Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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viernes, 30 de enero de 2026

Para celebrar a Mahatma Gandhi: Día Escolar de la No Violencia y Paz

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

www.unicef.org

Una arista en el amplio mundo de la educación en la paz para la paz

Mohandas Karamchand Gandhi murió en 1948; el 30 de enero, para ser precisos. 

De entonces a la fecha su figura ha sido todo, menos indiferente. Denostada por unos, ensalzada por otros, en cualquier caso nos remite a un compromiso político, con las causas de su tiempo y con una metodología de no violencia que puso en el panorama la consideración de otros métodos para resolver conflictos y abordar las violencias. 

Se han instaurado muchas formas para conmemorar lo que él sigue representando. Entre ellas surgió la que en 1976 estableció España para conmemorar la posibilidad del compromiso con la no violencia y la paz y que fue asumida en 1993 por la Organización de las Naciones Unidas a través del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y que hasta la fecha conocemos como Día Escolar de la No Violencia y Paz.

En su página, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en México, consigna:

El mensaje básico al conmemorar este día es: "Amor universal, No-violencia y Paz. El Amor universal es mejor que el egoísmo, la No-violencia es mejor que la violencia y la Paz es mejor que la guerra". El procedimiento didáctico de esta educación en valores debe ser vivencial y en cada escuela permitir la libre aplicación según su propio estilo didáctico. Asimismo, durante este día, las instituciones educativas se comprometen a fomentar la paz y entendimiento entre personas de distintas procedencias y modos de pensar.

Un día en el calendario escolar para hermanarnos en intención y poner sobre la mesa lo que debería ser la forma habitual de convivir en las instituciones escolares: la paz como una forma de vida que nos permite ser personas en el proceso humanizante que nos convoca en las escuelas (¿De qué hablamos cuando hablamos de paz?). Y también de vivirnos permanentemente invitados a ser siempre activos y creativos para solucionar los conflictos, las violencias de una forma fraterna, creativa, profesional; que al mismo tiempo que soluciona las situaciones que inciden divergentemente en la concreción de las relaciones interpersonales, se vuelvan escuela de que la paz es posible (La paz es posible... ¡Tiene que ser posible!).

La UNICEF, por su parte, señala (https://www.unicef.es/educa/dias-mundiales/dia-escolar-no-violencia-paz):

En el Día de la Paz, los centros educativos se comprometen como defensores de la paz y entendimiento entre personas de distinta procedencia y modos de pensar.

Y también:

Una educación inspirada en una cultura de no violencia, paz y buen trato permite a nuestro alumnado adquirir conocimientos, actitudes y competencias que refuercen su desarrollo como ciudadanos globales críticos y comprometidos con sus derechos y los de otras personas.

Propone algunos recursos para trabajar en los niveles escolares que van de la infancia a la juventud temprana; muy interesantes. 

Y es que lo de la escuela implica más que la escuela

Hasta aquí, pareciera que se trata de un asunto para maestros y alumnos, cuando mucho de directivos y administrativos, también. Pero, a mi parecer, se trata de una invitación que nos compete a la mayoría, porque todos tenemos algún tipo de contacto con familias que tienen hijos y, por pequeño que parezca, algo se puede hacer para poner sobre la mesa que la paz y la forma de solucionar sus vulneraciones de manera crítica, constructiva, "no violenta" es algo que hay que construir permanentemente. 

Aquí no hay "progreso lineal evolutivo": a cada generación le toca enfrentar el conflicto, la indignidad, la violencia de todo tipo y -al mismo tiempo, sin falsos romanticismos- generar las opciones y las acciones humanizantes que crean el mejor mundo posible para cada persona (en su individualidad y comunitariedad); un día a la vez, momento a momento. 

No violencia y paz: una invitación continua para dotar a cada generación de personas de las herramientas para afrontar su aquí (próximo y lejano ) y su ahora (en perspectiva histórica) para ser lo que humanamente nos sea posible; de a como nos toque. 

sábado, 24 de enero de 2026

El poder de la juventud en la cocreación de la educación

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

[...] el acceso a la educación no basta. En un momento en el que los desafíos climáticos y los cambios tecnológicos están repercutiendo en los métodos tradicionales de enseñanza a gran escala, la educación ya no puede concebirse sin los jóvenes, sin la voz de quienes se benefician de ella. La educación debe construirse con ellos. (Mensaje del Sr.Khaled El-Enany, Director General de la UNESCO,con motivo del Día Internacional de la Educación, 24 de enero de 2026)

Unesco - Weiwei Kang

¿Capaces o incapaces?

Estudié la primaria y los dos primeros años de secundaria en colegios particulares, en Toluca. Nada especial, hasta donde yo me acuerdo. 

Pero cuando llegué a Villa Estela -aspirantado salesiano con estudios de nivel superior- comenzó toda una revolución. Me atrevería a decir que teníamos fiestas hasta porque volaba la mosca: la independencia, el 12 de octubre, la revolución, las fiestas navideñas, la de Don Bosco... y además de ellas, concursos de conocimientos, festivales artísticos o culturales... Y lo que me dinamizó totalmente fue que en todo ese universo de educación extracurricular nosotros teníamos un papel importante qué jugar. 

Los educadores nos delegaban muchas cosas y nosotros teníamos que proponer, acordar, resolver conflictos... y "dar la talla" en ello.

Al siguiente año, en la Normal Primaria (en aquel tiempo educación media superior profesional) tuvimos delegada gran parte de la vida de nuestra institución: la animación de los momentos del año los hacíamos en pequeños grupos que llamábamos clubes. Los fines de semana -a nuestros 14-18 años-  teníamos bajo nuestra responsabilidad trabajo de educación no formal en lo que entonces se llamaba "oratorios festivos": organizarlo, dialogar con las personas, organizar las misas, las pláticas formativas... Y paulatinamente fuimos introducidos al mundo de la educación básica, hasta que en el 4o año de normal teníamos totalmente a nuestro cargo grupos de primaria. En el colegio anexo a nuestra normal, incluso la subdirección estaba encargada a uno de nuestros compañeros. 

No se diga en los años posteriores, cuando estudié filosofía, en la cual entre los 20 y 22 años prácticamente éramos corresponsables de toda la vida: hacíamos en conjunto con los formadores la planeación y presupuestación, la organización del funcionamiento diario de la casa y, como desde tiempo atrás, los trabajos educativos no formales en distintos lugares de la ciudad de México y de la Sierra Mixe de Oaxaca. 

¿Para los jóvenes o con los jóvenes?

Lo interesante de lo que viví mientras me formaba como educador fue la experiencia de que hay una gran diferencia entre educar "a" o "para" los jóvenes y hacerlo con ellas y ellos.

A lo largo de los años me he ido topando con personas que niegan la posibilidad del protagonismo juvenil en los procesos educativos... Hay que tratarlos como los "irresponsables" que más una vez son, como los incapaces que pueden ser imaginados. 

Subidos en el pedestal de la trayectoria vivida y -posiblemente de los estudios de escritorio desconectados de la realidad que redundan en impresionantes grados académicos- quienes diseñan, administran, ejecutan las distintas aristas de los procesos educativos se sienten llamados a entregar todo para sus discípulos, organizándoles hasta el mínimo detalle y después exigiéndoles que se conformen al molde que desde su adultez ingenua y con pretenciones de omnipotencia han diseñado para niñas, niños y jóvenes. 

Y entonces se especializan en toda clase de mecanismos de control para que formandas y formandos quepan en una horma hecha a priori y que muchas veces se resquebraja porque los destinatarios parecen no caber en ella.

