Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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domingo, 1 de septiembre de 2024

Una de las cosas que tal vez convenga no hacer...

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

www.elespañol.com

No sé si sea más del siglo pasado que de este... Pero crecí en los tiempos en los que la comunicación mediada se parecía solo un poco a la que hoy podemos vivir. Me tocó utilizar el teléfono residencial, ese que tenía disco para marcar la numeración y después tuvo botones. Se escribían cartas cuando la gente estaba lejos y no teníamos suficiente dinero para pagar las llamadas de larga distancia.

En la escuela nos mandábamos mensajitos en papelitos que pasábamos entre los compañeros hasta que el profesor o la profesora se daban cuenta. Si el asunto era muy puntual y urgía, mandábamos telegramas, con una redacción muy chistosa, porque se cobraba por letra o palabra. 

En cualquier caso se trataba de una comunicación poco móvil, y la mayor parte de las veces tenía que ser oral: por teléfono o de plano en el encuentro cara a cara.

Entonces, hace unos 34 o 35 años irrumpió entre los mortales (o sea las mujeres y los hombres comunes y corrientes, a veces más lo segundo, jajajaja) la posibilidad de comunicarse de manera móvil, ubicua y asíncrona. Poco a poco fuimos adquiriendo nuestros buzones de correo electrónico y los mensajes tardaban una nada en llegarnos, aunque también se perdían en los misterios de la red (como mis cartas de papel se perdían en Correos de México), aunque con menos frecuencia.

Pero la magia se hizo con los mensáfonos -pequeños dispositivos también llamados bipers, por el sonido que hacían- mediante los cuales podíamos recibir mensajes de texto y nos convertíamos en disponibles para prácticamente cualquier persona que pudiera marcar el número telefónico desde el cual nos mandaban los recados. Fueron los años en los que también irrumpieron los teléfonos celulares.

Ambos aparatos eran muy caros, al alcance de pocos bolsillos. La telefonía celular provocó la desaparición de la radiomensajería, pues puso a nuestro alcanzo los mensajes de texto: de muy pocas palabras y alto costo. En la última década del siglo pasado, un minuto de telefonía celular costaba veinte pesos aunque no mucho después comenzó a bajar. Así que se seguían utilizando los teléfonos públicos de moneda o tarjeta o los mensajes de texto, que quitaban los problemas de tener que ir a una esquina y encontrar aparatos descompuestos o vandalizados.

Así, al menos en mi entorno, fueron disminuyendo las llamadas de voz y aumentando los mensajes de texto, que fueron potenciados por otro invento: la mensajería por internet.

www.genbeta.com

Durante la primera década de este siglo vivimos la erupción del messenger de hotmail, de yahoo o lugares que eran "salas de chat". Recuerdo por allí del 2007 rara era la persona a mi alrededor que no tuviera su cuenta, que no chateara

Se fue configurando una manera diferente de escribir, en párrafos muy cortos, cargados de abreviaturas y figuras, a las que poco después conoceríamos como emoticones, que pretendían auxiliarnos en la expresión de los estados emocionales que las letras son incapaces de transmitir y que dejábamos de percibir al ya no escucharnos o mirarnos.

El lanzamiento de Whats App en el 2009, presente en los teléfonos independientemente de las computadoras supuso una gran revolución: se podía chatear de manera asíncrona o síncrona, ubicua y móvil. Pronto los equipos de trabajo comenzaron a utilizarlo; las familias también y no se diga los grupos de amigos, los profesores.... Todo mundo estaba a unas cuantas letras de distancia.

Fue tal su impacto que tres años después desapareció el messenger... y también las salas de chat. Sobreviven algunos servicios de mensajería, como el de Facebook, el de Google, el de Apple porque lograron ser integrados a la telefonía celular. Se pueden usar con los datos del plan de telefonía de pre o pospago que tengamos, pero también conectándose a cualquier red de wifi... Eso rompió todo esquema económico: lo volvió casi gratuito. Nada que ver con lo que costaban las llamadas residenciales ni las del móvil.

www.xatakamovil.com

Hoy, millones de personas mandamos mensajes. Es muy normal, con todas las posibilidades y los límites que nos da decirnos cosas breves, de manera muy funcional, para resolver los inmediato.

Creo que esa nueva normalidad tiene grandes ventajas, pero al acomodarnos a ella hemos ido perdiendo la posibilidad de comunicarnos  escuchándonos, incluso mirándonos. Hace unos cuantos días sonó mi teléfono y era mi amigo Ricardo. Me saludó jovial como es él, amable. Me dijo que me llamaba para saludarme, para saber cómo estaba.

Su voz, el tono con el que la pronunciaba, las palabras que utilizaba produjeron en mí un gran impacto, una alegría que no es posible experimentar a través de los mensajes de texto. Y es que se trataba de una conversación poco funcional, sin fines pragmáticos. Dedicada solo al gozo de la amistad, de ocuparse por la persona apreciada. Se tornó en algo muy personal, de una forma que las letras de la mensajería no pueden reproducir.

Y eso me hizo pensar. Apunté en mente y corazón que debo hablar más seguido con quienes aprecio; con quienes quiero para que sepan de mí, que me escuchen e incluso que me vean con ese portento tecnológico que son hoy las videollamadas. Así podrán palpar mi estado anímico, mi gozo, tristeza o preocupación. 

Hay cosas que tal vez convenga no hacer. Una de ellas es reducir la comunicación a la que permite la mensajería de texto, porque nos perdemos del otro, acercado vicariamente, virtualmente por la tecnología que pone al alcance de nuestro oído, de nuestra vista su presencia. El encuentro interpersonal -en vivo y a todo color- pero también el mediado dan a la mente y al corazón una viveza que nutre los días, enriquece los momentos.

En realidad, solo converso por teléfono y virtualmente de manera habitual con una persona... He permitido una reducción impresionante de mi horizonte interrelacional y me atrevo a decir que muchos lo hemos hecho. A la larga invertimos tanto tiempo tecleando como hablando, pero la resultante intelectiva, volitiva y emocional no es la misma.

www.laoracion.com

Lo apunto para mi camino y lo hago extensivo para nuestro camino... Porque hay cosas que sí conviene hacer y una de ellas es aprovechar los portentos tecnológicos para andar la vida acompañados, porque al final somos por, con y para los demás y reconocernos en el tono, la intensidad, el gesto -aun en la distancia- se vuelve energía para nuestro caminar.


