contenidos a todos los rincones posibles: impresionante en los últimos años del siglo XX, cuando los conocí.

El 24 de mayo de 1946 el papa Pio XII nombró a Juan Bosco patrono de los editores. Y en su persona, reconoció la importancia de lo que hoy llamamos pastoral de la comunicación. Llama la atención a todos los que compartimos buenas noticias, incluidos los educadores, para echar mano de los medios de comunicación para llegar al afecto y la inteligencia de las personas que nos toca acompañar: la buena prensa, los contenidos humanizantes adecuadamente difundidos son de gran valor para construir un mundo más como Dios quiere. 

Al ir escribiendo estas palabras, tomo conciencia de la influencia del patrono de los jóvenes y los editores en mi propia opción como autor, como editor (que lo fui durante más de tres lustros), como blogger. Y me siento afortunado de vivir en esta época con tantas posibilidades comunicativas, porque si encendemos un lámpara o la recibimos encendia, tenemos muchas, muchas, muchas oportunidades para alumbrar allí, donde nos ha tocado vivir. 



viernes, 30 de enero de 2026

Para celebrar a Mahatma Gandhi: Día Escolar de la No Violencia y Paz

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

www.unicef.org

Una arista en el amplio mundo de la educación en la paz para la paz

Mohandas Karamchand Gandhi murió en 1948; el 30 de enero, para ser precisos. 

De entonces a la fecha su figura ha sido todo, menos indiferente. Denostada por unos, ensalzada por otros, en cualquier caso nos remite a un compromiso político, con las causas de su tiempo y con una metodología de no violencia que puso en el panorama la consideración de otros métodos para resolver conflictos y abordar las violencias. 

Se han instaurado muchas formas para conmemorar lo que él sigue representando. Entre ellas surgió la que en 1976 estableció España para conmemorar la posibilidad del compromiso con la no violencia y la paz y que fue asumida en 1993 por la Organización de las Naciones Unidas a través del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y que hasta la fecha conocemos como Día Escolar de la No Violencia y Paz.

En su página, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en México, consigna:

El mensaje básico al conmemorar este día es: "Amor universal, No-violencia y Paz. El Amor universal es mejor que el egoísmo, la No-violencia es mejor que la violencia y la Paz es mejor que la guerra". El procedimiento didáctico de esta educación en valores debe ser vivencial y en cada escuela permitir la libre aplicación según su propio estilo didáctico. Asimismo, durante este día, las instituciones educativas se comprometen a fomentar la paz y entendimiento entre personas de distintas procedencias y modos de pensar.

Un día en el calendario escolar para hermanarnos en intención y poner sobre la mesa lo que debería ser la forma habitual de convivir en las instituciones escolares: la paz como una forma de vida que nos permite ser personas en el proceso humanizante que nos convoca en las escuelas (¿De qué hablamos cuando hablamos de paz?). Y también de vivirnos permanentemente invitados a ser siempre activos y creativos para solucionar los conflictos, las violencias de una forma fraterna, creativa, profesional; que al mismo tiempo que soluciona las situaciones que inciden divergentemente en la concreción de las relaciones interpersonales, se vuelvan escuela de que la paz es posible (La paz es posible... ¡Tiene que ser posible!).

La UNICEF, por su parte, señala (https://www.unicef.es/educa/dias-mundiales/dia-escolar-no-violencia-paz):

En el Día de la Paz, los centros educativos se comprometen como defensores de la paz y entendimiento entre personas de distinta procedencia y modos de pensar.

Y también:

Una educación inspirada en una cultura de no violencia, paz y buen trato permite a nuestro alumnado adquirir conocimientos, actitudes y competencias que refuercen su desarrollo como ciudadanos globales críticos y comprometidos con sus derechos y los de otras personas.

Propone algunos recursos para trabajar en los niveles escolares que van de la infancia a la juventud temprana; muy interesantes. 

Y es que lo de la escuela implica más que la escuela

Hasta aquí, pareciera que se trata de un asunto para maestros y alumnos, cuando mucho de directivos y administrativos, también. Pero, a mi parecer, se trata de una invitación que nos compete a la mayoría, porque todos tenemos algún tipo de contacto con familias que tienen hijos y, por pequeño que parezca, algo se puede hacer para poner sobre la mesa que la paz y la forma de solucionar sus vulneraciones de manera crítica, constructiva, "no violenta" es algo que hay que construir permanentemente. 

