José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor, haz click en el nombre
En un boletín publicado por la Dirección General de Comunicación de la UNAM el 19 de febrero del 2020 el rector Enrique Graue Wiechers llama la atención de los presidentes de la Mesa Directiva, la Junta de Coordinación Política y la Comisión de Educación; así como de los coordinadores de los grupos parlamentarios de los partidos políticos en la Cámara de Diputados. El asunto: una propuesta de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad Nacional, suscrita por el diputado Miguel Ángel Jáuregui Montes de Oca, del grupo parlamentario de Morena. El llamado, en realidad, es para toda la ciudadanía.
El rector enmarca este hecho en un contexto en el que en varios estados de la República ha habido intentos similares en los congresos locales y señala inmediatamente que esa propuesta fue hecha sin participación alguna de los universitarios, en lo que puede ser considerada de hecho una intromisión en la autonomía de la Universidad. Me parece que el hecho no es menor, pero hay que escudriñar un poco en su significado. En un nivel superficial pareciera que es un asunto que tiene que ver con los empleados de las universidades, cuando mucho con quienes en este momento son sus alumnos, así que hay que hincar el diente planteando la pregunta: ¿a quién interesa (o debiera interesar) la autonomía universitaria?
En un boletín publicado por la Dirección General de Comunicación de la UNAM el 19 de febrero del 2020 el rector Enrique Graue Wiechers llama la atención de los presidentes de la Mesa Directiva, la Junta de Coordinación Política y la Comisión de Educación; así como de los coordinadores de los grupos parlamentarios de los partidos políticos en la Cámara de Diputados. El asunto: una propuesta de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad Nacional, suscrita por el diputado Miguel Ángel Jáuregui Montes de Oca, del grupo parlamentario de Morena. El llamado, en realidad, es para toda la ciudadanía.
El rector enmarca este hecho en un contexto en el que en varios estados de la República ha habido intentos similares en los congresos locales y señala inmediatamente que esa propuesta fue hecha sin participación alguna de los universitarios, en lo que puede ser considerada de hecho una intromisión en la autonomía de la Universidad. Me parece que el hecho no es menor, pero hay que escudriñar un poco en su significado. En un nivel superficial pareciera que es un asunto que tiene que ver con los empleados de las universidades, cuando mucho con quienes en este momento son sus alumnos, así que hay que hincar el diente planteando la pregunta: ¿a quién interesa (o debiera interesar) la autonomía universitaria?
Hace algunos años, cuando dirigía una preparatoria en el Estado Tlaxcala y en el poder legislativo de ese Estado intentaba lo mismo, abordé el tema en un artículo de la columna que en ese entonces tenía en un periódico regional. Me he echado un clavado en esas letras y las vuelvo a compartir, porque me parece que este asunto sigue siendo vigente.