Autor: Francisco de Jesús Romero Ortiz
Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas
Desde su experiencia en búsqueda humanizante, Francisco de Jesús Romero Ortiz comparte la convicción del acompañamiento que tiene a dar luz, a ver la realidad como un conjunto de posibilidades para ser humanos.
En este novel apunte el filosófo y poeta tlaxcalteca nos invita a pensar en la posibilidad de una realidad más real -fuera de la caverna platónica- y por ello distinta a las muchas apariencias en las que vivimos y el papel que la educación puede jugar en esta apuesta, la del hombre que logra salir de la sombra para enfrentar la luz de ser persona con los demás en apertura a la verdad del mundo.
Que disfrutes este apunte...
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Como relámpago que sale del Oriente y resplandece en el Occidente, la propuesta de que la persona humana es
potencia que germina en el mundo y se va delimitando como quien puede ser en su
hacer, ha dado significado a mi práctica docente.
A partir de este deslumbramiento he concebido que el hombre es ante todo lo que habrá proyectado
ser en su hacer continuo; una aproximación inacabada de aquello que, personal y
colectivamente, estamos queriendo llegar a ser.
La educación humanista promueve un
sistema de reflexión sobre la persona humana, un sistema que reconoce la
importancia del acompañamiento en el desarrollo humano. Tiende a poner en acto
las mejores condiciones para alcanzar la felicidad.
Es necesario humanizar la
educación, transformarla en un proceso en el cual el alumno pueda desarrollar
sus actitudes y capacidades, dando así un sentido a su vocación personal y de
esta manera contribuir en la vocación de la propia comunidad, he ahí la
importancia de poner al centro de la educación al “sujeto-humano”, ya que es él
mismo quien contribuye en una comunidad viva, interdependiente, es decir, unida
a un destino común.
Educar para la “búsqueda
humanizante” conlleva la labor de despertar conciencias y humanizar actitudes.
Implica educar para dar luz a la idea de bondad y bien, pensamiento que con una
enseñanza significativa (fruto del quehacer docente) el alumno ejercitara en su
hacer y ejercer en compañía de los otros.
Ante esta propuesta es inevitable
pensar en La República de Platón, hablar de una educación humanista involucra
cavilar la alegoría de la caverna para poder explicar una realidad donde la
búsqueda por una educación humanizadora ha dado fruto.
La caverna es el ámbito visible en
que vivimos y el fuego en ella es el sol: afuera está el ámbito inteligible (lo
que se puede conocer), las ideas, y el sol es la idea del bien. El arte de
volver el alma desde las tinieblas hacia la luz es la educación. (Platón, 2007:
29-30) He ahí la labor del docente.
Continuando con la representación
sobre la caverna, el maestro es el esclavo que ha sido liberado, la persona
humana que ha visto más allá de las sombras y ha conocido la idea del bien.
Este sujeto-humanizador regresa a la caverna con un solo objetivo, liberar a
los que se encuentran inmersos en las tinieblas, y despertar en ellos la búsqueda
que por naturaleza el hombre debe realizar para poder congeniar con el mundo y
con los otros, una “búsqueda humanizante”.
Por lo descrito es preciso
especular las siguientes interrogantes: ¿Qué estarían pensando los demás
esclavos cuando el ex-prisionero vuelve de nuevo a la cueva y cuenta lo que ha
visto a los demás? ¿Creerán lo narrado?
Ante lo descrito en las
interrogantes y sobre el contexto entorno a una educación humanista, se puede
puntualizar que el esclavo liberado es faro de luz para los esclavos
encadenados. Es una persona que ha avivado en su formación al humanismo como su
ideal, el cual trata de revelar en los cautivos.
Las sombras solo son tinieblas de
lo que realmente se puede conocer, disfrutar y tentar. La tan anhelada realidad
tangible, la vida en construcción y formación con y para los demás.
Escenario que el hombre ocupa para
su quehacer, materializando en su ambiente y contexto una realidad distinta a
la que se expresa en el siguiente poema:
La realidad es un experimento
o un águila en cautiverio
¡donde los hombres se
autodestruyen!
Una realidad donde predomina
la nobleza del alma
y no el impulso del cuerpo.
Diferente a la existencia

que se hunde bajo el vano manto de
las estrellas.
¿Se vive soñando o en la lucha por
un bienestar?
No hay mucha diferencia.
Creo estar despierto,
y quizá sea un sueño de libertad.
Una prisión me postra en todo
placer mundano
con el titiritero en su Estado.
Me pregunto qué pasaría si al
despertar
mirará a través de la ventana,
y un ave me contará
que me encuentro en una cápsula
y tal como una pastilla,
estoy a punto de ser consumido
por las injusticias.
¿Y si la realidad fuera
distinta? (Romero, F, 2019: 22
La
educación humanista es el medio para derogar la cruda perspectiva de crecer,
con la máxima de: “el fin justifica los medios” que se expresa de manera
superficial e inhumana. Este accionar debe ser cavilado tomando en cuenta el
objetivo final, crecer con los otros. Son los otros seres humanos, elemento
esencial que refiere Walt Disney para diseñar, crear, y construir el lugar más
maravilloso del mundo. Pero para eso se necesita formar personas humanas cuyo
precepto a cumplir sea el bien común.
Soy consciente que no se logrará
de la noche a la mañana, pero estoy seguro de que, de la noche a la mañana, en
la mente de mis educandos brotará una semilla que en el acto potencializara su
quehacer humanista que dará una respuesta positiva a la pregunta: ¿y si la
realidad fuera distinta?
Fuentes:
1.- Platón (2007) Diálogos IV
Republica. Madrid, España: Gredos.
2.- Antología: Romero Ortiz, F,J. (2019) Voces que arden parpadeos en el fuego del
silencio. México: Cipselas.