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jueves, 30 de diciembre de 2021

Algo más que meros propósitos... Sugerencias para acortar el trecho entre el dicho y el hecho

Autor: José Rafael de Regil Vélez, haz click aquí


A muchos de mis conocidos, incluso a mí mismo me ha sucedido. Un día, muy posiblemente sin mayor motivo que una especie de malestar difuso, nos damos cuenta que hay algo en nuestra vida, en nuestro día a día que falta o que debería ser de otra manera: la activación física, la diversificación de actividades (que incluya la recreación), el manejo del sueño, retomar el contacto con la familia, los amigos o la naturaleza... Tal vez querramos poner en orden nuestras finanzas o hacer un viaje, de esos que deseamos una y otra vez...
         Los cumpleaños, los aniversarios y las celebraciones del fin de año y año nuevo son propicias para que tengamos sentipensares de cambio, de mejora, de mayor bienestar o mejor bien ser. Y en nuestra cabeza se engendran propósitos para nuestra vida. Célebres son los que hacemos para el año nuevo y de ello dan cuenta los gimnasios, que a pesar de la cuesta de enero, reciben mensualidades e inscripciones de quienes quieren comenzar bien una nueva temporada.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Médic@s: resistencia y esperanza. Sentipensares a partir de la Covid

 Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí


Foto: Nancy Morales
El cierre del primer quinto del siglo XX nos tomó a todos por sorpresa. Entre enero y febrero  de 2020 llegaba información confusa -para todos- de que una neumonía diferente, "rara" estaba resultando muy contagiosa en China. Poco a poco se fue sabiendo de la existencia de casos de la misma fuera de aquel país asiático.
           El 11 de marzo de ese año, "profundamente preocupada por los alarmantes niveles de propagación de la enfermedad y por su gravedad, y por los niveles también alarmantes de inacción, la OMS determina en su evaluación que la COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia."
          Así fue como en todo el mundo entramos en un estado desconocido, marcado por la incertidumbre, incluso el miedo. Por primera vez las generaciones que convivimos fuimos parte del detenerse de casi toda dinámica social como la habíamos conocido. Se nos pidió confinarnos, detener la actividad laboral, escolar, las visitas a amistades y las salidas sociales; como nunca, tuvimos que estar pendientes de las indicaciones de las autoridades.

miércoles, 13 de enero de 2021

¿Sujeto agente o paciente? La forma en la que nos vivamos marca una gran diferencia

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Corrección y cuidado: Socorro Romero Vargas

En el comienzo de año o en de una etapa de vida ya sea de trabajo o de relaciones interpersonales, nos enfrentamos a legítimos deseos de cambio, de mejora o de continuidad en aquello que nos construye como sujetos, como parte de un grupo o comunidad, como responsables del mundo en el que habitamos.
         Frecuentemente terminamos lejos de lo deseado y es porque no nos consideramos realmente sujetos agentes de nuestras propias acciones. Me atrevo a afirmar, incluso, que muchas veces nos vivimos como meros sujetos pacientes de los procesos en los que terminamos siendo envueltos, sin protagonismo ni interlocución.
         Distinguir entre ser sujeto agente y ser sujeto paciente en lo que a nuestra vida corresponde en sus diversas dimensiones (consigo mismo, con los demás, con el mundo, incluso con Dios) marca una diferencia que puede ser buen comienzo para la construcción de nuestra autonomía, para ser autogestivos y capaces de autodeterminarmos, siempre en relación a nuestros procesos internos y externos, con los demás y nuestro contexto, pero nunca reducidos a ser "marionetas" de otros o de lo otro en nuestra existencia.
          En esta tensión se juega el drama de la libertad, que es el llamado y la capacidad que tenemos de autodeterminarnos con los demás en el mundo; es decir, que podamos decidir qué forma queremos dar a nuestra vida decidiendo lo que hemos de hacer ante la genética, la estructura psicológica, el dinamismo social en el que estamos inmersos o la cultura en la que nos hemos abierto paso a entender y valorar la libertad. 
          Si no somos agentes seremos solamente heterodeterminados (otros nos darán forma, nos determinarán: seremos el hijo que mamá quiere cuando tengamos 40 años, el consumidor que fabrica la publicidad, el objeto que manipule nuestra pareja, la pieza insignificante de la maquinaria productiva); si lo somos, existiremos en las mismas coordenadas, pero podremos determinar nuestra actitud, posiblemente elegir la respuesta que dar a los desafíos de nuestra propia condición, de los conflictos en la convivencia con los demás, del equilibrio medioambiental o las situaciones sociales, económicas o políticas.
          En este "apunte en video" te compartimos una reflexión al respecto.


martes, 10 de noviembre de 2020

En busca del equilibrio (posiblemente) perdido

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor haz click aquí.
Edición y cuidado del texto: Socorro Romero Vargas

Muchas personas en nuestro país y el mundo han visto revolucionada su vida diaria a raíz de las medidas de aislamiento que trajo consigo la pandemia: trabajo en casa, clases en casa, ejercicio en casa... Para algunas ha sido oportunidad de reconstituirse como personas, como familia. Pero me atrevo a decir que para muchas más ha supuesto en enorme desequilibrio.
    Mucha tinta se ha gastado ya en señalar que las cargas de actividad laboral y estudiantil han aumentado a niveles a veces francamente ridículos. El gremio magisterial -con el cual tengo más contacto- de repente tuvo que estar disponible desde muy temprano en la mañana hasta entrada la noche para atender a padres de familia, directivos escolares e irónicamente hasta a sus alumnos.