Afortunadamente desde hace siglos ha habido quienes saben por experiencia propia suficientemente razonada, que "nadie puede formar a nadie"; pero que es posible que quien ha vivido un poco más -o mucho, como yo- diseñe condiciones para que aquellos a quienes llamamos educandas y educandos se formen, desatando y apropiándose de su dinamismo de persona, de su forma de ser humana o humano.

Ignacio de Loyola (en la forma en que plantea a quien dirige los ejercicios espirituales que solo puede acompañar al ejercitante, que es quien realmente se ejercita), Felipe Neri, Juan Bosco (tan mencionado en estos apuntes), Robert Baden-Powell, María Montessori, son algunos de los nombres cuya vida y reflexión vienen a mi mente. Todos ellos supieron que involucrar a niños, niñas y jóvenes para que sean educadores y co-educadores es una excelente apuesta... 

Vivieron en carne propia que una vez que se supera el miedo a los errores de los menores y los no tanto, las posibilidades humanizantes de todos los miembros de la comunidad universitaria son potenciadas (te puede interesar este apunte Quien es tratado a la altura de las expectativas es capaz de eso... y más). 

El poder de la juventud en la cocreación de la educación

Viví la experiencia de ser scout (esculta, dicen en algunos lados): en la niñez y pubertad y en la adultez; en carne propia y en la de mis hijas y otros niños y jóvenes. Nadie me lo cuenta: desde los 7 años las niñas y los niños pueden aportar para diseñar la concreción de un programa educativo; pueden aprender a ir teniendo sus propias metas educativas, esas que los potencien como personas en las distintas áreas de su crecimiento como personas que por, con y para los demás se humanizan al responder a los desafíos humanizantes de su realidad, del mundo que les tocó vivir. ¡Cuánto más a los 11, los 15 o los 18 años!

El método propuesto por Baden Powell es sencillo y parte de lo fundamental: el compromiso libre, personal, de participar en un juego individual y grupal que le permitirá si quiere ser siempre mejor para estar siempre listos para servir a sí mismos, a su familia, a su sociedad. 

Los educadores tienen la misión básica de ir creando posibilidades acordes a la edad de sus "hermanitos" scouts: les acompañan para que tengan la costumbre periódica de verse como personas en crecimiento, a descubrir en qué han avanzado y en qué pueden avanzar: tanto en el cultivo de sus habilidades, como en la conformación de su carácter y de la forma en la que se relacionan consigo mismos, con los demás y con el mundo.

Les ayudan a diseñar actividades para lograr continuar en lo que han logrado y en caminar haia lo que pueden creer: les dan instrumentos para llevar su propio seguimiento, para hablar cada tres o cuatro meses de las cosas que están haciendo, de las que quieren hacer; de la importancia de observarse y de observar al equipo pequeño y al más grande que es el grupo; les crean espacios para sentirse parte de un movimiento que los impulsa; los ayudan a acometer desafíos en las cuales con pensamiento crítico y creativo solucionen problemas teniendo en la mira el bien común.

Más de uno me dirá: que eso no es verdad y yo le diré: sí y no. Hay educadores en el escultismo que no apuestan con, por y para los procesos coeducativos de los jóvenes. Pero muchos lo hemos hecho y somos testigos de los frutos que da educar de esa manera.

Y quienes hemos compartido espacios escolares diseñados de esta manera también podríamos hablar de lo poderoso que es educar con los estudiantes y no solo para ellos. 

Este 2026 la UNESCO nos invita a conmemorar el Día internacional de la juventud justamente reflexionando y dejándonos sentir "tocados" por la consigna que he decidido utilizar también como título de este apunte, que bien podría ser hermanito de este otro: La educación del león no es como la pintan... ¡ni los leones tampoco!

Toda la estructura educativa existe en función del universo de los educandos. Ellos experiencias sus necesidades, conocen de sus intereses; saben cómo van viviendo en cada etapa: por supuesto que pueden realizar propuestas interesantes, que serán cada vez más certeras conforme participen como co-creadores de su formación (quien nunca lo ha hecho, es posible que comience desatinadamente; pero el tino mejora con la práctica, en cualquier ámbito). 

Por si alguien está inquieto: no estoy diciendo que solo los educandos dirijan, ejecuten y hagan la educación. Ya en otros espacios he señalado que el sujeto de la educación es en realidad toda la comunidad educativa, lo cual incluye a educadores, administrativos, familias. 

Es un hecho que el poder juvenil existe: ¿es concordante, convergente con la propuesta y acción de sus procesos educativos? Porque de no serlo, será discordante, divergente como hemos visto en tantos escenarios... y tendrá razón Lipovetsky, cuando decía en La era del vacío:

"Por la marea de la apatía, hoy la escuela se parece más a un desierto que a un cuartel; no hay motivaciones ni interés, el colegio es un cuerpo momificado que sobrevive por la rutina institucional, pero la seducción de los jóvenes ya no pasa por el saber ni por el templo escolar ..." 

Y es que quien es mero espectador solo se apersona para decir si algo le gusta o no; quien es protagonista vive en carne propia lo que le pertenece, no lo que le han preparado; y entonces todo cambia: en casa, en la escuela y -por increíble que parezca- en el diseño y la instrumentación de las políticas públicas. 

Me encanta que este inicio de año se nos invite a mirar de otra manera la educación que necesitamos, en palabras del director general de la UNESCO ya citadas en el epígrafe de estas letras: 

la educación ya no puede concebirse sin los jóvenes, sin la voz de quienes se benefician de ella. La educación debe construirse con ellos

domingo, 21 de septiembre de 2025

Actúa ahora por un mundo pacífico...

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí


El llamado es claro y la ocasión no deja lugar a dudas: en el Día Internacional de la Paz 2025 somos convocados a la acción en pro de la paz; actuar por y para un mundo pacífico. Esta, como toda efeméride, es una invitación a mirarnos como humanos y a comprometernos con lo humano (La desgracia del tiempo plano)

En 1981 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acordó la instauración de un día para que en el mundo entero las personas nos detuviéramos un momento para reflexionar sobre la paz y la erradicación de la violencia. 

Ese día marcaba el comienzo de la Asamblea (la tercera semana de septiembre) como muestra y recordatorio de que uno de los motivos más importantes para que exista un organismo como la ONU -nacido después de la segunda guerra mundial- es la promoción de todo lo que tiene que ver con la paz, comenzando por acometer de frente toda forma de violencia.

En 1991 se asignó una fecha específica para la efeméride: 21 de septiembre. Ocho años después se dio un paso al desplazar el énfasis en la no violencia, hacia la cultura de paz (Declaración por una cultura de paz). Desde entonces la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, el Arte y la Cultura (Unesco) año con año se suma a muchísimas personas e instituciones para ayudarnos a fijar la atención en la Paz.

Todos somos interpelados



En el Día Internacional de la Paz 2025 se reafirma que la paz nos interpela a todos; que no solo es un asunto de nivel nacional o internacional, que pueda reducirse a la paz interior. 

Es un desafío para cada uno de nosotros; pues se trata de una forma de relacionarnos. En la paz hay respeto, tolerancia, inclusión. En la convivencia pacífica se privilegia el diálogo y la confluencia, el consenso y la concordancia en la solución de los conflictos que pueden impedir que hombro a hombro construyamos el bien común.

Comprometerse con la paz es la apuesta para actuar prontamente frente a toda violencia y en la promoción y construcción de condiciones materiales, sociales, culturales en las que sea posible vivir dignamente. Y es que hay una convicción de fondo que nos mueve: la paz es posible... tiene que ser posible

La Unesco señala acertadamente:

Todas las personas tenemos un papel que desempeñar, desde las fuerzas de mantenimiento de la paz en primera línea de conflicto hasta los miembros de la comunidad y los estudiantes en las aulas de tod el mundo. Debemos alzar la voz contra la violencia, el odio, la discriminación y la desigualdad, practicar el respecto y abrazar la diversidad de nuestro mundo.

