Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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miércoles, 8 de abril de 2026

¿Qué hacer con los autores? Pues... ¡Tomarse un café!

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Imagen realizada por IA a través de Copilot

Leer no era lo máximo... pero...


Crecí como un niño "bastante normalito" (si es que puede haber alguien así). Mi infancia transcurrió entre la escuela, los deberes escolares, los libros de texto, la bicicleta, los diferentes tipos de pelotas y algunos años las reuniones semanales y los campamentos scouts.
           Cuando me enfermaba leía, leía muchas novelas: mi mamá nos castigaba sin ver televisión y para cumplir con la pena por nuestras acciones dejaba de pagar el cable, que era la única manera para recibir en casa la señal abierta de las tres televisoras que existían en los años setenta del siglo pasado. Las condiciones orográficas de Toluca, mi ciudad de crianza, dificultaban tortuosamente la recepción televisiva por medio de las entonces únicas antenas "de conejo".
           De enfermada en enfermada conocí a Phileas Fogg, Tom Arton, el Capitán Nemo, Ivanhoe, Ben Hur, Mowgli, Joe Marcha, sus hermanas, primos y sobrinos y el infaltable Colmillo Blanco... Disfruté las aventuras detectivescas de Agatha Christie, la cruenta historia de Sin novedad en el frente, las andanzas de los tres mosqueteros, que resultaban ser cuatro y la venganza aplaudida del Conde de Montecristo.
          Leer era gozar la lectura, las historias que alguien contaba... y ese alguien muchas veces anónimo quedaba subordinado al encanto de sus relatos, de las narraciones que hacía. De ellas y ellos aprendí muchas vertientes de la vida humana... obtuve "moralejas" y una sensibilidad interesante ante muy diversas situaciones humanas, incluso humanizantes...

Cuando todo cambió


Estudié la normal primaria, en aquellos tiempos en los que la formación básica magisterial era realizada después de la secundaria. Allí conocí "a los autores"... cuyo solo nombre era sinónimo de reverencia, de reconocimiento de una trayectoria intelectual y académica de la cual nosotros solo podíamos aspirar a ser depositarios y reproductores. Aparecieron ante mí Francisco Larroyo, Imideo Nérici, Joao Batista Libanio, Marta Harnecker, Paulo Freire, Rita Ferrini. 
           No se trataba más de compenetrarse con sus letras, disfrutar su prosa, extraer lo humano y humanizante de las páginas que habían escrito... Creo que con la intención de formar en nosotros, jovencitos aprendices de educadores, algo más que chambones escolares, nuestros maestros intentaron hacer de nosotros profesores ilustrados. Y en este afán tejieron lo que al paso del tiempo he llegado a considerar una de las más peligrosas y silentes perversiones: el culto al autor.
           Fue entonces cuando fui introducido a esa atmósfera en que los autores son "los verdaderos personajes, los dadores de verdad" en los campos del saber y sus lectores cuando mucho los humildes súbditos que debíamos decir con reverencia sus nombres y procurar que todas nuestras intervenciones estuvieran respaldadas en lo escrito por ellas y ellos (o lo dicho en sus conferencias, cuando podíamos acudir a alguna de ellas).
           Algunos años después, me enseñaron a escribir "textos con carácter científico"; y al ser yo estudiante de filosofía, eso consistía en presentar ideas recurriendo de igual manera a los autores, pero ahora construyendo un "aparato crítico"; esto es, la presentación de citas textuales y las referencias de las obras y páginas en que fueron dichas. Se insistía en que el decir del estudiante tenía que ser "fundamentado" y sin querer se iba construyendo una percepción de vasallaje intelectual frente a los señores feudales del pensamiento a quienes había que servir.
           No refiriéndome a mí, pero sí al ambiente en el que me he desempeñado como académico, el culto se fue fortalenciendo al grado de que todo pensamiento debe estar referido a un autor y citado conforme a las normas de escritura de la APA, con extremos de que cualquier cosa escrita debe derivar de un autor.

¿Y si lo importante si no fuera el autor por sí mismo?