    Apareció el culto a las evidencias de aprendizaje y por una variedad de causas se volvió una tiranía: estudiantes, padres de familia y profesores comenzaron a vivir para hacer "trabajos y tareas", para calificarlos y con ello llenar los ojos de las autoridades que parecieron partir del hecho de que había que desconfiar de educandos y educadores por lo que decidieron cargarlos de trabajo.
    En mi entorno poco a poco ha crecido el número de papás que se cuestionan si no hubiera sido mejor dejar pasar el ciclo escolar, hasta que la escolarización estuviera mejor equilibrada, bien sea por el control de la pandemia o el de la modalidad de trabajo en casa. Atisban que la dinámica de las personas y sus familias amenaza su salud física y emocional, pone en riesgo el bienestar.
    Creo que algo parecido ha sucedido en otros oficios y profesiones, incluso alguna reflexión ya he publicado al respecto (https://misapuntesenelcamino.blogspot.com/2020/06/el-trabajo-en-casa-nuevo-rostro-del.html): el trabajo en casa se presentó como un canto de las sirenas ante el cual si se sucumbe termina uno devorado por algo que -tal vez- no sea lo más importante de la vida.
    Hay que buscar el equilibrio que parece estársenos perdiendo. Ingeniárselas para que en caso de que se hayan diluido sean recuperados los momentos para el descanso, para la convivencia con los amigos, para la activación física: el uso placentero del tiempo que no re-crea, nos reconstituye (https://misapuntesenelcamino.blogspot.com/2018/07/actividad-fisica-re-creacion-y-descanso.html).
    Para ello es importante relativizar el valor que se ha dado a la febril actividad laboral, a la demandante dinámica escolar. Como señalaba a tres meses de desatadas las medidas frente a la pandemia: dialogar con los jefes, con los clientes, con la familia y llegar a acuerdos que permitan que aunque el trabajo sea en casa tenga límites más claros que, al fin y al cabo, redundarán en un mejor rendimiento de cada persona en lo laboral, lo familiar, lo personal e incluso lo social.
    Se trata de poner en un lugar privilegiado del conjunto de las cosas que valoramos al bien-estar que permite el bien-vivir y desde ellos decidir cómo articular nuestro día a día. Y solo lo haremos si nos sabemos, sentimos y vivimos como protagonistas de lo que acontece en nuestra existencia y no como meros objetos a merced del uso que quieran darle los jefes, los clientes, los directivos, los profesores e incluso nuestros malsanos impulsos de refugiarnos en el trabajo para no vivir las demás dimensiones de nuestra existencia. Se trata de desarticular el desequilibrio, que no es sino un desorden establecido que se disfraza de algo "normal" para estos tiempos, pero que termina siendo deshumanizante. ¿Tarea difícil? Por supuesto; ¿imposible? De ninguna manera.


lunes, 6 de julio de 2020

En lo nuevo: replantear y resignificar la vida

Autor: José Antonio Brito Solís. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Edición y cuidado: Socorro Romero Vargas y Rafael de Regil


La Covid-19 no es solo una enfermedad, como solemos entenderla... Es un acontecimiento social, hhistórico, político y económico que ha modificado las condiciones estructurales en las que se da la vida cotidiana. Continuar nuestra vida en el contexto que se ha creado implica realizar cambios respecto de uno mismo, los demás y el mundo que solo serán posibles si resignificamos y replaneamos nuestra vida, en lo más inmediato y en el sentido último desde el que la vivimos.


José Antonio Brito Solís, autor invitado de los Apuntes en el Camino, quien cada vez es más "de esta casa" nos comparte su reflexión sobre las cuatro grandes áreas en las que debemos hacer cambios


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"El ser humano moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando,  en realidad, desea únicamente lo que se supone ha de desear. 

Saber lo que uno realmente quiere representa 

uno de los problemas más complejos que enfrenta el ser humano."

–Erich Fromm

 

Un hecho que debemos aceptar es que la vida ya cambio. El surgimiento de la COVID - 19 provocó un antes y un después en la forma de vida en todo el planeta; y aunque parece fácil decirlo, en realidad no es así. Los cambios regularmente se dan a través de procesos que tardan tiempo en crear una nueva forma de vida, porque se incrustan de manera silenciosa en la dinámica cotidiana. Las sociedades van cambiando con los años y las personas nos adaptamos gradualmente a la realidad en la que vamos creciendo sin que los cambios estructurales se sientan abruptamente. 

         Cuando en la historia otras generaciones han tenido que enfrentar momentos de cambios dramáticos, súbitos, en los que el mundo que vivieron se convirtió en otro totalmente, echaron mano de todos sus recursos humanos para salir adelante, en medio de la incertidumbre, con solo una certeza: avanzar paso a paso, aprender de la realidad y no solo de sus ideas previas.

domingo, 24 de mayo de 2020

Sí cuando es sí, no cuando es no... Educarnos para romper la esclavitud de no poner límites

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas

Llegó enero. Por allí en algún lugar de esos donde circula la información, se hablaba de un nuevo virus, que estaba impactando a los chinos... Algo tan marginal como lejano que nos tenía sin cuidado hasta que de repente en marzo todo explotó: muchas escuelas dejaron de tener clases a partir del puente del día 16, estábamos ingresando a las medidas sociales que la pandemia decretada por la OMS nos imponía para evitar el caos. El contagio mundial del VIRUS, dejaba de ser una noticia para volverse realidad.

Un malestar creado con buena voluntad

De repente estuvimos todos en situación de contingencia, con las  medidas de aislamiento y distanciamiento que fueron dadas a conocer bajo el slogan "Quédate en casa". Ninguno de nosotros estaba preparado para hacer home office, ni para realizar las actividades  de nuestra vida cotidiana en las paredes de la vivienda que habitamos, a través de tecnologías de  información y comunicación.
          En muchos lados -no solo en México- la sola perspectiva de suspender las escuelas por más tiempo que cualquier periodo natural de vacaciones de primavera (Otoño en el cono sur) nos sonó tan descabellada, como el tener  labores productivas conectados a cualquier dispositivo que nos permitiese mantenernos en línea. El crecimiento de las plataformas como Zoom, Google meet, Microsoft teams, atestigua de qué manera quienes contamos con acceso informático nos volcamos a continuar nuestra vida y su dimensión social y laboral aun con el virus rondando.
          En casos de emergencia solemos ser solidarios, al mismo tiempo que temerosos. Me voy a referir al caso de los profesores, pero creo que aplica a otras muchas áreas laborales.
          Se dijo: a continuar la escolarización desde casa. Con toda la buena voluntad, docentes de todos los niveles (aunque algunos más por coerción de sus instituciones) se entregaron a hacer lo que buenamente pudieron para que los estudiantes avanzaran en su formación. Lo mismo hicieron los padres de familia, sobre todo en los niveles básico y medio.

La esclavitud de vivir sin límites

Y de repente, al paso de las semanas había surgido la esclavitud del trabajo en línea: jornadas de muchas más de ocho horas "pegados" a las computadoras, originada y reafirmada en la solidaridad y el miedo a enojar a los jefes, a perder el trabajo.

viernes, 17 de abril de 2020

Tras la emoción de la pandemia a la convicción y... quizás a la conversión a la justicia

José Rafael de Regil Vélez... Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Corrección y cuidado: Socorro Romero Vargas

Para cada uno no hay peor mal que el que lo aflige. Zika, Malaria, Sida, Tuberculosis, Viruela, Varicela, dengue, Ah1N1... palabras que en algún momento pasado significaron confusión, angustia, sobre todo cuando irrumpieron en la conciencia como epidemias: algo que nos llegó, que venía de fuera para instalarse entre nosotros (epi-demos) hasta que se volvieron endemia, algo habitual, permanente, parte del panorama, con lo que aprendimos a convivir. Ese que sucede cuando hacemos un "entendimiento cordial" con lo que nos provocó lo que en un primer momento nos parecía trágico, desestabilizador, amenazante y lo comenzamos a tratar como algo más de nuestro universo diario.

