Caminar, vivir, compartir...

Durante años muchos viajeros han llevado consigo libretas para apuntar sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades...Va aquí una de ellas para consignar los apuntes al vuelo en este viajar por la vida y la educación.

Al andar se va haciendo el camino y uno lo siente y lo piensa y lo quiere compartir...

Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir sus Notas en el camino.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Yo migro, tú migras, todos migramos

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí

La migración es de lo más humano


Mi niñez y juventud las pasé de un lado a otro, y no por turismo, que también he hecho. De pequeño fui a donde a la familia la llevó el trabajo de mi padre: DF, Monterrey, Toluca. Cuando llegué a la adolescencia abrí la puerta de mi casa para ir en pos de mi futuro y ello me arrojó a Tlaxcala, Puebla, la Sierra Mixe de Oaxaca, el Distrito Federal, el Estado de México, Colombia y, ya con relativa estabilidad laboral, me ha detenido una vez más entre Tlaxcala y Puebla.
          No soy el único con una trayectoria similar: uno de mis hermanos vive en China, otra en Canadá. Los tres hemos ido de aquí para allá, como los menores de edad que son noticia por llegar solos a los Estados Unidos o a cualquier otro país, provenientes a veces de muy lejanas tierras.
          La Organización de las Naciones Unidas calculaban que en 2016 las personas que vivía fuera de su país de origen era de 244 millones, 41% más que en el 2000. En un artículo de julio de 2018, la BBC hablaba de unas 11 millones de migrantes indocumentados solamente en Estados Unidos

La migración y las escuelas... asignatura permanente

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más acerca del autor haz click aquí

Migramos, siempre migramos

Foto: Facebook Un mundo una nación
Esta reflexión fue escrita en mayo de 2010... Hace ya muchos años. Sin embargo lo fundamental de sus ideas continúan vigentes y es pertinente regresar a ellas, porque tocan la entraña de los procesos humanizantes. En ese momento el tema lo puso sobre la mesa la ley antiinmigración que promulgó Arizona, estado del vecino país del Norte. Ahora vivimos el arribo y tránsito de la Caravana Migrante en la que participan miles de centroamericanos. En el futuro será otro hecho, como los que sacuden a los países europeos o a los asiáticos.
          Los humanos migramos: siempre migramos (puedes leer el siguiente texto: https://misapuntesenelcamino.blogspot.com/2018/11/yo-migro-tu-migras-todos-migramos.html. Unos en situaciones de ventaja legal, social y económica y otros en unas de gran vulnerabilidad desde cualquier punto de vista. En cualquier caso por distintos motivos dejamos nuestros lugares de origen y nos integramos en otros espacios, con personas con las cuales al paso del tiempo nosotros o nuestra descendencia tejerá una mezcla que puede estar llena de riqueza, y que seguramente no estará exenta de problemas y conflictos. El tema de la migración existe, es permanente y no podemos dejarlo de lado en ninguna de sus vertientes, mucho menos en las escuelas de todos los niveles educativos.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Más difuntos y menos cadáveres

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Socorro Romero Vargas, si quieres conocer más sobre la autora, haz click aquí


Los campos de concentración, haciendo de la muerte algo anónimo (lo que hace imposible averiguar si un preso está vivo o muerto), le robaron a la muerte su significado, el final de una vida cumplida. Se llevaron a la persona de su propia muerte, lo que demuestra que de ahora en adelante no pertenecía a él ni a nadie.
Hannah Arendt "Los orígenes del totalitarismo" (1951)


¿Hablar de la muerte?

De la muerte, como quiera que sea, hablamos con mucha frecuencia... o tal vez fuera más preciso decir que solemos conversar sobre quienes se mueren y de que nosotros, también, nos moriremos. Y de allí los procesos de duelo, los cursos de los tanatólogos, el morbo de la nota roja...
         Pero hablar de la muerte... ya en serio, ¿hablar de la muerte? Eso es un poco más complicado porque no se puede hablar mucho de lo que no existe y la muerte como tal, no existe. Existe la vida y a su carencia la llamamos muerte, porque tenemos la enorme capacidad de nombrar las cosas, incluso aquellas que faltan como a la ausencia de salud, que denominamos enfermedad o a la de conocimiento, que llamamos ignorancia.
          Es un poco ocioso hablar de lo que no conocemos (lo que ignoramos), como es ocioso hablar de la enfermedad aunque no de lo que nos llevó a la pérdida de algo saludable. De la única forma en la que vale la pena conversar de la mentira es en referencia a la verdad que ha sido ocultada.
          Así las cosas, cuando se habla de la muerte, en realidad lo que vale la pena es reflexionar sobre lo que sí estamos seguros que existe y que entendemos que es finito, que se acaba: la vida... charlar sobre ella, sobre lo que en ella merece ser arriesgado, compartido, creado, pensado, sentido; comulgar lo que se ha encontrado valioso, lo que humanamente se va construyendo a pesar de los límites, de las carencias. Y es que resulta que puede ser sensato llegar al fin de la existencia sabiendo que se cumplió en la vida.