Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
Mostrando entradas con la etiqueta Libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libertad. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de julio de 2025

Antes que hija o hijo... Se es y se está llamado a ser persona

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí 

Escribo estos párrafos en el contexto del cierre de un ciclo escolar. En los últimos días han venido a mí diversas escenas vividas por mí, y las narraciones que he escuchado o leído de mis colaboradores y exalumnos.

Podría comenzar con cualquier anécdota, pero lo evitaré porque quien me lea habrá visto u oído al menos una situación en la que verá concretada mi preocupación.

Me he topado a lo largo de ya décadas con personas -padres o madres de familia en general, pero también uno que otro abuelo o tío- que han olvidado que las personas somos eso antes que ser hijas o hijos, nietas o nietos, sobrinas o sobrinos.

La frase "es que uno haría cualquier cosa por un hijo" ha estado de muchas formas ante mí y la mayor parte de las veces de manera en realidad poco humanizante. Suele ser pronunciada por quien ha decidido actuar por encima de la capacidad de su hija o hijo para afrontar la vida o para aprender a afrontarla.

En nombre de la paternidad o la maternidad se es capaz de tomar las decisiones que corresponden a los vástagos, de encubrirlos, de querer tomar el lugar que estos tienen en la responsabilidad de los propios actos...

Y es que cuando se ve al hijo o la hija antes que a una persona se deja de lado lo más valioso que puede haber en el ser humano: la libertad; es decir, la capacidad de construir la propia vida, tomando decisiones para afrontar los desafíos que uno mismo tiene delante de sí; que nos plantean las relaciones interpersonales, que nos suponen el mundo en el que nos ha tocado vivir... Y hacernos cargo de lo que va sucediendo en el proceso, respondiendo a los efectos de nuestra propia vida, responsabilizándonos de las consecuencias de decidir, sean las que fueran; por desagradables que pudieran llegarse a presentar.

Nadie nace siendo libre. Hay que aprender nuestra propia libertad y solo se puede crecer libremente actuando como persona libre. Decidiendo por, con y para los demás, pero haciéndolo uno mismo.

Cuando se ve solamente al hijo o a la hija siempre viene la tentación de evitarle los dolores, los sufrimientos que implica decidir y se hace impidiéndolo decidir, asumiendo un papel que no corresponde y dejando de lado el que verdaderamente se necesita: acompañante de los procesos de libertad.

No digo que a las personas los padres las dejen abandonadas sin más a la vida, para que que se hagan responsables en absoluta soledad y en el total desamparo. Tamaña irresponsabilidad encontraría muy pocas posibilidades de ser excusada.

Lo que intento señalar es que traer personas al mundo nos pro-voca a convertirnos en acompañantes que estamos al lado de ellas, en mayor o menor medida según su edad y el aprendizaje de la libertad propia que vayan haciendo. Proteger, no sobreproteger; dialogar las posibilidades y no solo imponer lo que se considera que sea mejor para ellas; estar al lado para alegrarse con los aciertos y para sortear los sentipensares que devienen de los desaciertos.

Ser padre o madre es abrirse al aprendizaje de la confianza en las capacidades filiales; modelar formas de actuar y decidir, no suplantarlas; empoderar, no reducir a la impotencia.

Las personas vienen equipadas para construirse tales, para construir su pequeño mundo y aportar al gran mundo. Las herramientas humanizantes son las que tienen que ver con  la afectividad, la emocionalidad, la capacidad de entender y pensarse a sí mismo, a las relaciones, a los problemas y virtudes del mundo; las de interacción, colaboración, fraternidad, solidaridad y subsidiariedad; la toma de decisiones en pro del bien común y el individual. 

Y estas potencialidades humanizantes se desarrollan cuando la familia, las instituciones educativas cuentan con otras personas que acompañan el proceso de aprender a ser humanos; y se atrofian cuando los demás suplantan a alguien en la tarea de ser humanos.

Nada hay más doloroso que ver personas de 40 o 50 años, incluso un poco mayores que eso, incapaces de hacerse cargo de pagar la renta, de solucionar los problemas de tener una propia familia, de conservar un trabajo, de mantener relaciones a lo largo del tiempo, solo porque a sus papás se les olvidó que antes que hijos, son personas que vienen equipadas para irse formando en eso de ser más por, con y para los demás, humanizándose al encargarse del mundo, de la realidad que se los carga, pero que al mismo tiempo les da muchas oportunidades humanizantes. 

Mujeres y hombres reducidos a la niñez porque a sus papás los dominó el miedo a que sufrieran; porque los venció la desconfianza en ellas y ellos y solo confiaron en que por ser mamás o papás sí estaban maduros para enfrentar lo que viniera... Porque se les olvidó que un día no estarían y el mejor legado para alguien es que pueda ser muy él o ella misma, capaz de interactuar con, por y para los demás en esa tarea que llamamos vivir la vida.

Sí... Antes que hija o hijo se es y se está llamado a ser persona. 

* * * * * * * * * * * * * * *

Sigue las redes de los Apuntes en el camino:

Facebook: Apuntes en el Camino - RR | Facebook
You tube: Apuntes en el camino RR - YouTube
Twitter: apuntesenelcaminorr 


sábado, 9 de septiembre de 2023

¡No!: ¡impartir conocimientos no es suficiente!

 Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí

La tendencia de las escuelas y muchos en las familias a pensar que el conocimiento y la inteligencia (entender cosas) son lo más importante en la vida humana es vieja.  Eso pensaba Sócrates en el lejano siglo V. El ateniense solía decir que la virtud, aquello que perfeccionaba a toda persona, era el conocimiento. El razonamiento que seguía era que todo hombre necesita saber lo que le conviene para poder realizarse como persona, y al conocerlo tendría que seguirlo: ¡fácil!

En la ignorancia se dificulta tremendamente la vida

Por algo es tan típico recurrir a lo relativo al conocimiento para definir a los seres humanos: animales cognoscentes, animales racionales. Y es que los seres humanos necesitan saber quiénes son como seres humanos, su diferencia con otros seres, para poder actuar congruentemente y ser felices. 
                Deben conocer qué es el mundo, que son las cosas que no son él o ella y cuál es la relación que tienen consigo, con los demás, para poder interactuar consigo, con los demás, con lo demás. Por ejemplo: si un ser humano desconoce las propiedades curativas de la manzanilla, no podrá hacerse una infusión para mitigar sus malestares estomacales u oculares; y si desconoce cómo funciona su organismo, tampoco la podrá usar. Y así en todos los órdenes: necesitamos saber qué es la familia para poder crear una; qué es la ciudadanía, para participar en nuestros asuntos públicos; qué es la política para no delegarla exclusivamente en las manos de los políticos. La persona ignorante se mueve con errores en su propia vida y en el mundo y la sociedad de los que es parte.
                Esta idea fue confirmada en la Ilustración por la emergencia de las ciencias naturales (seguidas de las sociales), fundadas en una filosofía desligada de la religión en el contexto de la naciente revolución industrial que provocó un acelerado cambio en las condiciones de vida del mundo occidental, primero, y todo lo demás, posteriormente. 
               En el mundo posterior a la edad media se generó una forma de ver la vida que más o menos puede explicarse así: si no queremos depender de que Dios nos explique todas las cosas -a través de sus representantes en cualquier religión- y además buscamos resolver problemas funcionales de nuestra realidad de manera mucho más pertinente, es necesario cultivar el conocimiento de las cosas por sus causas, por cómo son y cómo funcionan. El conocimiento nos permitirá generar diferentes condiciones de vida...
               Y de alguna manera así fue: en el desarrollo del conocimiento científico instrumental (tecnológico) se revolucionaron la medicina, la ingeniería, nacieron la administración, se explicaron los fenómenos económicos, sociales, psicológicos...
                En ese entonces surgió la escuela como un medio para que los niños se liberaran de la "oscuridad del prejuicio y el error que venían de las visiones dogmáticas" y "entraran en las luces del conocimiento", a partir de las cuales ejercerían una ciudadanía madura y crearían un mundo de bienestar y progreso para todos.
            Y así, en aquel tiempo poco a poco se fue desarrollando una pedagogía encaminada a profesionalizar la impartición de conocimientos. Se sofisticaron los planes y programas de estudio, surgió la especialización técnica de la didáctica, que consiste en lo que se ha señalado: transmitir adecuadamente conocimientos. 
              Poco a poco se exigió un magisterio que fuera didacta; esto es, mujeres y hombres con métodos y técnicas cada vez más desarrolladas para que la niñez y la juventud; incluso las adultas y los adultos aprendieran muchas cosas: gramática, matemáticas, ciencias de la naturaleza, ciencias sociales, incluso urbanidad y buenas maneras. Y ello con la convicción de que entre más conocimientos tuvieran las personas, mejor sería el mundo.

