Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas
Las cosas cambian y sus apariencias son atractivas
"Circe me tomó de la mano y me hizo sentar lejos de mis compañeros y, echándose a mi lado, me preguntó detalladamente. Yo le conté todo como correspondía y entonces me dijo la soberana Circe:
Escucha ahora tú lo que voy a decirte y lo recordará después el dios mismo: Primero llegarás a las Sirenas, las que hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas. Quien acerca su nave sin saberlo y escucha la voz de las Sirenas ya nunca se verá rodeado de su esposa y tiernos hijos, llenos de alegría porque ha vuelto a casa; antes bien, lo hechizan éstas con su sonoro canto sentadas en un prado donde las rodea un gran montón de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca. Haz pasar de largo a la nave y, derritiendo cera agradable como la miel, unta los oídos de tus compañeros para que ninguno de ellos las escuche. En cambio, tú, si quieres oírlas, haz que te amarren de pies y manos, firme junto al mástil -que sujeten a éste las amarras-, para que escuches complacido, la voz de las dos Sirenas; y si suplicas a tus compañeros o los ordenas que te desaten, que ellos te sujeten todavía con más cuerdas." (La Odisea)
El canto de las sirenas: apariencia, belleza, seducción. Toparse con él sin estar preparado puede llevar a un mortal desenlace. Los marineros que sucumbían a sus cánticos terminaban muertos a su lado, sin más.
2020: llegó la Covid-19 con su carácter pandémico. Quien pertenecía a un sector social y económico que se lo hacía posible recibió la consigna: hacer trabajo en casa, conectado a algún dispositivo de esos que las TIC han puesto en manos de muchas personas (que siguen siendo minoría, pues la mayoría aun cuando tenga algún tipo de tecnología a su alcance, no puede realizar mayores labores con ella).
El home office se presentó como una hermosa promesa para empleadores y para empleados, cual sirena contemporánea. Bueno, en realidad ya parecía uno desde hace algunos lustros: en su tonada ofrecía romper con la odiosa oficina, los compañeros de trabajo, las rutinas cotidianas. Con la solidaridad propia de la emergencia y la necesidad de conservar la fuente primordial de ingresos de los individuos -incluso las familias- comenzó el trabajo remoto: y la vida laboral se alteró masivamente.



