Caminar, vivir, compartir...

Durante años muchos viajeros han llevado consigo libretas para apuntar sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades...Va aquí una de ellas para consignar los apuntes al vuelo en este viajar por la vida y la educación.

Al andar se va haciendo el camino y uno lo siente y lo piensa y lo quiere compartir...

Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir sus Notas en el camino.

viernes, 13 de marzo de 2015

Invitación a la meta... ¿qué?

José Rafael de Regil Vélez
Este texto lo publiqué en mi columna Apuntes en el camino, del periódico Pax, el 11 de marzo de 2015

 


Cuando era pequeño mi mamá me decía que en los días anteriores a las vacaciones de semana santa eran especiales. En su estilo sencillo me ayudó a acostumbrarme a hacer una “evaluación” de mi vida: ver cómo me comportaba con ella, mi papá y hermanos; con mis compañeros de escuela, amigos y familiares. De su mano revisaba mis responsabilidades y las cosas que deberían ser importantes para que yo fuera un mejor muchacho. Tal vez ella no lo sabía, pero con eso me invitaba a la metanoia.
               Meta… ¿qué? Metanoia. Esta es una palabra griega que nos suena lejana en español, pero que tenerla presente nos pueda dar mucha luz sobre la vida que tenemos y la que queremos tener para ser más humanos; sobre la forma como nos relacionamos con nosotros mismos, con las personas y con el mundo que nos tocó vivir y la forma en la que queremos establecer nuestras relaciones para ser más justos, fraternos, solidarios, incluyentes.
              Meta quiere decir más allá y Nous significa mente. Meta-Nous, metanoia significa ir más allá en la mente. Esta no debe ser entendida como capacidad de inteligir, de razonar o pensar. Nous significa aquello que en el hombre nos hace valorar lo que necesitamos para ser personas, de desear lo que nos realiza, de juzgar la realidad para vivir en ella. Marca la orientación total de nuestra vida.
Así, vivir la experiencia de la Metanoia es revisar nuestros valores, nuestros pensamientos y deseos y orientarlos de otra manera. Sucede que muchas veces nuestra manera de vivir y relacionarnos está orientada a las cosas, se finca en el egoísmo, en las cosas inmediatas. Excluye a los demás para favorecernos a nosotros mismos. Si bien nuestro yo se afianza, el resto del mundo se debilita, porque con ello crecen la injusticia, la mentira, la insatisfacción, aumenta la brecha entre los muy pocos ricos y el cada vez mayor número de pobres.
               Hoy tengo cuarenta años más y entiendo que la invitación de mi mamá es muy valiosa, porque en los días previos a las vacaciones de semana santa puedo mirar mi Nous e ir más allá de él. Así puedo unirme a muchísimas personas que en el mundo creen que en la muerte y resurrección de Jesús, el Cristo, queda refrendado que vale la pena apostar por una vida humana en fraternidad, justicia y felicidad.
              De esta manera, cuando después de esos días me reintegre a mis labores, continúe mis relaciones con los demás y mi mundo, podré orientar todo lo que soy, lo que sé y tengo para poner mi semilla de mostaza, que según mi fe se convertirá en un frondoso árbol que dará cobijo a quienes también quieran un mundo “más como Dios quiere”.