Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí
Quejarse no es algo nuevo. Pero no quiere decir que necesariamente todo sea motivo para quejarse en el día a día. Si se está atento y se observa, en nuestro alrededor hay personas que día a día se levantan, se esfuerzan, se las ingenian para salir adelante, para apoyarse unos a otros.
Sí: los seres humanos somos limitados, no existen los químicamente puros, asépticamente buenos. Muchos hacemos disparates, incluso barrabasadas, pero eso no suprime el hecho de que hay quienes también buscamos un mundo más humano y que esa sea la tónica principal de nuestra existencia, incluso en medio de los errores.
Hace tiempo, mientras trabajaba en un espacio de formación permanente con adultos, comentamos que en Tlaxcala –al menos- uno de cada dos muchachos en edad de estudiar bachillerato ya no va a la escuela. Alguien señaló muy enfática y convencida “con razón hay tanto vago”, como diciendo que las cosas están mal con los jóvenes de ahora.
Esta forma de ver la realidad es muy común: nos enteramos de muchachos en pandillas, de las acciones del crimen organizado o la delincuencia común, de los pleitos que existen entre familiares y vecinos y muy fácilmente pensamos que todo está mal, que el género humano está al borde de la extinción porque TODOS hacemos atropellos y NADIE guarda ya los “viejos buenos valores”.
Pero no, no todas las personas son así. Lo que pasa es que quienes son y actúan de otra forma no nos parecen noticia, no brillan con la luz de los mismos reflectores y por lo mismo pasan desapercibidos.
Pero no, no todas las personas son así. Lo que pasa es que quienes son y actúan de otra forma no nos parecen noticia, no brillan con la luz de los mismos reflectores y por lo mismo pasan desapercibidos.
Quejarse no es algo nuevo. Pero no quiere decir que necesariamente todo sea motivo para quejarse en el día a día. Si se está atento y se observa, en nuestro alrededor hay personas que día a día se levantan, se esfuerzan, se las ingenian para salir adelante, para apoyarse unos a otros.Sí: los seres humanos somos limitados, no existen los químicamente puros, asépticamente buenos. Muchos hacemos disparates, incluso barrabasadas, pero eso no suprime el hecho de que hay quienes también buscamos un mundo más humano y que esa sea la tónica principal de nuestra existencia, incluso en medio de los errores.