           Y eso tiene dos caras: la que la sabiduría popular recoge cuando dice que "no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista"... Lo que no mata, engorda. Aprendemos a convivir con los virus, que no desaparecen -como otros muchos males personales y sociales- sino que se vuelven parte del panorama, de lo que vamos sabiendo manejar, incluso si provocan víctimas mortales, como todavía hacen los virus a los que me referí al inicio de estas líneas. Tenemos campañas de sensibilización, de concientización, de vacunación. Hemos desarrollado protocolos para tratar con las enfermedades, sus procesos en el organismo y la manera de más o menos controlar sus contagios para evitar brotes inmanejables.

lunes, 14 de octubre de 2019

Vivir fit: la apuesta por construir una comunidad que busca vida saludable

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Cuidado del texto: Socorro Romero Vargas, coach certificada de TRX. Si quieres conocer más de ella, haz click aquí

¿Es posible arriesgarse a invertir, al mismo tiempo que se dé un servicio social y humanamente pertinente al mismo tiempo que redituable? Esa era la pregunta que subyacía en el grupo de socios que en 2013 dio vida a Vivefit, una empresa que nació con la idea de ofrecer un plus en el universo de los gimnasios de Puerto Vallarta en términosñ de instalaciones, opciones de actividad física y de posibilidad de una vida saludable, como su nombre lo sugiere.
          Dos anécdotas nos explican en qué consiste la diferencia de su misión organizacional.
          Juan Carlos Flores, gerente general, nos comparte que en la aventura de seis años hay colaboradores y clientes que han vivido y presenciado historias como la de Alonso, que en los tiempos de la fundación llegó con un alto nivel de obesidad. Él y quienes lo acompañaron afrontaron un programa de diversas etapas que, al paso de los meses, redundó en la pérdida de más de 40 kgs, lo cual le permitió recuperar no solo salud corporal, sino anímica y emocional. Cuando dejó Vivefit, por emigrar de la ciudad, su gran contento y satisfacción lo convirtieron en promotor del gimnasio.
         Una socia tenía a un familiar enfermo de Alzheimer. El médico le indicó que debía llevarlo a realizar actividad física. Así, él y ella se integraron a la actividad de la piscina, donde las clases grupales se convirtieron pronto en un espacio vital para el paciente, no solo por la actividad física, sino también por sentirse perteneciente a un grupo.
          Estas experiencias y otras en las que los socios, al recuperarse y potenciarse como personas en la activación física, compartiendo con otras personas que tienen el mismo objetivo, han dado la pauta para superar momentos difíciles, como las temporadas bajas propias de Vallarta o la apertura de otras opciones, que traen consigo la disminución de asistentes al gimnasio.
            Para Juan Carlos Flores es claro: el aprendizaje de seis años ha llevado a apostar a que Vivefit se convierta en una comunidad, en la que las personas pueden buscar lo que necesitan en sus procesos de vida: actividad física, rehabilitación, retos personales, mejora de la salud, convivencia...

          Se trata de que la gente se sienta contenta por lo que vive, por lo que encuentra en las instalaciones, en términos de infraestructura y servicios; por con quienes coincide... porque se siente identificado. Se busca también que los colaboradores puedan vivir su trabajo en un buen clima y sintiéndose en casa, como los propios socios.
          Esto es lo que da ser comunidad y no solo una transacción comercial. Y la comunidad Vivefit abarca niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores: ¡Aquí, quien asiste puede sentirse a sus anchas!
           La apuesta de la fundación se ha confirmado: se puede dar un plus en el segmento de los gimnasios y este no consiste solo en habilitar aparatos, sino en ir más allá, hasta la construcción de una comunidad, una familia, como ya se ha señalado.
          Es este espíritu el que orienta las remodelaciones anuales, la oferta de clases fitness, el acompañamiento de los coaches e instructores, así como los momentos de convivencia que organiza el equipo de colaboradores; es el que anima a los socios a seguir presentes e invitar a sus familiares, amigos y conocidos a sumarse a la propuesta; el que mueve a los socios a seguir apostando en este proyecto..

         Seis años han dejado suficientes gratificaciones por los momentos difíciles superados y las experiencias remontadas. También han propiciado aprendizajes significativos para orientar el futuro inmediato, incluso el mediato, porque Vivefit quiere continuar siendo no únicamente el mejor gimnasio de Puerto Vallarta, sino un espacio cómodo, para sentirse en casa y que allí se construya la mejor comunidad para activarse físicamente, para relacionarse con personas que buscan bien ser y bien estar; en una palabra, para edificar en él estilos de vida saludable.


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viernes, 8 de febrero de 2019

Fuera la tristeza... provocaciones que nos llegan del siglo XIII

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocerlo más, haz click aquí
Corrección y edición: Socorro Romero Vargas... si quieres conocerla más, haz click aquí


Hace unos cuantos días leí de paso en algún sitio católico que Santo Tomás de Aquino recomendaba cosas contra la tristeza. Supongo que fue con ocasión de su fiesta, el 28 de enero. Inmediatamente me transporté a la juventud en la que como "aplicado" estudiante de filosofía hice una monografía sobre este personaje y su antropología filosófica.
         La nota me dejó con algo de nostalgia y un poco de curiosidad, porque justo en estos días he pensado en lo importante que es impedirle a la tristeza tener una palabra más importante que lo necesario en la vida de las personas, porque de verdad puede tener un carácter poco constructivo para el día a día.

