Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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domingo, 28 de septiembre de 2025

Ser bendecido, ser bendición... Sentipensares sexagenarios

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

ARLF... Gracias, tú lo sabes

Amiga, amigo, compañía en estos apuntes en el camino: si lees este texto, absolutamente personal y comunitario, es porque de alguna manera eres alguien en mi vida. Gracias por estar, también por leerme. Deseo de corazón que estas letras puedan ser tan tuyas como mías y que te unas en agradecimiento conmigo y por mí.

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Tengo muchos días pensando en compartir este apunte en el día de mi cumpleaños 60. Al llegarse la fecha, tanto ha rondado mi mente y mi corazón, que no sé por dónde empezar y qué tanto comulgar, porque corro el riesgo de escribir tanto que termine produciendo un texto ilegible para este blog.

Así que quiero compartir lo que más he rondado en mí: ¡soy bendito, y he caído en cuenta de que soy bendición!

  • Nací en el seno de una familia sui generis, muy extraña para muchos que se han acercado a ella, pero entrañable, que nunca me ha dejado. Soy el primer hermano sexagenario: Maggiess y Pedro no llegaron a esta edad. Agradezco lo que vivieron y lamento que no hayan podido disfrutar tanto como yo lo he hecho. Mis papás hicieron lo que pudieron por ellos y por nosotros. Influyeron en mucha gente. Agradezco haberlos tenido.
  • Entregué casi la sexta parte de mi actual vida a formarme y hacer mis primeros ensayos para ser lo que soy: educador al estilo de Juan Bosco, desde la experiencia de la buena noticia del Evangelio. Creo que desde chico me encontré con Jesús y lo que hoy técnicamente puedo llamar valores del Evangelio, valores del reinar de Dios y así como los recibí, así me puse desde entonces a compartirlo. La vida salesiana me ha dado hermanos hasta estos días. Los jóvenes de entonces hoy somos sexagenarios, y seguimos en la fraternidad del llamado que todos comulgamos.
  • He sido educador por 45 años, desde mis pininos en los oratorios festivos y centros juveniles salesianos hasta los más de 35 años como coordinador y directivo en universidades; como formador de universitarios en licenciatura y posgrado, en especial formando educadores y también filósofos y religiosos. Aprendí tantas cosas, he hecho compañeros del camino. 
  • En 1988, mientras cursaba estudios superiores, la filosofía cambió mi vida, mi manera de entenderme, de entender mi coexistencia con los demás, mi relación con el mundo en el que estaba llamado a hacer algo para que sea un poco más humanizante. He sido durante ya casi 40 años profesor de filosofía y he visto cómo reflexionar con los estudiantes, filosofar con ellas y ellos abre a dimensiones de comprensión y opciones éticas que actualmente todavía comulgamos.
  • Al educar he podido servir en diversos lugares, en contextos sociales, políticos, culturales, económicos muy distintos entre sí: Tlaxcala, Puebla, la Sierra de Oaxaca, los barrios de Medellín (Colombia), la CDMX y ahora Irapuato. Me consta en carne viva la riqueza de las personas, pero también las búsquedas y anhelos que todos compartimos, que nos hermanan, en los que nos encontramos y desde donde nos construimos en eso que llamamos educación. A mí nadie me lo cuenta: yo sé que se puede educar transculturalmente, transgeneracionalmente y que es verdad que se puede sembrar semillas de humanidad allí donde haya corazones, inteligencias y voluntades dispuestas.
  • Hoy sigo en contacto con muchas centenas de exalumnos. Compartimos una visión del ser humano, un espíritu de alegría y esperanza, mucha vida en la que se han dado tantas cosas buenas que no puedo sino reconocerme privilegiado por atestiguarlas.
  • He escrito y he trabajado para la escritura de otros. Ser difusor, editor y ahora el creador de los Apuntes me ha permitido llegar a personas y lugares que ni siquiera me imaginé. A lo largo de mis años he encontrado personas que me han dicho que leyeron algo que escribí, que les movió algo, que todavía lo recuerdan. 
  • Coordinar y dirigir equipos; poner mis cualidades y límites al servicio de la animación y gobierno en instituciones educativas ha permitido crear muchas cosas buenas. Con mujeres y hombres que me confiaron tareas de gestión directiva y otras y otros que me permitieron ser su coordinador y director fundamos dos instituciones de educación superior y una de educación media superior. Acometimos la tarea de refundar una Universidad y reformar de cabo a rabo tres preparatorias grandes e importantes regionalmente. Ser docente ha sido trascendente, pero ser líder ha expandido los horizontes de buenas noticias para jóvenes, madres y padres de familia, de una manera que nunca imaginé.
  • Juntos, en equipos que comulgamos fe y vocación, en las que cada quién se ha constituido co-líder hemos podido hacer innovaciones educativas trascendentes: formas para acortar la distancia entre el dicho y el hecho, que en las escuelas suele ser enorme... Métodos, técnicas, procedimientos para acompañar la formación de la autonomía, de la colaboración que construye bien común, y aunque suene redundante, que crea comunidad; de la convivencia pacífica, del uso de los conocimientos, habilidades y actitudes para encontrar soluciones auténticas a problemas reales. Miles de alumnos se han formado líderes para servir y hoy así proceden en distintos espacios. Juntas y juntos, un paso a la vez, siendo educadores más críticos para ser más creativos, solidarios, y en última instancia, también un poquito más éticos.
  • He amado y amo a personas que son mi columna vertebral: Adriana y Geli tienen un lugar fundamental en quien soy y por qué y para qué vivo; con ellas, Sophie, Checo y Luz. Hay, sin embargo, personas entrañables que han comulgado y aun actualmente comulgan conmigo lo que soy, lo que tengo, lo que sé, lo que hago y por lo que apuesto mi vida. Son compañía fundamental en mi camino, refugio en los momentos duros, cómplices en mis locuras, confidentes en las cosas profundas de mente y corazón, su magisterio al andar los años me ha enseñado quién soy y quién quiero ser por, con y para los demás. Me han dejado ser también algo similar para sus vidas. Mi cotidianidad transcurre en carne viva por su presencia amorosa y amante.

