Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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viernes, 21 de febrero de 2025

Compartir buenas noticias al educar: una misión trascendente para la escuela... ¿la única realmente viable?

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí 

Edelvives -una editorial educativa internacional, perteneciente a la familia de los hermanos maristas- y UPAEP a través de la maestría en Innovación Pastoral en la cual doy clases, han lanzado un seminario virtual dedicado a educadores católicos y que ha sido muy bien acogido. Se cobija bajo el nombre de Emaús, que habla -como estos apuntes- de andar el camino. Ya había participado anteriormente en él.

Este año me invitaron para compartir mi experiencia y reflexiones en algo que me apasiona: el qué, el por qué y el para qué de la pastoral educativa en la escuela... o dicho de otro modo: la razón de ser de la escuela católica o de inspiración cristiana.

Antes de que mi lector salga corriendo por los significados muchas veces desfavorecedores de la expresión "pastoral educativa", permítame decirle que en este tema -como en muchos otros- no puedo desvincular mi propia historia y las convicciones más profundas, del diálogo que establezco con el público participante.

Y parto, en esta ocasión, de algo que llevo impregnado hasta los tuétanos: hay mujeres y hombres que hemos encontrado una buena noticia que no solo ha alegrado nuestros días, sino que nos hemos convertido con las palabras y las acciones en sus pregoneros: sí, sí es posible ser y vivir como persona nueva, renovada, capaz de poner su semilla para un mundo "más como Dios quiere" y hacerlo con alegría, fe, esperanza y mucho compromiso amoroso.

He dicho en otros espacios: de muy joven me encontré con Juan Bosco, un poco después con Ignacio de Loyola, Marcelino Champagnat y Juan Bautista de La Salle. Todos conocidos porque sus sucesores tienen grandes escuelas y sirven a través de ellas a millones de personas en el mundo. Ninguno de ellos -como yo tampoco- quería tener una escuela, poner una escuela, dar clases en una escuela. 

Cada uno, en su momento histórico, experimentó en lo más profundo de sí que Jesús vive y que es posible con él y en él ser personas libres, críticas, creativas, integradas afectivamente, fraternas y solidarias comprometidas de alguna manera con los desafíos de su tiempo (buenos ciudadanos) y en crear comunidades que vivieran una similar experiencia.

Y fueron a caer en la educación no formal y en la formal porque se dieron cuenta que educar es una manera natural de compartir que la persona nueva sí es posible. 

Una persona que tiene una mirada ética sostenida en una visión que se apoya en lo que le dan las matemáticas, las ciencias sociales y naturales la filosofía a partir de la cual es capaz de sumarse de alguna manera a la construcción del bien común en alguna de las miles y miles de tareas que pueden ocuparnos a los humanos.

Una persona capaz de interactuar con otros hasta llegar a formar comunidades familiares, laborales, en grupos sociales, que sean capaces de acoger a los otros y permitirse ser acogida. Comunidades que cuidan a sus miembros mientras cuidan el mundo a través de sus diferenciadas misiones. Comunidades comprometidas con el bien común y que articulan su vida con la persona al centro. 

Una persona que es capaz de buscar la verdad dándose a la tarea de entender cosas, de dialogar con el mundo, con la realidad contrastando su entender -lo que está en su cabeza- asintiendo, negando, respondiendo a los desafíos de lo que ellas mismas son y de todo lo que ellas no son, y que también existen favoreciendo, obstaculizando, posibilitando la vida humana digna.

Una persona que es capaz de ser servidora de los demás; es decir, que puede poner todo lo que es, lo que sabe, lo que tiene, al servicio de sí, pero también de los demás y del mundo que le tocó vivir; sin considerarse por ello inferior a nadie.

Y en la escuela: al dar clases, al propiciar un ambiente de convivencia pacífica, al posibilitar la participación de todos los miembros para ser realmente una común unidad de intenciones y acciones... se hace viva esa persona nueva, sin necesidad de "grandes tinglados" de parafernalia religiosa o laicista.

Bueno... de esas cosas hablé en una exposición de unos cuarenta minutos en el seminario y sobre eso dialogué con los participantes en otra tanda de más o menos el mismo tiempo en una sesión de preguntas y respuestas que me pareció interesante, porque muestra a mucha gente comprometida en hacer vida lo valioso de una educación milenaria puesta al día para los nuestros.

