Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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sábado, 27 de enero de 2024

Hacerse cargo de ser-persona: conocimiento y dinamismo humanizante

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

Vivir humanizantemente es dinamismo, movimiento, interacción. Conocer es una de las herramientas que tenemos para ser-nos personas, para ser por, con y para los demás, para ser-en-el-mundo respondiendo a los desafíos que se nos presentan; incluso conservando lo que de humano y humanizante hemos encontrado en la vida.

Al interactuar con nosotros, con los demás, con el mundo en la vida diaria, de manera espontánea, somos arropados e inmersos en significados, en connotaciones y denotaciones que nos sirven para vestirnos, salir a la calle, comprar lo necesario y lo no tanto; para hacer amigos. La cultura porta formas de ver la realidad en las cuales vamos comprendiendo un lugar respecto de nosotros, de los demás, del mundo social, cultural, natural.

Ordinariamente no nos detenemos a pensar con mayor profundidad en todo ese cúmulo de conocimientos que nos es compartido y que vamos construyendo desde la pre-reflexividad y la espontaneidad; incluso muchas veces no lo necesitamos. Estamos en el terreno del sentido común, de la apariencia de las cosas, de las relaciones, de los significados: en la doxa.

Sin embargo, hay momentos que hay que dar otros pasos para poder mirarnos y mirar nuestras concepciones de la realidad de otra manera. Una de ellas -no la única- es la que nos permite tratar de entender y explicar lo real por sus causas, por cómo son, se manifiestan, se estructuran. Lo entendieron los antiguos griegos, pero no solo ellos. Hace falta construir conocimientos soportados en una interacción crítica con la realidad, construida no en la espontaneidad, sino en la pregunta divergente, que sospecha, que se aborda con respuestas provisionales a las cuales se intenta respondar con método, de manera sistemática, revisando los pasos dados, cuestionando las conclusiones obtenidas. Es el terreno de la episteme; de la ciencia y la filosofía, que sin ser el todo de nuestra visión de la realidad, nos provee herramientas para construir explicaciones y aplicaciones para resolver problemas inmediatos y mediatos; de sentido y significado profundos.

Te comparto un video para reflexionar sobre estas formas de acercamiento a la realidad en la cual nos tenemos que hacer cargo de ser-personas.



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jueves, 18 de noviembre de 2021

Una buena compañía para nuestro transcurrir.. la filosofía y su papel en nuestras vidas

Autores: Jorge Alberto Cervantes Urbiola, Paulina Michelle Romero Tenorio, Iñigo Sánchez Trujillo, Rafael de Regil

thumbnail_humanities.jpg (688×358) (unesco.org)

La Filosofía en la mente y el corazón

2021, tercer jueves de noviembre: Día mundial de la filosofía, celebración de la muy controvertida praxis -en realidad forma de vida- nacida como hoy la entendemos hace unos 25 siglos, pero que es connatural al ser humano.

Lo hemos dicho en este blog (APUNTES EN EL CAMINO: La desgracia del tiempo plano... resignificar la vida resignificando los días (misapuntesenelcamino.blogspot.com): a los humanos no nos gusta vivir el tiempo nada más transcurriendo, como si fuera algo plano. Ideamos formas para re-cordar, traer a la mente y el corazón, las cosas que nos resultan significativas.

miércoles, 13 de enero de 2021

¿TERAPIA PARA CUERDOS? Orientación filosófica para la vida

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Cuidado y corrección: Socorro Romero Vargas

