Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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jueves, 31 de marzo de 2022

Risa que humaniza, risa que deshumaniza

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí


Hace ya algunos ayeres vivía con un grupo de amigos jocosos. Diariamente reíamos, broméabamos por cosas triviales, con juegos de palabras, por sucesos chuscos. Por supuesto que siendo jóvenes más de una vez nos hicimos bromas, nos burlamos e incluso recurrimos al sarcasmo para mostrar nuestra superioridad cuando teníamos diferencias.
           Una vez uno de nuestros educadores confrontó nuestra forma de relación... No recuerdo todo lo que nos dijo, pero sí las palabras con las que comenzó a interpelarnos: "Hay risas que liberadoras; pero también risas opresoras". Al menos a mí me acicateó: al paso del tiempo habíamos fincado nuestros lazos -que conservamos varias décadas después- a base de buen humor, ese estímulo que lleva a la risa liberadora; pero también nos habíamos ridiculizado, sobajado, agredido también con humor, pero el que lleva a la risa opresora.

martes, 19 de octubre de 2021

Cuando los nombres no nos son suficiente

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Porque celebrar con todo el gozo un cumpleaños
es un montón de complicidades.

Un rostro poco deseable de los sobrenombres

Crecí escuchando de mis mayores que los niños bien (y por ende la "gente bien") no se refería a los demás con sobrenombres, ni mucho menos se dedicaba a poner apodos. 

 Ya han pasado muchas lunas de ello. Sigo escuchando eso de la incorrección de apodar a las personas, de sobrenombrarlas. Y creo que puede llevar mucha razón: porque he sido testigo de cómo al jugar con el nombre de una persona le ha sido puesto otro con el cual se le ha tratado de humillar, de denigrar. 

viernes, 3 de septiembre de 2021

No podemos darnos el lujo de perder la indignación

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí

Estar indignados


Hace ya mucho tiempo Martín López Calva, entrañable amigo y educador encomiable, publicó en su columna Educación personalizante, en el medio digital Lado B, un texto provocador, rudo, casi como un reclamo y una invitación exigente y hoy todavía muy vigente: Educar la indignación (http://ladobe.com.mx/2014/10/educar-la-indignacion/). Sus palabras todavía me resuenan

          En él, el filósofo de la educación hace eco de cómo lo que vivimos entre el dolor, el pasmo y la lamentable tendencia a acomodarnos en la realidad que no, no está bien, aunque pudiera parecer normal, cotidiana. 

         Como apasionado de la causa de lo humano nos invita a que desde la esperanza acompañemos la formación de las emociones para no dejar morir el sentimiento de enojo vehemente contra los actos de quienes nos tienen en un mundo que ve achatados los espacios para la dignidad humana, para la vida en justicia, en libertad, en posibilidad creativa, solidaria.

sábado, 17 de julio de 2021

Recuperar la tolerancia: para construir posibilidades humanizantes

 José Rafael de Regil Vélez (si quieres conocer más del autor, haz click aquí)

Una historia, que como muchas otras, termina en exclusión

Hace ya muchos años el sitio 
www.publico.es daba cuenta de algunas de las ideas sobre la mujer que Zvi Tau, rabino de la línea jardalim de la ortodoxia judía en Israel, vertía en un documento del centro de estudios religiosos Har Hamor.
Al decir del medio de comunicación español, el religioso judío de origen austriaco señalaba en su texto que el lugar natural de la mujer es el hogar; que la tarea a la que debe dedicar sus esfuerzos es la de dar a luz y criar hijos, puesto que por la propia creación de Dios es un ser que ha de estaren casa, donde puede vivir su vida plenamente sin el bullicio de la vida social .
El maestro infiere que la consecuencia de que la mujer abandone la morada familiar para dedicarse a la vida profesional es que sus hijos crecerán débiles y flácidos. Sentencia: “demasiada educación para las féminas daña la calidad de la vida de la nación”. El tema es polémico...
Las amistades con quienes a lo largo del tiempo he compartido este texto -en mis conversaciones o en las redes sociales- han tenido más o menos la misma reacción: indignación, mofa y descalificación de una persona cuya ultraortodoxia no comulga prácticamente en nada con lo que ellos y yo pensamos.
Muchísimos son los temas en los que la divergencia existe: políticos, religiosos, axiológicos. 
Y en todos ellos existe la misma tentación. Un pensamiento tan diferente al propio podemos simplemente excluirlo del propio horizonte de puntos de referencia y de opiniones razonables con las cuales entrar en diálogo; en otros casos, nos dedicamos a señalar todas las inconsistencias que tiene esa visión del mundo, sin examinarla más en busca de algún punto razonable que pudiese tener. Las ideas y valoreaciones que divergen de los nuestros suelen llevarnos a la repulsión gnoseológica, axiológica, incluso a la descalificación existencial de la persona que las sostienen.