 Al alcance de cada quien hay una acción posible. Otra vez la Unesco nos da pistas para nuestro actuar cotidiano e inmediato, que yo también suscribo:

  • Conversar con próximos y remotos sobre la urgencia de construir espacios en los que nos podamos entender para promover lo que nos permite vivir más conforme a la dignidad de ser personas: afrontamiento de la violencia, promoción de educación de calidad, de acceso a la salud, de cuidado en los distintos aspectos de nuestra vida...
  • Hacer voluntariado: los frentes son muchos y todos requieren de personas y organizaciones comprometidas con una convivencia pacífica. Solo por nombrar algunos: educación para la paz, combate de la violencia en las familias, promoción de la mujer, atención a personas y comunidades vulnerables, prevención de conductas de riesgo (peligrosas para quienes las hacen parte de sus vidas y para quienes viven a su lado o cerca de ellas y ellos).
  • Desterrar el lenguaje discriminatorio y las conductas de odio en los entornos familiares, escolares, laborales, vecinales.
  • Repudiar y señalar las conductas de acoso de cualquier tipo (ciberacoso, acoso escolar, laboral). Al respecto el mensaje en este día internacional nos dice contundentemente: "tómate el tiempo necesario para verificar los hechos antes de publicarlos en las redes sociales"
  • Comprar productos de marcas con compromiso social (y por consecuencia, evitar hasta donde sea posible los de las empresas que apoyan causas violentas, programas contra la dignidad de las personas).
  • Apoyar a las organizaciones cuya misión y acción se realiza en torno a la sostenibilidad, los derechos humanos, incluso, de manera específica, en la promoción de la cultura de paz, la solución pacífica de conflictos y el combate a la violencia.
En un nivel mediato, el genocidio en Gaza, las permanentes masacres en África, Asia, el conflicto Rusia-Ucrania, las medidas discriminatorias del presidente Trump, los feminicidios y homicidios en nuestro entorno, las desapariciones a manos de los estados, del crimen organizados... Son también situaciones que nos invitan a abrir mente y corazón globalmente, al tiempo que nos comprometemos localmente. 

Allí donde hay personas de carne y hueso, abriendo canales para la ayuda humanitaria, donde hay gobiernos ejerciendo presión internacional en los conflictos de nuestra época, donde son vulnerados los derechos humanos, podemos apoyar; porque en la realidad, lo lejano termina siendo cercano.

Actuar ahora por un mundo pacífico. La única manera que alguien se quede fuera es que no quiera entrarle. Miremos nuestro compromiso, invitemos a hora y a deshora, porque la causa de lo humano -que es también la causa por nosotros mismos- en cualquier frente y lugar es algo que bien vale la pena y en la que nos jugamos nuestro presente y nuestro futuro.

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martes, 23 de abril de 2024

Este mundo es hermoso y vale la pena luchar por él

 José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor haz click aquí   

A punto de llegar al final de la novela ¿Por quién doblan las campanas? Hemingway sitúa a su personajes Robert Jordan al borde de la muerte en el cumplimiento de una misión que ha aceptado en medio de la guerra civil española, a pesar de ser estadunidense y pelar pon una causa y una tierra que no son suyas por nacimiento, pero que ha hecho suya por la más profunda solidaridad humana, requerida para salir adelante cuando de crear un mundo mejor.

El mundo es hermoso y vale la pena luchar por él, y siento mucho tener que dejarlo. Has tenido mucha suerte -se dijo a sí mismo- por haber llevado una vida tan buena. Has llevado una vida tan buena como la del abuelo, aunque no haya sido tan larga. has llevado una vida tan buena como pueda ser la vida, gracias a estos últimos días...

Son las palabras que hace decir a su personaje, quien ha conocido el amor, la camaradería, el compromiso por una causa... Porque ha tomado conciencia de lo hecho y lo que es posible hacer, de lo vivido y lo que perdurará al morir.

Yo creo, como el personaje, que el mundo es hermoso, que vale la pena luchar por él. Y lo sostengo porque he experienciado, visto, entendido que hay mujeres y hombres que lo intentan, que han abierto y abren espacios para lo que humaniza consigo mismos, por, con y para los demás, en la acción misma de encargarse del mundo que se los carga.

Tomar conciencia del mundo es caer en cuenta de todo lo inhumano (inhumanizante se podría decir) y la enorme tarea que tenemos entre manos; pero también de lo que se ha realizado y se seguirá realizando y que es humanizante: la paz, la tolerancia, la solidaridad, la comprensión, la inclusión; y que aparece por doquier con tan solo abrir los sentidos, el entendimiento, la capacidad contemplativa.

En julio de 2019, hace casi cinco años, la Asamblea General de las Naciones Unidas formuló la resolución 73/329 por la cual declaró el 5 de abril como Día Internacional de la Conciencia, a partir de la cual señala textualmente:

Subraya que el Día Internacional de la Conciencia es una vía para movilizar periódicamente los esfuerzos de la comunidad internacional con miras a promover la paz, la tolerancia, la inclusión, la comprensión y la solidaridad, a fin de forjar un mundo sostenible de paz, solidaridad y armonía; 

 Seamos conscientes y hagamos conciencia de todas las formas que estén a nuestro alcance: este mundo es hermoso y vale la pena luchar por él, por su sostenibilidad, por la creación y la recreación en cada lugar de una cultura de paz descubriendo una y otra vez lo que la construye, anunciando lo que hasta ahora ha sido viable, inventando lo que pueda aportar para que las mujeres y los hombres de toda edad, condición, origen vivamos en un marco de derechos humanos y rechazando lo que genera muerte injusta, discriminación, intolerancia, violencia, denigración..

Tomemos conciencia de lo que ya hay, de lo que puede haber y de lo que nunca debería suceder. Será más fácil dar pasos más acertados para llegar a ser lo que podemos ser. Démonos cuenta de lo privilegiados que somos por vivir en un mundo más conectado que nos permite utilizar muchas herramientas para extender la solidaridad, para proclamar que ya ocurre que es posible. Porque este mundo es hermoso y vale la pena luchar por él.


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lunes, 25 de marzo de 2024

¿Y si buscáramos a Dios, por dónde podríamos empezar? En la efeméride del Verbo Encarnado

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Hoy, alguien que quiero mucho, me recordó que el 25 de marzo se celebra la efeméride del Verbo Encarnado. No suelo pensar mucho en ello, porque los calendarios suelen hablar de la fiesta de la Anunciación... Será que nos gustan las imágenes de ángeles, de apariciones, de rompimientos de la vida diaria para que lo divino haga apariciones tan aparatosas como lo que pintan los iconos en las escenas del ángel Gabriel anunciando a María que la invitaban a ser madre de Dios a lo cual ella respondería con la palabra que nos ha llegado en latín: fiat, o sea, ¡hágase!, que en un castellano más coloquial podría ser traducida como ínguesu... le entramos de a como nos toque...

Pero en realidad quiero compartir algo muy personal, lo que ha significado y significa para mí la encarnación.