Un clavado en un viejo libro

Me puse a rastrear en la Summa Theologica lo que el pensador napolitano pudiera haber escrito de un tema tan contemporáneo y tan antiguo como la humanidad misma. Me encontré una serie de reflexiones sobre el tema en la primera parte de la segunda parte de la obra (prima secundae), como parte del tratado sobre las pasiones humanas, en las cuestiones 35 a 39.

miércoles, 10 de octubre de 2018

El botiquín: fiel aliado día a día

José Rafael de Regil Vélez, Si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí
Socorro Romero Vargas, si quieres conocer más sobre la autora, haz click aquí


Ninguno de nosotros está exento de enfrentarse en el día a una contingencia, pequeña o grande, más o menos urgente; mucho menos cuando se practica una actividad física. Es posible, de igual manera, que haya que utilizar algún medicamento bien sea porque se está en tratamiento o porque se tenga alguna mala sensación a lo largo de la jornada. Y para ello conviene en más de una forma estar adecuadamente dispuestos para lidiar con lo que se presente.
           Antes de hablar de cualquier otro tema es necesario poner sobre la mesa que la persona que quiera responder de cualquier forma a una emergencia debe capacitarse en primeros auxilios para actuar como primer respondiente. Con ello estará en condiciones de utilizar el material que lleve y de tratar al paciente sin dañarlo o actuar en su perjuicio aunque sea de buena voluntad.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Estilo de vida saludable... ¿con qué se come?

José Rafael de Regil Vélez,si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Socorro Romero Vargas, si quieres conocer más de la autora, haz click aquí 

Para vivir hay que tener buenas condiciones vitales

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Cuando nacemos en realidad somos casi nadie: un conjunto de posibilidades que habrá que convertir en persona, ser humano en relación consigo mismo, con los demás y el mundo en el que le tocó vivir.
          La labor humanizante va a ser más  viable si tenemos las cosas básicas para la vida humana: vivienda, seguridad, acceso al patrimonio cultural, educación y, en la base de todo ello, salud, que es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como bienestar físico, social y emocional.

Glosario de vida saludable

Estilo de vida saludable: forma cotidiana de vida que promueve el bienestar físico, emocional y social a partir de la conjunción de diversas conductas que promueven la buena alimentación, el descanso, el manejo socioemocional, la activación física, la convivencia pacífica y el sentido de vida.

Hikking: forma de senderismo que se practica en caminos vecinales, con nivel básico e intermedio de dificultad.

Trekking: forma de senderismo que se practica en caminos vecinales y más allá de ellos, puede suponer la pernocta en el sendero y tiene nivel de dificultad de intermedio a avanzado.

martes, 4 de septiembre de 2018

Pedaleando bajo la lluvia

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Andar en bicicleta en condiciones como la lluvia y la noche desafía nuestros sentidos, la concentración, al tiempo que dinamiza nuestra frecuencia cardo respiratoria. Puede ser una gran experiencia de vida saludable.La escena en la que Gene Kelly baila "Cantando bajo la lluvia" está indisociablemente unida a mi memoria. Regresó a mis imágenes aquel martes en el que tras una larga y cansada jornada debí volver a casa en medio de la lluvia, una vez caída la noche.
Pasaban de las 20.30 hrs. Había llegado al trabajo temprano por la mañana y como siempre los pendientes estaban apilados inmisericordemente en mi escritorio. Pasaron las horas y entre el teclado, la pantalla de la computadora, las reuniones de rigor y un taller de diseño curricular quedaron ocupados mis minutos, mis afectos y mis pensamientos: realmente estaba agotado; es más: ¡enfurruñado!
Mientras los participantes del encuentro académico en el que terminaba mi día desalojaban el aula, abrí el compartimento apropiado de mi alforja y saqué el entrañable impermeable de poncho que compré para rodar en situaciones como la que el ruido de agua anunciaba por la ventana. Hice lo mismo con el pantalón y me alisté para ir hasta mi vehículo, fiel compañero desde hace poco más de 15 meses: la bicicleta híbrida en la que me transporto desde que decidí que debía cuidar mi salud y ayudar a la insulina a que mi organismo consuma la glucosa que circula en la sangre.
Salí del edificio. La lluvia caía copiosa, fría como suele ser en Puebla.

viernes, 31 de agosto de 2018

Sandro Cohen: letras, academia, salud y ciclismo urbano


Socorro Romero Vargas, si quieres conocer más sobre la autora haz click aquí
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Ser ciclista es algo más que andar por la ciudad en bicicleta: es una experiencia que pone a punto al cuerpo y a al espíritu. aguza los sentidos. despierta la inteligencia y te da una visión diferente de ti mismo y de lo que te rodea... Se llega a esta conclusión cuando se ha charlado con Sandro Cohen, poeta de la generación de los 50, nacido en Newark, New Jersey E.U.A en 1953 y naturalizado mexicano en 1982.
          Si uno lee la hoja de vida de este literato, quien es poeta, ensayista, narrador, traductor, editor y académico universitario, no podría imaginarse que es un consumado ciclista urbano y un hombre que ha logrado un estilo de vida saludable: desde que tenía 34 años decidió dejar atrás una vida sedentaria para convertirse en una persona activa al descubrir que su madre tenía mejor condición física y movilidad que él, a pesar de que practicaba beisbol.
         Todo comenzó caminando, después vino el trote y de ahí seguirían más de 30 años de movimiento. Acompañado de Vicente Quirarte -su gurú-  se adentró en un mundo de competencias y vida saludable que abarca entre otros logros, haber terminado 4 maratones, recorrido miles de Km sobre los pies y las ruedas de su bicicleta.

viernes, 17 de agosto de 2018

FUERZA Y MOVIMIENTO: TRANSFORMACIÓN DE VIDAS. Diálogo con David Ricardo Rangel Géniz


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Cuatro mil quinientas personas certificadas por un solo hombre: constelación de posibilidades de vida digna y saludable en todo el país… ¿puedes creerlo?
Siete de la mañana en  Zapopan Jalisco, 12 personas con toda la disponibilidad, esperan expectantes. En unos cuantos minutos harán equipo con un hombre con fama de ser muy exigente y que garantiza  calidad en la formación de instructores. Es la certificación TRX funcional (FTC) con David Rangel. 12 horas después los rostros satisfechos muestran que la disciplina de meses ha rendido frutos. Pueden volver a sus hogares sabiendo que están en condiciones de multiplicar los beneficios de una activación física practicada con la solvencia de los fundamentos teóricos, metodológicos y técnicos que les han sido enseñados y evaluados.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Andando los primeros pasos del senderismo