Sí... Dios y muchas, muchas; muchos, muchos, han dicho bien de mí, conmigo, para mí... Soy bendito... Dios y muchas, muchas; muchos, muchos, me han permitido decir bien de, con y para ellas, para ellos; me han regalado ser bendición. Y así llegó a los 60 años lleno de agradecimiento por tanto vivido y abierto con esperanza a lo por vivir. 

Los sesenta años tienen mucho de simbólico, casi mágico: me dan plena conciencia de que comienza lo que ha de ser la recta final de la vida. Ha sido más los años pasados que los que habrá de futuro. Ya no hay que desvivirse por sembrar (aunque sembrar mi humanidad y humanidad para los demás nunca termina) y mucho por disfrutar las cientos de cosechas de todo tipo que ha habido a lo largo del camino. 

Yo viví siempre acelerado, ahora ya no tengo prisa, disfruto los días, las charlas, los encuentros, los momentos de soledad y los de comunión profundo. Creo que de tanto haber vivido, con mis grandes errores y los no menos ni menores aciertos, me he ido volviendo sabio, más reposado. 

Me abro a seguir siendo bendecido por quienes me bendicen -Dios el primero-, humildemente me dispongo para que para los que caminamos de alguna manera y nos encontramos en la senda de alguna manera pueda ser bendición, compartiéndoles consuelo, certeza en la belleza de vivir, en la fuerza de comulgar.

Gracias por tantas y tantos, por tanto. Que vengan lo que venga, que si hasta ahora ha habido tanto bueno, tanta alegría y felicidad, nada me impedirá pensar que lo que ha de venir será para agradecer y portador de la esperanza para iniciar cada día amorosamente y cerrarlo con satisfacción.

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jueves, 11 de julio de 2024

Soy Rafa, soy maestro

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer al autor, haz click aquí 

https://lluviadeideasyrecursos.blogspot.com/

¡Soy Rafa, y me convertí en maestro!

Era un jueves... El 21 de junio, para ser preciso. Me acompañaban mi mamá, -siempre infaltable- y mi papá, quien al principio no quería saber de mis estudios normalistas, más por ser parte de la formación religiosa de los salesianos, que por el hecho de prepararme para ser profesor. Por algún motivo que no entiendo, mi trabajo de titulación le provocaba gran orgullo y lo había presumido y referido en distintos cursos de formación de alta dirección de empresas que él daba...

Ese día de 1984 concluían cuatro años de muchísima lucha interior: ¡YO NO QUERÍA SER MAESTRO! La simple idea me parecía abominable, puesto que yo quería ser educador popular, de esos de barrio, de los que no viven atrapados en la cárcel simbólica y cultural que me parecía que era la escuela; cualquiera que fuera: reproductora del statuos quo, imperio de la moralina que atornillaba a la gente a portarse como niños buenos y no como sujetos éticos.

En esa fecha, al final de un muy largo examen profesional, que todavía recuerdo, se me extendió el acta que señalaba que oficialmente era PROFESOR DE EDUCACIÓN PRIMARIA. Sabedor de que no ejercería la profesión, puesto que me iba a transformar el mundo a la Sierra Mixe, agradecí tal vez superficialmente a mis maestros, le di a mi mamá mi acta de examen, la carta que decía que había sido merecedor de una MENCIÓN HONORÍFICA y unas cuantas semanas más tarde mi título y cédula, que fueron a dar al viejo archivero de la casa.

Mi mamá -madre al fin y al cabo- puso el título en un marco, como correspondía. Era en mucho su derecho porque gran parte del costo que supuso mi formación normalista salió de su bolsillo, de su ánimo y del inmenso amor con el que me apoyó en todas mis locuras juveniles.

Y sí, renegando de mi primer carrera,me fui a hacer la vida, siguiendo los derroteros que las personas, los momentos y los vericuetos me fueron presentando. Y así se pasaron 40 años, que son muchos, nunca pocos, pero se han ido como agua entre los dedos. Se forjó mi existencia en los barrios, las parroquias marginales, el servicio en la universidad de inspiración cristiana, de muchas escuelas, comunidades religiosas poniendo al servicio lo que sé, lo que soy, lo que pienso, lo que sé hacer mediante la cátedra, el oficio de la pluma, el noble uso de la palabra hablada.