En el plan de estudios que cursé en mi formación filosófica no existía materia alguna de metodología de investigación, ni cursos de redacción universitaria o comunicación académica. Nuestros maestros, sin embargo, nos pedían que pudiéramos presentar nuestros aprendizajes y reflexiones de manera clara, crítica y profesional.  
          Octavio Balderas fue mi maestro en un par de asignaturas que cursé en la formación filosófica. Él, como sus colegas, nos solicitaba que escribiéramos y siendo un buen didacta, nos allegó la forma de exponer NUESTRO pensamiento estructurado a partir de pensamientos verdaderos y plausibles, exigiendo de nosotros la cortesía de mostrar nuestras fuentes para que quien nos leyera pudiera acercarse a ellas. 
           En ese entonces tuve acercamiento a dos ideas que desde entonces me parecen lapidarias, atribuidas por distinto profesores en la autoría de Aristóteles y por lo que he llegado a leer se encuentran en los Tópicos y la Ética nicomaquea
 Si un argumento es bueno, debe aceptarse aunque lo diga alguien sin prestigio; y si es malo, debe rechazarse aunque lo diga el más reputado
Platón es mi amigo, pero más amiga es la verdad
Ambas aluden a la primacía de la verdad y la plausibilidad por encima del solo nombre del autor. Y es esto lo que requiere nuestro entendimiento de nosotros, de la vida social y la realidad que estudian las ciencias llamadas "naturales". Un planteamiento erróneo es erróneo independientemente de quien lo diga... Pero, ¿cómo podremos llegar a saber si esto es así, cuando la veneración por el autor atribuye a esta persona poderes cuasi divinos por los cuales lo que se dice debe ser dicho, sin más? Y además, referido conforme a los cánones de publicación de textos de una asociación de profesionales (como la APA, precisamente).

Un autor es...

Imagen creada por IA a través de Copilot


Antes de cumplir 30 años estudié periodismo y fui a dar a un empleo de editor en una universidad. Dos funciones terminaron de marcar mi comprensión respecto del papel que pueden jugar los autores en mi vida y proceso intelectual... y en los de cualquier persona.
           Debía deliberar junto a un grupo de compañeros reunidos en un consejo editorial que manuscritos deberían ser publicables, y si había un tema pertinente, pero no teníamos material había que hablar con quienes pudieran escribirlo.
            En esta parte de mi rol editorial debí "desmitificar" los escritos, aunque fueran de autores notables en el ámbito de mi desempeño. No todo texto tenía valor como algo publicable y era nuestro deber escudriñar páginas y páginas y su articulación en un posible libro. 
            Además, tuve que conversar con algunas personas cuyas obras había sido de importante impacto en mi formación inicial y continua como filósofo.
           Una anécdota más: en esa institución participaba en un seminario en el cual académicos ensayamos nuestras ideas en torno al gran tópico que denominábamos apertura a la trascendencia... Alrededor de dos años investigamos, leímos, discutimos, clarificamos y al final lo que habíamos producido terminó convirtiéndose en algunas publicaciones... Compañeros de trabajo que nos conocíamos del día a día... terminamos siendo nosotros mismos los autores.
          Me ha sucedido en ese tiempo y las décadas posteriores que hay personas que me conocen y dicen: yo he leído tus obras... ¡te imaginaba diferente! ¡Nunca he querido averiguar si eso era por admiración y por desilusión y desengaño! Y cuando hemos interactuado en clase, seminarios o círculos de diálogo, siempre hemos salido mutuamente enriquecidos.
           Por otra parte, al editar los textos era mi deber descubrir errores en los datos y en la forma de redactar; encontrar contradicciones, imprecisiones, ideas y argumentos inacabados... Y vaya que los había. Al discutirlos con sus creadores, casi siempre terminaban reconociendo que habían errado.
          Así descubrí que los autores somos personas comunes y corrientes, ninguna divinidad adorable (aunque algunos se campeen por la vida esperando veneración y reverencias porque publicaron algo -o mucho-, porque tienen grados académicos).
            Dialogando con ellas y ellos descubrimos la fuerza de las ideas, las distintas formas de expresarlas y compartirlas y cómo todo esto requiere no de ser alguien especialmente iluminado, sino personas con cierta disciplina como para poner por escrito o en audiovisuales los pensamiento construidos de manera conversacional y dialógica... Y claro, también con ciertos contacto para que alguna editorial o un medio los haga públicos y se llegue a más destinatarios que uno mismo.
           A partir de estas experiencias como ensayista, editor, articulista y de todo lo sucedido en los diálogos con los autores, me enfrenté a la gran riqueza del diálogo, mucho más factible de ser realizado frente a una taza de café o un vaso de alguna espirituosa (o tal vez algo más fuerte) con alguna vianda y una animada conversación. 
           En tiempos de los griegos como Platón, las personas se encontraban en los simposios... Se trataba de convites, de reuniones con comida y bebida suficiente para entregarse sin más al placer de compartir y debatir ideas. En un clima de ese tipo es más fácil entender cosas, juzgar su plausibilidad, sopesar su verdad... Eran encuentros con los conocidos, con los amigos, con los amigos de los amigos; verdaderos guateques en los que se celebraban las palabras, las ocurrencias, las ideas, momentos para discutir, consentir y disentir; para esclarecer (recuérdese el significado de aleteia, te puede servir leer APUNTES EN EL CAMINO: Soy filósofo y educador: ¡me encantan las desveladas!)
          De aquel entonces proviene el aforismo que en latín se escribió como In vino, veritas, con la que solemos referirnos a la forma en la que en la mesa, en la intimidad y la honestidad que dan comer y beber con los demás, podemos decir cosas que aunque parezcan informales, son portadoras de las verdades que iluminan nuestro día a día.
          En el simposio se "construye conocimiento", se "enmienda la plana", se aventuran hipótesis, se ensayan sus posibles respuestas... Y después, en la exigencia del silencio y la reflexión personal, se formulan las propuestas intelectuales que después son difundidas.