Pero... impartir conocimientos no ha sido suficiente

En países como el nuestro pasamos muchos años en la escuela, al menos seis, cuando no hasta 19, para conocer y conocer: recorremos todo tipo de planes y programas de estudio, con sofisticados diseños para poder dosificar todo tipo de conocimientos... Y pese a ello nos seguimos encontrando personas que después de tanta escolaridad hacen cosas que nos dejan boquiabiertos: financieros que son capaces de dejar sin nada a miles de personas de su propia empresa sin más, políticos que con salarios de 60 mil pesos mensuales construyen un patrimonio de millones de pesos junto con constructoras que entregan unidades habitacionales, calles o carreteras con fallas producto de la corrupción y un etcétera muy largo.
                Sin ir tan lejos. Un muchacho o muchacha recibe conocimientos sobre sexualidad desde la primaria y quedan involucrados en embarazos tontos; hay personas con trastornos alimenticios que han logrado saber que su conducta los está dañando y sigue anclados en ella. Sabemos muchas cosas y actuamos poco humanizantemente. 
                 Giovanni Reale, en el primer volumen de su Historia de la Filosofía, comenta a propósito del racionalismo socrático: “Sócrates tiene toda la razón cuando afirma que el conocimiento es condición necesaria para hacer el bien, (porque si no conozco el bien, no lo podré hacer); pero se equivoca cuando considera que, además de condición necesaria, es condición suficiente. […] Para hacer el bien, en efecto, se requiere también el concurso de la ‘voluntad’”. No basta conocer la sexualidad, es necesario también querer vivirla para crecer como persona, negociar con la propia estima por lo sexual y los afectos que provoca nuestra genitalidad.
                Daniel Goleman habla de inteligencia emocional: una relación con nuestras emociones respecto de nosotros mismos, de los demás, de las cosas que nos permita actuar no de cualquier forma sino de la mejor que seamos capaces y que requiera la situación para salir adelante en la vida.
                Roberto Baden Powell en los albores del siglo XX en Inglaterra fundó un movimiento educativo convencido de que era necesario complementar la impartición de conocimientos de la escuela con la formación del carácter de los jovencitos y las jovencitas frágiles de su tiempo. Supo que era necesario apostar por la formación de chicas y chicos capaces de cuidar de sí, de su cuerpo; competentes para alcanzar metas por difíciles que pudieran parecer, hábiles para resolver problemas, para sonreír ante las dificultades, de manejarse con libertad frente a las posesiones incluso en situaciones de austeridad. Ciudadanos preparados para participar en la vida pública, que en su tiempo estuvo marcada por las guerras imperiales y después por la primera y segunda mundiales.
                En la educación impartir conocimientos es necesario, pero no es suficiente. Hay que dar el paso a la existencia de instituciones educativas -por supuesto que entre ellas las escolares- que ofrezcan realmente y no solo en el papel una formación integral, en la que la información recibida sirva no para repetirla sino para solucionar problemas reales; 
              La educación debe promover que las personas se vuelvan autónomas en el cuidado de sí –del cuerpo y más que el cuerpo-, de los demás y del mundo en el que les tocó vivir; capaces de conocer el bien que los realiza y valorarlo para jugarse la vida por cosas verdaderamente humanizantes y no meramente accesorias; creativas para proponer alternativas para el mundo, capaces de reaccionar en las relaciones interpersonales con manejo de afectos y emociones que permitan la colaboración y la solidaridad y no solo la frustración y el capricho. 
               Se requiere una educación que forme ciudadanos capaces de encargarse de los asuntos políticos que les corresponden y no lloren por querer mamar de la ubre gobierno toda respuesta, al tiempo que sean los auditores y vigilantes de la gestión de políticos y administradores públicos.
               Lo que se ha denominado formación integral hace referencia a una manera de acompañar la inmersión humanizante de las personas, desde la niñez y en el transcurso de su vida, en la que es posible reconocerse personas que además de entender la realidad pueden y están llamadas a desarrollar la voluntad, el carácter para tener la capacidad de moverse hacia las cosas que necesita para realizarse, para ser coherente con las cosas valiosas que contribuyen a la realización en todas las facetas de uno mismos, de la interrelación con los demás, de la solución de los problemas que la realidad plantea para vivir dignamente.
              Las persona formadas integralmente son capaces de manejarse afectiva y emocionalmente para vivir la riqueza de las cosas que los mueven en la vida y eso las encamine a una mejor toma de decisiones, más vital, menos como si existir humanamente se tratara de aplicar conceptos abstractos que no resuelven las situaciones de cada día. Y sí, se construyen éticamente libres, capaces de decidir lo que más las construye por, con y para los demás en el mundo que les tocó vivir y actúan en concordancia con ellos.

En el aula y más allá de ella...



La formación integral humanizante requiere el aula con su ya referida didáctica, pero requiere mucho más que aula: experiencias en la que quien se educa se descubra humana o humano, en las que aprenda a convivir pacíficamente, a solucionar conflictos, a descubrir problemas, entenderlos y plantear cauces de solución adecuadamente contextualizados, posiblemente replicables en otras circunstancias y escalables a otras dimensiones.
              Institucionalizar la educación supone entender que lo que hay que diseñar es un gran taller de vida en el que quienes pertenecen a las comunidades educativas compartan que vivir integralmente es posible: razonable, voluntariosa, creativa, solidaria, sana y amorosamente posible.
                Esto acontecerá sí y solo sí el proyecto educativo de una escuela es más que un plan de estudios, uniforme y urbanidad. Se trata del diseño de un camino en el que niños y jóvenes puedan ser acompañados profesionalmente para transitar de la heteronomía a la autonomía; de la dependencia a la libertad, de la ignorancia a la posibilidad de construir conocimiento; del egoísmo a la colaboración solidaria.  
               Aprender acompañados por quienes ya lo intentan a ser capaces de ser más uno mismo por, con y para los demás construyendo los mejores mundos posibles: es este el desafío de la educación del siglo XXI.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Síguenos en redes:

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Ser libres encargándonos por, con y para los demás del mundo

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

De la libertad, nota constitutiva esencial de la persona, he escrito y publicado mucho; sin embargo lo he hecho poco, pues explícitamente en estos apuntes solo ha aparecido para el público un texto que en su momento titulé: Libertad sin compasión: hipotecar la vida humana (puedes leerlo aquí). En ese momento preocupado porque casi espontánemente al pensar que somos libres, nos vemos como individuos y nos ocupamos básicamente de la dimensión individual del decidir lo que construye la vida humana.

Por distintos motivos faltaba una presentación más extensa de la dimensión dinámica de ser persona encargándose de sí misma al encargarse por, con y para los demás del mundo. Nacemos muy determinados por la biología, la física, la química, la sociedad, la cultura. Y sin embargo, somos fundamentalmente indeterminados, pues el bebé es básicamente nadie cuando llega a la existencia, pero es llamado a construirse como ser humano,como persona: ¡tiene la vocación de ir siendo alguien!

Determinado e indeterminado a la vez, el ser humano puede determinar-se en un misterio llamado libertad, en el que confluye todo el dinamismo de su ser, que lo humaniza. Y esta acción siempre es un diálogo consigo mismo, con los demás, con el mundo. Dicho de otra forma: somos libres cuando las personas nos autodeterminamos a partir de las cosas y relaciones que nos determinan, pero no de tal forma que no haya algo que quede pendiente  (indeterminación). Esto sucede porque podemos encargarres de lo que nos carga, mientras nos sigue cargando de alguna manera.