Lo recuerdo con mucha claridad: pasó en una clase de la más abstracta filosofía -ontología o tratado del ser- y me cambió la vida.
    Sucedió hace muchos años, en mi juventud... Entender las cosas de otra forma, una más razonable, menos por lo que me habían dicho y más por como son las cosas, por el sentido que tienen -lo digan o no los demás- me provocó un vuelco que fue el principio de quien en mucho soy ahora.
          Dialogar filosofando o filosofar dialogando me ha abierto puertas para vivir menos angustiado, para tomar decisiones buscando en ellas lo que más me permita crecer por, con y para los demás en el contexto específico en el que me encuentro; me ha permitido ser más compasivo, tolerante, pero también determinado, con una identidad y un carácter fuertes.
          No soy el único a quien le ha pasado esto. Ger Achenbach, en los ochenta del siglo XX, habiendo constatado que la filosofía puede orientar la vida, propuso crear espacios de asesoramiento filosófico, algo así como una terapia para cuerdos, como dice Marinoff que la nombró su colega Peter March. Aunque en realidad no se trata de una terapia alternativa, sino una alternativa a la terapia que ayuda:
  • A clarificar las ideas y estructurar mejor la visión del mundo. 
  • Entender mejor las cosas "que nos traban en la vida".
  • Tomar una postura ante la vida y las situaciones que hay que lidiar en ellas, tomando en cuenta las opiniones de los demás, pero trascendiéndolas en busca de sus fundamentos.
  • Vivir con mayor tranquilidad al entender el significado de las cosas y ubicarlas en el contexto en el que se vive.
  • A dialogar razonablemente y a partir de ello tomar decisiones lo más sensatas posibles en un momento.
  • Convivir tolerantemente y construir una relación constructiva y pacífica con quienes nos rodean al permitir entender y relativizar las distintas posturas ante situaciones específicas.
En una charla con Sergio Mendoza realizada en Expert vox, hablamos al respecto. Puedes ver el video completo siguiendo el hipervínculo.

domingo, 7 de junio de 2009

La filosofía y la escuela

Autor: David Calderón Martín del Campo
Edición: José Rafael de Regil Vélez

Este texto fue publicado casi en el nacimiento de este blog. Más que una apología de la filosofía en la escuela, se trata de un acicate para los profesores de filosofía... Convencido estoy que su papel es de suma importancia, siempre y cuando entiendan que se trata de acercar el estudiante a la emoción de pensar por sí mismo -en diálogo con los vivos y los muertos (autores incluidos) los problemas en los que se juegan la vida: lo que son las cosas, el bien, la verdad, la buena vida, el lenguaje y su posibilidad humanizante, la historia como posibilidad de la libertad, la estructura social como posibilitadora y no fagotizadora de la humanidad... 