El tiempo voló entre la innovación educativa que he perseguido ideando métodos, programas, estructuras educativas con la pretensión siempre de poder realmente aterrizar los grandes ideales que la evangelización educativa y la educación humanizante habían forjado al analizar, fundamentar y sostener una propuesta educativa nacida de una antropología, una ética, una gnoseología personalistas solidarias, la que aun hoy sigue dando fundamento a mi praxis. En menos palabras: intentando por todos los medios no participar en instituciones que dicen educar integralmente pero que en realidad solo dan clases y alimentan la esquizofrenia social de estudiar años y años para egresar siendo incapaces de entender el mundo, de colaborar para el bien común, de vivir en paz incluyendo a los menos favorecidos. Por eso todo eso de innovar, de crear y recrear la escuela.

Y simultáneamente todo el mundo avanzó: mis padres envejecieron y murieron; formé una familia en la que tras 24 años los cuatro enrutamos hacia diversos destinos... Aparecieron personas con las que se han forjado amistades increíbles sobrevivientes de mil ires y venires. Con pasión de educador, con el coraje de compartir la pasión por ser humano que siempre ha estado en mi ánimo, fundé instituciones de educación media y superior, lancé proyectos de difusión y diálogo fe-cultura, formé formadores en casas religiosas y en licenciaturas y posgrados de educación.

Al negarme a ser "profe", al rechazar la escuela como el trono único desde donde se educa, al ser crítico del papel tan insuficiente que ha desempeñado la escolarización en la formación de mujeres y hombres capaces de encargarse de su mundo porque se construyen por, con y para los demás, fui entendiendo la entraña del hecho educativo, de la pasión por ser humano que se contagia: el proceso de acompañamiento del proceso por el cual los seres humanos respondemos a la invitación existencial de ser más por, con y para los demás encargándose del mundo que se los carga, mientras se los sigue cargando, abiertos a un dinamismo de trascendencia.

Descubrí en los recovecos de los submundos de la educación popular y no formal que los métodos y técnicas no son el tributo que rendimos a los autores sagrados, cuya praxis tenemos que reproducir y aplicar; sino que son los diseños que tenemos que hacer para pasar del dicho al hecho acortando el trecho; claro: si queremos ser coherentes, si no queremos quedarnos condenados cual Sísifos educativos a repetir una y otra y otra vez lo que no ha funcionado.

En esos andares entendí que de verdad hay que intentar formar para la autonomía que solo se obtiene en la praxis de la libertad; que el mundo solo es viable si se aprende a colaborar con otros en función de un bien común, que se vuelve el cauce del bien personal y de nuestros grupitos cercanos; que sin la participación real de los miembros de la comunidad en sus propios procesos formativos lo que suele llamarse educación no es sino un barniz que disfraza de criticidad la más pura, repetitiva y burda instalación en la doxa, en lo de siempre, en lo que se hace porque siempre ha sido así, porque lo dicen los autores, porque lo manda la autoridad.

Aun más: fui entendiendo que el educador es profesional de la amabilidad y la cercanía que generan la confianza para que el acto educativo sea un diálogo profundamente compasivo y amoroso que encuentra sentido en la apuesta por dar consistencia a las personas para que emerjan desde sus vulnerabilidades en procesos fraternos y solidarios que les permiten un poco más de libertad al permitirles sentirse y saberse capaces de encargarse de lo que los carga en lo personal, pero también en lo estructural: porque a este mundo hay que rehacerlo, aunque sea de a poquitos, para que todos quepamos a menos que no queramos caber.

Fue así como la invención de las prepas que me tocó fundar -encabezando en una y respaldando en otra- se convirtió en la posibilidad escolarizada de hacer cosas diferentes, porque fueron concebidas "fuera de la caja" por alguien que creía que no quería ser maestro, pero que encontraba en la escuela inmensas posibilidades humanizantes. Armado de no escolaridad fue posible -aunque fuera de a poquitos- recrear la escuela...

Y se fue una parte de la vida. Casi como si fuera de repente, llego a mis casi 6 décadas. Desde ellas puedo voltear al verano del 84 y ver al Rafael de antes de la caída del muro de Berlín, del Espíritu del Vaticano II y la reunión del CELAM de Puebla: muchacho desafiante, altanero si de hacer cosas educativas se trataba, tratando de rebelarse y romper las paredes de la escuela para educar de otra manera que no fuera dar clases, enseñar moralina y sentarse a esperar un mundo diferente...

Un entonces novel profesor que hoy puede verse y reconocerse por cuarenta años como eso: como un profesor, un maestro, un docente, un educador; un todavía ilusionado hombre que cree que sí, que de alguna manera sí hay un mundo mejor posible cuando se educa, cuando de verdad se dan herramientas al cuerpo, al alma, a la voluntad que puede descubrir bienes y convertirlos en valores y a la inteligencia que es capaz de afirmar verdades que permiten a los humanos responder a los desafíos de la realidad que es, pero también de la que puede ser y en la que sí hay cabida para vivir dignamente.