Socorro Romero Vargas. Si quieres conocer más de la autora haz click aquí
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La vida cotidiana nos da y nos quita: nos centra sobre intereses y actividades inmediatas y nos aleja de otras también importantes para vivir. Para poder continuar viviendo bien necesitamos establecer momentos y acciones que no vuelvan a crear, que nos re-creen al tiempo que nos preparan  para volvernos a zambullir en el diario trajín desde una densidad humana renovada.
          La actividad física es básica para estar bien, para ser bien. Resulta equilibrante de todo nuestro cuerpo, pero también de la vida emocional, de la capacidad intelectual. Y entre todo lo que podemos hacer para vivir activos caminar es una excelente opción.
          Cuando de andar por placer se trata el senderismo (hiking) y el excursionismo (trekking) son excelentes opciones. El primero es muy amable para quienes se inician en esto del caminar al aire libre, pues es realizado en senderos claramente delimitados, con diferentes niveles de exigencia en términos de ascensos y descensos en terrenos montañosos y en salidas de cuatro a ocho horas de duración.
           ¿Qué se requiere para andar los primeros pasos del senderismo? Esta es una pregunta habitual que nos hemos hechos todos cuando fuimos novatos. Intentaré responderla en dos aproximaciones:

Escoger tus primeras salidas

Cuando te inicias en el senderismo es importante que consideres:
  • Planea con algunos días de anticipación tu salida. De preferencia recurre a personas que tengan experiencia y conozcan algunos senderos de dificultad baja para que la experiencia sea gratificante. Escoge recorridos de dos a cuatro horas (si son montañosos de 3 a 4 kilómetros de largo; en terreno plano, de unos 8 a 10 kms). Si puedes tener como meta un lugar atractivo será más fácil: un balneario, unas cascadas, una pequeña cumbre en la que se pueda contemplar el paisaje.
  • No te comas todos los caminos en un bocado: ve poco a poco aumentando tiempo y dificultad tanto por inclinaciones como por dificultades de terreno. Disfrutarás tus salidas y evitarás lesiones.
  • Prevé, hasta donde sea posible, las condiciones meteorológicas en las que se dará tu paseo, te ayudará a preparar mejor el material que llevarás.
  • Camina en la zona donde vives durante algunos días previos en sesiones de media a una hora.
  • Intenta reunir un grupo de familiares o amigos o únete tú a alguno: la solidaridad de sus integrantes será muy importante a la hora de sentir cansancio o para resolver algún imponderable que se presente.
  • Trata de realizar tu caminata lo más temprano que puedas, habiendo luz solar, para que el momento de mediodía en el que hay más sol y calor no se vuelva un impedimento para tu recorrido. Una ventaja para hacerlo así: tendrás mucho mejores fotografías que cuando hay exceso de iluminación.
  • Mantenerse hidratado y con energía es fundamental, debes preverlo como algo fundamental.
  • Camina siempre con las manos libres. A lo mucho utiliza bastones de caminata que te pueden dar soporte en caminos irregulares y ayudarte a mantener la cadencia del paso.

El material básico

Dado que el hiking es una actividad que se realiza en una sola jornada requiere más bien pocos implementos. Hago una lista inicial y en posteriores escritos abundaré en cada elemento en particular:
  • Utiliza ropa cómoda, que te proteja del sol, pero también de los posibles piquetes de insectos y de los rasguños que pueden producir las plantas. Lleva un repuesto por si llueve y algo suficientemente abrigador para la mañana y la tarde, según las condiciones climáticas en las que te encuentres.
  • Un sombrero o gorra te protegerá de una insolación innecesaria. Si tienes cabello corto utiliza un paliacate, pañuelo que te permita cubrir el cuello y secar el sudor.
  • Utiliza bastones de senderismo si tienes alguna necesidad de apoyo para los caminos irregulares. Estos artefactos deben ser plegables y ligeros para que te permitan tener las manos libres en los tramos más difíciles del camino.
  • Una mochila de espalda es básica. La capacidad de estas bolsas de hombros se miden en unidades de volumen: una pequeña de 10 o máximo una mediana de 20 litros es suficiente. Puede ser de un solo compartimento o tener varias bolsas para que tengas algunas cosas a la mano.
  • Lleva agua, mucha agua: un litro por cada dos horas que dure la actividad. También alimento suficiente para el tiempo que dure la actividad. No olvides barras energéticas o algunas frutas: son ligeras y te permiten reponer energía rápidamente. 
  • Lleva tu cámara fotográfica y teléfono celular. Toma en cuenta poner este en modo avión cuando no haya señal, para no gastar señal innecesariamente. Si puedes descargar el mapa del sendero que recorrerás para utilizarlo sin conexión, te verás beneficiado. No olvides utilizar en tu celular protector para lluvia y golpes
  • Ten a la mano suficientes bolsas plásticas para que puedas mantener secos la ropa y el equipo que lleves durante el viaje.
  • El peso total de la mochila no debe ser superior a 12 kgs, pues se volverá poco placentero cargarla cuando sea muy pesada.
  • Lleva un botiquín personal con tus medicinas y algunos materiales para afrontar ampollas, rasguños, piquetes, pequeñas torceduras. Incluye protector solar suficiente para renovarlo durante el día, te aliviará mucho. 

No perder de vista lo más importante: disfrutar la actividad

Cuando diseñemos nuestras salidas de senderismo no hay que perder de vista lo más importante: nos movemos por salud y para re-crearnos. No se trata de acabarnos toda la vida en una salida, sino que esta nos regale la experiencia de bien vivir que es básica para que nuestro día a día sea funcional y satisfactorio.

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viernes, 10 de agosto de 2018

En la búsqueda de pacientes – agentes: Guía para una consulta exitosa


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¿Víctimas o protagonistas?

demo 24En castellano la palabra "paciente" designa a quien tiene paciencia, pero también a quien sufre, recibe o padece la acción de algún agente: el paciente de una infección viral padece la acción de un virus; así como el paciente de una mentada de madre es aquel a quien un agente se la mienta. Por otra parte, se dice que alguien es agente cuando hace, cuando actúa: un estudiante es agente de su aprendizaje cuando pone en juego las habilidades necesarias para hacer suyo un contenido, una habilidad o para modificar una actitud.
          Hay un terreno de nuestra vida cotidiana en la que se vuelve crucial entender la diferencia entre ser agente o paciente -o ambas-: la medicina. Una persona es paciente cuando es víctima de un padecimiento, pero se vuelve agente cuando toma en sus manos todo lo que puede hacer para vivir bien.
          Nada hay más falso que pensar que un paciente es tal porque su salud es responsabilidad del médico. Cuando alguien se vive de esta forma va a consulta, escucha al galeno como si fuera un Dios que pronuncia sus oráculos sin intermediario alguno; que sigue el tratamiento como si fuera magia y que basa la relación con su padecimiento en la fe que tenga a su profesional de la salud. Este tipo de pacientes se consideran víctimas y piensan que nada hay que hacer sino ponerse en manos de un héroe salvador.
           Un paciente se vuelve agente cuando hace trabajo de equipo con su "doctor", entiende las "reglas del juego" de la consulta médica y se va volviendo capaz de afrontar los resultados de sus tratamientos para entender cómo funcionan su cuerpo y espíritu a fin de llevar la mejor vida de la que sea capaz. Es protagonista de su propia salud.

