Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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lunes, 25 de mayo de 2026

Entre Atlas y Sísifo... el líder que no suelta

 José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí


Acabo de terminar un curso de posgrado en el que todos los estudiantes son trabajadores de la educación.

En más de un momento hablamos del rol que ha de jugar un educador que convoca y provoca a quienes le han sido confiados para que puedan ser la mejor persona que pueden ser, que interactúen consigo, con el mundo y con los demás de la manera en que más vida humana se produzca.

E invariablemente caímos en la cuenta de que no puede ser quien es el experto en todo, el que "carga sobre sus hombros a todo el alumnado, a sus padres y madres, a los actores sociales sobre sus hombros, andando el día a día como un héroe de la mitología griega que siendo humano debería aparentar ser en parte divino.

Y es que en el día a día los profesionales de la educación solemos repetir conductas que vemos en todos lados en los que las personas tienen que interactuar proactivamente para acometer los desafíos comunes: los comportamientos del líder casi dios.

En nuestra casa, en los distintos campos de la actividad humana quienes tienen la tarea de favorecer procesos que involucran a las personas y a la transformación (de otras personas, de las materias que terminan siendo bienes y productos), hemos crecido viendo a la cabeza de un grupo cargando con el peso de todo, reteniendo tareas, dirigiendo todo, diciéndole a cada quién cuándo, cómo, dónde hacer. Porque en el fondo piensa y siente que si ha llegado hasta donde se encuentra se debe a que ha demostrado que es persona capaz, que hace bien las cosas... Pero cuando voltea a ver a los demás: desconfía, quiere controlar todo y a todos. 

Y el saldo de esto casi siempre queda en números rojos: por el esfuerzo de uno, por lo invertido en tiempo, en energía; por el poco crecimiento de los involucrados y por el horizonte muy limitado en el que se desenvuelven las acciones. El líder que no suelta termina atrapado entre Atlas, el personaje mítico que tenía que cargar el mundo y Sísifo, el semidios castigado a cargar una roca enorme y pesada para subirla a una elevación de la cual volvía a caer, una y otra vez, en un esfuerzo que día a día terminaba siendo fútil, absurdo.

En el blog de Paco de Regil encontré una entrada que resulta muy iluminadora para la tarea del líder, que encaja perfecto con lo que conversábamos con los estudiantes: los líderes hemos de soltar para crecer. No te digo más, porque te invito a que lo leas en su original: Soltar para crecer.

Seguro que su lectura será provocadora para quienes por nuestro trabajo, por el rol familiar o social que jugamos, debemos construir posibilidades por, con y para los demás. 


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domingo, 5 de octubre de 2025

Redefinir la docencia como una profesión colaborativa. En el Día Mundial de las y los Docentes

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

En este Día Mundial de los Docentes [2025], la UNESCO, la OIT, el UNICEF y la Internacional de  la  Educación  exhortan  a  gobiernos  y  asociados  y  a  la  comunidad  internacional  a  suscribir el compromiso colectivo de lograr que la colaboración sea reconocida como norma dentro de la profesión docente, pues solo con una cooperación eficaz a todos los niveles podremos construir en el mundo entero sistemas educativos que sean realmente integradores, equitativos y resilientes.

 Mensaje conjunto de la UNESCO, la OIT, el UNICEF y la Internacional de la Educación

Cuando llegué a uno de los lugares donde he trabajado, dos cosas que tienen que ver con el tema de reflexión del Día Mundial de las y los docentes, llamaron fuertemente mi atención, a pesar de que ya conocía la institución.

           Por una parte, cada semestre se hacía una elección muy formal de líderes y de conformación de equipos entre los estudiantes, que eran comunicados a todo el profesorado y, a lo largo de las semanas, no tenían ninguna función real. Se trabajaba en un modelo de individual, con pequeñas acciones entre alumnos realmente poco significativas para su formación ciudadana. Era muy difícil ver un aula en la que las sillas y las mesas de trabajo estuvieran organizadas de otra forma que no fuera la fila tradicional.