domingo, 27 de octubre de 2019

Días de vida y de muerte

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más de él, haz click aquí
Corrección y cuidado del texto: Socorro Romero Vargas

¡Se nos llegó el tiempo nuevamente! Los campos están vestidos de cempasúchil, las escuelas comienzan los festejos alusivos a la celebración del día de muertos, los antros y lugares de entretenimiento tienen a punto sus paquetes promocionales, los comercios las mercancías. Los puristas vuelven a batir sus armas contra la importación del halloween... Todo está listo para terminar octubre y comenzar noviembre celebrando a los difuntos y –en algunos casos- a todos los santos.
                La fiesta puede ser evasión, alcohol, vaciamiento de sí; pero también conmemoración, reencuentro, redefinición, como cuando alguien decide celebrar un rito de iniciación para sus pequeños –el bautismo el más común de ellos- y reúne a la familia, a los compadres, a los amigos: festivamente se restablecen los lazos que pueden llegar a ser el andamiaje en el cual se sostenga el pequeño cuando crezca y se vaya abriendo paso en la vida.
                En ese sentido 1 y 2 de noviembre son ocasión propicia para enfrentarnos a nuestra humanidad, para entendernos mejor, para restablecernos como personas. Y eso es posible si pasamos del ornato, el ruido, la música y las tradiciones vividas como algo meramente exterior a la consideración del fondo de dos realidades que asumidas son importantes para andar la existencia: la muerte y la comunión de vida entre todos los santos.

miércoles, 8 de mayo de 2019

¿Y qué pasa si de verdad nos la creemos? Apuntes de Pascua

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más al autor haz click aqui
Cuidado del texto: Socorro Romero Vargas

Crecí en una ambiente en el cual lo religioso tiende a ser algo externo a la persona: un conjunto de normas que alguien dice que hay que seguir; una serie de interminables discursos que alguien dice que contienen las verdades que se nos ordena que hay que creer y una serie de ritos de los que somos espectadores, aunque tengamos algunas intervenciones como repetir fórmulas que alguien dijo que debemos de recitar en el momento que nos ha sido señalado como oportuno.
                Este tipo de experiencia la religión se parece mucho a una pantalla de televisión: la enciendes, la ves, interactúas con ella solo decidiendo si pones el canal o no y por lo demás se es tan solo un espectador. Por eso se entiende lo que señalan encuestas de sociología religiosa, como la de la investigación que hace unas décadas hicieron Enrique Luengo y Carlos Muñoz sobre la religión y los jóvenes en México: que la vida diaria en el trabajo, con los amigos, con la familia, nada tiene que ver con el dogma al que se supone que uno está suscrito, ni con la moral dictada por jerarcas religiosos ni los rituales obligatorios en la confesionalidad a la que uno pertenece.
                Creo que el problema es que no hay experiencia personal que invierta la relación con la religión: cuando uno ha sabido profundamente en su vida del amor de Dios, de la misericordia, del perdón, la acogida, la compasión, el consuelo, entonces uno es quien se mueve para entender mejor explicaciones y preceptos; al tiempo que sucede que los ritos dejan de ser solo eso para convertirse en verdaderos símbolos –sacramentos o sacramentales- que reflejan la vida en el Espíritu en la que uno ha quedado metido por puro amor.
                Así se entiende que creer no sea algo externo, accesorio, casi decorativo, sino interior, fundamental, que marca la manera en que se está ante uno mismo, ante los demás, ante el mundo, la historia (todos los acontecimientos en los que tiene que ver la libertad humana), ante lo religioso. Acontece que uno se la cree, que uno cree y todo cambia.
                En su biografía de Facebook Enrique Rosano, un compañero de trabajo, escribió con ocasión de la Pascua 2015

Qué pasaría si entendiéramos el misterio de la resurrección, si creyéramos que la muerte no tiene la última palabra... de cuántos miedos nos despojaríamos, miedos de los que posiblemente ni conscientes estamos. Llevamos más de 2000 años "celebrando" la Pascua pero no hemos dado ese paso al amor, a la vida”.

