Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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lunes, 25 de abril de 2022

La bioética ¿lujo intelectual o necesidad vital?

 Autor: José Rafael de Regil Vélez Si quieres conocer más del autor, haz click Aquí


Vivir desde la apuesta por la vida

Cuando yo era joven se oía hablar poco de la bioética en el ámbito de los filósofos y muy poco fuera de él. Parecía ser un lujo de científicos, sofisticados universitarios y demás personajes selectos del mundo de las ideas. Hoy eso ha cambiado.

La bioética es parte de nuestro día a día. Directa o indirectamente hemos oído hablar de ella, en torno a consideraciones como la del sufrimiento de las personas que sufren una enfermedad, una discapacidad congénita o adquiridad, sobre el derecho o no y la decisión de poner fin a la vida.

Y es que se trata de la reflexión sobre la vida... Sobre la vida humana digna, el llamado a vivir felices y cómo eso se ve implicado en los procesos que abarca la vida saludable (el bienestar físico, mental, social, ambiental) en los que todos quedamos involucrados. La bioética no es un lujo, una actividad accesoria para presumir con actitud de personas interesantes

Hoy se tiene clara conciencia que transitar la vida saludable y su reducción por el carácter finito y limitado de la existencia tiene una parte que parece fatídica; pero en el fondo resulta ser una encomienda ética. 

Me explico: vivir la propia vida con dignidad, con salud y en su pérdida temporal o permanente tiene que ver con la libertad y responsabilidad que cada quien tenemos y que nos desafía también como comunidad humana, porque involucra desafíos en torno a aquello que llamamos bien común.

Prevenir, paliar, tratar, cuidar; aportar, acompañar, proponer son verbos que tienen que ver con la bioética que nos atañen a todos, no solo a los profesionales de la salud: técnicos en urgencias médicas, enfermeras, médicos, psicólogos, fisioterapeutas.

www.paho.org


Vivir éticamente la vida y lo que le concierne

Cuidar la propia vida, la de los nuestros cercanos y lejanos; entendernos como parte de un mundo que es nuestro hogar común y que requiere nuestro cuidado, no es algo que sucede espontáneamente y no puede reducirse únicamente a reacción emocional, a moda pasajera o a una actitud meramente reactiva cuando nos "alcanza el destino" con la visita de la enfermedad, la senectud, los problemas de medioambientales.

Hay que reflexionar éticamente; esto es, tratar de entender de qué va la vida en su nivel micro y macro; personal, social y global y mirarnos críticamente ante ella para buscar y decidir aquello que más contribuye a la realización integral en el momento y lugar en el que vivimos: apostar y trabajar por ser más por, con y para los demás encargándonos de las posibilidades humanizantes de nuestra personalización, de la socialización, de la mundanización.

Así, ser humanos nos pide que tomemos partido y actuemos éticamente en temas como la tecnociencia, el manejo de células madre, el enfoque preventivo y no meramente remedial de la salud, la implicaciones del dolor y su paliación, el aborto, la eutanasia, el acceso a la salud universal, el desarrollo sostenible... Porque no son ajenos a cada uno, sino parte de nuestro vivir.

www.diocesisqro.org
La bioética es de todos los tiempos, pero en el nuestro se ha tomado conciencia de que hay que enfocar desde allí nuestra reflexión, nuestras opciones, so riesgo de que nuestro actuar se vuelva parcial, como cuando por priorizar la productividad y el consumo terminamos enfermos, agotados, llenándonos (y al mundo) de basura innecesaria; o terminamos víctimas de la tecnociencia que al ser desarrollada sin límites afecta a los más vulnerables, reduce a las personas a objeto de investigación o produce soluciones que solo están a la mano de unos cuantos, condenando a muchos a condiciones deterioradas de existencia.

El tema es extenso, y da para mucho más... Por lo pronto señalo: hoy no basta hablar de que "tengo mi propia ética", hay que hablar de la ética social y la bioética, porque tienen que ver con nosotros y eso lo entendemos si abrimos los ojos y vemos el sentido de que existamos en una óptica multirelacional: con nosotros mismos, con los demás, con el mundo y entendemos que tenemos una responsabilidad en hacer que esas esferas sean sostenibles... Porque sin vida, nada más es posible.

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Te invito a acompañarnos en la charla que tuve con Eduardo Tapia Bonilla, director de la escuela de formación de Técnicos en Urgencias Médicas y coordinador de capacitación de Cruz Roja Puebla. Él es filósofo, maestro en ciencias de la familia y en educación y desarrollo humano. Padre de familia y formador de profesionales de la salud también en temas de bioética. 

Si quieres seguir nuestra conversación, haz click en el video.



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martes, 10 de noviembre de 2020

En busca del equilibrio (posiblemente) perdido

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor haz click aquí.
Edición y cuidado del texto: Socorro Romero Vargas

Muchas personas en nuestro país y el mundo han visto revolucionada su vida diaria a raíz de las medidas de aislamiento que trajo consigo la pandemia: trabajo en casa, clases en casa, ejercicio en casa... Para algunas ha sido oportunidad de reconstituirse como personas, como familia. Pero me atrevo a decir que para muchas más ha supuesto en enorme desequilibrio.
    Mucha tinta se ha gastado ya en señalar que las cargas de actividad laboral y estudiantil han aumentado a niveles a veces francamente ridículos. El gremio magisterial -con el cual tengo más contacto- de repente tuvo que estar disponible desde muy temprano en la mañana hasta entrada la noche para atender a padres de familia, directivos escolares e irónicamente hasta a sus alumnos.