          Por otra, cuando en academia de profesores tuvimos que abordar un proyecto que abarcaba varias semanas, dos o tres profesores quedaron con la actividad a cuestas, sin actas de acuerdo y con la "desaparición" silenciosa de los compañeros que no se acomodaron en la forma colaborativa que requería la encomienda.

         En múltiples niveles, las y los docentes son islas que trabajan en muchísimos casos de maravilla, pero solas y solos. De manera inmediata, eso puede ser hasta benéfico: el estudiantado tiene cuadernos impecables, resultados aceptables en exámenes, presentaciones exitosas de proyectos cuando el estilo didáctico que profesores y profesoras practicas es más activo. 

          De manera mediata, termina siendo más pérdida que ganancia: la propuesta educativa de su centro escolar termina siendo muy limitada, poco capaz de responder a desafíos contextuales, de acompañamiento educativo, de respuesta a las necesidades de niñas, niños, adolescentes y jóvenes encomendados a su labor; pues enfrentar los retos más allá de la clase que se da en el aula, requiere trabajo colaborativo, articulado, que solo se es posible cuando el sujeto educador es una comunidad y no solo mujeres y hombres en lo individual.

          Además, maestro isla forma estudiantes isla, que terminan siendo ciudadanas y ciudadanos isla, incapaces ellas y ellos de acometer la construcción del bien común en sus familias, sus trabajos, su vecindario, bajo el "mientras yo esté bien, yo cumpla, yo haga lo mío y no me meta contigo, que el mundo ruede" (creo que te gustará leer Sí te metas en lo que no te importa). De la nada, nada sale; del individualismo sale individualismo... 

Y aunque en las escuelas se diga que se forma para la colaboración y el diálogo, en realidad se educa para el cumplimiento egocéntrico que no atina a mirar más allá de entregar buenas tareas y sacar altas calificaciones.

          Todavía más: magisterio -y directivas y directivos- aislado es más fácilmente mal tratado y mal tratador laboralmente. Las directivas y directivos que solo ven los resultados individuales de sus docentes tienen muy poco empacho en deshacerse de sus subordinados, fomentando  una rotación de personal perjudicial en mucho más que el beneficio que se obtiene de dotar a un grupo de un profesor y "ya está"... Directora o director que forma comunidad educativa en la que se colabora de múltiples formas, suelen tener mucho menor rotación: el empleo es mucho más respetado.

          Podría decirse lo mismo de la relación sindical: maestro aislado es menos tomado en cuenta por sus representantes sindicales, que todo un grupo que interactúa, que se organiza, que presiona si es necesario. O la relación conflictiva con madres y padres de familia: es más fácil sumar a quienes fungen como tutores de estudiantes, cuando hay una propuesta orgánica de institución, con mecanismos de colaboración, interacción, de retroalimentación y mejora, incluso cuando las exigencias de padres y madres son justas (muchas veces lo son) y se asumen en equipo, más allá de uno o dos "involucrados").

         Las políticas públicas en torno a la educación se construyen de una forma distinta cuando brotan de la colaboración de, por y para las y los docentes, que cuando se realizan desde el voluntarismo ideológico de unos cuantos actores políticos que imponen modelos educativos, incluso normas y planes de estudios que terminan siendo ocurrencias de periodos de gobierno.

El día mundial de las docentes y los docentes surgió a partir de la iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de llamar la atención de todos los países del mundo sobre las condiciones laborales del personal docente (1966 y 1997). Ha sido acogido por la Organización de las Naciones Unidas a través de la UNESCO y la UNICEF y se conmemora desde 1994.

         Es una efeméride para no olvidar las implicaciones sociales, políticas y económicas de la profesión docente, de la cual depende en muchas formas el presente y el futuro de los países, de las sociedades.

