Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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sábado, 9 de septiembre de 2023

¡No!: ¡impartir conocimientos no es suficiente!

 Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más datos del autor, haz click aquí

La tendencia de las escuelas y muchos en las familias a pensar que el conocimiento y la inteligencia (entender cosas) son lo más importante en la vida humana es vieja.  Eso pensaba Sócrates en el lejano siglo V. El ateniense solía decir que la virtud, aquello que perfeccionaba a toda persona, era el conocimiento. El razonamiento que seguía era que todo hombre necesita saber lo que le conviene para poder realizarse como persona, y al conocerlo tendría que seguirlo: ¡fácil!

En la ignorancia se dificulta tremendamente la vida

Por algo es tan típico recurrir a lo relativo al conocimiento para definir a los seres humanos: animales cognoscentes, animales racionales. Y es que los seres humanos necesitan saber quiénes son como seres humanos, su diferencia con otros seres, para poder actuar congruentemente y ser felices. 
                Deben conocer qué es el mundo, que son las cosas que no son él o ella y cuál es la relación que tienen consigo, con los demás, para poder interactuar consigo, con los demás, con lo demás. Por ejemplo: si un ser humano desconoce las propiedades curativas de la manzanilla, no podrá hacerse una infusión para mitigar sus malestares estomacales u oculares; y si desconoce cómo funciona su organismo, tampoco la podrá usar. Y así en todos los órdenes: necesitamos saber qué es la familia para poder crear una; qué es la ciudadanía, para participar en nuestros asuntos públicos; qué es la política para no delegarla exclusivamente en las manos de los políticos. La persona ignorante se mueve con errores en su propia vida y en el mundo y la sociedad de los que es parte.
                Esta idea fue confirmada en la Ilustración por la emergencia de las ciencias naturales (seguidas de las sociales), fundadas en una filosofía desligada de la religión en el contexto de la naciente revolución industrial que provocó un acelerado cambio en las condiciones de vida del mundo occidental, primero, y todo lo demás, posteriormente. 
               En el mundo posterior a la edad media se generó una forma de ver la vida que más o menos puede explicarse así: si no queremos depender de que Dios nos explique todas las cosas -a través de sus representantes en cualquier religión- y además buscamos resolver problemas funcionales de nuestra realidad de manera mucho más pertinente, es necesario cultivar el conocimiento de las cosas por sus causas, por cómo son y cómo funcionan. El conocimiento nos permitirá generar diferentes condiciones de vida...
               Y de alguna manera así fue: en el desarrollo del conocimiento científico instrumental (tecnológico) se revolucionaron la medicina, la ingeniería, nacieron la administración, se explicaron los fenómenos económicos, sociales, psicológicos...
                En ese entonces surgió la escuela como un medio para que los niños se liberaran de la "oscuridad del prejuicio y el error que venían de las visiones dogmáticas" y "entraran en las luces del conocimiento", a partir de las cuales ejercerían una ciudadanía madura y crearían un mundo de bienestar y progreso para todos.
            Y así, en aquel tiempo poco a poco se fue desarrollando una pedagogía encaminada a profesionalizar la impartición de conocimientos. Se sofisticaron los planes y programas de estudio, surgió la especialización técnica de la didáctica, que consiste en lo que se ha señalado: transmitir adecuadamente conocimientos. 
              Poco a poco se exigió un magisterio que fuera didacta; esto es, mujeres y hombres con métodos y técnicas cada vez más desarrolladas para que la niñez y la juventud; incluso las adultas y los adultos aprendieran muchas cosas: gramática, matemáticas, ciencias de la naturaleza, ciencias sociales, incluso urbanidad y buenas maneras. Y ello con la convicción de que entre más conocimientos tuvieran las personas, mejor sería el mundo.