Es que sí, sí creo con la cabeza, el corazón y mis acciones que compartir buenas noticias al educar es una buena misión para la escuela y, para mí, la única posible y viable para realmente promover que quien sea parte de la comunidad educativa despliegue su potencial y lo comulgue con quienes coincide en ese momento de la vida y con quienes coincidirá en otros momentos y lugares.

Te comparto el diálogo que tuvimos en el seminario Emaús bajo el título ¿Qué significa vivirnos como escuelas en pastoral? Deseo que lo disfrutes tanto como yo lo hice. Te dejo el hipervínculo para que puedas ir a la grabación del "en vivo" que tuvimos a través del Facebook de Edelvives, que puedes ver a partir del minuto 10.30

https://www.facebook.com/share/v/1AFF7Rj1gR/




miércoles, 22 de enero de 2020

Algo que sí podemos hacer ante una posible crisis escolar causada por algún factor de riesgo

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Dos años después de haber escrito este texto siguen sucediendo actos violentos al interior de las escuelas. Escucha uno a los periodistas y opinadores de todo tipo de medio y siguen diciendo cosas, la mayor parte de las veces como desahogo y encubrimiento de su ignorancia: que si revisar a los estudiantes en la operación mochila, que si los profesores son incapaces de revisar las redes sociales de los estudiantes, que si los hijos son el reflejo de los padres en casa... Entre los padres de familia hay un enorme desconocimiento de cómo debe procederse en estos casos y sucede que quieren arreglar todo a punta de mensaje de WhatsApp, en pedir la cabeza de los directivos. 
           En esta reseña hay pistas para conocer un manual que da claridad y sigue vigente en su contenido, e invita a la prevención para poder manejar situaciones de riesgo.

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Soy de quienes piensan que hay que ser muy prudentes en los comentarios que se hacen ante hechos como los sucedidos en Torreón, Coah, el 11 de enero pasado (2020) cuando un niño de primaria disparó en su escuela, mató a una maestra, dejó heridos a compañeros y se suicidó.
          Las redes sociales y los tradicionales mass media se llenan de opiniones que brotan del sentimiento indignado y que plantean cosas como el fracaso de TOOODOOOO el sistema escolar, el terrible daño que han hecho los video juegos en TOOODOOOSSS los niños, de lo incomprensibles que son las nuevas generaciones a las que los expertos sociales gustan de llamar de las maneras que académicamente les resulten más fructíferas (baby boomers, x, millenials, centennials, alfa y lo que más dividendos académicos y mediáticos produzca), etc.
          Hablar hoy de éxito o fracaso educativos es un asunto muy complejo, multicausal. Hay que afrontarlo con datos y visiones filosóficas, científico educativas y con la experiencia que da la práctica para no caer en sentimentalismos, generalizaciones a partir de un caso que no puede ser la pauta por impactante que resulte.
           Respecto del tema de la seguridad al interior de las escuelas y el cuidado de sus miembros, hay todo un desafío en la pedagogía de la convivencia pacífica, en la formación de la ética del cuidado, en la educación de las relaciones interpersonales para que las comunidades educativas sean lugares en los cuales se puede estar a las propias anchas, entre amigos y personas que son unidas por lazos de fraternidad y solidaridad. Y en estos terrenos es grande la deuda que existe en muchas instituciones educativas que han privilegiado las relaciones funcionales, la primacía dee la conclusión de los contenidos académicos y la reducción de todo lo pedagógico a "enseñar conocimientos para sacar buenas calificaciones".
          Sin embargo, ante la evidencia de todo lo que hay que hacer en las instituciones escolares para formarnos en la paz para la paz, no podemos quedarnos callados del todo ante los acontecimientos de violencia física en los que ha habido lastimados, incluso muertos. 
          En esta reseña quiero aportar desde una perspectiva que puede tener su practicidad y también su trascendencia formativa. Creo que no está de más recordar que en todo momento una institución educativa puede entrar en situación de crisis por factores diversos de riesgo en su entorno inmediato o incluso al interior de sus instalaciones. Es necesario que padres de familia, estudiantes, profesores, administrativos y funcionarios públicos relacionados con ella estén preparados para afrontarla.