Nunca podremos "echarle la culpa" totalmente a algo o a alguien de que no somos los que estamos llamados a ser, porque somos nosotros quienes decidimos si nos encargamos de nosotros o dejamos que los otros o lo otro se encarguen de convertirnos en "mero producto del destino".

Para dar cuenta de esto, dejo un video en el que de manera didáctica comparto la reflexión que he venido construyendo al pasar el tiempo y que puede ser útil para uno mismo, para charlar con los demás. Deseo que sea de tu agrado.



* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Síguenos en redes:

domingo, 25 de septiembre de 2022

¿De qué hablamos cuando hablamos de "verdad"?

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Hay un tema difícil para hablar, tornándose ríspido en ocasiones porque no solo es complejo, sino en torno a él se dan muchas cosas por supuestas: el de la verdad.

Durante años he dado clase en posgrado e invariablemente me sucede que cuando pido a los estudiantes que definan la verdad -de la cual están hablando- no pueden decir con precisión a qué se refieren: da la impresión que repiten cosas que les han sido dichas, pero que no han logrado precisar en su sentido, incluso en el alcance de las afirmaciones que ellos a su vez suelen hacer.

El tema no es menor y conviene tener aunque sea una primera idea sobre a qué nos referimos cuando hablamos sobre la verdad.

Comparto una aproximación a la temática y su importancia en la existencia humana. Ha sido de utilidad para muchos de los estudiantes y para quienes ven nuestro canal de You tube. Deseo, de verdad, que sea un aporte para nuestro posicionamiento ante la responsabilidad que tenemos de encargarnos por, con y para los demás, del mundo que nos carga.




martes, 22 de febrero de 2022

Si lo que sabes no te sirve para ser libre... ¿qué sabes?

Autor: Andrés Felipe Fernando Ortiz

Este texto, que muy amablemente ha sido Andrés Felipe para los Apuntes, contiene una reflexión sobre la persona, su libertad, el sentido de vida y la forma en la que estas dimensiones antropológicas interpelan a la educación, a lo que debería ser ella. Hay ideas muy interesantes y provocativas que bien vale la pena compartir.

* * * * * * * * * *

 Dios ha muerto, el hombre también...


“Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado”, citó Nietzsche alguna vez, convirtiéndose hasta hoy en día, en una frase que todo aquel que se ha pronunciado ateo, ha mencionado, aunque sea para sus adentros. La cuestión aquí es que el autor no se refería a que existió un Dios y luego murió, sino que es una metáfora que explica cómo, con la llegada de las ideas de la ilustración, se rompieron los cimientos del saber y la moral de la historia de la humanidad, que otorgaba, para bien o para mal, un sentido a la existencia. Dios, entonces, fue reemplazado por la ciencia, la razón y el progreso.
Y es lógico aceptar que esta transición nos ha dado lo que tenemos, sin embargo, esta fe ciega por el progreso científico nos llevó a olvidar que la base de la civilización occidental era el cristianismo, que por mucho tiempo dotó al existir de una verdad. Por tanto, la nueva verdad se fundamentó exclusivamente en el método científico que, cual ironía, fue creada por los mismos cristianos.
Este proceso, encaminado a formar el ateísmo como tal, supliendo a Dios por el hombre, generó una actitud poco humanista, como bien menciona De Regil (2020) el hombre “se quedó sin Dios, pero perdió también al hombre al convertirse en indiferencia por haberse quedado sin el andamiaje que le proporcionaban las creencias implícitas de la cultura moderna” (p. 13).
Es conveniente específicar que la modernidad, que se extiende desde la revolución industrial hasta el siglo XX, dio la oportunidad al ateísmo de reemplazar, como ya se mencionó, a Dios, lo cual fue positivo porque no dejó ese lugar vacío, lo ocupamos nosotros, ahora éramos los responsables de nosotros mismos. Sin embargo, actualmente vivimos en la era de la posmodernidad que, a diferencia de su predecesora, no suple nada, sino que pretende deshacerse de la idea divina, incluido Dios.

Ni un solo viaje, ni en el mismo bote

Es adecuado aceptar que por este posmodernismo en el que estamos navegando, no viajamos en un mismo barco, ¡Qué bueno fuera! sino que la mayoría lo hace en pequeños botes que sobreviven apenas a las olas constantes de la vida, curiosamente no todos anhelan una tierra donde asentarse, sino una isla a la que llegar y disfrutar para, posteriormente, continuar con su travesía, regresando al vaivén, en busca de una isla mejor.
Mas el problema de nuestra época, estimados compañeros, no es el ateísmo, aunque pareciese, sino la indiferencia y no me refiero solo la religiosa que llevó al cristianismo a la crisis que enfrenta actualmente, sino a la indiferencia hacia el humanismo. Por poner un ejemplo, he escuchado a muchas personas exclamar que preferirían ver morir a otras que a un perro, esto después de haber llorado con un video donde alguien salva a uno de morir. La cuestión es preocupante por dos cosas: En primer lugar, la expresión dicha con tal desdén hacia la vida humana y, en segundo, que tal reflexión y emoción dura hasta que deslizamos el dedo por la pantalla de nuestro celular, hasta encontrar un video simplón que nos entretenga diferente o que nos cause gracia.
La indiferencia es peligrosa porque no es exclusiva de los creyentes o de los ateos, sino de todos y es curioso, porque, desde mi experiencia, he visto que muchos de mis congéneres, incluyéndome, sufrimos por la carencia de un sentido y pues, hay quienes lo buscan en coaches de vida, en videos motivacionales, yendo a terapia, etcétera. No se me malinterprete, no es malo buscar respuestas, pero no podemos esperar que alguien más nos diga las respuestas a preguntas que no nos hemos hecho.
Carentes de sentido, no nos queda de otra que anclarnos a las cosas materiales, líquidas, a fin de sentirnos medianamente bien. La situación no es fácil porque sentimos que casi todo nos obliga a seguir determinados por lo externo, en cambio, si nos diéramos cuenta que además somos seres indeterminados y que nacimos con todas las herramientas disponibles para encargarnos de lo que nos carga, estaríamos más cerca de alcanzar lo que todos deseamos, la mayor realización, la libertad, que bien puede concebirse como la capacidad de ruptura con todo aquello que nos impide determinarnos, coexistiendo con, por y para los demás. Estamos, sin lugar a dudas, llamados a la libertad.

