Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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lunes, 2 de noviembre de 2020

Líderes que en tiempo de crisis reimaginan el futuro

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Edición y cuidado del texto: Socorro Romero Vargas

Es un hecho no exagerado: la pandemia que ha provocado el coronavirus ha tomado a todas las personas del mundo por sorpresa. En todos los ámbitos muchas personas han debido pasar de la incredulidad y el desconcierto a irse volviendo dueños de sus ámbitos y, de alguna manera, sentirse corresponsables de lo que socialmente pueda suceder ahora y en el futuro mediato.
          Personal del área de la salud, políticos, comerciantes, empresarios, tanto en la vida profesional como en sus casas  han tenido que observar lo que sucede, armarse contra el miedo y dar pasos para que la vida continúe.

domingo, 6 de enero de 2019

Necesitamos reporteros especializados

José Rafael de Regil Vélez, si quieres saber más del autor, haz click aquí
Edición: Socorro Romero Vargas 



El periodismo se ha vuelto indispensable en nuestras vidas.

Todos los días suceden muchísimas cosas a nuestro alrededor. Nos enteramos porque las vivimos pero también porque nos las cuentan en conversaciones o en trabajos periodísticos que nos llegan por diversos medios. Así sabemos que nos ha tocado vivir un mundo complejo y muchas veces complicados, que hay muchas cosas que nos indignan: violencia, inseguridad, enfermedad, corrupción, mentira, muerte; nos enteramos de conflictos y crisis sociales. 
        También nos llega información sobre las grandes causas y acciones que son realizadas en pro de las personas: acciones humanitarias, creación de instituciones, etc.
         Todavía más: podemos conocer diversas opiniones sobre los acontecimientos de nuestro tiempo a través de artículos, ensayos, editoriales.
         El ejercicio periodístico nos acerca al mundo en el que vivimos, porque hay mujeres y hombres que nos reportan lo que pasa, nos dan noticias contándonos los acontece a nuestro alrededor y mucho más lejos.
         Cuando escucho conversaciones en los distintos ámbitos en los que me desempeñó alcanzo a percibir un mayor o menor desánimo provocado por las noticias de toda índole que recibimos. Este tiempo que nos tocó vivir tiene visos de inhumano. Después de oír la radio, mirar la tv o leer prensa queda la sensación de que no erraron en la modernidad temprana al decir que el hombre es lobo para el hombre, apenas capaz de llegar a mínimos consensos sociales para no matarse y distribuirse la propiedad privada.
         En realidad la noticias no mienten. Los seres humanos podemos ser nefastos y arriesgar incluso la viabilidad de nuestra existencia. 

Compartir buenas noticias

Es necesario, sin embargo, que no olvidemos que esa faceta no es la única que tenemos. Hay otro lado de la historia que también necesita ser contado.
         Día a día mujeres y hombres en todos lados se levantan por la mañana y de ese momento a la noche se esfuerzan por vivir humanamente. Luchan por salir avante con sus hijos, con los abuelos; acogen en sus hogares a niños a quienes sus familias ya no pueden mantener, cooperan para afrontar las enfermedades que acaban con la economía doméstica, sacan adelante la fiesta del pueblo que tanto significado da a las personas de una comunidad y un sin fin de cosas que humanizan y permiten un mundo para vivir con alguna dignidad.
         Solo que la mercantilización de lo periodístico no deja lugar para que nos las reporteen: vende más lo dramático, morboso que lo cotidiano y dignificante; las malas noticias reportan más ganancias que las buenas noticias pequeñas que existen por todas partes.
         Estamos rodeados de buenas noticias que gritan que la causa de lo humano no está perdida. No se trata de nada espectacular, pero sí consistente. Solo que no se nota mucho. 

Todos podemos reportear lo humano

         Es por eso que necesitamos periodistas especializados en esta clase de buenas noticias, las que  inflaman el ánimo y nos invitan a andar la vida con otro talante. Cualquiera de nosotros puede comunicarlas y no necesitamos esperar a que esta labor sea desempeñada por comunicadores profesionales: todos podemos ser periodistas especializados en reportear u opinar de las buenas noticias que portan la vida humana: profesores, médicos, enfermeras, comerciantes, empleados públicos, abogados, amas de casa, estudiantes: todos podemos ser reporteros que anunciemos esas cosas pequeñas que son a la larga las importantes para la vida humana. Esto es, en cierta forma, parte de nuestra responsabilidad ciudadana, de la forma en la que colaboramos para que el mundo a nuestro alrededor pueda ser bien visto y así haya esperanza para seguir constuyendo un mejor futuro.
         Siempre es buen momento para ello y cualquiera podemos hacerlo: está a nuestro alcanza y seguramente nos dará mejor perspectiva para afrontar los retos de nuestro día a día. 

Texto actualizado del artículo publicado en Síntesis Tlaxcala, 21 de agosto de 2013

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miércoles, 22 de agosto de 2018

¿Quién es para mí Leonardo Boff?

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor haz click aquí

Mis encuentros con Leonardo Boff

Primero lo conocí de oídas, porque en 1981 publicó el libro Iglesia: carisma y poder, había sido una bomba en el ambiente salesiano en el que yo vivía, pues no dejaba muy bien parado a San Juan Bosco por el tipo de relación que tuvo con el Vaticano allá por el ahora cada vez más lejano siglo XIX. Tres años después vivía yo en la Sierra Mixe, trabajando para la Prelatura Mixepolitana y algunos amigos míos lo mencionaban junto con Gustavo Gutiérrez, su hermano Clodovis y entonces un salesiano peruano de nombre Alejandro Cussianovich.
https://www.facebook.com/leonardoboff.oficial
         Cuando estudié filosofía tuve un profesor que hacía su tesis doctoral sobre la espiritualidad en Gustavo Gutiérrez, el autor del clásico Teología de la liberación: perspectivas, considerado en aquel entonces texto fundamental de la perspectiva teológica latinoamericana que polarizó los ambientes académicos y eclesiales católicos. 
           Él nos acercó a un grupo que tuvimos interés a un espacio de diálogo con teólogos de la liberación en el Centro Universitario Cultural, de los dominicos, donde hubo un encuentro latinoamericano no recuerdo si en 1986 o 1987. Allí el nombre de Leonardo era importante, porque vivía un proceso muy complicado con la Congregación para la doctrina de la Fe que cuestionaba la obra que he referido. También porque muchos procesos en el sur de nuestro país se inspiraban en el compromiso de los teólogos y militantes católicos sudamericanos como él.
        Boff era entonces un personaje polémico: muy cuestionado por su producción teológica entre los profesionales del quehacer teológico, sumamente inspirador para miles de católicos que intentaban vivir coherentemente su fe en una situación social, política y económica muy complicada que fue la que vivimos los latinoamericanos en la segunda mitad del siglo pasado, con la postguerra, la dependencia económica, las doctrinas de seguridad nacional, los gobiernos oligárquicos, las dictaduras militares.