Tomarse un café con los autores

Imagen creada por IA en Copilot


La búsqueda de argumentos verdaderos o plausibles, la construcción de una forma de comprender la realidad solo puede ser el resultado de conversaciones francas y abiertas con otras personas. Toda construcción intelectual es, en última instancia, una producción dialógica. 
           Y conversar con los demás requiere, en última instancia, una camaradería que no es posible cuando la relación entre las personas se da en un contexto de servilismo, en el cual la autoridad es alguien ante el cual se suprime la inteligencia y se responde con mera voluntad de agrado o sumisión.
          A diferencia de la literatura, en la cual las historias o la poesía suelen imponerse por sí mismas, en el trabajo de investigación y estudio hay una cultura de culto al autor y sus formulaciones aceptándolas casi siempre sin más, llenando las propias producciones de un catálogo en muchas ocasiones servil de citas directas y otras solamente disfrazadas de indirectas por estilo, no por diálogo intelectual
           Hay que dialogar con los vivos, y con quienes siguen presentes a través de sus obras. Sentarnos a la mesa con ellos, tomar un café, hacernos y hacerles preguntas; si no a ellos directamente, sí a sus amigos -sus estudiosos o comentadores-, en el espíritu del dicho: los amigos de mis amigos son mis amigos. 
            Cuando lo que dicen (o escriben) nos llama de alguna manera la atención, hay que preguntar con esa naturalidad que tomar el café juntos nos da... ¿cómo se te ocurrió eso? ¿Por qué considerabas que eso era válido en tu época? ¿Seguiría siendo válido en estos tiempos, en un lugar tan lejano al tuyo? ¿De qué manera se parecía lo que vivías cuando pensaste y formulaste tu idea a lo que vivo? ¿Lo que dices tiene algo -de alguna manera- de transhistórico y transcultural? ¿Puede ser dicho con acierto de alguna otra manera, puede ser parafraseado? ¿Es tan contundente que debería decirlo con tus propias palabras? ¿Habrás tenido algún error en lo que señalas? E incluso expresar por qué se considera erróneo.
           Tras un convite (simposio) real o figurado puedo reposar un poco mi revolotear de ideas y entonces preguntarme: ¿todo esto, de qué manera enriquece mi propio entendimiento de las cosas? ¿Cómo las ideas de mi interlocutor pueden apoyar mi propia argumentación, mi discurso? ¿Cómo le dan claridad a mi propia metodología? ¿Cómo motivan y dan luz a mi propio posicionamiento frente a mí, frente a lo que vivo y reviso críticamente en mi reflexión, frente a lo que quiero comunicar?
            Tomarse un café con los autores es la única manera de volver vida las páginas que de otra manera solo serían un montón de letras sin sentido ni significado y que habría que repetir no por comprensión, sino por mero acto de fe en que las personas iluminadas son mejores que nosotros porque ellas y ellos están publicados y nosotros no.
           Tomarse un café con los autores es una gozada, porque en sus ideas encontramos el enriquecimiento de las propias y al final de cada sesión salimos más capaces de entender nuestro aquí y ahora y con mejores herramientas para diseñar la forma en la que en nuestro momento y lugar podemos dejar el mundo mejor que como lo hemos encontrado.