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Imagen: web López - Dóriga
                Y puso la flecha en el blanco de la diana de 2000 años de experiencias que han valido tanto la pena para mujeres y hombres que han entregado de muchas maneras su vida para vivir conforme a los valores que dieron sentido a la vida de Jesús de Nazareth: ¿Qué pasaría si nos la creyéramos? ¿Qué sucedería si desde lo más profundo de nosotros mismos, desde nuestras entrañas, supiéramos que la entrega de Jesús para que Dios reine entre los hombres fue tan agradable a su Padre que lo arrebató de la muerte y a nosotros con él; y así legitimó toda apuesta fraterna por la verdad, el amor, la justicia, la compasión, la misericordia, la mentira, la solidaridad? ¿Qué pasaría si no dudáramos ante la injusticia, la exclusión, el egoísmo, la mentira, el asesinato, el individualismo, porque desde lo más profundo de nosotros existiera la certeza de que el camino de Jesús, que es el nuestro, vale tanto la pena que Dios hará que siempre triunfe lo que vivifica frente a lo que mata?
                Yo creo que si nos creyéramos que los valores de apuesta por la vida que comparte el Evangelio al hablar de la Pascua, de la Resurrección, las cosas que vemos a nuestro alrededor no cambiarían aparatosamente: que seguiría habiendo crimen, pobreza, escasez. 
                Lo que sí sería diferente es que una y otra vez acometeríamos la tarea de hacer del nuestro un mundo más como Dios quiere, sabiendo que somos obreros del campo y que su dueño se encargará de que haya frutos, tan humildes como un grano de mostaza, pero tan grandes como la gloria de Dios que es el hombre vivo.

                Por dos milenios los cristianos hemos celebrado de la mano de la Pascua la fiesta del Espíritu Santo, porque hemos hecho experiencia de que encontrados con los valores de Jesús compartimos un mismo espíritu más allá del lugar y el momento histórico que vivamos. Si lo vivimos, lo sabemos y lo creemos nos entregamos a la causa de vivir más en la verdad, la justicia, la creatividad, el amor, la libertad.... aunque solo sea lo humanamente posible, nada espectacular, sí algo muy humilde pero impresionantemente trascendente.


               Si de verdad creyéramos sería un gusto decirnos cada día: ¡Feliz Pascua! ¡Estoy alegre porque cuando Dios Reina es su amor el que, pese a todo, tiene la última palabra y eso sostiene nuestra fe, nuestro amor, nuestra esperanza, nuestro compromiso! ¡Somos hermanos y nuestra fraternidad engendra condiciones de vida humana digna! ¡Aleluya!

Publicado en el periódico Pax, en la columna Apuntes en el camino, el 7 de abril de 2015. Última actualización el 08 de abril de 2020

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miércoles, 1 de mayo de 2019

Trabajo y construcción de vida humana digna

José Rafael de Regil Vélez, si quieres más datos del autor, haz click aquí

En la interacción social del trabajo creamos condiciones de vida humana
Hoy en muchos lados se habla de trabajo, bien sea por las condiciones económicas, porque los egresados de la universidad no logran emplearse, o porque en el poder legislativo ha estado una vez más en puerta la modificación de la legislación laboral, que siempre es buena carne de cañón político.
No está de más reflexionar sobre esta dimensión de la existencia humana más allá de las cifras y las leyes, para después poder volver a ellas con alguna claridad sobre el sentido y el significado de lo laboral en la vida de las personas.