Hace un tiempo escribí un texto, para esa efeméride que solemos llamar Miércoles de ceniza, compartiendo que en ella yo encuentro la invitación a vivir en el barro que somos y la ceniza que seremos (Somos humus, somos humanos: provocaciones humanizantes en el miércoles de ceniza). Y en esa misma tónica he experienciado en mi vida cotidiana desde hace muchos, muchísimos años, que se da un encuentro y diálogo amoroso con Dios en el cual yo si creo (¡Habrá que creer! ¡Sí! Pero... no cualquier cosa) y desde la cual pienso que se puede dar el compromiso con lo humano y lo divino sin escisiones, que terminan siempre resultando en detrimento de lo humano por un engrandecimiento de lo divino que no pocas veces ha sido motivo de abandono del compromiso personal, interpersonal sociopolítico y ecológico, sin el cual lo humanizante termina reducido a caricatura (Cuando la vida nos aprieta... ¡y nos vivimos agobiados! No te salves. A 50 años del poema de Benedetti)

Una experiencia contagiada por milenios


La expresión "verbo encarnado" nos remite a una expequriencia que muchas personas han tratado de poner en palabras, esas dos, precisamente.

El contexto teológico desde el cual suele ser explicada es el siguiente: el pueblo judío, que había recibido las promesas de Dios desde antes de su constitución, esperaba al salvador... Una irrupción de Dios para que pusiera las cosas a su favor, y no solo en lo personal y en la oración dentro de la habitación propia, sino sobre todo en la convivencia sociopolítica: porque llevaban años de ser conquistados... "El pueblo gime en el dolor ¡ven y sálvanos!, a Dios levanta su clamor, ¡Ven y sálvanos! suele cantarse en adviento y cuaresma en las celebraciones litúrgicas y que remite al deseo del éxodo, de la pascua: y que a lo largo de la historia ha derivado en espiritualismos e intimismos que si bien responden a una dimensión de trascendencia, olvidan nuestra inmanencia: que Dios intervenga, que todo quede arreglado, que lo divino.

La experiencia de muchas otras personas -entre las que me incluyo- es un poco diferente: Dios responde al clamor, pero no interviniendo majestuosa y divinamente rompiendo la historia, acomodando las cosas para que todo lo que nos causa dolor desaparezca, sino en Jesús, que dice la fe que se encarnó y vivió entre nosotros.

Hay en la experiencia cristiana de Dios la convicción de que en Jesús -Dios hecho hombre- lo divino se integra en lo humano... Así lo cantaban las primeras comunidades cristianas en un himno que recogió la carta a los Filipenses: ¡¡¡Jesús no retuvo para sí lo divino, sino que se hizo humano hasta morir y por muerte de cruz!!! Y si él es la palabra, el verbo, de Dios, entonces a Dios se le escucha en lo humano, en la historia, en los avatares de esta humanidad brotada del lodo, del barro.

Sí, sé que a muchos no les resulta atractivo ni chistoso encontrar a Dios en lo humano, tan cotidiano, tan lleno de pobreza, de violencia, de desamor, tan pequeño e insignificante (Frente a la lógica de la violencia, la locura del pesebre, también La grandeza del poder de las pequeñas cosas de cada día)... Pero es que justo allí se encuentra la riqueza, la paz, el amor, las posibilidades de vivir como Dios quiere, de que reine Él, que siendo padre, nos hermana para que juntos afrontemos las vicisitudes de lo humano y no para que nos evadamos de ellas.

Desde allí se entiende el imperativo ético que se encuentra en las bienaventuranzas y en Mateo 25, la parábola del juicio final: a Dios se le encuentra cuando se atienden las necesidades de los hermanos y las propias, especialmente cuando se está en desventaja (la cárcel, el hambre, la enfermedad, la pobreza que atrapa y constriñe) y desde allí se construye la paz. Son las obras a las que se refiere el capítulo 2 de la carta de Santiago y el 5 de la carta a los Gálatas... 

Y así vistas las cosas, eso que pensamos indigno, sucio, humano -demasiado humano- está lleno de buenas noticias porque lo de Dios ya está aquí semillas del verbo están aquí, en el más acá y no allá, en el más allá. Y como semilla resulta una invitación para reconocerla, abonarla, cultivarla y disponerla para que dé el fruto de plenitud que seguramente será mucho más grande que la pequeñez de la semilla. 

Pasión por ser humano contagiada


He recibido la pasión por ser humano de muchas personas, como un contagio... De mi madre (siempre metida en ver cómo sacaba adelante a sí misma y a los demás), de mi familia, de mis amigos... Pero también de algunos muertos que siguen vivos... 

Para mí la búsqueda de lo de Dios (y sé que al decir eso me comprometo) siempre ha sido algo importante. Con Ignacio de Loyola fui descubriendo que para ello discernir lo cotidiano, lo que suele llamarse pecaminoso, lo oscuro, nos permite encontrar lo agraciado, lo luminoso, las invitaciones para ser compañero de construcción del Reinar de Dios con Jesús y con muchos más; con Francisco de Sales y Juan Bosco fui encontrando que en lo de Dios hay que echarse un clavado allí donde uno está, para hacerlo diosmente: el cumplimiento diario de los deberes; con Felipe Neri que eso de vivir en la onda de Dios se puede resumir en un "sé bueno, si puedes" (así que intenta vivir para saber qué tanto puedes); con el mismo Ignacio que amar y servir se funden en una acción humanizante que brota de Dios, llega a Dios pero siempre en el barro de lo humano; con Julia Navarrete que amar y consolar son el camino de la oración que brota en y desde lo humano, para llevarnos a lo divino... Se trata de contemplar en la acción, 

Y todo eso está expresado en dos palabras Verbo encarnado. San Justino, por allá de los primeros años de la vivencia cristiana, tratando de resolver si lo de Dios se encuentra solo en "lo de Dios" o también en lo humano (por ejemplo, el pensamiento de los filósofos que no habían conocido a Jesús ni a la Biblia) nos regala la expresión que después el Concilio Vaticano II retomó para hablar de la misión a la que toda comunidad de bautizados está invitada: descubrir las Semillas del Verbo que se encarnó para descubrir en la tierra, el polvo, el barro en el que se encuentran y volvernos cómplices de su cultivo para que los frutos a los que ya he referido en las bienaventuranzas, la parábola del juicio, y que en realidad están presenten todas las parábolas y acciones de Jesús y en el compromiso de millones de mujeres y hombres que no han sido "notorios" pero que nos han legado que lo de Dios se encuentra en lo humano y que es invitación para llevar a lo humano a lo de Dios: en el amor que busca la justicia, en la esperanza llena de razones, en la fe en que Dios reina ya ahora con nosotros y después también.

Yo en mi búsqueda de Dios he empezado desde muy joven en lo humano, en lo de cada día, conforme me fue contagiado. Y siempre, invariablemente, me ha llevado mucho más allá, porque la pequeñez es grandeza vivida Diosmente. Y esta experiencia me ha permitido vivir en la comunión de la esperanza de un futuro más como Dios quiere que comienza en el presente que de muchas pequeñas formas ya está lleno de lo que Dios quiere... Y sí, eso es lo que celebro en la efeméride del Verbo Encarnado.

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jueves, 14 de marzo de 2024

¡Sé audaz y piensa por ti mismo! Kant, todavía compañero para nuestro camino...

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor haz click aquí

Kant, Emmanuel Kant, el filósofo de Königsberg... Su nombre hace que uno se remueva en el asiento, tal vez que carraspee la garganta.

A mí me sucedió: me hablaron de él, me dieron algún extracto de sus textos y palidecí, me sonrojé, me sentí el más ignorante del mundo y me enfadé pensando que cómo era posible que hubiera gente que escribiera así, como para que nadie le entendiera nada. Y me indigné con los que pronunciaban su nombre con una veneración muchas veces idolátrica... 