Sí, sí soy el profesor que siempre he sido, pero que en mi orgullo no pude ver cuando me gradué de la Normal; que escondió en un cajón su título en busca de otros honores que resultaron ser útiles solo en la medida que han hecho de mí un mejor educador. Soy el maestro que ha acompañado miles de alumnas y alumnos y que ha recibido de ellas y ellos la luz que hoy le da serenidad para seguir acompañando pero ahora para impulsar que otras y otros sigan la senda educativa a la que en mucho todas las personas debemos que haya cosas buenas en nosotros y a nuestro alrededor.

Como un Jonás educativo, tras huir y huir, terminé siendo arrojado en mi propia Nínive vocacional y profesional. Estoy donde empezó todo, pero estoy en paz, solidariamente animado, con un poquito más de sabiduría y con humildad para reconocerme quien soy y he sido: el muchacho que dejó su casa porque supo que quería ser como Don Bosco: signo y portador de la buena noticia de que somos amados por tan solo ser personas a quienes se les ha encomendado que este mundo sea un buen lugar para vivirlo; buena noticia que se alcanza solo tras la vivencia de buenos procesos educativas que forman y forjan las personas que cada época necesita... Y así, heme aquí hoy como allá ayer: con un título que dice: soy Rafa, soy maestro. Ya es tiempo de celebrarlo

jueves, 27 de junio de 2024

Claudia Alonso Cuéllar

Abogada, profesora y escritora.

Mediadora y Conciliadora Privada del Poder Judicial del Estado de Aguascalientes certificada desde 2013.

Es la presidenta actual de la Red de Mediadores, Conciliadores y Facilitadores Certificados en Aguascalientes, A.C. Y la directora de Círculo Artemisa, Arte y Cultura para la paz. 

Doctorante en el doctorado en Humanidades con especialidad en patrimonio y cultura para la paz en la UAZ. 

Cuenta con una trayectoria de más de veinte años en la docencia en nivel medio y universitario. Es articulista de la de LJA Mx y colabora en diversas publicaciones culturales.

viernes, 15 de marzo de 2024

David Calderón Martín del Campo



David sirve ahora como Director del Centro de Excelencia Save the Children. 

Estudió Filosofía en la UNAM, Ciencias Sociales en Florencia, Teología en Roma, y Cultura y Civilización Judía en Jerusalén. 

Fue educador comunitario en zonas indígenas y asentamientos irregulares de México, así como en campos para desplazados por la violencia en Centroamérica y para migrantes en Italia. Ha sido docente de educación básica pública y bachillerato en la Ciudad de México, y en cátedras universitarias adscrito a la UNAM, el TEC, la Ibero, la Anáhuac y la Universidad de Chicago. 

Ha participado como representante ciudadano en la Comisión Nacional de Bioética, el INEE y el SIPINNA. 

Ha colaborado en la formación de laicos, clérigos y religiosas católicos, y de pastores y ministros de comunidades de la Reforma. Ha coordinado diálogos entre diversas denominaciones, entre judíos, cristianos y musulmanes, y entre creyentes y no creyentes. 

Es co-fundador de Mexicanos Primero, el Pacto por la Primera Infancia y Aprender Primero. Ha participado en comisiones en la OEA, la Santa Sede y el sistema de Naciones Unidas. 

Escribió capítulos en libros de filosofía, teología e investigación educativa, ha diseñado litigio estratégico y propuesta legislativa, y escribe sobre políticas públicas, especialmente en educación, primera infancia y participación ciudadana, en diarios y revistas especializadas.

sábado, 28 de enero de 2023

Don Bosco y yo... en el camino

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer másdel autor, haz click aquí

Este texto lo comencé hace ya casi un año: un homenaje personal pero compartible en la fiesta de Don Bosco, el 31 de enero. Por lo que sea quedó en la bandeja de los borradores de los Apuntes... Creo que ha madurado suficientemente en mente y corazón para compartirlo. Es una forma de relatar una dimensión de andar la vida que tiene que ver con lo que soy y hago y de cómo las personas siguen vivas en la comunión del Espíritu. 
           Posiblemente sea un texto más largo de lo usual en este blog, pero aun así lo comparto como testimonio de lo afortunado que soy siendo educador inspirado en los valores del Evangelio, con el estilo de Don Bosco enriquecido por el contacto con otros carismas más con los que he convivido y en los que también me he formado.
           Lo dedico a muchos compañeros de camino con los que sigo andando la senda de la vida o he andado parte de ella y que reconocemos que hay una buena apuesta en compartir la buena noticia en la acción misma de educar y de educar en la acción misma de compartir la buena noticia de que sí hay respuesta para lo que aflije nuestra vida por inhumano en una invitación a construir la vida humana digna de la mano del Señor Jesús, cobijados en el amor de su Padre, dinamizados en el calor de su Espíritu.