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Radical y original es la filosofía, o no es. Es radical en la medida en que parte de las raíces y es original en tanto nos devuelve a los orígenes. 
            Como en ninguna otra empresa intelectual, la filosofía tiene que introducirnos a lo pensado a través de repensarlo nosotros mismos. Una clase de filosofía -en cualquier nivel educativo- o es un reto gozoso, o se convierte, con su falsa fidelidad repetitiva a autores, metodologías y enfoques, en la más conmovedora de las traiciones. 
           La semana pasada comenté con usted la decisión de las autoridades educativas mexicanas de hacer explícita la inclusión de la filosofía en el bachillerato, a propósito del activismo del Observatorio Filosófico. Quiero insistir en la conclusión: La carga de la prueba recae ahora sobre la "comunidad filosófica de México", con obligación de reformarse a sí misma para que la bravata sobre las humanidades no acabe asegurando asignaturas para un grupo de titulados de bajo rendimiento y casi inexistente motivación. 
          Ante la posición que compartí en la anterior columna, recibí un voluminoso grupo de mensajes a mi correo electrónico. Algunos me exhortaban a ser más preciso, muchos coincidieron en su mala experiencia en la prepa y la esperanza de cambio a partir de esta modificación, otros no coincidían conmigo en la buena voluntad de los involucrados -el Observatorio, Székely, la Conaedu, o de plano los tres- y todavía, en pleno ejercicio de libre expresión pero con prejuicio, hubo quien me espetó que escribí lo publicado "...porque seguramente eres economista del ITAM". Sólo para el registro, dejo constancia de que estudié licenciatura y maestría en filosofía en la UNAM, en la gloriosa Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria; que ahí mismo he tenido el privilegio de ser académico -filosofía de los siglos XVII y XVIII- y que igualmente me tocó en la vida ser profesor de preparatoria para las asignaturas de lógica, ética y doctrinas filosóficas. 
          Es una contradicción que cuando a duras penas sobreviven o se toleran los programas de filosofía para niños en la educación básica, haya un riesgo de restauración en la educación media superior en México. Los principales impulsores de la pedagogía contemporánea han reconocido que la introducción al pensamiento filosófico debe ser lo más temprana posible. 
          El punto crítico es el siguiente: la filosofía debe ser un cultivo explícito de nuestra natural curiosidad, de nuestra capacidad de discernimiento y diálogo, del cuestionamiento propio y a los demás. Los esfuerzos en filosofía para niños no se dirigen a tener pequeños declamadores de citas platónicas o aristotélicas, sino a reconocer la radicalidad de la pregunta: ¿por qué el tiempo no recorre hacia atrás?, ¿cómo sabemos que otro está viendo lo mismo que yo?, ¿puedo ser compasivo sin ser injusto? 
          Ahora pongamos en contraste esa heroica tarea -propiciar que el filo del pensamiento infantil no sea mellado por los miedos, rutinas e imposiciones de los adultos- con la trayectoria del profe de filosofía de prepa. Sus maestros han insistido, y el propio currículum de licenciatura lo refuerza, en convertirlo en investigador. "Conoce los textos, cítalos con propiedad, compara las tesis", le insisten. Es bueno ser foucaltiano o habermasiano, es chafa ser analítico o marxista. La clase es frontal, autoritaria... máximo es interrogatorio o análisis de texto. Aunque discrepes del titular, dale el avión y escribe lo que quiere que pienses... mas, en el ensayo final preséntate como su discípulo, su continuador casi. 
          ¿Y a qué horas se prepara uno para ser maestro? Con una clase de didáctica de la filosofía, que en general nadie quiere -ni el titular, ni los alumnos. Se llega luego a la preparatoria: el profesor piensa, ingenuo, que es "por mientras", en lo que consigue una beca para la maestría en el extranjero, o una oportunidad en el instituto; en lo que de veras acaba la tesis, sólo un rato antes de dar clases en licenciatura. ¿No recuerda usted los fatídicos libros de Gutiérrez Sáenz? Invitaciones a la catatonia y el coma profundo, especialmente en manos y boca de profesores sin garra. 
          Los profes más vivos se cambian al bando de la anarquía didáctica: su clase es "de platicar de la vida", ver películas cada sesión o soltar enigmáticas sentencias, supuestamente profundas y con ganas de escandalizar a los jovencitos más impresionables. No soy economista del ITAM, pero a mí los filósofos de este país, parafraseando a Nietszche, para convencerme, me tienen que cantar mejores canciones. 

 David Calderón, Director General de Mexicanos Primero.

domingo, 31 de mayo de 2009

Filosofía y bachillerato

David Calderón

Miércoles, 27 de mayo de 2009, Periódico El Financiero

Este texto me pareció importante: pone sobre la mesa los esfuerzos que la comunidad filosófica está haciendo por conservar la filosofía en el currículum de la educación media superior y pregunta, atinadamente, si los propios filósofos, ya en el aula, estarán a la altura de esa lucha... Lo comparto.