          Con la idea de Juntos por los docentes, juntos por el mañana, este 2025 UNESCO, UNICEF, OIT y la propone bajo el eslogan Redefinir la docencia como una profesión colaborativa. 

           Es una llamada para tomar postura respecto de todo lo que he compartido en este apunte, para dar pasos reales en las escuelas, en la relación de las familias con las y los docentes... Para impulsar modelos educativos, políticas públicas que al formar desde la formación inicial docentes colaborativos, permitan una verdadera educación de mujeres y hombres colaborativos, ciudadanos capaces de colaborar para asumir los desafíos humanizantes que su aquí y ahora les demandan y que son la semilla de un futuro con espacio para la dignidad humana. Porque ante las posibilidades de la construcción humana, el yo no se basta a sí mismo (puedes leer Cuando el yo no es suficiente: ser por, con y para los demás y el mundoExitosos... y en el fondo fracasados: reflexiones al inicio de un ciclo escolar)

Muchísimas personas podemos colaborar para la dignificación y profesionalidad docente que sustraiga del aislamiento pedagógico, laboral, vocacional del magisterio, para darle carta de ciudadanía a una forma de relación que responda al imperativo antropológico de ser más por, con y para los demás. ¿qué puedes hacer en tu ámbito? Al menos, regalarte unos minutos para reflexionarlo y compartirlo. Y si hay algo más, irlo volviendo parte del patrimonio común de responder al reto de una formación más fiel al llamado de ser más con, por y para los demás en el mundo, encargándonos en un horizonte de trascendencia, del mundo que nos carga. 


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viernes, 30 de noviembre de 2018

¿Cualquiera podría enseñar? Entrevista de radio



¿Cualquiera podría enseñar? ¿Hay especificidad en la vocación del docente? ¿Qué desafíos enfrentan los profesores en un mundo complejo, dinámico, globalizado como el nuestro? ¿Con qué herramientas pueden formarse continuamente para la labor escolar?

Estas y otras ideas fueron compartidas en el programa ser para hacer, de URadio, UPAEP, dirigido y conducido por Isabel Gómez Vallarta, en la emisión del 30 de noviembre de 2018.

martes, 18 de septiembre de 2018

Todos creen que saben educar

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Un oficio desdibujado

Más de una vez he escuchado cosas parecidas a esta conversación:
- me gustaría dar unas clases. Estudié arquitectura (como podría ser cualquier otra carrera).
¿Has dado clases?
- No, pero sí algunos temas y obtuve buenas calificaciones en la Universidad. Además soy entretenido al hablar en público.
Cuando esto sucede me pregunto: ¿qué pasaría si la conversación fuera en sentido inverso?
- Fíjate que tengo buen gusto y quisiera diseñar unos edificios.
¿Qué estudiaste?
- Pedagogía…
- ¿Y por qué crees que puedes hacer el trabajo de un arquitecto?
- Pues yo diseñé mi casa y me quedó bonita.
     Seguramente el profesional de la construcción me miraría cuando menos con extrañeza  porque diría “cómo es que éste, que es pedagogo, cree que sabe lo que yo para diseñar espacios? ¿Cómo se le ocurre pensar que está preparado para ello?”
     No me cabe en la cabeza pensar que de la noche a la mañana un profesor quiera actuar como médico, ingeniero, abogado sólo porque sabe cómo tomar una medicina u organizar algún proceso para producir algo en la escuela o porque entienda las cláusulas de un contrato.
    Tampoco comprendo por qué hay personas que creen que saben educar: los egresados de otras profesiones; mucho menos los padres de familia que -solo por ser padres de familia, sin preparación específica pedagógica- quieren decirle con toda autoridad a los profesores y directivos cómo hacer su trabajo, las secretarias, incluso las de las propias escuelas.
     Supongo que el profesor que se siente médico o arquitecto lo hace por ignorancia o por irresponsabilidad supina… Y creo que es lo mismo para quien usurpa la tarea pedagógica.