Pero... impartir conocimientos no ha sido suficiente

En países como el nuestro pasamos muchos años en la escuela, al menos seis, cuando no hasta 19, para conocer y conocer: recorremos todo tipo de planes y programas de estudio, con sofisticados diseños para poder dosificar todo tipo de conocimientos... Y pese a ello nos seguimos encontrando personas que después de tanta escolaridad hacen cosas que nos dejan boquiabiertos: financieros que son capaces de dejar sin nada a miles de personas de su propia empresa sin más, políticos que con salarios de 60 mil pesos mensuales construyen un patrimonio de millones de pesos junto con constructoras que entregan unidades habitacionales, calles o carreteras con fallas producto de la corrupción y un etcétera muy largo.
                Sin ir tan lejos. Un muchacho o muchacha recibe conocimientos sobre sexualidad desde la primaria y quedan involucrados en embarazos tontos; hay personas con trastornos alimenticios que han logrado saber que su conducta los está dañando y sigue anclados en ella. Sabemos muchas cosas y actuamos poco humanizantemente. 
                 Giovanni Reale, en el primer volumen de su Historia de la Filosofía, comenta a propósito del racionalismo socrático: “Sócrates tiene toda la razón cuando afirma que el conocimiento es condición necesaria para hacer el bien, (porque si no conozco el bien, no lo podré hacer); pero se equivoca cuando considera que, además de condición necesaria, es condición suficiente. […] Para hacer el bien, en efecto, se requiere también el concurso de la ‘voluntad’”. No basta conocer la sexualidad, es necesario también querer vivirla para crecer como persona, negociar con la propia estima por lo sexual y los afectos que provoca nuestra genitalidad.
                Daniel Goleman habla de inteligencia emocional: una relación con nuestras emociones respecto de nosotros mismos, de los demás, de las cosas que nos permita actuar no de cualquier forma sino de la mejor que seamos capaces y que requiera la situación para salir adelante en la vida.
                Roberto Baden Powell en los albores del siglo XX en Inglaterra fundó un movimiento educativo convencido de que era necesario complementar la impartición de conocimientos de la escuela con la formación del carácter de los jovencitos y las jovencitas frágiles de su tiempo. Supo que era necesario apostar por la formación de chicas y chicos capaces de cuidar de sí, de su cuerpo; competentes para alcanzar metas por difíciles que pudieran parecer, hábiles para resolver problemas, para sonreír ante las dificultades, de manejarse con libertad frente a las posesiones incluso en situaciones de austeridad. Ciudadanos preparados para participar en la vida pública, que en su tiempo estuvo marcada por las guerras imperiales y después por la primera y segunda mundiales.
                En la educación impartir conocimientos es necesario, pero no es suficiente. Hay que dar el paso a la existencia de instituciones educativas -por supuesto que entre ellas las escolares- que ofrezcan realmente y no solo en el papel una formación integral, en la que la información recibida sirva no para repetirla sino para solucionar problemas reales; 
              La educación debe promover que las personas se vuelvan autónomas en el cuidado de sí –del cuerpo y más que el cuerpo-, de los demás y del mundo en el que les tocó vivir; capaces de conocer el bien que los realiza y valorarlo para jugarse la vida por cosas verdaderamente humanizantes y no meramente accesorias; creativas para proponer alternativas para el mundo, capaces de reaccionar en las relaciones interpersonales con manejo de afectos y emociones que permitan la colaboración y la solidaridad y no solo la frustración y el capricho. 
               Se requiere una educación que forme ciudadanos capaces de encargarse de los asuntos políticos que les corresponden y no lloren por querer mamar de la ubre gobierno toda respuesta, al tiempo que sean los auditores y vigilantes de la gestión de políticos y administradores públicos.
               Lo que se ha denominado formación integral hace referencia a una manera de acompañar la inmersión humanizante de las personas, desde la niñez y en el transcurso de su vida, en la que es posible reconocerse personas que además de entender la realidad pueden y están llamadas a desarrollar la voluntad, el carácter para tener la capacidad de moverse hacia las cosas que necesita para realizarse, para ser coherente con las cosas valiosas que contribuyen a la realización en todas las facetas de uno mismos, de la interrelación con los demás, de la solución de los problemas que la realidad plantea para vivir dignamente.
              Las persona formadas integralmente son capaces de manejarse afectiva y emocionalmente para vivir la riqueza de las cosas que los mueven en la vida y eso las encamine a una mejor toma de decisiones, más vital, menos como si existir humanamente se tratara de aplicar conceptos abstractos que no resuelven las situaciones de cada día. Y sí, se construyen éticamente libres, capaces de decidir lo que más las construye por, con y para los demás en el mundo que les tocó vivir y actúan en concordancia con ellos.

En el aula y más allá de ella...