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www.religiondigital.org

Un encuentro, pero no uno cualquiera

Es una historia de más de 4 décadas... Tengo claro cómo nos conocimos: recién había muerto el tío Arturo. 
          Estábamos en eso de las misas, cuando fuimos a caer a la Casa del Exalumno Salesiano, donde presidió la celebración un sacerdote ya mayor. Era el padre Luisito González, el que había ayudado a mi tío huérfano recibiendolo en el internado que su congregación religiosa tenía cerca de Villa Coapa, en Huipulco, al Sur de la Ciudad de México. Con el sacerdote como director de la obra y un equipo de salesianos el tío se había hecho de las herramientas fundamentales para abrirse paso en la vida, a pesar de la adversidad de la pérdida del padre, del incesante trabajo de su madre y la pobreza en la que crecieron en su hogar.
           Mi mamá me presentó con ese venerable clérigo, quien me saludó afable. Le dijo que yo ayudaba en las misas dominicales de la Capilla del Rosario, en Toluca, donde vivíamos. El viejito sonriente, con las manos temblorosas por su Parkinson, me saludó cálidamente y en virtud de no sé qué cosa que pudiéramos haber charlado, me regaló un libro inolvidable: Amenísimos y curiosos episodios, la hagiografía que Juan Zin había escrito de San Juan Bosco, dedicada al público infantil y sencillo que disfruta las anécdotas de una persona relevante para su lugar y su tiempo.
          A mis diez años devoré el escrito. Me impactó profundamente, al grado de trastocar mi vida para siempre: conocí a don Bosco, el piamontes campesino, que desde muy niño se sintió llamado por Dios a través de la Virgen para trabajar por los jóvenes pobres y abandonados de su tiempo. 
         Juan Melchor estaba lleno de cualidades que supo poner al servicio de la educación: era atlético, sabía magia, podía contar historias y captar la atención incluso de los adultos. Tenía memoria prodigiosa, fue barman, sastre, músico, saltimbanqui: un estuche de monerías dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de hacer el bien a sus vecinos -al principio- o a los chicos arrabaleros que eran los destinatarios de su acción apostólica, una vez ordenado sacerdote en una convulsa Turín, en pleno empuje industrializador.
          Quedé subyugado. Quería ser como él y me enteré de que para ello debía irme con los salesianos, que es el nombre que se da a quienes pertenecen a la Congregación Religiosa fundada entre 1854 y 1859 por el santo piamontés. 

martes, 18 de enero de 2022

Baruch Beltrán Suárez



Estratega, capacitador, conferencista, empresario y evaluador del Premio Nacional de Calidad.
Licenciado en ciencias de la Información con especialidad en Mercadotecnia, desde muy joven se desarrolló en el ámbito de los procesos, el liderazgo, el manejo de equipos.

Baruch se encuentra en permanentes procesos de capacitación, que sumados a su experiencia profesional le han permitido desarrollar competencias de gestión del cliente, mejora continua, gestión de procesos y tecnología, estrategia y gestión de empresas.

Profesionalmente se desempeña como CEO de Belsua, MBE Corp y Expert Vox. Es coordinador de Evaluadores del Premio Nacional de Calidad y participa como consejero en las mesas directivas de más de una veintena de empresas y organizaciones.

Liderea distintos grupos de profesionistas en los que se comparten experiencias, formación, áreas de expertiz.

domingo, 2 de enero de 2022

Rosalía Pellat Pesqueira

Soy una joven apasionada de la vida, las letras, la creatividad, la educación, el evangelio y la música. Soy religiosa en formación de la congregación de MHPVM, soy profesora en Educación Primaria. Comencé mis estudios en la ENES (Escuela Normal del Estado de Sonora) y los concluí en la ENA (Escuela Normal de Aguascalientes). 

Nací en Hermosillo, Sonora. Soy orgullosamente del municipio de Arizpe, que significa lugar de hormigas coloradas, se destaca por ser una tierra de hombres y mujeres ilustres. Siendo esto último una invitación para hacer historia desde la cotidianidad y sencillez de mi vida. Me encanta mi cultura, tradiciones y costumbres, me gusta volver siempre a mis raíces.

 Desde niña he sido una persona inquieta, observadora, entusiasta, con deseos de transformación y cambio social. Me identifico con el proyecto del Reino y del bien común. Me gozo en el arte, me gusta crear, innovar, restablecer, armar e incluir. Siento la música vibrando dentro de mí, toco varios instrumentos: guitarra, violín, ukelele y un poco de teclado.

También me gusta imaginar y fantasear, me gusta combinar palabras, escribir textos, poemas y frases inspiradas en las experiencias de cada día o en los aprendizajes que la vida misma me va permitiendo tener. Del mismo modo disfruto de la fotografía.

Tengo como meta disfrutar mi ahora y fluir en el sueño que Dios tiene para mí, mismo que se va orientando hacia amar y consolar en el dolor, en lo frágil y roto. Busco que mi vida sea bálsamo para el que sufre y que en el horizonte último de lo que inteligencia reflexiona y mi corazón siente estén siempre los vulnerables. 

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lunes, 29 de noviembre de 2021

Una mujer de su época con provocaciones para la nuestra... un apunte sobre Julia Navarrete

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor... Haz click aquí

Noviembre: mes de Julia Navarrete, muy conocida para algunos, desconocida para muchos más, pero en cualquier caso mujer  que siendo muy de su época, tiene grandes provocaciones para la nuestra.