Pero afortunadamente la juventud pasa y a veces la ignorancia también un poco y fue apareciendo ante mí un hombre interesante, con mucho para decirnos: un gran compañero para el camino, este que llamamos vida.

Pronto, el próximo 22 de abril, se cumplirán trescientos años de su nacimiento en Königsberg (que en castellano significaría Monterrey), capital de la entonces Prusia Oriental y hoy una rara región rusa.

Para conmemorar esta efeméride, invité a David Calderón Martín del Campo (puedes conocerlo mejor aquí,) excelente filósofo y aun mejor amigo, que desde una muy temprana juventud acometió la tarea de sentarse a dialogar con Kant, con su vida, su obra, sus intuiciones, sus afirmaciones. Y él nos deja ver con gran claridad lo que yo había llegado a entrever: que Emmanuel Kant, hoy, en pleno siglo XXI es un excelente compañero para nuestro camino: excelente conversador, provocativo, invitador, hombre de abierto a todos los problemas de su tiempo, polemizador, entrañablemente humano y compasivo.

Hoy, como ayer nos reta: Sapere aude! ¡Sé audaz y piensa por ti mismo!, asume el reto de la autonomía, de la mayoría de edad...

Te aseguro que si te regalas una hora y nos acompañas en el diálogo que tuvimos David y yo, encontrarás tú también, a un par de excelentes compañeros de andanzas: Kant y David Calderón. Para ver el video haz click aquí: Kant: hombre de sus días... y de los nuestros


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miércoles, 13 de diciembre de 2023

El día que me maravilló la navidad... (aunque me choca el tiempo navideño)

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí


Lo reconozco, aunque a quienes me conocen no les resulta: el tie mpo navideño para nada es mi hit.

No sé si sea producto de mi infancia, de noches interminables en casa de mi tía, saturada de ornatos, de personas ruidosas, en las que todos los primos hacíamos "numeritos" que nuestras mamás nos ponían a preparar semanas antes.... O por mi agorafobia, que en estos tiempos se intensifica en las calles o los centros comerciales o porque nunca los villancicos y yo hemos sido "uno mismo"...

Pero no, no me gusta lo navideño...

Y sin embargo, debo confesarlo... Hubo un día en que me maravilló la navidad. Y todo encajó en su lugar.

Fue un relámpago, una de esas visiones que tiene uno en las que se recorre el velo y queda ante nosotros una clara y diáfana realidad ante la cual no podemos quedar indiferentes; experiencia pura de la aletheia, pues.

Ya había caído en cuenta de la pequeñez del pesebre (del nacimiento), de la humildad extrema que se atribuye a la natividad de Jesús y cómo de allí surgieron cosas grandes en la historia y en la experiencia de fe. Excelente símbolo de la grandeza de lo humano que en la realidad existe en la pequeñez de las cosas de cada día, al menos en la versión que nos regalaron Francisco de Asís y los suyos, los hermanos menores conocidos desde entonces como franciscanos.

En esas andaba, cuando de alguna manera pasaron frente a mi sentir, en mi imaginación, millones de mujeres y hombres que a lo largo de dos mil años han vivido la vida conforme a la buena noticia que han encontrado en Jesús y que modificó su existencia para siempre. 

En la experiencia cristiana de Dios quedaron invitados, pro-vocados, desafiados, en un proyecto de fraternidad, de veracidad, de creatividad, de justicia, de libertad en el que transcurrieron sus días, sin aspavientos, sin siquiera hacerse merecedores de una de las millones de páginas en las que se ha escrito la versión que nos llega de la historia.

Sí... de la navidad se ha seguido la metanoia, la conversión, el cambio existencial de mujeres y hombres en todas las latitudes, en un sin fin de épocas, que se da en la apuesta por la vida, porque se ha experimentado que Dios reina cuando en la fraternidad de alguna manera hacemos un mundo en el que quepamos los más posibles, en el que las posibilidades crezcan como devenidas de un grano de mostaza.

No se trata de una persona, o dos, sino de millones y millones... y en la navidad, como en la Pascua, estamos contenidos cada una de ellas (¡¡¡para ese momento yo ya estaba incluido en mi propio desvarío!!!).

Quedé maravillado, lleno de esperanza, confirmado en aquello a lo que he apostado la vida desde niño y en lo que sigo empeñado ya casi sexagenario: en la pequeñez de un nacimiento anónimo, en la disposición de una muchacha y su esposo, en la buena aventura de unos pescadores se encuentra la génesis de algo inmenso, pero que sigue siendo tan pequeño que para ser divisado requiere de la contemplación de lo aparentemente insignificante.

Es el terreno humanizante de la madre y el padre que se levantan cada día para compartir vida con los suyos, de los líderes de equipo que lanzan a las personas en pos de lo mejor de sí mismas en un trabajo conjunto que puede hacer economía con rostro humano; en los esfuerzos de quienes se comprometen para que la violencia doméstica no nos sea indiferente, ni cualquier tipo de violencia.

Sí, la pequeñez del pesebre tiene conexión con muchas personas comprometidas con los que migran en condiciones de vulnerabilidad, con los intentos de mejor educación para los que menos tienen, con educadoras y educadores de una pieza que acompañan seguros de que lo humanizante es buena apuesta.



Y todo eso transcurrió ante mi vista, mi imaginación, mi pensar como una ráfaga que me dejó atónito. Me maravilló, me maravilla y creo que me seguirá maravillando la fuerza del Evangelio con su paradoja de grandeza en la pequeñez, con su realidad casi imperceptible en nuestros días y a nuestro alrededor.

Desde ese día la parafernalia navideña me sigue siendo casi insufrible; pero la navidad... Esa sí que ha marcado mi vida.

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sábado, 18 de noviembre de 2023

Porque no cabemos todos... y sí podríamos caber

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Fue en 1995, justo cuando se cumplían los cincuenta años de la creación de la actual Organización de las Naciones Unidas y se celebraba el Año Internacional de la Tolerancia.

En la 28 Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) los países miembros emitieron una declaración; de la cual tal vez no se hable mucho en la cotidianidad, pero que sigue teniendo un valor importante como punto de referencia para las acciones que realizamos en nuestros círculos cercanos y también en las que se desprenden de nuestra condición de ciudadanos de nuestro lugar, nuestra región e incluso del mundo, si esta última acepción tiene legítima cabida en nuestra cultura. Se trata de la Declaración de Principios sobre la Tolerancia.

La vida con los demás, en cualquiera de sus modalidades y alcances, se vuelve inviable si no cabemos en nuestro pequeño o gran mundo: las familias quedan lastimadas con la exclusión de sus miembros; los grupos sociales se vician y corren el riesgo de quedarse anquilosados o incluso desaparecer cuando solo unos pocos pueden interactuar en ellos.

Tareas tan cotidianas como la educación o la convivencia en el trabajo se dificultan sobre manera y con saldos muy desventajosos en términos socioemocionales, productivos e incluso económicos cuando suceden en la intolerancia.

Por ello viene bien recordar que la base de toda convivencia, de todo encuentro, supone un subsuelo, o un suelo de tolerancia, base de toda acción conjunta que pueda procurar de alguna manera el bien común. 

Ser tolerantes es ir más allá de la indulgencia o de la indiferencia, como señala la página del Día Internacional de la Tolerancia, publicada por la Unesco. En ella misma se invita a entender la tolerancia "no solo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los estados".