Una guía para hacer trabajo en equipo en la salud

          Y es en el corazón de esta acción responsable que se encuentran las preocupaciones y la propuesta de Agustín Angulo Romo, médico y paciente -como él mismo se define-, quien a finales de 2017 publicó un texto en formato de papel y digital titulado Guía para una consulta exitosa. Sácale provecho a tu médico. El libro fue editado por Amazon Kindle.
          Desde la introducción Agustín exhibe sus cartas: por distintas situaciones en las que lo ha puesto la vida, como ser humano profesional de la salud, él es médico, pero es paciente, casado con una mujer que también es médico y también ha sido paciente en situaciones fuertes; padre de una hija paciente, aunque no médico. Entiende perfectamente la responsabilidad que un ser humano tiene de su propia salud, de su vivir bien o mal.
          Con gusto devoré las páginas de su obra, que tiene una estructura ideal para que el lector obtenga de él lo necesario para que su vida diaria pueda ocurrir funcionalmente, incluso si hubiera una situación de emergencia médica que afrontar. Hay dos grandes apartados: en el primero está la explicación y las sugerencias para hacer trabajo de equipo con el médico -o los médicos- con quien se deba interactuar para atender nuestros procesos ordinarios de salud y también los extraordinarios que hay que atender de manera inmediata. En la segunda, hay un elenco de situaciones con las que podemos toparnos en la casa, el trabajo o la calle y que estaremos en capacidad de afrontar mejor si las entendemos y logramos saber qué hacer en ellas.
          Con lenguaje accesible a todo público y el apoyo de diversos recuadros con informaciones puntuales y prácticas enmarcadas en las leyendas "Sabías qué.." o "Recuerda que" el doctor Angulo describe el proceso que hay que seguir para la consulta y el tratamiento médico, al tiempo que sugiere la forma en la que todos podemos tener la información personal en una "ficha clínica" que concentre la historia de nuestra salud y que sea útil para nosotros mismos y para los especialistas que consultemos.
          De la mano lleva al paciente por las tres grandes fases de la relación ordinaria con el médico y que comienza con sugerencias para escoger galeno. Acto seguido nos involucra en el proceso de hacer un diagnóstico y que requiere que demos la mejor información posible para que el médico logre entender nuestro padecimiento y sugiere enfáticamente que esta fase no termine hasta que hayamos comprendido todo lo que el profesional de la salud deba decirnos para que hagamos equipo en el tratamiento.
          Una vez obtenido el diagnóstico deberá venir una fase que exige toda la responsabilidad necesaria como pacientes agentes, a fin de que nos acerquemos a los resultados esperados y que nos debieron haber sido informados previamente. La importancia de esto radica en que va a ser más fácil reencauzar la labor si no desaparecen los síntomas o surgen nuevos y debe modificarse la prescripción o nos deben derivar hacia algún especialista.
          Hay en todo momento una invitación a que confiemos en la profesionalidad del médico, quien con los estudios y la experiencia es capaz de situar nuestros síntomas y la información que recibe en un cuadro más amplio de lo que nosotros o nuestros conocidos podríamos hacerlo. Nos da sugerencias para entender cuándo hay una emergencia y allí no se va a consulta, sino se acude directamente a un hospital. Para ello la segunda parte de la obra elenca las situaciones que ordinariamente podemos encontrar y nos dice cómo atenderlas en tanto recibimos ayuda médica.

Guía para una consulta exitosa: Sácale provecho a tu médico de [Angulo Romo, Agustín]

Vale la pena leer la guía

 Se busca pacientes - agentes, de esos que saben que la responsabilidad de su salud es de ellos y que solo se puede delegar en caso de gravedad extrema.  
         La Guía para una consulta exitosa, del doctor Agustín Angulo Romo, llena un vacío en la bilbiografía de salud accesible al gran público. Es un verdadero esfuerzo por humanizar la relación paciente médico, y da herramientas para poder dar el paso de una paciente-paciente a uno paciente-agente.
           Si quieres adquirilo en la región de Puerto Vallarta y la Rivera Nayarit puedes acudir a su consultorio; si estás en cualquier otro lugar del mundo, entra a www.amazon.com y búscalo en la tienda Kindle: podrás leerlo en un dispositivo de esa marca o cualquier computadora, tableta o teléfono inteligente. Se trata de una obra que tener siempre cerca rendirá buenos frutos para bien vivir.


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miércoles, 8 de agosto de 2018

Senderismo: hiking & trekking

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer al autor, haz click aquí


Caminar es una actividad natural en el ser humano. En algún momento de la vida de casi todas las persona es algo muy natural y cotidiano: se puede andar en la ciudad con fines funcionales (realizar nuestras labores diarias) o de re-creación. Conforme avanza la vida y aparece el sedentarismo, con todos los riesgos que implica, se recomienda que caminar sea el eje inicial de la activación física.
          Para quien quiere más que la funcionalidad y se compromete en su buen vivir,  existe la posibilidad de andar senderos y de acometer a pie andadas con todo tipo de dificultad. Cuando esto se hace al aire libre recibe nombres específicos. Veámoslos:

Hiking: andando los caminos



En castellano hablamos de senderismo para referirnos a caminatas que son realizadas al aire libre, fuera de la ciudad. También es conocido como hiking. Se trata de paseos generalmente de un día, por caminos marcados (senderos) por el tránsito peatonal y de ganado. Puede tener diferentes niveles de dificultad por el tipo de caminos, por las distintas elevaciones: del llano a la montaña.

          Por tratarse de una actividad que admite distintos niveles de dificultad y requiere en realidad de poco equipo, se vuelve ideal para realizarla con amigos o la familia. Permite el descanso re-creativo (del que ya hemos hablado en Fitness & Trekking SR) y se puede realizar sin problema en una salida de cuatro o un poco más de horas.
          Para un buen hiking basta tener ganas, averiguar la ruta, preparar cosas tan básicas como agua, comida energética, un pequeño botiquín personal, ropa cómoda... Con eso y alguna otra cosa de necesidad personal se está listo para un buen momento.