Una mujer de su época

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Yo era muy niño y ella era muy anciana... 
          En realidad tengo una imagen vaga de ella, nonagenaria ya en 1973, cuando yo no tenía ni siquiera una década vivida. A lo largo de poco más de un año mi mamá la frecuentó varias veces y nos habló de lo importante que ella era y lo mucho que la apreciaba. Recuerdo haber escuchado que había pasado por muchas cosas y por ello que había que ser muy respetuosos con ella.
          Pasaron los años. 
          En mis veintitantos llegó a mis manos un libro... No recuerdo su nombre. Contaba muy épicamente las correrías de un hombre oaxaqueño, criado en el Bajío y en Roma y que a los 33 años fue nombrado obispo de Sonora, en 1919, en los tiempos de la tortuosa relación ente la Iglesia y el Estado Mexicano, con hombres como los hermanos Elías Calles. Degusté las anécdotas de un hombre docto disfrazado de agricultor, deambulando por la Sierra para atender a sus feligreses y formar a sus seminaristas, con un precio permanentemente puesto sobre su cabeza. Juan Navarrete y Guerrero, primer arzobispo de Hermosillo, alguien a quien en el Noroeste del país procuró que hubiera educación, infraestructura.

           Resultó ser el hermano de la mujer que conocí en el Colegio Montessori de Toluca, Julia Navarrete Guerrero (desconozco por qué a su hermano le ponen la "y" entre los apellidos y a ella no). 
         Por esas razones que uno de vez en cuando uno no entiende, en esos días conocí a Francis y a Irma, Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María, que estudiaban en el CEVHAC, de los carmelitas y a través de ellas llegó a mis manos la biografía de la "madre Julia"... 
           Con la lectura del texto hagiográfico y las charlas con mis amigas, me enteré que ella fue una chica oaxaqueña, que decidió seguir un llamado que sintió y en búsqueda de respuestas para su vida, se fue a la ciudad de México, donde conoció a personas muy interesantes que le mostraron los universos que ella quería explorar y fue entendiendo que solo podría encontrarse si creaba una infraestructura para apoyar a quienes necesitan consuelo y al hallarlo pudieran tener vida en abudancia, como lo anunció Jesús cuando dijo que Dios reina en la fraternidad desde la cual nos reconstruimos en dignidad. Así, muy jovencita se convirtió en fundadora de una congregación religiosa.
          De carácter fuerte, con una mezcla fructífera de gran amabilidad, Julia enfrentó desde muy joven las consecuencias de sus decisiones, como cuando debió dejar la comodidad del claustro en el que vivía en la Ciudad de México para comenzar de cero en Aguascalientes con un grupo de mujeres a las que lidereaba,  y con quienes continuó la fundación de la obra y el carisma que halló como suyo, acompañada por el jesuita Alberto Cuscó Mir.
          Fundó escuelas, abrió misiones, prestó servicios allende las fronteras. Respondió a las provocaciones de los lugares en los que ella y las suyas vivían en el tiempo en el que les tocó dar los pasos. Y no abundaré por esta ocasión más en ello.
          Me queda claro: ella -como su hermano Juan- fueron en nuestro convulso México de inicios del siglo XX- fue una persona de su tiempo, dispuesta a responder a los desafíos que se le presentaban en Aguascalientes, después en el Norte del país, en los Estados Unidos... 
          Mujer con los pies bien puestos en su aquí y ahora, en lo que había a la mano; y al mismo tiempo permanentemente abierta a nuevas posibilidades que se descubren cuando el corazón está puesto en una causa trascendente. Como su hermano y como otros que me caen bien: Juan Bosco, Francisco de Sales, Iñigo López de Loyola, Emmanuel Mounier.

Una mujer que provoca en nuestra época

Una vez más pasó el tiempo y en esta etapa de mi vida he vuelto por distintos motivos a coincidir con ella, ahora en su legado. Y me he topado con su vigencia. 
            Me he llevado una buena sorpresa: mujeres y hombres la encuentran con un mensaje que les es importante y significativo, en la consolación, en la educación integral, en la procuración de atención a los más necesitados (puedes conocer de ello en el artículo Educar en la escuela de Julia Navarrete).
          Ella falleció el 21 de noviembre del 1974, a los 93. Por eso en este mes se le celebra. Comparto algunos párrafos de quienes apuestan por su actualidad, porque les inspira para su compromiso cotidiano, porque les ayuda a encontrar sus propios senderos:

Julia Navarrete optó por el perdón. Hubo mucha gente que la persiguió, gente poderosa y ella decidió no expresarje jamás mal de ellos. No se vio nunca resentimiento. También admiro su cercanía y el amor efectivo con las hermanas, con mucha gente a las que acompañó en sus tribulaciones, incluso económicamente, dando vestido, educación, estudios, como ella pudo. Para este tiempo en el que poco importa lo que los demás tengan o necesiten, tiempo de individualismo, creo que el amor que ella tuvo para tanta gente, es ejemplo de lo que podemos hacer por los demás. (Trinidad).
 