¿Pasó usted por la preparatoria, la vocacional o el bachillerato? En el transcurso de ese nivel educativo, denominado genéricamente "educación media superior" (EMS), se dio para la mayoría de nosotros el primer contacto con la filosofía. Para muchos, la experiencia no fue satisfactoria. Ese contacto se dio, para usar las metáforas viales, en la amplia gama que va desde el alcance -defensazo, raspón y pérdida de tiempo, pero no mucho que lamentar- hasta el arrollamiento con pérdida total. ¿A qué me refiero? A que la lógica se redujo a resolver silogismos aburridísimos; la ética a confusos y desestructurados diálogos sobre dilemas morales -o sobre los oscuros motivos de protagonistas de películas-, y la estética a un recuento de las ideas de pensadores fallecidos. La principal pregunta que desató en mis compañeros la mayoría de las sesiones fue: "¿Y a mí qué?", a veces dando paso a: "¿Y esto cuándo se acaba?". Recuerdo con escalofrío el grito del profesor: "¡Cállate, imbécil! ¿Qué no ves que estoy hablando de la dignidad de la persona?". El convencimiento de que aquello era inútil, en el más profundo sentido de la palabra, no se disipó con el tiempo, al menos para la mayoría de mis contemporáneos. No sólo no lo apreciaron, ya como adultos, como algo que sumó a sus capacidades y sentido de vida; les produjo un desapego a todo lo que se presentara como "filosófico". Hoy no visitan la parte de la librería con el rótulo correspondiente, no releyeron espontáneamente a Aristóteles o a Rousseau, o a Kierkegaard, y mucho menos les atrae participar en un congreso o visitar un blog de filósofos que se presenten como tales. Su mejor oportunidad de revisitar algún autor o tema de la abandonada provincia filosófica se da cuando lo saca a cuento algún libro de superación personal o de estrategia financiera. Este recuento de daños viene a colación por el reciente debate en torno a las materias de filosofía en el bachillerato. La SEP ha convocado a un proceso de reforma de este nivel educativo, con un buen nivel de consenso entre las distintas autoridades que ofrecen este ciclo formativo. Su diseño ha seguido un trayecto mucho más consistente y sólido, comparado con que lo que ocurrió con la secundaria en el sexenio pasado y con la primaria en el actual; de hecho, se hizo muy bien. Y mejor se hizo cuando se tocó a rebato las campanas para indicar que las humanidades, y en concreto la filosofía, habían desaparecido en el nuevo diseño. El Observatorio Filosófico de México desplegó un apasionado y convincente trabajo para cuestionar a la SEP al respecto, a partir de un desplegado publicado el 30 de marzo. Siguió un intercambio intenso, en el que el subsecretario de EMS reaccionó con velocidad y tino. El primer cierre de capítulo se dio cuando, en acuerdo con el propio Székely, Raymundo Morado expuso a los secretarios de Educación del país las demandas del Observatorio Filosófico y propuso un mecanismo de interlocución para poner en contacto a la comunidad filosófica y las autoridades educativas. En resumen, se corrigió la "invisibilidad" y se alcanzó una primera plataforma en la que todos ganan, sentando un precedente de construcción ampliada de la política educativa. Morado pone el dedo en la llaga cuando expresa que: a) es fácil caer en la trampa de lo "transversal" y dejar a todos -a nadie- la responsabilidad de desarrollar ciertas capacidades; b) es un gran error enviar a un profesor a conducir las asignaturas filosóficas cuando su preparación profesional está muy lejana a lo necesario. Discrepo, sin embargo, de su afirmación de que "...una verdadera educación filosófica sólo se puede obtener a través de verdaderas asignaturas filosóficas... con título, temas, contenidos y metodologías estrictamente filosóficos". Ya en el siglo XVIII, el agudo Kant exigía que la filosofía "saliera de la escuela", que se convirtiera en ilustración, en Denkungsart, en el modo común de pensar. No vamos a avanzar con una nueva escolástica que pretenda que los licenciados en filosofía están, sólo por el título, en mejores condiciones de propiciar el pensamiento crítico en los jóvenes de nuestro sistema educativo. No son las asignaturas las que garantizan el éxito, sino la competencia filosófica y pedagógica de cada profesor. Ahora la comunidad filosófica contrae con todos nosotros un importante compromiso: que los egresados de filosofía no se reduzcan a balbuceantes nerds, bohemios impresionistas y obscuros discursantes, sino que se puedan plantar como auténticos educadores profesionales.