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viernes, 6 de marzo de 2026

Y es que de verdad no es mera moda... Hablemos de convivencia escolar pacífica

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

https://procomun.intef.es/node/111909

Claro: soy educador y trabajo en una institución educativa. Por los servicios que presto en algunos grupos interinstitucionales escucho que se habla de violencia escolar, de convivencia escolar, de cultura de paz en las escuelas. 

Casi pareciera de mal gusto no traer a colación el tema, compartir alguna anécdota, quejarse de la indefensión en la que nos encontramos los docentes, administrativos y directivos ante la saña on la cual pueden actuar las familias. 

¿Se trata de una moda? ¿Es solo un producto del amarillismo con el cual se han abordado los incidentes de violencia que involucran a estudiantes? ¿O solo es que hay que hacer visible la vulnerabilidad de los trabajadores de la educación ante los embates de estudiantes y padres de familia mal intencionados? 

El pasado lunes 2 de marzo (de 2026) tuve una charla con dos educadores en la paz para la paz, a quienes admiro y respeto. Hicimos un en vivo en You Tube, que te comparto. Lo que ella y él nos comparten, es interesante: te invito a saborear este diálogo, que resultó muy agradable. 






jueves, 5 de septiembre de 2024

Gestores de paz

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

La paz... ¡vaya tema!, ¡vaya compromiso! Y no es que esté de moda, es que se trata de una condición sin la cual ser persona es muy difícil. Hemos dedicado ya algunos apuntes al tema: ¿Y qué les van a hacer? Clamar por el castigo no basta para construirnos y construir el mundoQue la amistad y la paz tengan la última palabra: historia de dos amigos-enemigosLa paz comienza conmigoLa construcción de la paz también comienza en la escuelaUn decálogo por la paz: un llamado humanizante de urgencia¿De qué hablamos cuando decimos paz? Entre la pax romana y el shalom bíblicoConstruir la paz: diálogo, educación y trabajoFrente a la lógica de la violencia, la sabiduría del pesebre: construir la pazRetos y desafíos de la mujer educadora 2: formar constructores de paz...

Nunca estará suficientemente dicho: situarnos ante la paz no es solo "expresar un buen deseo", "hacer una carta para los reyes magos", "conjurar a alguna deidad que asuma nuestra responsabilidad y nos soluciones nuestros problemas"... Se trata de tomar el toro por los cuernos, de asumir que estamos ante lo más profundo del misterio humano: un dinamismo en el que permanente hay que apostar por lo que construye, por lo que permite vivir conforme a nuestra dignidad... Porque todo cambia, excepto que tenemos que empeñarnos en ser en paz, vivir en paz, convivir en paz.

Te comparto un apunte dialógico. Conversé el 9 de julio con Jessica Cisneros y Víctor Sánchez sobre estos temas, desde la perspectiva de una puerta participativa social, política en el más puro de los sentidos (¿Qué va de por medio en la participación política? Mucho más que el voto, claro... ). Te presento este apunte que es reflexión e invitación para ser gestores de paz: ¿cómo, por qué, para qué, qué es eso de ser gestores de paz?

Los invitados, de la Red de Gestores de Paz nos dan su punto de vista, no cuentan de sus apuestas personales y las de muchas otras personas que han conformado la Red en la cual ellos -y yo mismo- participan. Esa charla se me fue como agua... espero que a ti también. Te invito a que veas el video, que dura alrededor de 40 minutos.