Son varias cosas las que hoy dice la madre Julia: la compasión y el consuel ante el dolor del que sufre, del mundo, que si bien el dolor siempre ha sido una realidad humana; sin embargo el siglo XXI se ha caracterizado por una realidad cada vez más rota y fracturada. El coraje y la resiliencia para enfrentar las situaciones difíciles, nos dice mucho y más a una sociedad frágil, con poca capacidad de frustración. Su capacidad de escucha, silencio y profundidad, se fundamentaba en valores sólidos, esto vendría muy bien para una sociedad líquidad, superficial y consumista. Calidez en su trato, humanista y humanizadora. Considero que el siglo XXI también está confirmado por personas de bien que sueña y optan por un mundo más justo y humano, con menos competitividad y más comunidad, más encuentro. (Rosalía)
 
Un atractivo es que era una mujer que en su vida de fe nunca dejó de lado la razón, al contrario, supo armonizar la fe y la razón en su vida, además de la alegría y sencillez que la carecterizaba, pues hoy existen tantas realidades que pueden opacar la alegría que si tomamos como referencia a ella que vivió una alegría desde lo profundo por saberse amada y amar... Considero que también  lo podemos considerar para nuestra vida: estar y ser alegres en lo ordinario de la vida. (Aline)

Considero que ella nos ofrece un modelo de determinación, tenacidad, búsqueda de la voluntad de Dios desde el discernimiento, con los pies bien puestos en la realidad, dando respuestas muy concretas a lo que el contexto le interpelaba; es decir una mística que en el silencio fue radical. A mí en lo personal su perfil místico me enamora!!! (Francisca M.)

Simpatizo desde joven con quienes siendo fieles a sí mismos, sus convicciones éticas y religiosas (o no) han apostado con las mujeres y los hombres de sus épocas para que en torno a sí sea creíble que ser humano va siendo posible en la compasión, la inteligencia, el protagonismo solidario, la vivencia afectiva que impulsa, la libertad que da autonomía por, con y para los demás, la creatividad para encargarse de los desafíos de la realidad. 
          Julia Navarrete, su hermano Juan, como muchos otros de quienes directa o indirectamente hemos hablado en los Apuntes son invitación para encarar nuestros propios desafíos, con los pies en la tierra y el corazón más allá de esta; siendo muy de nuestra época muy posiblemente seguiremos provocando al paso del tiempo.

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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Laura Gutiérrez Valdez


Nació en Tijuana, pero ha vivido y desarrollado sus facetas en Coacalco, municipio del Estado de México conurbado con la zona norte de la Ciudad de México.
          Es amiga de las letras. Voraz lectora, disfruta enormemente las historias de suspenso y mucho más las de magos, brujos, hechiceras, dragones en las que los mundos de fantasía pueden ser vivo reflejo de los días que vivimos y las formas en las que existimos.

viernes, 24 de abril de 2020

Para afrontar los desafíos, volver a los fundamentos de la educación. Diálogo con Martín López Calva

Autor: José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Corrección y cuidado: Socorro Romero Vargas

El mundo entero ha atravesado por una serie de medidas inusuales por la pandemia del Covid-19. El confinamiento con la distancia física, el rompimiento de la rutina cotidiana, de la forma habitual de trabajo, la disminución inusual de la actividad económica han mostrado muchas señales que hay que atender, para la construcción de un mundo más humano.
Con esta entrevista comienza la presentación de una serie de charlas tenidas con educadores sobre los desafíos que tenemos que afrontar -seguir afrontando, sería más propio- tras la crisis de la emergencia sanitaria del 2020.

Un camino que lleva a la educación

A Martín López Calva (Puebla, 1961) “la educación le llegó casi casi por ser quien es”. Y lo sabe y lo ha llevado a una dimensión muy grande. Por eso charlar con él de temas educativos siempre es una gran experiencia.
                Nació en el seno de una familia de educadores y su vida escolar sucedió en el ambiente y el carisma de dos familias religiosas de gran tradición pedagógica, diríamos humanista de inspiración cristiana: cursó primaria y secundaria en el Colegio Trinidad Sánchez Santos, de los salesianos y el CCH (bachillerato) en el Instituto Oriente, de los jesuitas.
                Allí hizo experiencia en la pequeñez del trabajo y los encuentros de cada día de una teleología que propone que el proceso educativo encamine a poder vivir humanamente; es decir, siendo capaces de desplegar los dinamismos antropológicos fundamentales, esos que contribuyen a una personalización por, con y para los demás en el mundo, al que hay que adaptarse al mismo tiempo que transformar, para que haya condiciones mínimas para la vivencia de la dignidad humana.  
Tras la licenciatura en arquitectura -cursada en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), una institución humanista en la cual hoy es decano, comenzó el trabajo que lo conduciría por la senda de la pasión de su vida: docente e investigador educativo.

sábado, 15 de febrero de 2020

No me cansa compartir lo que me mueve: Paulina Brambila


José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click en su nombre.

Muy joven encontró en el step de alto y bajo impacto un espacio para desfogar su adrenalina y para su sorpresa al mismo tiempo descubrió una pasión que la ha acompañado desde los 16 años para el resto de su vida: ser coach, instructora de actividades físicas diversas, facilitadora -en cierta forma- de estilos de vida saludable para muchas personas.