Reivindicar el sentido

Es necesario mencionar, en este punto, al método trascendental, pues es la manera más real para que recuperemos ese sentido que buscamos y no terminamos de encontrar, porque sólo nos limitamos en la mismidad y esta por sí sola, no basta, puede justificar nuestra existencia, de manera muy superficial, pero nada más. El acto de vivir humanamente, radica en hacerlo en alteridad, pero reconociendo y valorando nuestra mismidad. En otras palabras, existo con, por y para el otro, más eso no implica que deje de ser yo mismo.
Esta convivencia en humanismo, requiere también reconocer a la ética como aquello que más te realiza y si bien, a diferencia de la moral que puede entenderse más como esas ideas heredadas de generaciones pasadas que nos sirven como referencia de comportamiento socialmente aceptado, el actuar ético es personal pero solo existe en dialogo con los demás. Una vida ética consiste, entonces, en adaptarnos y transformarnos, pues, aunque seamos seres limitados estamos llamados a trascender, construyendo el sentido de la vida que nos soporta constantemente.

Educar en la ética y el sentido

Culmino mi texto reflexionando sobre nuestro quehacer educativo visto desde los problemas y soluciones que mencioné:
Es importante atender nuestra realidad para evitar que nuestra práctica educativa sólo se quede en la superficie de "dar clases y vigilar que los estudiantes se porten bien". 
Para ello, debemos reconocer nuestro concepto de ser humano y replantearlo si es necesario, evitando ese sentido utilitarista, pensando en qué actividad puede ser más eficiente o hará que el alumno alcance un objetivo a fin exclusivo de una calificación aprobatoria. Como trabajadores de la educación, tenemos la oportunidad de generar ese sentido que no todos pudimos entender fácilmente.
Si al alumno le podemos mostrar el método trascendental, cobijándole con humanismo y ejemplo ético de nuestra parte, nuestro futuro está asegurado, y digo nuestro porque somos por y con el otro, no hay que olvidarlo, y al propiciarle las herramientas para la libertad a un alumno, estamos contribuyendo a la libertad de todos. Porque si lo que sabes, no te sirve para ser libre, ¿Qué sabes?

**************************

Síguenos en redes:

jueves, 30 de diciembre de 2021

Algo más que meros propósitos... Sugerencias para acortar el trecho entre el dicho y el hecho

Autor: José Rafael de Regil Vélez, haz click aquí


A muchos de mis conocidos, incluso a mí mismo me ha sucedido. Un día, muy posiblemente sin mayor motivo que una especie de malestar difuso, nos damos cuenta que hay algo en nuestra vida, en nuestro día a día que falta o que debería ser de otra manera: la activación física, la diversificación de actividades (que incluya la recreación), el manejo del sueño, retomar el contacto con la familia, los amigos o la naturaleza... Tal vez querramos poner en orden nuestras finanzas o hacer un viaje, de esos que deseamos una y otra vez...
         Los cumpleaños, los aniversarios y las celebraciones del fin de año y año nuevo son propicias para que tengamos sentipensares de cambio, de mejora, de mayor bienestar o mejor bien ser. Y en nuestra cabeza se engendran propósitos para nuestra vida. Célebres son los que hacemos para el año nuevo y de ello dan cuenta los gimnasios, que a pesar de la cuesta de enero, reciben mensualidades e inscripciones de quienes quieren comenzar bien una nueva temporada.

lunes, 13 de diciembre de 2021

¿Pedagogía que habla de la autonomía o pedagogía de la autonomía?

 Autora: Graciela Isabel Huerta Bedolla

Los seres humanos nacemos llamados a pasar de la casi total heteronomía de la primera infancia a la mayor autonomía en la que con, por y para los demás somos lo más nosotros mismos que nos es posible. 
Se supone que quienes han andado el camino de la vida se ponen al lado de quienes en la minoría de edad lo comienzan y crear condiciones para que se descubran en proceso de autonomización y que los grupos de adultos proceden como un conjunto de personas autónomas que son capaces de co-crearse, de ser corresponsables.
Grace, como conocemos los amigos a la autora, nos comparte sus reflexiones sobre uno de los grandes pendientes que tiene nuestro sistema educativo y de formación permanente. Le agradecemos su contribución.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