Si quieres conocer más de la Red, puedes visitar sus redes sociales. Sigue este enlace, si quieres encontrarlos en Facebook: Red de Gestores de Paz.


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jueves, 27 de junio de 2024

¿Y qué les van a hacer? Clamar por el castigo no basta para construirnos y construir el mundo

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más al autor, haz click aquí 


La vida transcurre. En el camino nos topamos con alguien que hizo algo que sentimos que nos afecta, que no corresponde a nuestros intereses, que nos deja insatisfechos.

Acudimos con nuestros padres, los profesores y directivos de la escuela, los jefes en el trabajo, la fiscalía en nuestras ciudades... Y nos quejamos, denunciamos, acusamos. Mientras alguien toma nuestro asunto en sus manos solemos preguntar: ¿y qué les van a hacer?

En el fondo, no preguntamos... Expresamos un deseo: que mi mamá los castigue, que el maestro o el director los castiguen, que el Estado -la gran abstracción que creamos para intentar garantizar la vida social, política y económica- los castigue. 

Si rompieron la norma o la ley... que los castiguen... Y así todo quedará solucionado, porque se ha restituido el daño hecho... 

Pero pasan las cosas y resulta que no, que no quedó solucionado todo, aun cuando en parte sí. Si alguien cumple el castigo, muy posiblemente reincidirá en espera de que le pongan tal vez otro castigo y lo vuelva a cumplir. Porque en realidad no lo afecta. En realidad, cuando se trata de nuestra interacción con los otros, solo el mirarlos a ellos, mirarnos a nosotros, entender que más allá de lo que haya sucedido, deberemos seguir interactuando, continuaremos siendo responsables de que el mundo que vivimos pueda ser mejor... El interior, el exterior, el social, el físico... 

Convivir para ser humanos... Convivir de tal manera que sea posible... Convivir resolviendo diferencias, errores, continuando el camino... Y ante ello la punición y el castigo resultan insuficientes. La convivencia social humanizante es una permanente invitación a construirnos, a solucionar problemas, satisfacer necesidades e intereses, comprendiendo, comunicándonos, reconociéndonos, restaurando los lazos sociales que rompemos pero que necesitamos para seguir siendo por, con y para los demás en la interacción que nos adapta a la realidad y al mismo tiempo nos invita a transformarla para que todos quepamos, de alguna manera.

Esta semana tuve la oportunidad de charlar con Claudia Alonso (conócela siguiendo este vínculo: https://misapuntesenelcamino.blogspot.com/2024/06/claudia-alonso-cuellar.html). Ella es abogada y al ejercer el derecho se ha dado cuenta que es necesario que nos abramos a formas alternas de convivir que se generen en la paz y conduzcan a la paz; formas alternas de resolver lo que puede minar o fracturar o alterar la convivencia. Porque tenemos la tarea de construir el mundo y no habrá un estado que lo haga por nosotros, ni una persona iluminada y omnipotente que lo haga en nuestro lugar.

Te invito a que veas nuestra charla, trenzada con nuestro mutuo interés por la paz, desde nuestras experiencias, anécdotas y reflexiones. Da click sobre la imagen que está a continuación y mira nuestro diálogo... 



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miércoles, 8 de mayo de 2024

¿Se vale creer en los maestros?

José Rafael de Regil Vélez

Una experiencia realmente placentera es reunirse con los amigos a conversar; mucho más si la charla avanza por esos derroteros que llenan las cosas que mueven nuestras vidas, que les dan sentido, significado, proyección y que se convierten en lo que compartimos, lo que comulgamos con ellos y -tal vez- con muchos más.

Hace algunas ayeres escribí un texto para reconocer a los docentes: Yo si creo en los maestros!!!. Surgió como reacción a una frecuente actitud descalificadora de la profesión de los educadores y como una forma de reconocer y celebrar la existencia de los educadores, del gremio de quienes nos dedicamos a esta profesión.