Un concepto que cambia

Hacia el final del siglo XVIII el trabajo, especialmente el manual, era mal visto en Europa y sus colonias por las clases nobles. Era prácticamente deshonroso encargarse de asuntos que tuvieran que ver con la conducción de lo cotidiano y la aristocracia se reservaba para sí sólo la intervención en asuntos de índole pública y de amplia toma de decisiones.
La emergencia social y política de la burguesía modificó el significado del trabajo.
Sin tener necesariamente posesión de tierras y sí de capital los burgueses fueron reclamando espacios de protagonismo económico, social y político. La irrupción de la revolución industrial los respaldó y pronto se fueron haciendo presentes en todos los ámbitos de la vida de su tiempo. A partir de entonces trabajar fue algo muy valorado, tanto que se ha llegado a decir –bajo el influjo del marxismo- que es el trabajo el que dignifica a la persona: la persona es persona porque trabaja, puesto que si no lo hubiera hecho jamás habría evolucionado.
En esta óptica, un ser humano es digno si trabaja y un derivado de uso corriente es que a mejor trabajo –labor de protagonismo y gran remuneración económica- se considera más digna a una persona. En los hechos, un estudiante o un profesor en una universidad tratará diferentemente al rector que al empleado de intendencia. Los niños,  los ancianos y los desempleados serían de segunda, porque la dignidad provendría de ser trabajador.

Ir a lo profundo

Hay que tener cuidado con esta visión y revisar más finamente las cosas: la persona es digna por ser persona, no debido a que trabaje.
Un ser humano es digno porque nace con una única misión real: darse ser,  ser alguien y no algo… Ser persona es ser fin de sí y para sí y no meramente medio. Carece de todo, pero tiene la posibilidad de interactuar con los demás y con la realidad para construirse como ser humano. Y es el único ser que es fin de sí mismo y para quien toda la labor de serlo depende de la interacción socio-ecológica y consigo mismo.
Así, un niño que no trabaja es digno, porque es un ser como el que acabamos de decir; un enfermo o un indigente, de igual manera, no por la labor que desempeñe, sino por ser quien es.
Vivir conforme a la dignidad humana supone un compromiso de transformarse en alguien, al tiempo que se va transformando la realidad para que haya las mejores condiciones para vivir humanamente.
A este actuar en el cual las personas realizan lo que creen necesario para la realización de sí creando la comunidad humana (socialización) y transformando el mundo material y cultural para que sea un lugar que posibilite lo humano se le denomina trabajo, sea o no remunerado.
El trabajo entonces es una praxis humanizante y va más allá de la remuneración económica, la producción, la distribución, el consumo de bienes y servicios: tiene que ver con la acción que todos debemos poner en juego para poder vivir conforme a la dignidad humana que nos es propia.
Trabajo: construirnos construyendo el mundo
Si bien nadie es digno por el trabajo, solo es en lo laboral que se pueden concretar condiciones para vivir conforme a la dignidad humana y esto es todo un desafío ético porque al tiempo que trabajar es “instrumento y camino de humanización” –en expresión de Joseph Gevaert- puede ser también fuente de injusticias.
Tener claro que trabajar es una acción encaminada a la posibilidad de vivir conforme a la dignidad humana da mucha luz al momento de diseñar una empresa, de legislar en este ámbito, de establecer figuras de mediación jurídica para resolver los conflictos que surgen continuamente en esta interacción. Y también un punto de referencia en el momento en que cada quien deba decidir qué trabajos no realizar porque se encaminan a la injusticia e incluso a la muerte misma de los seres humanos.
La persona, por ser humana, es digna. El trabajo es camino para vivir adecuadamente y un trabajo será digno cuando se realice en este marco. Construirnos personas al construir un mundo para todos es la verdadera tarea de fondo que compromete nuestras energías laborales.

Artículo publicado originalmente en Síntesis, Tlaxcala, el 11 de octubre de 2012. Actualizado el 01 de mayo de 2019.
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jueves, 7 de marzo de 2019

De la mujer, el género y la dignidad humana

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí
Edición y corrección: Socorro Romero Vargas



Me da mucho gusto que nos haya tocado vivir en una época que se pregunta por el género, que busca espacios de humanidad acordes a cada quien... Que esta efeméride del 8 de marzo –nacida en los albores del siglo XX, para hacer visible la presencia social, política y económica de las mujeres- nos brinde motivos suficientes para reflexionar en pos de un ser en el mundo mucho más consciente, amoroso y comprometido con la dignidad humana...
Con ese párrafo comencé el día saludando a través de las redes sociales. Fue lo que vino a mi mente cuando pensé en el sentido de celebrar el día de la mujer, que como toda fecha conmemorativa corre el riesgo de perder significado, o lo que es peor, reducirlo a un acto de consumo irreflexivo o a una serie de felicitaciones inconscientes.