Aquí no hay "progreso lineal evolutivo": a cada generación le toca enfrentar el conflicto, la indignidad, la violencia de todo tipo y -al mismo tiempo, sin falsos romanticismos- generar las opciones y las acciones humanizantes que crean el mejor mundo posible para cada persona (en su individualidad y comunitariedad); un día a la vez, momento a momento. 

No violencia y paz: una invitación continua para dotar a cada generación de personas de las herramientas para afrontar su aquí (próximo y lejano ) y su ahora (en perspectiva histórica) para ser lo que humanamente nos sea posible; de a como nos toque. 

sábado, 24 de enero de 2026

El poder de la juventud en la cocreación de la educación

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

[...] el acceso a la educación no basta. En un momento en el que los desafíos climáticos y los cambios tecnológicos están repercutiendo en los métodos tradicionales de enseñanza a gran escala, la educación ya no puede concebirse sin los jóvenes, sin la voz de quienes se benefician de ella. La educación debe construirse con ellos. (Mensaje del Sr.Khaled El-Enany, Director General de la UNESCO,con motivo del Día Internacional de la Educación, 24 de enero de 2026)

Unesco - Weiwei Kang

¿Capaces o incapaces?

Estudié la primaria y los dos primeros años de secundaria en colegios particulares, en Toluca. Nada especial, hasta donde yo me acuerdo. 

Pero cuando llegué a Villa Estela -aspirantado salesiano con estudios de nivel superior- comenzó toda una revolución. Me atrevería a decir que teníamos fiestas hasta porque volaba la mosca: la independencia, el 12 de octubre, la revolución, las fiestas navideñas, la de Don Bosco... y además de ellas, concursos de conocimientos, festivales artísticos o culturales... Y lo que me dinamizó totalmente fue que en todo ese universo de educación extracurricular nosotros teníamos un papel importante qué jugar. 

Los educadores nos delegaban muchas cosas y nosotros teníamos que proponer, acordar, resolver conflictos... y "dar la talla" en ello.

Al siguiente año, en la Normal Primaria (en aquel tiempo educación media superior profesional) tuvimos delegada gran parte de la vida de nuestra institución: la animación de los momentos del año los hacíamos en pequeños grupos que llamábamos clubes. Los fines de semana -a nuestros 14-18 años-  teníamos bajo nuestra responsabilidad trabajo de educación no formal en lo que entonces se llamaba "oratorios festivos": organizarlo, dialogar con las personas, organizar las misas, las pláticas formativas... Y paulatinamente fuimos introducidos al mundo de la educación básica, hasta que en el 4o año de normal teníamos totalmente a nuestro cargo grupos de primaria. En el colegio anexo a nuestra normal, incluso la subdirección estaba encargada a uno de nuestros compañeros. 

No se diga en los años posteriores, cuando estudié filosofía, en la cual entre los 20 y 22 años prácticamente éramos corresponsables de toda la vida: hacíamos en conjunto con los formadores la planeación y presupuestación, la organización del funcionamiento diario de la casa y, como desde tiempo atrás, los trabajos educativos no formales en distintos lugares de la ciudad de México y de la Sierra Mixe de Oaxaca. 

¿Para los jóvenes o con los jóvenes?

Lo interesante de lo que viví mientras me formaba como educador fue la experiencia de que hay una gran diferencia entre educar "a" o "para" los jóvenes y hacerlo con ellas y ellos.

A lo largo de los años me he ido topando con personas que niegan la posibilidad del protagonismo juvenil en los procesos educativos... Hay que tratarlos como los "irresponsables" que más una vez son, como los incapaces que pueden ser imaginados. 

Subidos en el pedestal de la trayectoria vivida y -posiblemente de los estudios de escritorio desconectados de la realidad que redundan en impresionantes grados académicos- quienes diseñan, administran, ejecutan las distintas aristas de los procesos educativos se sienten llamados a entregar todo para sus discípulos, organizándoles hasta el mínimo detalle y después exigiéndoles que se conformen al molde que desde su adultez ingenua y con pretenciones de omnipotencia han diseñado para niñas, niños y jóvenes. 