Con el mismo espíritu, me reuní en días pasados con Paulina Iturbide, con Martín López Calva, Pepe Sánchez Aviña y Juan Antonio Aldaco. Un pretexto fue el que nos convocó: poner en mente y corazón a los maestros. A los que somos nosotros mismos (todos somos docentes y lo hemos sido por años en diferentes niveles educativos), a aquellos que por diversos motivos en la vida nos ha tocado acompañar, formar, animar, sostener, reconocer. 

Con ellas y ellos hemos descubierto que sin ingenuidades vale la pena creer en el magisterio, en las personas de a pie que día a día en las aulas, los patios, el entorno escolar, van haciendo posible la labor educativa... esa que cambia vidas, que cambia pequeños mundos; la que hace que la realidad, que ámbitos de ella, pueden ser humanizados y humanizantes.

En nuestro ir y venir de palabras, ideas y emociones de esa tarde hemos comentado cómo mujeres y hombres de carne y hueso, con todos sus límites pero también con sus aciertos, se levantan cada día, abren universos para sus estudiantes en una ida a la playa, en un taller para afrontar la vida porque las y los jóvenes de su telesecundaria no irán a la preparatoria y deben tener las herramientas mínimas para la vida social y económica que ya viene... 

Hemos hablado de reconocer la labor docente, de lo necesario de dignificarla: porque creemos en ella y en quienes la encarnan cada día en cualquier lugar y con el recurso que realmente tienen al alcance en forma de edificios, papelería, materiales escolares... Porque creen en lo que hacen, porque siembran humanidad posible.



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miércoles, 1 de mayo de 2024

Cuando la educación es... buena educación. Diálogo con Raúl Arturo Sánchez Vaca

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Mujeres y hombres capaces para los demás: que entienden cosas, relaciones, ideas, que de alguna manera saben hacer uso de su entendimiento para problematizar el mundo en el que vive para captar dónde y cómo hay deudas pendientes para la dignidad humana; para que el mundo pueda ser un poco mejor que como se le ha recibido de las generaciones anteriores... Y que son capaces de hacer cosas prácticas para sumarse a la construcción de esas soluciones que son capaces de entender, de proyectar... Mujeres y hombres que son capaces de jugársela por lo que creen, por lo que valoran, fieles a sus convicciones personales, sociales, inclusos trascendentes, religiosas.

Un buen ideal educativo: formar mujeres y hombres conscientes, compasivos, comprometidos, competentes para interactuar como protagonistas de su vida, construyéndose personas integrales e íntegras por, con y para los demás en la acción misma de encargarse de la realidad que se los carga, mientras se los carga, encontrando posibilidades para algo mejor.

De eso se trata la buena educación. Educar es más que dar conocimientos, de "hacer que las personas se adapten al mundo con todoas sus deudas pendientes para ellas y los suyos", de hacer moralina (esa moral facilona que agota la vida humana en fórmulas preestablecidas que comienzan con el enunciado "los niños buenos, las niñas buenas se comportan así". 

Educar es acompañar para comprometerse, para poder hacer, para también transformar, en especial lo que ya no suma para lo humano. Es acompañar el descubrimiento de la colaboración, del servicio, del respeto del medio en el que se vive. Es ser compañero en el camino que crea los símbolos, las celebraciones en las que se plasma lo humano para poderlo compartir con los contemporáneos y los venideros.

De esas cosas hemos podido charlas con Raúl Arturo Sánchez Vaca, a quien conocí cuando fui educador en la Asociación de Scouts de México, cuando mis hijas eran parte de ese movimiento juvenil con más de cien años de experiencia en colaborar en la formación de mujeres y hombres para el mundo. Te invito a escuchar nuestra charla en la que nos cuenta cómo vivió él mismo esa educación cuando joven y cómo lo ha seguido viviendo como adulto, que ha tenido responsabilidades de animación y administración tanto en México, como en toda América, como parte de la oficina mundial a la que sirvió durante años. Deseo que la disfrutes como yo la disfruté.




 

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jueves, 14 de marzo de 2024

¡Sé audaz y piensa por ti mismo! Kant, todavía compañero para nuestro camino...

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor haz click aquí

Kant, Emmanuel Kant, el filósofo de Königsberg... Su nombre hace que uno se remueva en el asiento, tal vez que carraspee la garganta.