La formación integral humanizante requiere el aula con su ya referida didáctica, pero requiere mucho más que aula: experiencias en la que quien se educa se descubra humana o humano, en las que aprenda a convivir pacíficamente, a solucionar conflictos, a descubrir problemas, entenderlos y plantear cauces de solución adecuadamente contextualizados, posiblemente replicables en otras circunstancias y escalables a otras dimensiones.
              Institucionalizar la educación supone entender que lo que hay que diseñar es un gran taller de vida en el que quienes pertenecen a las comunidades educativas compartan que vivir integralmente es posible: razonable, voluntariosa, creativa, solidaria, sana y amorosamente posible.
                Esto acontecerá sí y solo sí el proyecto educativo de una escuela es más que un plan de estudios, uniforme y urbanidad. Se trata del diseño de un camino en el que niños y jóvenes puedan ser acompañados profesionalmente para transitar de la heteronomía a la autonomía; de la dependencia a la libertad, de la ignorancia a la posibilidad de construir conocimiento; del egoísmo a la colaboración solidaria.  
               Aprender acompañados por quienes ya lo intentan a ser capaces de ser más uno mismo por, con y para los demás construyendo los mejores mundos posibles: es este el desafío de la educación del siglo XXI.

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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Ser libres encargándonos por, con y para los demás del mundo

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

De la libertad, nota constitutiva esencial de la persona, he escrito y publicado mucho; sin embargo lo he hecho poco, pues explícitamente en estos apuntes solo ha aparecido para el público un texto que en su momento titulé: Libertad sin compasión: hipotecar la vida humana (puedes leerlo aquí). En ese momento preocupado porque casi espontánemente al pensar que somos libres, nos vemos como individuos y nos ocupamos básicamente de la dimensión individual del decidir lo que construye la vida humana.

Por distintos motivos faltaba una presentación más extensa de la dimensión dinámica de ser persona encargándose de sí misma al encargarse por, con y para los demás del mundo. Nacemos muy determinados por la biología, la física, la química, la sociedad, la cultura. Y sin embargo, somos fundamentalmente indeterminados, pues el bebé es básicamente nadie cuando llega a la existencia, pero es llamado a construirse como ser humano,como persona: ¡tiene la vocación de ir siendo alguien!

Determinado e indeterminado a la vez, el ser humano puede determinar-se en un misterio llamado libertad, en el que confluye todo el dinamismo de su ser, que lo humaniza. Y esta acción siempre es un diálogo consigo mismo, con los demás, con el mundo. Dicho de otra forma: somos libres cuando las personas nos autodeterminamos a partir de las cosas y relaciones que nos determinan, pero no de tal forma que no haya algo que quede pendiente  (indeterminación). Esto sucede porque podemos encargarres de lo que nos carga, mientras nos sigue cargando de alguna manera.

Nunca podremos "echarle la culpa" totalmente a algo o a alguien de que no somos los que estamos llamados a ser, porque somos nosotros quienes decidimos si nos encargamos de nosotros o dejamos que los otros o lo otro se encarguen de convertirnos en "mero producto del destino".

Para dar cuenta de esto, dejo un video en el que de manera didáctica comparto la reflexión que he venido construyendo al pasar el tiempo y que puede ser útil para uno mismo, para charlar con los demás. Deseo que sea de tu agrado.



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martes, 18 de enero de 2022

El gasto de no fomentar la autonomía en el trabajo

 Autor: Baruch Beltrán, si quieres conocer más del autor, haz click aquí

En este blog hemos señalado de distintas formas que el ser humano está llamado a la autonomía. Su ausencia tiene consecuencias  de distintos tipos que dificultan las posibilidades humanizantes personales, económicas, sociales, políticas, incluso culturales y religiosas (Barruntar al ser humano, Pedagogía que habla de la autonomía o pedagogía de la autonomía, Sujeto agente o sujeto paciente: la forma en la que nos vivamos marca una gran diferencia, Educar para la autonomía, ¿Ciudadanos del más allá? ¿Ciudadanos del más acá?)

En esta ocasión Baruch Beltrán Suárez nos comparte su reflexión sobre el gasto que supone la falta de autonomía en un ámbito cotidiano, pero trascendente: el laboral y empresarial.

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Tener gente reactiva en todos los niveles, que no toma decisiones y esperando que le digan qué hacer, es de los riesgos más costosos de una organización, que derivan en:

·         Clientes insatisfechos: cancelación de servicios o pedidos, más lo que costó atraerlo y convencerlo de firmar, más la mala publicidad

·         Merma de ingresos: Operaciones detenidas y sin poder facturarse.