Hablar del 8 de marzo

Imagen: Beto Vergara
Hablar conscientemente del 8 de marzo es hacerse cargo de un largo proceso de participación y toma de conciencia del papel social, político y económico que juegan, pueden y deben jugar las mujeres en nuestro mundo.
“El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre”, señala la Organización de Naciones Unidas (ONU) en la página que dedica a esta fecha. Allí proporciona una cronología que nos da pistas para entender el surgimiento de una forma de pronunciamiento lanzado en diversos países del mundo por mujeres comprometidas con su historia.
En una época convulsionada por la industrialización, la expansión colonial y la Primera Guerra Mundial en los Estados Unidos, Europa y Rusia mujeres activas –muchas de ellas afiliadas a grupos socialistas y fuertemente vinculadas con los movimientos obreros- decidieron hacer visible la situación de desigualdad legal, ética y política en la que se encontraban sus congéneres a lo largo del enorme mundo que en ese entonces comenzaba a ser más pequeño por las incipientes tecnologías de transporte y comunicación.
A decir de la propia ONU, en 1909 un manifiesto del Partido Socialista de Estados Unidos proclamó el día de la mujer para reivindicar la igualdad jurídica y laboral para las mujeres. Un año después, la Internacional Socialista instituyó la efeméride con dimensión global y subrayó un aspecto trascendental: el del sufragio universal femenino; es decir, que las mujeres tienen derecho a participar en la vida política de sus regiones y países, a votar y ser votadas, además de al trabajo y la formación profesional… Quedó claro, entonces, que la fecha enmarcaba una fuerte dimensión social y política y con su presencia en diversos mítines en muchos países miles de personas refrendaron su exigencia de reconocimiento.
Imagen: Cinthya Tecpóyotl
Poco más de cincuenta años después la ONU volvió a poner sobre la escena pública la intención originaria de quienes habían creado el día de la mujer y para 1975 lanzó un año internacional con ese tema e instituyó el 8 de marzo como efeméride para todos los países pertenecientes al organismo. 133 países se reunieron en una Conferencia realizada en México para afinar una agenda política que cristalizaría 20 años después en la Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer, en Beijing, que contó con la presencia de más de 17 mil participantes.
En ella se produjo una plataforma de acción, que “es un programa encaminado a crear condiciones necesarias para la potenciación del papel de la mujer en la sociedad. Tiene por objeto acelerar la aplicación de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer y eliminar todos los obstáculos que dificultan la participación activa de la mujer en todas las esferas de la vida pública y privada mediante una participación plena y en pie de igualdad en el proceso de adopción de decisiones en las esferas económica, social, cultural y política”.
Imagen: Aurora Aldazaba
Los conferenciantes lograron establecer 12 ámbitos que deberían ser considerados al establecer las agendas de trabajo de género: La mujer y la pobreza, Educación y capacitación de la mujer, La mujer y la salud, La violencia contra la mujer, La mujer y los conflictos armados, La mujer y la economía, La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones, Mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer, Los derechos humanos de la mujer, La mujer y los medios de difusión, La mujer y el medio ambiente, La niña.
Recién en el 2015 se reunieron líderes de 85 países en la sede de la ONU para evaluar la Plataforma de Beijing y al mirar el camino por recorrer tomaron acuerdos en materias de financiamiento de programas, avance en esquemas y marcos jurídicos en sus naciones, metas para creación de condiciones de igualdad de género en lo social, político y económico. Quedó claro que la tarea por venir sigue siendo enorme y prioritaria: para los individuos, las instituciones, las comunidades y los países.

Conmemorar a las mujeres

Imagen: Beto Vergara
El recorrido histórico sobre el día internacional de la mujer permite ver que tener la efeméride presente es más que mandar tarjetitas sobre lo amorosas, maternales, creativas, abnegadas, generosas, luminosas y demás adjetivos que les pongamos a las mujeres para definir lo que son… Es una invitación para revisar en lo personal, en lo local, regional, nacional e internacional lo que hacemos para que nuestras formas cotidianas de interacción sean más efectivamente igualitarias en los asuntos de género y que las estructuras jurídicas, económicas y políticas creen marcos reales para que la participación de las personas promueva vivir conforme a la dignidad humana.