A mí me sucedió: me hablaron de él, me dieron algún extracto de sus textos y palidecí, me sonrojé, me sentí el más ignorante del mundo y me enfadé pensando que cómo era posible que hubiera gente que escribiera así, como para que nadie le entendiera nada. Y me indigné con los que pronunciaban su nombre con una veneración muchas veces idolátrica... 

Pero afortunadamente la juventud pasa y a veces la ignorancia también un poco y fue apareciendo ante mí un hombre interesante, con mucho para decirnos: un gran compañero para el camino, este que llamamos vida.

Pronto, el próximo 22 de abril, se cumplirán trescientos años de su nacimiento en Königsberg (que en castellano significaría Monterrey), capital de la entonces Prusia Oriental y hoy una rara región rusa.

Para conmemorar esta efeméride, invité a David Calderón Martín del Campo (puedes conocerlo mejor aquí,) excelente filósofo y aun mejor amigo, que desde una muy temprana juventud acometió la tarea de sentarse a dialogar con Kant, con su vida, su obra, sus intuiciones, sus afirmaciones. Y él nos deja ver con gran claridad lo que yo había llegado a entrever: que Emmanuel Kant, hoy, en pleno siglo XXI es un excelente compañero para nuestro camino: excelente conversador, provocativo, invitador, hombre de abierto a todos los problemas de su tiempo, polemizador, entrañablemente humano y compasivo.

Hoy, como ayer nos reta: Sapere aude! ¡Sé audaz y piensa por ti mismo!, asume el reto de la autonomía, de la mayoría de edad...

Te aseguro que si te regalas una hora y nos acompañas en el diálogo que tuvimos David y yo, encontrarás tú también, a un par de excelentes compañeros de andanzas: Kant y David Calderón. Para ver el video haz click aquí: Kant: hombre de sus días... y de los nuestros


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lunes, 23 de agosto de 2021

El Pacto Educativo Global: ¿utopía o realidad?

Autores: Eduardo Corral y José Rafael de Regil Vélez

Una tarea urgente que nos compete a todos

Educar: el compartir humano que posibilita de distintas formas que las personas descubramos en nosotros, nuestra relación con los demás y nuestro ser en el mundo el llamado que tenemos para realizar integralmente nuestra existencia.
           Se trata de un pacto educativo que involucra a las nuevas y anteriores generaciones, a las familias y la sociedad; a las distintas instituciones sociales y políticas. Más todavía involucra a países e instituciones transnacionales. 
           En septiembre de 2019 el Papa Francisco, con la UNESCO, invitó a todos los actores sociopolíticos a sumarse al reestablecimiento del pacto educativo global. Como señalan los provinciales jesuitas latinoamericanos, este compromiso que es personal y conjunto implica: 

viernes, 23 de julio de 2021

La esencial dimensión social de la fe. Entrevista con Víctor Chávez

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí

A lo largo de los siglos muchas mujeres y hombres han testimoniado que encontrarse con Jesús de Nazareth, a quien reconocen como el Cristo, los impactó de tal manera que decidieron dejar el universo de valores a partir del cual articulaban su visión de la vida y tomaban las decisiones para ella.

Y es que al ir conociéndolo y reconociéndolo en sus mensajes, sus acciones, sus simbólos, descubrieron a una persona de una profunda y cabal unidad, que le venía de entregar su vida a proclamar que Dios reina y que su reinado está con nosotros en la compasión, la misericordia, la fraternidad, la justicia, la co-creación de un mundo en el cual la dignidad de ser hijo de su Padre fuera posible.

La fe cristiana, el seguimiento de Cristo que nace cuando nos sentimos profundamente amados por su Padre, que es el nuestro, nos lleva a hacer parte entrañable de nuestra existencia los valores por los cuales Jesús se jugó la vida y al hacerlo surge en nosotros un hombre nuevo, unitario, articulado en torno a que Dios Reine de la manera en que Jesús nos dijo que lo hacía y en la cual nuestro corazón exulta de alegría.

Pastoral Social en la Escuela. Entrevista

 Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí

La escuela católica, antes que un centro certificador de escolarización -que sí lo es- se constituye como una comunidad de creyentes que han decidido compartir, a través de la acción educativa, que sí es posible el hombre nuevo, según Cristo...