·         Rotación de personal: Colaboradores renunciando por sentir que no crecen y sus responsabilidades son limitadas.

Este es un problema al que se enfrentan todas las empresas, pues siempre existe uno o varios líderes que no fomentan la proactividad de la gente, y/o tampoco permiten el empoderamiento de sus colaboradores para tomar decisiones.

Sin embargo, es un problema de dos vías, porque también la gente está esperando que le digan qué hacer y cómo hacerlo en repetidas ocasiones, para deslindarse de responsabilidades.

Entonces, tenemos a un líder que no deja que la gente tome decisiones por sí misma, entre otras cosas porque cree que nadie sabe hacerlo como él/ella; y personal que tampoco quiere hacerlo para no tener la culpa de hacerlo mal.

Sumémosle a esto que contamos con una cultura de hora nalga, más que de logro por objetivos, donde para las organizaciones es más importante que el empleado cumpla un horario de trabajo a que cumpla sus metas laborales. Entonces cómo para qué se debiera uno de esforzar, como decía don Jaimito del chavo del ocho, “Prefieren evitar la fatiga” pues no hay una motivación adicional.

Imagínate que acabas de entrar a una empresa y traes toda la actitud y empuje para hacer muchas cosas y terminar lo más que puedas en el día, entonces se te acerca uno de tus compañeros o tu jefe y te piden que le bajes de intensidad porque si ven que se puede hacer más les van a exigir a todos que incrementen el ritmo de trabajo. Así que de esta manera vas bajando el ritmo. Por otro lado, das propuestas de mejoras y te dicen que no se te paga para pensar sino para trabajar. Esto es un fenómeno que pasa en varias culturas de trabajo desafortunadamente y tengo varios ejemplos reales de cómo la cultura laboral reactiva desanima a los empleados y les mata la proactividad.

Ahora figúrate que llegas a trabajar a otra empresa, dónde te dan los procesos de trabajo, te explican cuáles son tus responsabilidades, pero te dicen que lo importante es cumplir con los objetivos y si debes cambiar algunas actividades para hacerlo mejor, puedes hacerlo de forma estandarizada. Que, si surge un problema y no está documentada la solución, debes resolverlo y registrar cómo lo hiciste. Y que incluso, tienes como objetivo proponer una mejora mensual para la empresa. Esto sucede en las organizaciones que tienen una cultura de mejora continua, donde la proactividad, empoderamiento y autonomía del empleado es el eje de la consecución de los objetivos de negocio.

Los beneficios de esta cultura se multiplican en términos de reducción de costos, incremento de ventas, satisfacción de clientes y empleados, contención de errores y diferencias notables con tus competidores.

Al final, te puedo asegurar que tu empresa pagará caro tener una cultura laboral reactiva, y está en tus manos que mejor inviertan en una cultura laboral enfocada a la mejora proactiva.

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lunes, 13 de diciembre de 2021

¿Pedagogía que habla de la autonomía o pedagogía de la autonomía?

 Autora: Graciela Isabel Huerta Bedolla

Los seres humanos nacemos llamados a pasar de la casi total heteronomía de la primera infancia a la mayor autonomía en la que con, por y para los demás somos lo más nosotros mismos que nos es posible. 
Se supone que quienes han andado el camino de la vida se ponen al lado de quienes en la minoría de edad lo comienzan y crear condiciones para que se descubran en proceso de autonomización y que los grupos de adultos proceden como un conjunto de personas autónomas que son capaces de co-crearse, de ser corresponsables.
Grace, como conocemos los amigos a la autora, nos comparte sus reflexiones sobre uno de los grandes pendientes que tiene nuestro sistema educativo y de formación permanente. Le agradecemos su contribución.