Para sumarme a esta conmemoración, en este apunte comparto lo que la Declaración señala que significa la tolerancia (artículo 1):

  • 1.1 La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad, de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz. 
  • 1.2. Tolerancia no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia. Ante todo, la tolerancia es una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los demás, en ningún caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de estos valores fundamentales. La tolerancia han de practicarla los individuos, los grupos y los Estados. 
  • 1.3. La tolerancia es la responsabilidad que sustenta los derechos humanos, el pluralismo (comprendiendo el pluralismo cultural), la democracia y el Estado de Derecho. Supone el rechazo del dogmatismo y del absolutismo y afirma las normas establecidas por los instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos. 
  • 1.4. Conforme al respeto de los derechos humanos, practicar la tolerancia no significa tolerar la injusticia social ni renunciar a las convicciones personales o atemperarlas, 'significa que toda persona es libre de adherirse a sus propias convicciones y acepta que los demás se adhieran a las suyas, significa aceptar el hecho de que los seres humanos, naturalmente caracterizados por la diversidad de su aspecto, su situación, su forma de expresarse, su comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz y a ser como son. También significa que uno no ha de imponer sus opiniones a los demás. 


En posteriores apuntes podré comentar algunas ideas más de cómo en el 2023 la tolerancia nos sigue desafiando, los caminos que podríamos seguir para construirnos personas y grupos tolerantes... Porque en lo cercano y lo lejano, en lo inmediato y lo mediato no cabemos todos... pero en realidad sí podríamos caber y supone, en todos nosotros, proactividad, capacidad dialógica, actitudes compasivas y empáticas, propuestas en las que sea posible que los más logremos meter el hombro para empujar que este mundo sea un lugar con espacios humanizantes para vivir humanamente.


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jueves, 2 de febrero de 2023

Las fiestas de la Candelaria

Juan Antonio Aldaco Aldaco. Si quieres conocer más del autor haz click aquí

Hay fiestas y tradiciones mexicanas que al paso del tiempo han desgastado un poco su sentido. Volver a sus orígenes, a las intenciones primigenias de su simbolismo, nos permite trasladar a nuestros días su sentido y su significado y establecer la conexión que por ser humanizante trasciende tiempos, lugares, formas y, que en el fondo, permite reconocernos compañeros de un mismo camino.

En nuestros Primeros apuntes Juan Antonio Aldaco Aldaco, joven filósofo, nos comparte su explicación sobre las fiestas de la Candelaria. 

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Ya lo decía el Nobel Octavio Paz en su libro El Laberinto de la soledad, que el mexicano busca cualquier pretexto para hacer fiesta. El mexicano celebra día de muertos, inicio de la revolución mexicana, día del grito o inicio de la lucha de independencia; día de la madre, del padre, del abuelo; navidad, año nuevo; bodas religiosas, bodas civiles, bautizos, lo que sea; sobran los motivos civiles o religiosos para hacer fiesta. La fiesta es parte de la identidad al mexicano. 


Cuando me propuse escribir este texto busqué las fiestas que celebra el mexicano en febrero y encontré tantas como para, si sonar avorazado, celebrar una por semana. De entrada, comienza el mes con la fiestas de la Candelaria, le sigue el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; a medio mes nos preparamos para demostrar cariño el día del amor y la amistad y un día después celebrar el aniversario de la fundación de nuestra querida ciudad de Irapuato; para cerrar el mes nos encontramos el día de la bandera el 24 de febrero; y para no olvidarnos de la familia el aniversario de matrimonio de mis padres y hasta el "cumple” del abuelo.

Pero hablemos del día de la Candelaria, qué es, qué se celebra, por qué comemos tamalitos con atole, a continuación algunos comentarios. En primer lugar, y lo que más nos importa, "los tamales", tradición deliciosa. Es importante recordar que partida la rosca a quien le sale el monito (niño Dios), le tocan los tamales, tanto cuantos se requieran para los que participaron en la rosca. Dicho lo anterior, "se armo" la cena. Sin embargo, este asunto no queda ahí, tiene su razón de ser.

 

Foto: Juan Antonio Aldaco

Primeramente, las fiestas de la Candelaria son tradición cristiana y no son aisladas, son culmen de las celebraciones del nacimiento de Jesús y comienzan con el adviento (espera), nacimiento, visita de los Reyes Magos, bautizo y cuarenta días después de este, el dos de febrero, tenemos la presentación del niño Jesús al templo. A esta fiesta se le conoce popularmente como fiesta de la Virgen de la Candelaria, pero, ¿sabemos por qué? Tradicionalmente en la celebración de esta fiesta se incluye una procesión y la bendición de velas que simbolizan la figura de Jesús que viene como luz a iluminar a las naciones, a esta celebración se le conoce como "Misa de las luces".

 La fiesta de la Candelaria es un sincretismo entre la tradición católica de los pueblos cristianos y la tradición de los pueblos precolombinos; estos últimos celebraban el Atlacahualo donde hacían gran fiesta a los dioses del agua o de la lluvia celebrando la entrada del año nuevo y los primeros se sirvieron de estas celebraciones para facilitar sus labores evangelizadoras. 

Cabe señalar que, en las fiestas celebradas por los pueblos precolombinos por el inicio de las fiestas del agua o de la lluvia al inicio del año nuevo, era costumbre regalar maíz y lo representaban iconográficamente con mazorcas; posteriormente, en la labor evangelizadora de los primeros cristianos en América, y para no perder la costumbre se siguió regalando maíz en diversas presentaciones durante las celebraciones, de ahí viene la tradición de regalar tamales y atole de maíz para dicha fiesta.

Resulta importante, como mexicanos, no quedarnos en la fiesta por la fiesta, sino comprender y transmitir las razones de esta, que si vamos a “echar” la casa por la ventana para celebrar, lo hagamos sabiendo de donde viene y a donde va. Por lo anterior, vale la pena tomar conciencia del sentido de las celebraciones que hacemos, comenzando por la fiesta de la candelaria que celebramos en estas fechas. 

Foto: Juan Antonio Aldaco
Sin embargo, resulta lamentable gozar de los asuetos que marca el calendario en honor a acontecimientos cívicos o religiosos ignorando lo que aconteció o lo que se festeja ese día, podemos incluso, pelear que se nos permita el goce de faltar al trabajo o a la escuela por determinada fecha, ignorando el acontecimiento o sentido de la misma, dígase navidad, fiesta de la Virgen de Guadalupe, triduo pascual, entre otras.  

Considero que es un deber cívico conocer y compartir la cultura y las tradiciones con las nuevas generaciones, que aquello que nos ha formado se conozca y se transmita a los que siguen en la historia, que aquellas buenas costumbres que nos han forjado la identidad se preserven en los hechos que acontecerán en la historia.

Que tus fiestas de navidad, querido lector, hayan sido pretexto para hacer comunidad y que en este 2023 en tu vida existan frutos abundantes, sabedores que la luz de una fe compartida nos permite compartir el maíz, el alimento, la vida misma.

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sábado, 28 de enero de 2023

Don Bosco y yo... en el camino

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer másdel autor, haz click aquí

Este texto lo comencé hace ya casi un año: un homenaje personal pero compartible en la fiesta de Don Bosco, el 31 de enero. Por lo que sea quedó en la bandeja de los borradores de los Apuntes... Creo que ha madurado suficientemente en mente y corazón para compartirlo. Es una forma de relatar una dimensión de andar la vida que tiene que ver con lo que soy y hago y de cómo las personas siguen vivas en la comunión del Espíritu. 
           Posiblemente sea un texto más largo de lo usual en este blog, pero aun así lo comparto como testimonio de lo afortunado que soy siendo educador inspirado en los valores del Evangelio, con el estilo de Don Bosco enriquecido por el contacto con otros carismas más con los que he convivido y en los que también me he formado.
           Lo dedico a muchos compañeros de camino con los que sigo andando la senda de la vida o he andado parte de ella y que reconocemos que hay una buena apuesta en compartir la buena noticia en la acción misma de educar y de educar en la acción misma de compartir la buena noticia de que sí hay respuesta para lo que aflije nuestra vida por inhumano en una invitación a construir la vida humana digna de la mano del Señor Jesús, cobijados en el amor de su Padre, dinamizados en el calor de su Espíritu.