El nuevo testamento y el testimonio de mujeres y hombres a lo largo de los siglos nos muestran a Jesús de Nazareth como alguien consistentemente articulado en todas sus dimensiones. Y ello porque entregó su vida a la causa del Reinar de Dios. 

Él nos muestra la posibilidad de vivir como hijos de un mismo padre, quien ya está comprometido en la historia para que de alguna manera sea viable que las personas vivamos su reinado en la construcción de la justicia, de la verdad, de la creatividad, de la solidaridad fraterna, del compromiso de mantener juntos una casa común. Y ello incluso como semilla de mostaza: Dios ya está comprometido con la vida, con la dignidad de lo humano y su creación toda.

jueves, 22 de abril de 2021

Discernimiento y compromiso en tiempo de elecciones...

 José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer su semblanza, haz click aquí
Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas
Los tiempos electorales son momentos propicios para hablar de un tema menos impactante o de escándalo (sobre todo si las campañas se basan en ataques y descalificaciones de los adversarios y no en propuestas de política): el del compromiso político.
          El 20 de abril de 2021 la Arquidiócesis de México en su espacio "Ecos Pastorales" lanzó una mesa de diálogo para que con la provocación del título
Discernimiento y compromiso en tiempo de elecciones, María Luisa Aspe (académica), Arlen Palestina Madrid (activista de los derechos humanos) y un servidor compartiéramos entre nosotros y con el público nuestras reflexiones sobre el compromiso político que las personas tenemos frente a los asuntos públicos de nuestra competencia directa y los que son materia del trabajo de los funcionarios públicos, de cualquiera de los tres poderes del Estado, pero en especial los legisladores y quienes pertenecesn al poder ejecutivo y que llegan a sus puestos por elección formalmente democrática. Moderó Jesús Valdés de los Santos, presidente de Justicia y Paz.
          El espacio de comunicación y reflexión fue convocado para abordar el tema desde la experiencia cristiana y religiosa de los ponentes, pero dando libertad a que cada uno lo abordara de la forma que creyera más honesta y pertinente.

viernes, 24 de abril de 2020

Para afrontar los desafíos, volver a los fundamentos de la educación. Diálogo con Martín López Calva

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Corrección y cuidado: Socorro Romero Vargas

El mundo entero ha atravesado por una serie de medidas inusuales por la pandemia del Covid-19. El confinamiento con la distancia física, el rompimiento de la rutina cotidiana, de la forma habitual de trabajo, la disminución inusual de la actividad económica han mostrado muchas señales que hay que atender, para la construcción de un mundo más humano.
Con esta entrevista comienza la presentación de una serie de charlas tenidas con educadores sobre los desafíos que tenemos que afrontar -seguir afrontando, sería más propio- tras la crisis de la emergencia sanitaria del 2020.

Un camino que lleva a la educación

A Martín López Calva (Puebla, 1961) “la educación le llegó casi casi por ser quien es”. Y lo sabe y lo ha llevado a una dimensión muy grande. Por eso charlar con él de temas educativos siempre es una gran experiencia.
                Nació en el seno de una familia de educadores y su vida escolar sucedió en el ambiente y el carisma de dos familias religiosas de gran tradición pedagógica, diríamos humanista de inspiración cristiana: cursó primaria y secundaria en el Colegio Trinidad Sánchez Santos, de los salesianos y el CCH (bachillerato) en el Instituto Oriente, de los jesuitas.
                Allí hizo experiencia en la pequeñez del trabajo y los encuentros de cada día de una teleología que propone que el proceso educativo encamine a poder vivir humanamente; es decir, siendo capaces de desplegar los dinamismos antropológicos fundamentales, esos que contribuyen a una personalización por, con y para los demás en el mundo, al que hay que adaptarse al mismo tiempo que transformar, para que haya condiciones mínimas para la vivencia de la dignidad humana.  
Tras la licenciatura en arquitectura -cursada en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), una institución humanista en la cual hoy es decano, comenzó el trabajo que lo conduciría por la senda de la pasión de su vida: docente e investigador educativo.