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A lo largo de los últimos años, mucho se ha dicho sobre la importancia de dejar la “escuela tradicional” atrás. Concretamente, se habla sobre la necesidad de aplicar modelos educativos activos, críticos y participativos, fundamentados en estrategias flexibles y recursos diversos. Como cualquier discurso, estas palabras se dicen fácil, pero es en la práctica que se vuelven más complejas. El reto es que, independientemente del rol que tengamos en el proceso de transformación educativa, seamos alumnos o docentes, ambos nos enfrentamos a la misma tarea: dejar ir los viejos hábitos.

miércoles, 13 de enero de 2021

¿TERAPIA PARA CUERDOS? Orientación filosófica para la vida

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas

Lo recuerdo con mucha claridad: pasó en una clase de la más abstracta filosofía -ontología o tratado del ser- y me cambió la vida.
    Sucedió hace muchos años, en mi juventud... Entender las cosas de otra forma, una más razonable, menos por lo que me habían dicho y más por como son las cosas, por el sentido que tienen -lo digan o no los demás- me provocó un vuelco que fue el principio de quien en mucho soy ahora.
          Dialogar filosofando o filosofar dialogando me ha abierto puertas para vivir menos angustiado, para tomar decisiones buscando en ellas lo que más me permita crecer por, con y para los demás en el contexto específico en el que me encuentro; me ha permitido ser más compasivo, tolerante, pero también determinado, con una identidad y un carácter fuertes.
          No soy el único a quien le ha pasado esto. Ger Achenbach, en los ochenta del siglo XX, habiendo constatado que la filosofía puede orientar la vida, propuso crear espacios de asesoramiento filosófico, algo así como una terapia para cuerdos, como dice Marinoff que la nombró su colega Peter March. Aunque en realidad no se trata de una terapia alternativa, sino una alternativa a la terapia que ayuda:
  • A clarificar las ideas y estructurar mejor la visión del mundo. 
  • Entender mejor las cosas "que nos traban en la vida".
  • Tomar una postura ante la vida y las situaciones que hay que lidiar en ellas, tomando en cuenta las opiniones de los demás, pero trascendiéndolas en busca de sus fundamentos.
  • Vivir con mayor tranquilidad al entender el significado de las cosas y ubicarlas en el contexto en el que se vive.
  • A dialogar razonablemente y a partir de ello tomar decisiones lo más sensatas posibles en un momento.
  • Convivir tolerantemente y construir una relación constructiva y pacífica con quienes nos rodean al permitir entender y relativizar las distintas posturas ante situaciones específicas.
En una charla con Sergio Mendoza realizada en Expert vox, hablamos al respecto. Puedes ver el video completo siguiendo el hipervínculo.

¿Sujeto agente o paciente? La forma en la que nos vivamos marca una gran diferencia

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Corrección y cuidado: Socorro Romero Vargas

En el comienzo de año o en de una etapa de vida ya sea de trabajo o de relaciones interpersonales, nos enfrentamos a legítimos deseos de cambio, de mejora o de continuidad en aquello que nos construye como sujetos, como parte de un grupo o comunidad, como responsables del mundo en el que habitamos.
         Frecuentemente terminamos lejos de lo deseado y es porque no nos consideramos realmente sujetos agentes de nuestras propias acciones. Me atrevo a afirmar, incluso, que muchas veces nos vivimos como meros sujetos pacientes de los procesos en los que terminamos siendo envueltos, sin protagonismo ni interlocución.
         Distinguir entre ser sujeto agente y ser sujeto paciente en lo que a nuestra vida corresponde en sus diversas dimensiones (consigo mismo, con los demás, con el mundo, incluso con Dios) marca una diferencia que puede ser buen comienzo para la construcción de nuestra autonomía, para ser autogestivos y capaces de autodeterminarmos, siempre en relación a nuestros procesos internos y externos, con los demás y nuestro contexto, pero nunca reducidos a ser "marionetas" de otros o de lo otro en nuestra existencia.
          En esta tensión se juega el drama de la libertad, que es el llamado y la capacidad que tenemos de autodeterminarnos con los demás en el mundo; es decir, que podamos decidir qué forma queremos dar a nuestra vida decidiendo lo que hemos de hacer ante la genética, la estructura psicológica, el dinamismo social en el que estamos inmersos o la cultura en la que nos hemos abierto paso a entender y valorar la libertad. 
          Si no somos agentes seremos solamente heterodeterminados (otros nos darán forma, nos determinarán: seremos el hijo que mamá quiere cuando tengamos 40 años, el consumidor que fabrica la publicidad, el objeto que manipule nuestra pareja, la pieza insignificante de la maquinaria productiva); si lo somos, existiremos en las mismas coordenadas, pero podremos determinar nuestra actitud, posiblemente elegir la respuesta que dar a los desafíos de nuestra propia condición, de los conflictos en la convivencia con los demás, del equilibrio medioambiental o las situaciones sociales, económicas o políticas.
          En este "apunte en video" te compartimos una reflexión al respecto.