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www.religiondigital.org

Un encuentro, pero no uno cualquiera

Es una historia de más de 4 décadas... Tengo claro cómo nos conocimos: recién había muerto el tío Arturo. 
          Estábamos en eso de las misas, cuando fuimos a caer a la Casa del Exalumno Salesiano, donde presidió la celebración un sacerdote ya mayor. Era el padre Luisito González, el que había ayudado a mi tío huérfano recibiendolo en el internado que su congregación religiosa tenía cerca de Villa Coapa, en Huipulco, al Sur de la Ciudad de México. Con el sacerdote como director de la obra y un equipo de salesianos el tío se había hecho de las herramientas fundamentales para abrirse paso en la vida, a pesar de la adversidad de la pérdida del padre, del incesante trabajo de su madre y la pobreza en la que crecieron en su hogar.
           Mi mamá me presentó con ese venerable clérigo, quien me saludó afable. Le dijo que yo ayudaba en las misas dominicales de la Capilla del Rosario, en Toluca, donde vivíamos. El viejito sonriente, con las manos temblorosas por su Parkinson, me saludó cálidamente y en virtud de no sé qué cosa que pudiéramos haber charlado, me regaló un libro inolvidable: Amenísimos y curiosos episodios, la hagiografía que Juan Zin había escrito de San Juan Bosco, dedicada al público infantil y sencillo que disfruta las anécdotas de una persona relevante para su lugar y su tiempo.
          A mis diez años devoré el escrito. Me impactó profundamente, al grado de trastocar mi vida para siempre: conocí a don Bosco, el piamontes campesino, que desde muy niño se sintió llamado por Dios a través de la Virgen para trabajar por los jóvenes pobres y abandonados de su tiempo. 
         Juan Melchor estaba lleno de cualidades que supo poner al servicio de la educación: era atlético, sabía magia, podía contar historias y captar la atención incluso de los adultos. Tenía memoria prodigiosa, fue barman, sastre, músico, saltimbanqui: un estuche de monerías dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de hacer el bien a sus vecinos -al principio- o a los chicos arrabaleros que eran los destinatarios de su acción apostólica, una vez ordenado sacerdote en una convulsa Turín, en pleno empuje industrializador.
          Quedé subyugado. Quería ser como él y me enteré de que para ello debía irme con los salesianos, que es el nombre que se da a quienes pertenecen a la Congregación Religiosa fundada entre 1854 y 1859 por el santo piamontés. 

martes, 24 de enero de 2023

Educar: ¿"expender clasecitas" en el tendejón de la esquina?

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

https://trello.com/b/eTIm6Q0S/education-day-2023

Frecuente, muy frecuente: "Oye, te voy a mandar mi cv... a ver si puedo dar unas clasecitas". 

El interlocutor se ha quedado sin empleo o está en la zona de recién egreso de la Universidad. Cada vez más cuando escucho (o leo a través de mi servicio de mensajería) viene a mí la imagen del despachador del carrito de la esquina, o del tendejón de barrio; incluso de la tienda de conveniencia o una cadena como WalMart.

Pareciera que educar es dar clases, que se expenden a los alumnos y a sus familias. Los docentes despachan la mercancía que les entregó el dueño del changarrito o el gran almacén, empaquetado en forma de clases. Entre mejor se entregan las clases, más cerca pueden estar de su distintivo del empleado del mes (Todos creen que saben educar)

Sí, sé que suena cruel, pero pareciera que eso de dar clases -que no educar- consiste en tomar un programa, encontrar en él un temario, buscar los libros que desarrollan esos temas y transferirlo en forma de sesiones en un salón o en una computadora a los alumnos... Puede ser tan sofisticado como se quiera, pero al final la transacción pareciera ser esa. 

Y lo peor: el educador solo entrega en el mostrador los paquetes prefabricados que le entregan el Estado o el dueño de la escuela y no se siente protagonista de una propuesta humanizante que le valga la pena para entregar el pellejo en el acompañamiento educativo, para acompañar la inmersión en el patrimonio humanizante y el despertar a la transformación de mismo cuño.

Y en la vida diaria, cuando egresan más allá del tendejón o almacén llamado escuela, instituto, colegio, universidad, las personas afrontan la labor de construir su existencia bastante más indefensos de lo que su certificado de estudios y sus títulos académicos parecieran decir. Y es que educar es más, mucho más que dar clases y ser educador es -simétricamente- mucho más que administrar temarios y recetarios de habilidades y conductas esperadas cual empleado de anaquel o mostrador.

Educar en las instituciones educativas (valga la redundancia) es acompañar los procesos por los cuales las personas responden a su llamado humanizante de construirse personas, por, con y para los demás, encargándose del mundo; y hacerlo profesionalmente, de manera intencional, dialógica, razonablemente fundamentada y apoyada en una praxis coherente los procesos.

https://trello.com/b/eTIm6Q0S/education-day-2023

La persona educada tiene herramientas humanizantes: 

  • Es capaz de entender el mundo a partir del patrimonio de explicaciones y conocimientos que otros han construido, pero con la curiosidad para desentrañarlo más allá de lo que siempre le han dicho, de lo que aparece a primera vista (es una persona crítica).
  • Puede resolver problemas y situaciones que en la vida cotidiana personal, laboral, social se le presentan y para ello es capaz de utilizar respuestas que ya existen, pero puede generar opciones si estas son insuficientes (es una persona creativa)
  • Disfruta la vida porque sabe poner en juego sus sentidos y sentimientos, los afectos y emociones que lo alertan sobre lo que puede valer la pena o aquello que tal vez no sea tan humanizante en algún momento; es capaz de estimar las "cosas buenas de la vida" y con mucha más razón estimarse a sí misma (es una persona integrada afectivamente).
  • Asume el desafío de decidir discerniendo aquello que puede realizarlo a él más por, con y para los demás porque responde mejor a los desafíos para que el mundo sea más humano. Se arriesga a hacer opciones éticas y no solo morales (es una persona libre)
  • Dialoga, interactúa, vive la existencia como una corresponsabilidad de ser más por, con y para los demás. Sabe que sin los otros su yo no sería sino un famélico fantasma; pero que reducido a los demás, sería un ser vacío. Se vive colaborativamente para construir una identidad robusta, pero abierta a los demás y al mundo (es una persona solidaria).
  • Arriesga sus posibilidades, porque aunque vive entrañablemente su aquí y ahora, sabe que ser humanos es trascender, ir más allá, no detenerse, no quedarse atrapado en el pasado o en la inmovilidad del presente, pues logra construir sentidos últimos de vida (es una persona abierta a la trascendencia).

En resumen, la persona educada es autónoma en la apertura de relacionarse consigo, con los demás, con el mundo (Las cuatro C de una educación pertinente para nuestro tiempo). Y llegar a ella no sucede solo por asistir a clases, acreditar asignaturas, cumplir los requisitos de vestimenta, "buena conducta" y obtener calificaciones y grados académicos  que engalanan las egotecas familiares. Y a eso se refiere la calidad educativa (Hablemos de calidad educativa)

El Día Internacional de la Educación, instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 6 de diciembre de 2018, para que en esa efeméride mujeres y hombres de todo el mundo nos demos la oportunidad de volver mente y corazón al sentido y significado del derecho humano a la educación, que es motor de paz y desarrollo humano integral. ¡Pero se trata del derecho a una educación de calidad!