El trekking: para vivir la aventura


Más exigente -pero no menos divertido- es el excursionismo, también conocido como Trekking. Se trata de lanzarse a alcanzar metas de uno o más días por caminos marcados y, muy probablemente, otros que habrá que ir creando.
         Una salida de nivel inicial en este tipo de caminata es de al menos un día de camino. Puede implicar más días y supone, entonces, llevar equipo para la pernocta, un botiquín mejor armado, ropa para distintas temperaturas.
          El trekking es considerado por algunos conocedores como un derivado del montañismo. No es recomendable para personas sin experiencia y -cuando no conocen los parajes- puede suponer la compañía de guías especializados que conozcan los lugares en los cuales se puede transitar y acampar con seguridad.

Caminar, en cualquier caso

Sea como fuere: senderismo o excursionismo, hiking o trekking siempre hay oportunidad de vivir algunos días al año en un contacto diferente con la naturaleza, con nosotros mismos, con quienes queremos o son nuestros amigos y al hacerlo conocer distintos lugares seguramente hermosos y fascinantes: cascadas, ríos, arroyos, cumbres modestas. 
          Seguramente todo ello repercutirá en vivir bien.

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miércoles, 1 de agosto de 2018

Soy diabético y tengo mucho por hacer... Hacia una vida saludable


José Rafael de Regil Vélez

Una historia como la de muchos

Tuve una infancia normal para la década de los setenta: en la calle disfruté todo tipo de juegos, anduve tras pelotas de futbol, pedalee una y otra vez la bicicleta por la mayor parte de la ciudad. Mi juventud fue activa: los deportes de conjunto se me volvieron importantes y participar en competencias no menos, así que además de "cascarear" entrené volibol y basquetbol hasta los 25 años. Después comenzó a suceder lo "normal" en la vida del adulto: vino el trabajo, la vida familiar con hijos pequeños, y el dinamismo se fue transformando poco a poco -sin sentirlo- en algo más sedentario.
          A los 31 años tuve una lesión que terminó de completar el panorama: el tendón rotuliano derecho se desprendió de la parte inferior y hubo que ponerlo en su lugar y dejar poco más de cuatro meses de reposo total para que se reinsertara. Esa inactividad provocó mi primer gran subida de peso y una gran disminución de movilidad pues perdí figuradamente el 100% de masa muscular durante la convalecencia y los tendones estaban sumamente rígidos, además de que se alteró la mecánica del movimiento de la rodilla y eso me resultó incómodo. Debo decir que nunca rehabilité del todo.
         Diez años después, todavía con un gran sobrepeso, me rompí en dos el tendón rotuliano izquierdo, otra vez al proceso de rehabilitación en medio de una vida sedentaria y la prioridad de mi cotidianidad puesta en otras cosas de la vida: se hizo más difícil tener una vida saludable: poca actividad, poco descanso nocturno, sobrecarga laboral con stress...
         Pasó el tiempo. Un día sucedió que comencé a ver borroso, de una manera muy, pero muy anormal. Un par de jornadas después tuve mucha sed y allí sospeché lo que confirmé con el médico: el pancreas secreta insulina "defectuosa", así que la glucosa no puede ser asimilada adecuadamente por mi cuerpo; dicho más sencillo: soy diabético. Mi historia, hasta aquí, es como la de muchos: la plrioridad no es tuvo en vivir bien

La dejadez no tiene la última palabra

En mis conversaciones con el médico y las lecturas que hice entendí que para estar bien debía modificar mi forma de vivir cada día: actividad física, alimentación balanceada, menos carga de stress, mejor descanso, evitar infecciones y tomar la medicina que me indicara. 
          Para dar el siguiente paso
La primera tarea que acometí fue la de activarme. Recibí como obsequio un activity tracker (dispositivo para hacer seguimiento de mi actividad, que en esta caso fue de pulsera) y con él empecé a caminar. Era lo único que podía hacer: las piernas no daban para mucho, las rodillas me dolían y me sofocaba continuamente (¡¿Dónde habían quedado mis años mozos de deportista?!). 
          Entendí y asumí que si quería avanzar tenía que ser solo un día a la vez, una comida a la vez: en cada comida cuidar el plato del buen comer del diabético; en cada día dar al principio seis mil pasos, hasta llegar a 12 mil. Todo con una meta: controlar los niveles de glucosa.
          Fueron casi dos años de solo caminar, con una efectividad de más de 90%. Mejoró mi posibilidad cardiopulmonar, dejé de ampollarme los pies, corregí mi postura al andar. Llegó el momento de dar el siguiente paso: dejar el automóvil y utilizar como medio de transporte la bicicleta o el autobús urbano pero caminando varias cuadras a mi destino.
          Llevo año y medio como ciclista urbano. Tengo más fuerza en las piernas, puedo realizar un cardio más intenso, disfruto enormemente el viento en la cara, incluso la lluvia. Así que después de tres años llegó el momento de poner una nueva meta: la disminución de la medida de la cintura; por aquello del síndrome metabólico.
          Mi familia me provocó a entrar en un desafío para bajar de peso. Fue el disparador para entrar en la nueva etapa: revisar una vez más la alimentación, estabilizar las rutinas de cardio y dar un nuevo paso: la realización de ejercicios funcionales para fortalecer los músculos de todo el cuerpo, pero sin necesidad de utilizar aparatos que solo conseguiría en un gimnasio. Me he asesorado para ayudar a mi cuerpo en la casa, en el parque, organicé un desafío con mis compañeros de trabajo para que con metas individuales diferentes, compartiéramos que todos hagamos tres sesiones de ejercicio por semana.
          Hoy, tres años después, sigo siendo diabético, pero soy una persona muchísimo más activa: camino mejor, puedo subir y bajar escaleras más fácilmente (bajarlas me sigue costando por la falta de rehabilitación de los músculos de la pierna que estuvieron hipertrofiados durante mucho tiempo), realizo mis actividades diarias con más energía, como con mejor apetito. 
          Ha sido trabajo hormiga que me ha dado buenos primeros frutos. 
          Hoy sé que sí es posible ser una persona activa y con eso tener mejor calidad de vida a pesar de la diabetes.... o cualquier carencia de salud. El bienestar, el vivir bien, están al alcance de todos nosotros, solo es cuestión de comenzar con metas sencillas y trabajar en ellas un día a la vez; sin prisa y sin pausa.