Y entonces se especializan en toda clase de mecanismos de control para que formandas y formandos quepan en una horma hecha a priori y que muchas veces se resquebraja porque los destinatarios parecen no caber en ella.

Afortunadamente desde hace siglos ha habido quienes saben por experiencia propia suficientemente razonada, que "nadie puede formar a nadie"; pero que es posible que quien ha vivido un poco más -o mucho, como yo- diseñe condiciones para que aquellos a quienes llamamos educandas y educandos se formen, desatando y apropiándose de su dinamismo de persona, de su forma de ser humana o humano.

Ignacio de Loyola (en la forma en que plantea a quien dirige los ejercicios espirituales que solo puede acompañar al ejercitante, que es quien realmente se ejercita), Felipe Neri, Juan Bosco (tan mencionado en estos apuntes), Robert Baden-Powell, María Montessori, son algunos de los nombres cuya vida y reflexión vienen a mi mente. Todos ellos supieron que involucrar a niños, niñas y jóvenes para que sean educadores y co-educadores es una excelente apuesta... 

Vivieron en carne propia que una vez que se supera el miedo a los errores de los menores y los no tanto, las posibilidades humanizantes de todos los miembros de la comunidad universitaria son potenciadas (te puede interesar este apunte Quien es tratado a la altura de las expectativas es capaz de eso... y más). 

El poder de la juventud en la cocreación de la educación

Viví la experiencia de ser scout (esculta, dicen en algunos lados): en la niñez y pubertad y en la adultez; en carne propia y en la de mis hijas y otros niños y jóvenes. Nadie me lo cuenta: desde los 7 años las niñas y los niños pueden aportar para diseñar la concreción de un programa educativo; pueden aprender a ir teniendo sus propias metas educativas, esas que los potencien como personas en las distintas áreas de su crecimiento como personas que por, con y para los demás se humanizan al responder a los desafíos humanizantes de su realidad, del mundo que les tocó vivir. ¡Cuánto más a los 11, los 15 o los 18 años!

El método propuesto por Baden Powell es sencillo y parte de lo fundamental: el compromiso libre, personal, de participar en un juego individual y grupal que le permitirá si quiere ser siempre mejor para estar siempre listos para servir a sí mismos, a su familia, a su sociedad. 

Los educadores tienen la misión básica de ir creando posibilidades acordes a la edad de sus "hermanitos" scouts: les acompañan para que tengan la costumbre periódica de verse como personas en crecimiento, a descubrir en qué han avanzado y en qué pueden avanzar: tanto en el cultivo de sus habilidades, como en la conformación de su carácter y de la forma en la que se relacionan consigo mismos, con los demás y con el mundo.

Les ayudan a diseñar actividades para lograr continuar en lo que han logrado y en caminar haia lo que pueden creer: les dan instrumentos para llevar su propio seguimiento, para hablar cada tres o cuatro meses de las cosas que están haciendo, de las que quieren hacer; de la importancia de observarse y de observar al equipo pequeño y al más grande que es el grupo; les crean espacios para sentirse parte de un movimiento que los impulsa; los ayudan a acometer desafíos en las cuales con pensamiento crítico y creativo solucionen problemas teniendo en la mira el bien común.

Más de uno me dirá: que eso no es verdad y yo le diré: sí y no. Hay educadores en el escultismo que no apuestan con, por y para los procesos coeducativos de los jóvenes. Pero muchos lo hemos hecho y somos testigos de los frutos que da educar de esa manera.

Y quienes hemos compartido espacios escolares diseñados de esta manera también podríamos hablar de lo poderoso que es educar con los estudiantes y no solo para ellos. 

Este 2026 la UNESCO nos invita a conmemorar el Día internacional de la juventud justamente reflexionando y dejándonos sentir "tocados" por la consigna que he decidido utilizar también como título de este apunte, que bien podría ser hermanito de este otro: La educación del león no es como la pintan... ¡ni los leones tampoco!