Educar: tarea profesional

Educar, en el sentido al cual me refiero, no es la acción que realizan las mamás con sus hijos, ni quienes los entretienen en las ludotecas, sino  la de profesionales que se esfuerzan por entender los contextos sociales, políticos y económicos de igual forma que la realidad del ser humano, su estructura psicológica, emocional, cognitiva, que reflexiona lo que es, lo que puede ser y lo que debe ser y a partir de todo ello proponen caminos para que las personas puedan construirse tales, comprender la realidad, aprender a tomar decisiones, a asumir la responsabilidad de hacerse cargo del mundo para que sea posible vivir en él dignamente.
     Se trata de una tarea compleja, que tiene marcos explicativos vastos, profundos. En ella los profesionales tienen que aplicar, adaptar e incluso crear metodologías pertinentes, rehacer el lenguaje, apoyarse en saberes diversos como el de la psicología, las neurociencias, las ciencias sociales.
     Ser padre o madre de familia no habilita por sí mismo a nadie para ser docente y menos profesional docente; tener otra licenciatura, maestría o doctorado, tampoco. Solo la práxis (reflexión - acción) hecha en un contexto de formación inicial y permanente permite a alguien asumir realmente este oficio.
     Es necesario que sea devuelta a la dignidad a la profesión docente, que no se puede ejercer solo armados de buena voluntad y alguna cuota de sentido común.
     Para esto urge ciertamente que maestros y maestras actuemos como profesionales: actualizar nuestros conocimientos teóricos, abordar los problemas que se nos presentan en las instituciones haciéndonos preguntas pertinentes, formulando hipótesis, llevando registro de nuestras acciones para sistematizar nuestros datos. Presentarnos sin vergüenza ante padres de familia, actores sociales, colegas, con la claridad de que conocemos a cabalidad nuestro oficio, que realizamos acciones sensatas que nos hacen ser más que técnicos que solo siguen las instrucciones del supervisor de turno.
     Todo mundo cree que sabe educar profesionalmente, como mucha gente cree en los reyes magos... Pero creerlo no lo vuelve algo real.

Publicado: Síntesis (Tlaxcala), 27 de enero de 2011. Reelaborado el 18 de septiembre de 2018.

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miércoles, 15 de agosto de 2018

Ni una «Miss» más: sobre la dignidad de la vocación magisterial en el siglo XXI

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí

A quienes han encontrado que ser profesor es buena apuesta

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http://dialogoeducativobolivia.blogspot.com/2015/08/el-pizarron-ese-viejo-aliado-de-la-clase.html
El inicio de un ciclo escolar es buena oportunidad para reflexionar sobre la vocación y el rol de los docentes: millones de niños y jóvenes pasarán con ellos muchísimas horas y días a lo largo de poco más de diez meses como para preguntarse qué pueden esperar y recibir de los profesionales de la educación.

Los docentes no son las buenas personas que cuidan niños

         Hay quienes, sin dudarlo, esperan que los docentes sean las buenas personas que cuiden a los niños para enseñarles que el mundo está bien como está, que aprendan cosas sin relacionarlas con la vida, que promuevan que los educandos dejen de preguntarse si como están las cosas es normal o puede haber otras formas de relacionarnos social, política y económicamente.
         Se piensa que maestras y maestros pertenecen a los salones de clase, a ese lugar inmaculado dedicado al más aséptico saber, lejos de las preocupaciones materiales y mundanas en las que existen cosas como la justicia, los derechos humanos, las huelgas, las posturas diferentes a las que sustentan las clases políticas en nombre del neoliberalismo o cualquier otra forma en la que conciban el bienestar del país e incluso el cuidado de sus intereses personales y grupales.
          Ser profesor o profesora con opinión política propia, o militancia, incluso, es de mal gusto, cuando mucho un asunto reservado para la intimidad de la casa de cada quien. Por eso hay quien prefiere que a los niños les dé clase una «Miss» y no una profesora o un profesor.