A lo largo de los últimos años, mucho se ha dicho sobre la importancia de dejar la “escuela tradicional” atrás. Concretamente, se habla sobre la necesidad de aplicar modelos educativos activos, críticos y participativos, fundamentados en estrategias flexibles y recursos diversos. Como cualquier discurso, estas palabras se dicen fácil, pero es en la práctica que se vuelven más complejas. El reto es que, independientemente del rol que tengamos en el proceso de transformación educativa, seamos alumnos o docentes, ambos nos enfrentamos a la misma tarea: dejar ir los viejos hábitos.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Somos mexicanos... pero no es fatal

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí

Resultado de imagen para simbolos patrios
https://www.gob.mx/agn/articulos/conoce-los-simbolos-nacionales-elementos-fundamentales-de-nuestra-identidad

Mes de septiembre: el de mi cumpleaños,  pero también el de los colores verde, blanco y rojo, la musica vernácula, los fuegos artificiales y los gritos de ¡Viva México, c... ompatriotas!
Diciembre es a la paz y el amor lo que septiembre a nuestra nacionalidad. En estos días estamos casi irremediablemente lanzados a decir: "somos mexicanos”.

LOS MEXICANOS SOMOS...

Los gritos patrióticos que proferimos dicen más que las simples 10 letras de nuestro eufórico y desgarrador ¡Viva México! Están llenos de cosas que llevamos impresas en lo más profundo nosotros mismos, en lo que somos, sabemos, hacemos, valoramos; en el significado que le damos a las cosas importantes, pero también a las de la vida diaria.:

miércoles, 11 de agosto de 2021

No todos vamos en el mismo barco: reflexiones sobre justicia social y retorno a las escuelas en medio de la Covid-19

 Autora: Ila Kuri 


Creo que la decisión de enviar o no a los niños y jóvenes a clases presenciales, dependerá, una vez más, del nivel socieconómico de las familias. 
           Me explico:
          Surtía mi despensa en el supermercado, y mientras elegía las verduras, escuché la conversación de cuatro empleadas. La de panadería preguntó a las otras si llevarían a sus criaturas a clases el 30. La de frutas dijo que sí porque “tenía 3 y ¿a qué horas gano para tanto aparato, y pago de internet de las clases en línea”; la de carnes dijo que también porque, aunque nomás tenía dos, ella y su esposo trabajaban “y eso de vigilar las clases y las tareas, no se puede”; la de salchichonería no dijo número de hijos, pero sí aseguró que los llevaría a clases y la de panadería remató diciendo “yo tengo cuatro ¿Cómo los sigo encerrando si me vengo a trabajar? Se van a la escuela”.

sábado, 17 de julio de 2021

Recuperar la tolerancia: para construir posibilidades humanizantes

 José Rafael de Regil Vélez (si quieres conocer más del autor, haz click aquí)

Una historia, que como muchas otras, termina en exclusión

Hace ya muchos años el sitio 
www.publico.es daba cuenta de algunas de las ideas sobre la mujer que Zvi Tau, rabino de la línea jardalim de la ortodoxia judía en Israel, vertía en un documento del centro de estudios religiosos Har Hamor.
Al decir del medio de comunicación español, el religioso judío de origen austriaco señalaba en su texto que el lugar natural de la mujer es el hogar; que la tarea a la que debe dedicar sus esfuerzos es la de dar a luz y criar hijos, puesto que por la propia creación de Dios es un ser que ha de estaren casa, donde puede vivir su vida plenamente sin el bullicio de la vida social .
El maestro infiere que la consecuencia de que la mujer abandone la morada familiar para dedicarse a la vida profesional es que sus hijos crecerán débiles y flácidos. Sentencia: “demasiada educación para las féminas daña la calidad de la vida de la nación”. El tema es polémico...
Las amistades con quienes a lo largo del tiempo he compartido este texto -en mis conversaciones o en las redes sociales- han tenido más o menos la misma reacción: indignación, mofa y descalificación de una persona cuya ultraortodoxia no comulga prácticamente en nada con lo que ellos y yo pensamos.
Muchísimos son los temas en los que la divergencia existe: políticos, religiosos, axiológicos. 
Y en todos ellos existe la misma tentación. Un pensamiento tan diferente al propio podemos simplemente excluirlo del propio horizonte de puntos de referencia y de opiniones razonables con las cuales entrar en diálogo; en otros casos, nos dedicamos a señalar todas las inconsistencias que tiene esa visión del mundo, sin examinarla más en busca de algún punto razonable que pudiese tener. Las ideas y valoreaciones que divergen de los nuestros suelen llevarnos a la repulsión gnoseológica, axiológica, incluso a la descalificación existencial de la persona que las sostienen.