    Apareció el culto a las evidencias de aprendizaje y por una variedad de causas se volvió una tiranía: estudiantes, padres de familia y profesores comenzaron a vivir para hacer "trabajos y tareas", para calificarlos y con ello llenar los ojos de las autoridades que parecieron partir del hecho de que había que desconfiar de educandos y educadores por lo que decidieron cargarlos de trabajo.
    En mi entorno poco a poco ha crecido el número de papás que se cuestionan si no hubiera sido mejor dejar pasar el ciclo escolar, hasta que la escolarización estuviera mejor equilibrada, bien sea por el control de la pandemia o el de la modalidad de trabajo en casa. Atisban que la dinámica de las personas y sus familias amenaza su salud física y emocional, pone en riesgo el bienestar.
    Creo que algo parecido ha sucedido en otros oficios y profesiones, incluso alguna reflexión ya he publicado al respecto (https://misapuntesenelcamino.blogspot.com/2020/06/el-trabajo-en-casa-nuevo-rostro-del.html): el trabajo en casa se presentó como un canto de las sirenas ante el cual si se sucumbe termina uno devorado por algo que -tal vez- no sea lo más importante de la vida.
    Hay que buscar el equilibrio que parece estársenos perdiendo. Ingeniárselas para que en caso de que se hayan diluido sean recuperados los momentos para el descanso, para la convivencia con los amigos, para la activación física: el uso placentero del tiempo que no re-crea, nos reconstituye (https://misapuntesenelcamino.blogspot.com/2018/07/actividad-fisica-re-creacion-y-descanso.html).
    Para ello es importante relativizar el valor que se ha dado a la febril actividad laboral, a la demandante dinámica escolar. Como señalaba a tres meses de desatadas las medidas frente a la pandemia: dialogar con los jefes, con los clientes, con la familia y llegar a acuerdos que permitan que aunque el trabajo sea en casa tenga límites más claros que, al fin y al cabo, redundarán en un mejor rendimiento de cada persona en lo laboral, lo familiar, lo personal e incluso lo social.
    Se trata de poner en un lugar privilegiado del conjunto de las cosas que valoramos al bien-estar que permite el bien-vivir y desde ellos decidir cómo articular nuestro día a día. Y solo lo haremos si nos sabemos, sentimos y vivimos como protagonistas de lo que acontece en nuestra existencia y no como meros objetos a merced del uso que quieran darle los jefes, los clientes, los directivos, los profesores e incluso nuestros malsanos impulsos de refugiarnos en el trabajo para no vivir las demás dimensiones de nuestra existencia. Se trata de desarticular el desequilibrio, que no es sino un desorden establecido que se disfraza de algo "normal" para estos tiempos, pero que termina siendo deshumanizante. ¿Tarea difícil? Por supuesto; ¿imposible? De ninguna manera.


miércoles, 19 de agosto de 2020

Me sumo quitándome el sombrero y poniéndome de pie: Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

 Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí
Corrección y cuidado: Socorro Romero Vargas

www.un.org

Fui formado en educación en los primeros años de la década de los ochenta del siglo pasado. Eran tiempos en que las aspiraciones de las personas -y las ideologías- empujaban por la transformación. Se afirmaba entonces que había que buscar la generación de procesos de liberación que permitieran a las personas volverse dueñas de las situaciones en las que vivían para poder sacudirse lo que estorbaba a la vivencia digna y construir relaciones de justicia. 
               Huelga decir que al ser educador yo estaba convencido -como lo sigo estando ahora- que la educación -formal o no formal- es un esfuerzo de largo aliento, porque acompaña los procesos de personalización, socialización y mundanización que desembocan en la autonomía de las personas que están en condiciones de encargarse del mundo que se los carga en una praxis sociopolítica en la cual se interactúa en pos del bien común. Ser educador -en términos de cambio social- es equivalente a enseñar a pescar y no a dar el pescado, como reza el dicho que seguramente muchísimos hemos escuchado.
www.acnur.org
              De alguna manera uno de los enemigos a vencer era el asistencialismo, ese conjunto de acciones de efecto inmediato que "palian" la carencia, el sufrimiento, la vulnerabilidad. En nuestra imagen no era deseable tener un comedor para dar alimento a los empobrecidos, los sin hogar; sino la organización popular que generara posibilidades de ingreso para que esas personas pudieran enfrentar sus necesidades alimentarias y nutricionales con cierta dignidad. No se trataría de tener dormitorios para los vagabundos, sino de sumarlos a procesos que les devolvieran la posibilidad de aspirar a una vivienda y de luchar por ella.

sábado, 26 de octubre de 2019

De la vida, que en la muerte nos regala vida

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más sobre el autor haz click aquí


Jaimito* estaba en el inicio de la vida, José* en su adultez madura y Graciela* en lo que podría considerarse la recta final de ella. Los tres nos dejaron con muy poca diferencia de días entre ellos, en formas, lugares y con compañías diferentes y sin embargo nos regalaron el mismo mensaje: si estamos dispuestos y mantenemos apertura, por doloroso que resulte, la muerte nos regala vida.
          Jaimito se fue de un momento a otro... dejó a todos atónitos por su partida sorpresiva, porque tenía toda la vida por delante. Para sus más, más, más cercanos quedó la pregunta tan vieja como el género humano, tan nueva como cada acontecimiento ante el cual vuelve a ser formulada: ¿cómo se hace para seguir viviendo cuando la muerte arrebata la vida del inocente.
          José regresaba de un viaje familiar vacacional al cual se había ido lleno de ilusión por el proyecto que había preparado para postularse como estudiante de un doctorado, ya con la experiencia laboral tan amplia con la que contaba y con un horizonte reflexivo construido a lo largo de los años, de la lectura, de las mil y un conversaciones tenidas... Llegó a casa y a los minutos fue sacudido por un infarto que terminó con su vida, que transformó la dinámica familiar y un amor largamente acuñado y cuidado.