lunes, 25 de mayo de 2009

La filosofía mendicante

Guillermo Fadanelli 18 de mayo de 2009

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/44144.html

Cuando más se necesita, la Filosofía parece no importarle a nadie. Cuando más evidente es el estado de pesadumbre moral de la sociedad, se pide a los filósofos que se marchen. Ingrata paradoja: se quiere reflexionar y pensar profundamente acerca de los problemas civiles que afectan a los hombres contemporáneos, y lo que hacemos es desterrar a los pensadores. A menudo me encuentro casos en los que se desprecia a la Filosofía con argumentos que los filósofos mismos usaron hace cientos de años. Hoy mismo en México se titubea para incluirla como fundamento de la educación en los bachilleratos. Hojeando un libro me he encontrado de pronto con una afirmación que comparto: “La Filosofía se asemeja al espacio y al tiempo: es difícil imaginarle un fin”. Los ataques contra esta disciplina suelen venir de dos frentes: el primero lo abren los mismos filósofos cuando reflexionan o dudan acerca de la función de su propia actividad; el segundo proviene de quienes creen que no sirve para nada o que no necesita enseñarse en las escuelas. La diferencia entre ambas desconfianzas es enorme: los filósofos dudan como un método para ampliar el conocimiento, en cambio los que desean enviarla al exilio la ven como un obstáculo a sus intereses.

Si un gobierno concibe la educación sólo como un medio para alentar la producción de bienes materiales y preparar a las personas para adaptarse a un mercado global, encontrará resistencia en los ámbitos en donde la filosofía se respeta. Y esa resistencia no es nada más un ponerse en contra del progreso material, sino concebir el progreso de una manera distinta. El examen de uno mismo, el cultivo de las diferencias, la capacidad de dudar, la reflexión acerca de los principios que fundan la convivencia, son más necesarios en estos días que nunca. La dispersión ha oscurecido la presencia de guías en el conocimiento. Estos guías no lo son en el sentido religioso, sino en uno bastante práctico: nos enseñan a caminar pero no nos imponen una dirección precisa. Abrir horizontes como hacen los filósofos no es lo mismo que empujar a una persona a seguir un camino sin su consentimiento. Nuevamente: no hay nada más práctico que una buena teoría.

Cuando la ciencia progresa es porque se comporta como filosofía y lo mismo sucede en todos los aspectos de la vida humana. En un mundo donde se valora tanto el saber de los expertos, se extraña en verdad a quienes pueden mirar más allá de su propia celda: ¿quiénes van a unir todos estos conocimientos dispersos para devolvernos la estatura humana si no son los filósofos? Si hacemos a un lado a quienes están más preparados para darle un sentido humanista al conocimiento, ¿qué clase de sociedad esperamos que sea la nuestra? Siento pena que en México no se les defienda como merecen. Han tenido que ser ellos mismo, a través de asociaciones como el Observatorio Filosófico, quienes se han enfrentado a la SEP para que en el bachillerato no se disuelva a la Filosofía en el campo de las Ciencias Sociales o se le arrincone como una actividad en desuso. El razonamiento, por supuesto no explícito, para imponer estas reformas en las escuelas de Enseñanza Media Superior, es que como la Filosofía sirve para todo entonces no sirve para nada.

En consecuencia no tiene caso refrendarla como una ciencia básica del conocimiento.

Dejemos que sean los mismos filósofos quienes pongan en duda los fundamentos de su actividad, así lo han hecho Wittgenstein, Quine, Derrida, Carnap y Davidson y han enriquecido con sus reflexiones el conocimiento humano. En cambio, las dudas que provienen desde el interés empresarial o de mercado son parciales y cultivan una sola idea del bien. A contracorriente de la pobreza, la mala educación, la confusión respecto a los valores humanos, las dudas sobre la vocación y otras plagas, ciertos jóvenes no esperan que se les resuelvan las dudas o se les indique un camino; al contrario, intentan construirse una vida en sociedad. Y la Filosofía al estimular la reflexión y mostrar lo que hombres de otras épocas han pensado, posee una función mucho más práctica de lo que un mercader puede imaginarse.