miércoles, 13 de enero de 2021

¿TERAPIA PARA CUERDOS? Orientación filosófica para la vida

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas

Lo recuerdo con mucha claridad: pasó en una clase de la más abstracta filosofía -ontología o tratado del ser- y me cambió la vida.
    Sucedió hace muchos años, en mi juventud... Entender las cosas de otra forma, una más razonable, menos por lo que me habían dicho y más por como son las cosas, por el sentido que tienen -lo digan o no los demás- me provocó un vuelco que fue el principio de quien en mucho soy ahora.
          Dialogar filosofando o filosofar dialogando me ha abierto puertas para vivir menos angustiado, para tomar decisiones buscando en ellas lo que más me permita crecer por, con y para los demás en el contexto específico en el que me encuentro; me ha permitido ser más compasivo, tolerante, pero también determinado, con una identidad y un carácter fuertes.
          No soy el único a quien le ha pasado esto. Ger Achenbach, en los ochenta del siglo XX, habiendo constatado que la filosofía puede orientar la vida, propuso crear espacios de asesoramiento filosófico, algo así como una terapia para cuerdos, como dice Marinoff que la nombró su colega Peter March. Aunque en realidad no se trata de una terapia alternativa, sino una alternativa a la terapia que ayuda:
  • A clarificar las ideas y estructurar mejor la visión del mundo. 
  • Entender mejor las cosas "que nos traban en la vida".
  • Tomar una postura ante la vida y las situaciones que hay que lidiar en ellas, tomando en cuenta las opiniones de los demás, pero trascendiéndolas en busca de sus fundamentos.
  • Vivir con mayor tranquilidad al entender el significado de las cosas y ubicarlas en el contexto en el que se vive.
  • A dialogar razonablemente y a partir de ello tomar decisiones lo más sensatas posibles en un momento.
  • Convivir tolerantemente y construir una relación constructiva y pacífica con quienes nos rodean al permitir entender y relativizar las distintas posturas ante situaciones específicas.
En una charla con Sergio Mendoza realizada en Expert vox, hablamos al respecto. Puedes ver el video completo siguiendo el hipervínculo.

¿Sujeto agente o paciente? La forma en la que nos vivamos marca una gran diferencia

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Corrección y cuidado: Socorro Romero Vargas

En el comienzo de año o en de una etapa de vida ya sea de trabajo o de relaciones interpersonales, nos enfrentamos a legítimos deseos de cambio, de mejora o de continuidad en aquello que nos construye como sujetos, como parte de un grupo o comunidad, como responsables del mundo en el que habitamos.
         Frecuentemente terminamos lejos de lo deseado y es porque no nos consideramos realmente sujetos agentes de nuestras propias acciones. Me atrevo a afirmar, incluso, que muchas veces nos vivimos como meros sujetos pacientes de los procesos en los que terminamos siendo envueltos, sin protagonismo ni interlocución.
         Distinguir entre ser sujeto agente y ser sujeto paciente en lo que a nuestra vida corresponde en sus diversas dimensiones (consigo mismo, con los demás, con el mundo, incluso con Dios) marca una diferencia que puede ser buen comienzo para la construcción de nuestra autonomía, para ser autogestivos y capaces de autodeterminarmos, siempre en relación a nuestros procesos internos y externos, con los demás y nuestro contexto, pero nunca reducidos a ser "marionetas" de otros o de lo otro en nuestra existencia.
          En esta tensión se juega el drama de la libertad, que es el llamado y la capacidad que tenemos de autodeterminarnos con los demás en el mundo; es decir, que podamos decidir qué forma queremos dar a nuestra vida decidiendo lo que hemos de hacer ante la genética, la estructura psicológica, el dinamismo social en el que estamos inmersos o la cultura en la que nos hemos abierto paso a entender y valorar la libertad. 
          Si no somos agentes seremos solamente heterodeterminados (otros nos darán forma, nos determinarán: seremos el hijo que mamá quiere cuando tengamos 40 años, el consumidor que fabrica la publicidad, el objeto que manipule nuestra pareja, la pieza insignificante de la maquinaria productiva); si lo somos, existiremos en las mismas coordenadas, pero podremos determinar nuestra actitud, posiblemente elegir la respuesta que dar a los desafíos de nuestra propia condición, de los conflictos en la convivencia con los demás, del equilibrio medioambiental o las situaciones sociales, económicas o políticas.
          En este "apunte en video" te compartimos una reflexión al respecto.


lunes, 24 de agosto de 2020

El Águila y la Gallina: para hablar de la paradoja de ser humanos

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí
Cuidado y edición: Socorro Romero Vargas

www.trotta.es
Hace años me encontré con un texto de Leonardo Boff
(https://misapuntesenelcamino.blogspot.com/2018/08/quien-es-leonardo-boff.html), pensador brasileño que ha resultado muy significativo para muchas personas, me incluyo entre ellas: El águila y la gallina, una metáfora de la condición humana. En el libro, pensado para hablar de cosas profundas con lenguaje sencillo, Boff toma una fabula africana cuya narración atribuye al diplomático ganés James Aggrey y que pone sobre la mesa la condición contradictoria, paradójica de la existencia humana.
Desde la realidad gallina-águila o águila-gallina que somos todos como individuos y como especie, es posible explicarnos dualidades como la esclavitud-libertad, moral-ética, religión-espiritualidad, finitud-apertura a lo infinito o la corporeidad-metacorporeidad que caracterizan nuestro ser en el mundo. 
Yo la he utilizado mucho para hablar del binomio moral-ética en el que se juega en mucho la posibilidad humana de la libertad situada que puede ir más allá de la situación específica en la que se encuentra. Pero me queda claro que se puede utilizar para entender lo que algunos filósofos de cuño judeocristiano llaman corpóreo espiritualidad o para aproximarse a la inteligencia sintiente que puso especialmente sobre la escena del pensamiento occidental Xavier Zubiri.
Comparto con ustedes el águila y la gallina, seguro que su lectura y reflexión es de gran utilidad para observar lo humano y hacer pequeños apuntes de lo que en su pequeñez es este gran ser al que llamamos persona.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa. Consiguió atrapar un aguilucho. Lo colocó en el gallinero junto a las gallinas. Creció como una gallina.

Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de un naturalista. Al pasar por el jardín, dice el naturalista: “Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”

“De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila. Pero yo la crié como gallina. Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.

“No, respondió el naturalista”. Ella es y será siempre un águila. Pues tiene el corazón de un águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas”.

“No, insistió el campesino. Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.

Entonces, decidieron, hacer una prueba. El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo: “Ya que de hecho eres un águila, ya que tú perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tusa alas y vuela!”

El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.

El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformo en una simple gallina”.

“No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”. Y un águila, siempre será un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.

domingo, 24 de mayo de 2020

Sí cuando es sí, no cuando es no... Educarnos para romper la esclavitud de no poner límites

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas

Llegó enero. Por allí en algún lugar de esos donde circula la información, se hablaba de un nuevo virus, que estaba impactando a los chinos... Algo tan marginal como lejano que nos tenía sin cuidado hasta que de repente en marzo todo explotó: muchas escuelas dejaron de tener clases a partir del puente del día 16, estábamos ingresando a las medidas sociales que la pandemia decretada por la OMS nos imponía para evitar el caos. El contagio mundial del VIRUS, dejaba de ser una noticia para volverse realidad.

Un malestar creado con buena voluntad

De repente estuvimos todos en situación de contingencia, con las  medidas de aislamiento y distanciamiento que fueron dadas a conocer bajo el slogan "Quédate en casa". Ninguno de nosotros estaba preparado para hacer home office, ni para realizar las actividades  de nuestra vida cotidiana en las paredes de la vivienda que habitamos, a través de tecnologías de  información y comunicación.
          En muchos lados -no solo en México- la sola perspectiva de suspender las escuelas por más tiempo que cualquier periodo natural de vacaciones de primavera (Otoño en el cono sur) nos sonó tan descabellada, como el tener  labores productivas conectados a cualquier dispositivo que nos permitiese mantenernos en línea. El crecimiento de las plataformas como Zoom, Google meet, Microsoft teams, atestigua de qué manera quienes contamos con acceso informático nos volcamos a continuar nuestra vida y su dimensión social y laboral aun con el virus rondando.
          En casos de emergencia solemos ser solidarios, al mismo tiempo que temerosos. Me voy a referir al caso de los profesores, pero creo que aplica a otras muchas áreas laborales.
          Se dijo: a continuar la escolarización desde casa. Con toda la buena voluntad, docentes de todos los niveles (aunque algunos más por coerción de sus instituciones) se entregaron a hacer lo que buenamente pudieron para que los estudiantes avanzaran en su formación. Lo mismo hicieron los padres de familia, sobre todo en los niveles básico y medio.

La esclavitud de vivir sin límites

Y de repente, al paso de las semanas había surgido la esclavitud del trabajo en línea: jornadas de muchas más de ocho horas "pegados" a las computadoras, originada y reafirmada en la solidaridad y el miedo a enojar a los jefes, a perder el trabajo.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Libertad sin compasión… hipotecar la vida humana

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí
Cuidado y edición: Socorro Romero Vargas.

Libertad: necesaria y ambigua

tiempodehoy.com

Los seres humanos nacemos sin ser humanos del todo….
           Para nadie es desconocido que un bebé inicia la vida más como un conjunto de posibilidades que como una realidad humana ya hecha: no ha inteligido, va a inteligir; no ha amado, amará; no ha socializado, socializará.
          En esta incompletez que puede irse completando a lo largo de la vida se inserta una realidad que ha llamado la atención humana desde siempre: la libertad.
          Las personas somos libres, eso quiere decir que podemos emerger de ser nadie para irnos convirtiendo en alguien, nos construimos quienes vamos siendo a partir de una interacción permanente con los otros, el mundo y nosotros mismos.
          Hace unos cuantos días conversaba con una amiga y me decía que el ser humano hace cosas muy animales, como las bestias. Yo la escuché y le dije con toda convicción que eso no puede ser así. Alguien puede realizar acciones que parecen inhumanas, pero son humanas porque brotan de la ambigüedad de su libertad: puede decidir lo que humaniza, pero también lo que destruye, porque no todo está prescrito en su vivir, porque siempre mantiene márgenes de indeterminación, de impredecibilidad que puede resolver de muchas maneras; porque es libre.
          Además de que nos vamos a morir, podemos estar seguros de que estamos condenados irremediablemente a ser libres, a salir de nuestra incompetez, a tomar decisiones que nos modifican, cambian el mundo, se concretan en formas de convivencia permanentemente cambiantes.
          La vida humana es un regalo y también una encomienda, una tarea por realizar: pasar de no ser persona, a irlo siendo mientras se exista.

El ambiguo dinamismo de la libertad

Ser libres implica que hay que construir la propia existencia. Esto se hace decidiendo en un diálogo con los demás y con la realidad en la que se está inserto: se elige realizar acciones que buscan allegarse lo necesario para seguir siendo persona. Cada uno escoge lo que encuentra que lo humaniza para poder seguir adelante con su vida: esta misma, el alimento, el vestido, el acceso a bienes, a servicios.
           Vivir implica decidir lo que realiza y romper con lo que lo impide. Ser libres es ser capaces de ruptura y de construcción humana. Pero esto es ambiguo, incierto, indeterminado. Porque al buscar lo que realiza podemos aplastarnos unos a otros, depredar el mundo… y es que esto de ir siendo humanos es algo complejo. Detengámonos un poco en este lado oscuro de la humanidad posible.