Toda la estructura educativa existe en función del universo de los educandos. Ellos experiencias sus necesidades, conocen de sus intereses; saben cómo van viviendo en cada etapa: por supuesto que pueden realizar propuestas interesantes, que serán cada vez más certeras conforme participen como co-creadores de su formación (quien nunca lo ha hecho, es posible que comience desatinadamente; pero el tino mejora con la práctica, en cualquier ámbito). 

Por si alguien está inquieto: no estoy diciendo que solo los educandos dirijan, ejecuten y hagan la educación. Ya en otros espacios he señalado que el sujeto de la educación es en realidad toda la comunidad educativa, lo cual incluye a educadores, administrativos, familias. 

Es un hecho que el poder juvenil existe: ¿es concordante, convergente con la propuesta y acción de sus procesos educativos? Porque de no serlo, será discordante, divergente como hemos visto en tantos escenarios... y tendrá razón Lipovetsky, cuando decía en La era del vacío:

"Por la marea de la apatía, hoy la escuela se parece más a un desierto que a un cuartel; no hay motivaciones ni interés, el colegio es un cuerpo momificado que sobrevive por la rutina institucional, pero la seducción de los jóvenes ya no pasa por el saber ni por el templo escolar ..." 

Y es que quien es mero espectador solo se apersona para decir si algo le gusta o no; quien es protagonista vive en carne propia lo que le pertenece, no lo que le han preparado; y entonces todo cambia: en casa, en la escuela y -por increíble que parezca- en el diseño y la instrumentación de las políticas públicas. 

Me encanta que este inicio de año se nos invite a mirar de otra manera la educación que necesitamos, en palabras del director general de la UNESCO ya citadas en el epígrafe de estas letras: 

la educación ya no puede concebirse sin los jóvenes, sin la voz de quienes se benefician de ella. La educación debe construirse con ellos

domingo, 5 de octubre de 2025

Redefinir la docencia como una profesión colaborativa. En el Día Mundial de las y los Docentes

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

En este Día Mundial de los Docentes [2025], la UNESCO, la OIT, el UNICEF y la Internacional de  la  Educación  exhortan  a  gobiernos  y  asociados  y  a  la  comunidad  internacional  a  suscribir el compromiso colectivo de lograr que la colaboración sea reconocida como norma dentro de la profesión docente, pues solo con una cooperación eficaz a todos los niveles podremos construir en el mundo entero sistemas educativos que sean realmente integradores, equitativos y resilientes.

 Mensaje conjunto de la UNESCO, la OIT, el UNICEF y la Internacional de la Educación

Cuando llegué a uno de los lugares donde he trabajado, dos cosas que tienen que ver con el tema de reflexión del Día Mundial de las y los docentes, llamaron fuertemente mi atención, a pesar de que ya conocía la institución.

           Por una parte, cada semestre se hacía una elección muy formal de líderes y de conformación de equipos entre los estudiantes, que eran comunicados a todo el profesorado y, a lo largo de las semanas, no tenían ninguna función real. Se trabajaba en un modelo de individual, con pequeñas acciones entre alumnos realmente poco significativas para su formación ciudadana. Era muy difícil ver un aula en la que las sillas y las mesas de trabajo estuvieran organizadas de otra forma que no fuera la fila tradicional.

          Por otra, cuando en academia de profesores tuvimos que abordar un proyecto que abarcaba varias semanas, dos o tres profesores quedaron con la actividad a cuestas, sin actas de acuerdo y con la "desaparición" silenciosa de los compañeros que no se acomodaron en la forma colaborativa que requería la encomienda.

         En múltiples niveles, las y los docentes son islas que trabajan en muchísimos casos de maravilla, pero solas y solos. De manera inmediata, eso puede ser hasta benéfico: el estudiantado tiene cuadernos impecables, resultados aceptables en exámenes, presentaciones exitosas de proyectos cuando el estilo didáctico que profesores y profesoras practicas es más activo. 

          De manera mediata, termina siendo más pérdida que ganancia: la propuesta educativa de su centro escolar termina siendo muy limitada, poco capaz de responder a desafíos contextuales, de acompañamiento educativo, de respuesta a las necesidades de niñas, niños, adolescentes y jóvenes encomendados a su labor; pues enfrentar los retos más allá de la clase que se da en el aula, requiere trabajo colaborativo, articulado, que solo se es posible cuando el sujeto educador es una comunidad y no solo mujeres y hombres en lo individual.