En el nivel más elemental y según datos de la UNESCO, hay en el mundo 244 millones de niños y jóvenes sin escolarizar y 771 millones de adultos analfabetos (https://www.unesco.org/es/days/education) sin contar los enormes porcentajes de personas que al final de su educación básica no pueden lidiar con el mundo por carecer de competencia matemática y lingüística... (Analfabetismo e incompetencia comunicativa). La SEP en su Estrategia Nacional para Promover Trayectoria Educativas Completas, Continuas y de Excelencia, habla que en 2017 había niveles mayores al 64.5 y 33.8% de carencia de logro educativo en matemáticas y lenguaje y comunicación en alumnos de tercero de secundaria (Estrategia Nacional para Promover Trayectorias Educativas Completas, Continuas y de Excelencia)

https://trello.com/b/eTIm6Q0S/education-day-2023

En el nivel de ciudadanía, a la que tiende la teleología educativa, la convivencia pacífica sigue presentándose con un reto y ella supone el aprendizaje del manejo emocional, la capacidad de dialogar, de tomar y evaluar acuerdos, de decidir aquello que es necesario para lograr lo más cercano a lo que pudiera ser considerado bien común. 

La salud física, social, ecológica son deudas pendientes, las personas no estamos preparadas para entendernos, atendernos, prevenir y potenciar estilos de vida saludable. Esto tiene enormes costos individuales, familiares, sociales.

En fin; parece que el punto está establecido... La educación reducida a dar clasecitas, a dar los temarios que alguien más designa, a utilizar sin más los libros de texto que otros escriben, a consumir los contenidos de las plataformas tecnológicas que alguien más diseña y que pierde de vista la formación integral de las personas capaces de encargarse de sí por, con y para los demás al tiempo que se encargan de humanizarse humanizando el mundo, no garantiza el derecho a la educación. 

Puede resonarnos el lema 2023 del Día Internacional de la Educación: Invertir en las personas: priorizar la educación, es una buena invitación a vernos como diseñadores e instrumentadores de procesos educativos en las que el fruto del acompañamiento entre los seres humanos sea que realmente se pueda ser protagonistas de la propia vida, cocreadores de un mundo digno. Y en ese llamado humanizante todos tenemos cabida: padres, educadores, administradores educativos, dueños de escuelas, autoridades oficiales y, por supuesto, todos los educandos.


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domingo, 1 de enero de 2023

A como nos toque: sobre el año nuevo, y los deseos y expectativas de felicidad para nuestra vida

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

No me queda la menor duda: el binomio 31 de diciembre - 1 de enero mueve emociones, desata la imaginación, provoca los deseos. Seguramente es algo muy cultural, con todas las "virtudes y los vicios" que eso supone, pero que también se alimenta de nuestra propia historia y estructura psicológica. Por eso lanzamos abrazos, mensajes de texto, brindamos y contamos con uvas los segundos para dejar atrás lo que ha sucedido y comenzar lo que vendrá cobijados bajo el carácter simbólico de nuestro calendario.

Escribir al respecto es difícil, porque siendo algo tan existencial, tiene muchas aristas y recovecos de sentido y significado; de recuerdos y expectativas, de memoria y creatividad. Seguramente da para redactar varios apuntes.

Pero para compartir hoy con un mínimo de sensatez debo optar y lo hago desde el senti-pensar que me llevó a producir la publicación para mis redes sociales y que dice:

En estos días lo común es deseamos un feliz año nuevo; que el inmediato porvenir nos llegue cargado de cosas buenas: Salud, trabajo, equilibrio en las relaciones con los próximos y los lejanos. Deseamos paz para el mundo, para nuestras ciudades, remedio para las situaciones que nos abruner, afectan. En fin: que nuestros deseos reflejan la aspiración para que no se repita nada de lo que hemos vivido previamente y que nos resulta doloroso, engorroso, poco humanizante; que nos hace sentir carentes y vulnerables. 

En estas líneas quiero rescatar algo que he venido reflexionando a lo largo de algún tiempo.

Los seres humanos somos dinamismo, movimiento, interacción. Nos relacionamos actuando con nosotros mismos, con los demás, con el mundo. Y generalmente lo hacemos en una tensión que existe en nuestras vidas tan solo por ser humanos: la de la heteronomía y la autonomía. Los demás, los acontecimientos, las circunstancias nos marcan norma (lo otro nos norma, heteronomía) y nosotros vamos intentando construirnos y construir las relaciones y el mundo de suerte que puedan resultar más humanizantes, intentamos actuar también por nuestra norma (autonomía, la propia norma).

Esta tensión es la que nos permite proponernos cosas, no quedarnos como inmóviles espectadores de la propia vida. 

Así es que podemos tomar el rol de protagonistas de nuestra vida, lo que signifia que podamos tomar las cosas como vengan, vivir la vida de a como nos toque. Somos capaces de definir en un primer momento cómo encauzar las emociones que nos provoca, la actitud que tomamos ante ellas y definir rutas de acción que nos permitan encargarnos de lo que nos carga, en la búsqueda de ser más por, con y para los demás, humanizando el mundo en el que nos humanizamos.

Y sin ingenuidades: este proceso es permanente continuo. Nunca acabamos de lidiar con nosotros mismos, unos días sentimos que estamos en lo pleno y otros nos sentimos desconcertados, apabullados, angustiados. Y tenemos que hacernos cargo. Lo mismo sucede con la relaciones que hacemos con los demás y que debemos rehacer, reinventar, incluso dejar, siempre en búsqueda de posibilidades de crecimiento con los demás, pero también con nosotros. Y si hablamos de todo lo que pasa a nuestro alrededor que nos afecta, podemos ver que es el cuento de nunca acabar: las cosas y las situaciones nos cargan y nosotros tenemos que encargarnos de ellas... Y cuando pensábamos o sentíamos que todo está a punto, se hace un desbarajuste y debemos continuar a dialéctica de ser libres... ¡Basta ya de abstracciones filosóficas y vayamos al año nuevo!

Cada año suelo decir en mi felicitación con ocasión del paso del año viejo al año nuevo que le deseo a quienes conozco que podamos interactuar, que tengamos la capacidad de nosotros vivir un feliz año, a como toque, sean cuales sean las condiciones con las que se presenten las circunstancias, dado que las cosas se presentarán como vengan, que mucho de lo que vivamos no dependerá de nosotros.

Así que mi deseo de año nuevo es que podamos vivir lo que la existencia nos depare y lo hagamos abriéndonos a sentir, a pensar, a sentirnos invitados a que la palabra que tenemos que decir en nuestro día a día sea importante, tanto que nos lleve a acciones que 365 días después nos permitan exclamar: este año ha valido la pena.

Serán seguramente los días previos al 31 de diciembre una buena oportunidad para agradecer lo vivido, la compañía en el camino, los desafíos que nos trajo el sendero.

También serán la ocasión para sentirnos esperanzados: porque si pudimos con todo lo que se nos vino, a pesar de lo pequeños y vulnerables que hemos llegado a sentirnos, podremos con lo que vendrá, porque venimos equipados para ser más por, con y para los demás encargándonos del mundo y todo lo que nos carga, siempre abiertos a la trascendencia casi imperceptible, pero real, de nuestra propia vida.

Seguramente tendremos un feliz año, porque la felicidad es la experiencia de poder ser el ser humano que somos, siempre lanzados hacia nosotros; provocados a construirnos solidariamente al construir paso a paso el mundo que sigue siendo, por increíble que parezca, una posibilidad para la vida.

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