jueves, 25 de junio de 2020

Analfabetismo e incompetencia comunicativa

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más datos biográficos suyos haz click aquí
Cuidado y edición: Socorro Romero

Persona y cultura en la tarea de ser humanos


El ser humano nace carente, tiene el resto de su vida para ir remediando sus carencias, completando la persona que está llamada a ser. 
Los demás y el mundo que lo rodean le suponen infinidad de desafíos que tiene que poder acometer para realizar su vida. 
               Vive permanentemente en la tensión de adaptarse a la realidad en la que ha de vivir y transformarla humanizantemente. Interactúa con los demás para poder ser quien es y está invitado a construir una interacción sociopolítica que le brinde mejores condiciones para ser en comunidades en las cuales sean posibles la justicia y la vida en dignidad.
              El camino de ser más por, con y para los demás encargándose del mundo que se lo carga es el mismo: hay que estar atentos con todos los sentidos, entender las cosas, verificar que lo que se piensa de ellas y lo real correspondan mínimamente para poder actuar con ellas y sobre ellas, valorarlas para darles la importancia necesaria para relacionarse con ellas, decidir lo que hará, interactuar con lo real, modificarlo, responsabilizarse de esa modificación que transforma la realidad que pedirá nueva atención, entendimiento, juicios de realidad y valor, decisiones, acciones
               Y en ese dinamismo vamos creando un impresionante patrimonio de conocimientos, de valoraciones y símbolos del cual se pueden beneficiar nuestros contemporáneos y quienes nos sucederán en la tarea de ser humanos. Así, nadie comienza desde cero las tareas interrelacionadas de personalización, socialización y mundanización, pues contamos desde nuestro nacimiento con explicaciones, afirmaciones, valoraciones que nos permiten situarnos desde un punto de partida para tomar las decisiones que debamos para vivir en nuestro tiempo decidiendo aquello que entendamos, juzguemos, valoremos y deliberemos como humanizante. 

sábado, 23 de febrero de 2019

Educar para la autonomía

Entrevista a José Rafael de Regil Vélez por Isabel Gómez Vallarta en URadio, el 15 de febrero de 2019.

Educar para la autonomía: ¿Cuál es la finalidad última de la educación? ¿Cómo se dan pasos para lograrla? ¿Es viable en un contexto sociocultural como el nuestro y en una tradición escolarizada como la que tenemos?

De esto y los temas pedagógicos relacionados va la charla que tuvimos en el programa Ser Para Hacer de Isabel Gómez Vallarta en URadio...



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domingo, 2 de septiembre de 2018

¿Ciudadanos del más allá? ¿Ciudadanos del más acá?

José Rafael de Regil Vélez, Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

https://quizizz.com/
Hace 25 años me encontré con una idea que transmitió hace cosa de 200 años Ludwig Feuerbach en Heidelberg (hoy en Alemania), cuando pronunciaba sus Lecciones sobre la esencia de la religión. Continuamente vuelvo a ella porque me topo con la continua tentación de recurrir a alguien más allá de nosotros para encargarle que resuelva las cosas que miradas en frío son de nuestra competencia y responsabilidad.

        Me permito traer el texto para compartirlo con los lectores:
El objetivo de mis escritos como también de mis lecciones es: el de transformar a los hombres de teólogos en antropólogos, de teófilos en filántropos, de candidatos del más allá en estudiantes del más acá, en liberarlos de ser ayudantes de cámara religiosos y políticos de la monarquía y aristocracia celeste y terrestre, en hacer de ellos ciudadanos autoconscientes de la tierra. Mi finalidad es, así pues, ni mucho menos sólo negativa o anuladora, sino más bien positiva, sí, niego sólo para afirmar; niego sólo el ser aparente, fantástico de la Teología y de la Religión para afirmar el ser real del hombre.
Es claro que el padre del humanismo ateo estaba denunciando a las personas de fe de su tiempo (que bien podrían ser muchas del nuestro) que por estar preocupadas por lo religioso (lo del más allá) se desafanaban de los problemas sociales, políticos y económicos de su tiempo, de su tierra (el más acá). Sus expresiones son lapidarias: transformar a los hombres de teófilos en filántropos, de teólogos en antropólogos; promover los ciudadanos del más acá, autoconscientes de la tierra…