          Además, maestro isla forma estudiantes isla, que terminan siendo ciudadanas y ciudadanos isla, incapaces ellas y ellos de acometer la construcción del bien común en sus familias, sus trabajos, su vecindario, bajo el "mientras yo esté bien, yo cumpla, yo haga lo mío y no me meta contigo, que el mundo ruede" (creo que te gustará leer Sí te metas en lo que no te importa). De la nada, nada sale; del individualismo sale individualismo... 

Y aunque en las escuelas se diga que se forma para la colaboración y el diálogo, en realidad se educa para el cumplimiento egocéntrico que no atina a mirar más allá de entregar buenas tareas y sacar altas calificaciones.

          Todavía más: magisterio -y directivas y directivos- aislado es más fácilmente mal tratado y mal tratador laboralmente. Las directivas y directivos que solo ven los resultados individuales de sus docentes tienen muy poco empacho en deshacerse de sus subordinados, fomentando  una rotación de personal perjudicial en mucho más que el beneficio que se obtiene de dotar a un grupo de un profesor y "ya está"... Directora o director que forma comunidad educativa en la que se colabora de múltiples formas, suelen tener mucho menor rotación: el empleo es mucho más respetado.

          Podría decirse lo mismo de la relación sindical: maestro aislado es menos tomado en cuenta por sus representantes sindicales, que todo un grupo que interactúa, que se organiza, que presiona si es necesario. O la relación conflictiva con madres y padres de familia: es más fácil sumar a quienes fungen como tutores de estudiantes, cuando hay una propuesta orgánica de institución, con mecanismos de colaboración, interacción, de retroalimentación y mejora, incluso cuando las exigencias de padres y madres son justas (muchas veces lo son) y se asumen en equipo, más allá de uno o dos "involucrados").

         Las políticas públicas en torno a la educación se construyen de una forma distinta cuando brotan de la colaboración de, por y para las y los docentes, que cuando se realizan desde el voluntarismo ideológico de unos cuantos actores políticos que imponen modelos educativos, incluso normas y planes de estudios que terminan siendo ocurrencias de periodos de gobierno.

El día mundial de las docentes y los docentes surgió a partir de la iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de llamar la atención de todos los países del mundo sobre las condiciones laborales del personal docente (1966 y 1997). Ha sido acogido por la Organización de las Naciones Unidas a través de la UNESCO y la UNICEF y se conmemora desde 1994.

         Es una efeméride para no olvidar las implicaciones sociales, políticas y económicas de la profesión docente, de la cual depende en muchas formas el presente y el futuro de los países, de las sociedades.

          Con la idea de Juntos por los docentes, juntos por el mañana, este 2025 UNESCO, UNICEF, OIT y la propone bajo el eslogan Redefinir la docencia como una profesión colaborativa. 

           Es una llamada para tomar postura respecto de todo lo que he compartido en este apunte, para dar pasos reales en las escuelas, en la relación de las familias con las y los docentes... Para impulsar modelos educativos, políticas públicas que al formar desde la formación inicial docentes colaborativos, permitan una verdadera educación de mujeres y hombres colaborativos, ciudadanos capaces de colaborar para asumir los desafíos humanizantes que su aquí y ahora les demandan y que son la semilla de un futuro con espacio para la dignidad humana. Porque ante las posibilidades de la construcción humana, el yo no se basta a sí mismo (puedes leer Cuando el yo no es suficiente: ser por, con y para los demás y el mundoExitosos... y en el fondo fracasados: reflexiones al inicio de un ciclo escolar)

Muchísimas personas podemos colaborar para la dignificación y profesionalidad docente que sustraiga del aislamiento pedagógico, laboral, vocacional del magisterio, para darle carta de ciudadanía a una forma de relación que responda al imperativo antropológico de ser más por, con y para los demás. ¿qué puedes hacer en tu ámbito? Al menos, regalarte unos minutos para reflexionarlo y compartirlo. Y si hay algo más, irlo volviendo parte del patrimonio común de responder al reto de una formación más fiel al llamado de ser más con, por y para los demás en el mundo, encargándonos en un horizonte de trascendencia, del mundo que nos carga. 


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