          Nacida en Puerto Vallarta, Paulina Regina Brambila González, se crió en San Juan de Abajo, localidad del Municipio de Bahía de Banderas, Nay. Es la menor de tres hijos de un matrimonio de comerciantes que la animó desde muy pequeña a entregarse a la actividad física, que comenzó con coreografías y tablas rítmicas en  preescolar y primaria, cuando formó parte de un grupo que animaba las fiestas escolares de importancia. También se entregó al volibol, el atletismo y al basquetbol.
          En la adolescencia se encontró con una instructora de aerobics que tenía un grupo de step, una de las pocas actividades para mujeres, pues los gimnasios eran considerados espacios básicamente masculinos. Allí encontró la posibilidad de activarse físicamente, controlar el peso, ser funcional para la vida diaria, tener fuerza para enfrentar incluso enfermedades a las que todos estamos expuestos.

domingo, 9 de febrero de 2020

Vivir y compartir gozosos: Francisco Romero Rebolloso

Autores: Socorro Romero Vargas y Rafael de Regil. Si quieres conocer más de los autores, haz click sobre su nombre.



Francisco Romero y Rebolloso vio la luz en la Ciudad de México el 4 de octubre de 1938. Fue el hijo mayor del matrimonio formado por Margarito Romero y Lupita Rebolloso.

Desde pequeño se destacó por ser mucho más inquieto que sus hermanos Rigoberto, Maximino (fallecido a muy corta edad) y Moisés. Practicó futbol, montañismo, escalada, box; actividades en las que hizo muchos amigos, algunos de los cuales continuaron siendo cercanos a lo largo de la vida. 
Con su hermano Rigo tuvo siempre una especial cercanía.
Sus padres le inculcaron el respeto, el compromiso y la disciplina para el trabajo. De pequeño se desempeñó  como bolerito y auxiliar de carpintería en el taller de su padre. De don Margarito sempre se expresó positivamente, señalando que fue una excelente y paciente persona: un hombre amoroso y de bien.

martes, 21 de enero de 2020

El trabajo en equipo nos beneficia a todos: Rodolfo Rodríguez Arias

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí
Cuidado de la edición: Socorro Romero Vargas

Estudiar administración turística en Tepic le ha sido de gran ayuda para realizar  un trabajo que le gusta y le brinda muchas satisfacciones: asiste a la gerencia de Vivefit para que todos los recursos materiales y humanos estén bien afinados, buscando que la experiencia de cada socio en ese gimnasio responda a sus necesidades y expectativas.

Nacido en Xalisco, Nayarit, Rodolfo Rodríguez Arias fue el menor de seis hermanos.

Vivió su infancia y juventud entre su pueblo natal y la capital del Estado. Una vez concluidos sus estudios y motivado por su madre, emigró a Puerto Vallarta para comenzar su trayectoria laboral en la industria hotelera.

Simultáneamente llegó a Vivefit como socio, invitado por un amigo. Pronto se sintió a gusto en el ambiente, así que cuando se abrió la oportunidad para postularse a un puesto administrativo, no lo pensó mucho y metió su solicitud. Tras el proceso de reclutamiento, fue seleccionado y se integró al área de recepción, donde no estuvo mucho tiempo, pues fue promovido para ser asistente de la gerencia.

En el tiempo que lleva como parte del staff, ha ampliado su comprensión sobre el mundo de la salud y la activación física. Él se había entrenado con los aparatos del área de pesas y en realidad no estaba muy al tanto de la amplitud de las múltiples opciones que  existen en un lugar como en el que trabaja.  Allí  es posible que los socios mejoren su condición física, logren rehabilitarse e incluso fomenten amistades con  metas semejantes para su vida diaria.

De Vivefit le gusta la relación que hay entre compañeros y con los socios. Ha aprendido que cuando hay un buen ambiente y los servicios profesionales son realizados en equipo, las personas logran sus propósitos, mejora su autoestima permitiendo  las condiciones necesarias para que el gimnasio sea como una familia, un lugar para estar cómodo y que las personas encuentren puntos de apoyo para practicar estilos de vida saludable.

Cuando hay buena administración en una empresa de servicios de salud -aunque no sea lo que se observa a primera vista- quienes la frecuentan ganan independencia, motivación, energía... Ver esos frutos en su trabajo es una buena recompensa para Rodolfo Rodríguez Arias.

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domingo, 22 de diciembre de 2019

Me apasiona el servicio a la gente: Bryans Uribe

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí

La actividad física le atrajo desde pequeño: practicó todos los deportes al alcance en su pueblo, pero lo atrapó especialmente el futbol, que  venía de familia, pues algunos de sus tíos fueron jugadores profesionales.

Bryans Daniel Uribe Curiel, jalisciense nacido en Las Palmas en 1993, cuenta con orgullo cómo el equipo en el que jugaba en la preparatoria quedó campeón en el Estadio Jalisco, ya que ninguna otra escuela de la región lo había logrado.

Siendo el menor de cuatro hijos, una vez que sus padres decidieron que lo mejor para él era dejar la perspectiva de jugar futbol, decidió migrar a Puerto Vallarta para buscar oportunidades inexistentes en su pueblo natal. Aprovechó que tenía familiares en la ciudad y en el 2014  comenzó a estudiar la Licenciatura en Criminología, que aún no concluye y espera pronto llevarla a buen término.

Ya en Vallarta se hizo socio de Vivefit y continuó con el cuidado corporal que un sitio fitness le ha ayudado a tener. Al paso del tiempo un amigo, en ese momento colaborador del gimnasio, habló con él y le hizo ver que él podría no solo ayudarse, sino apoyar a muchas otras personas si se convertía en instructor. La idea le gustó y fue contratado en esa misma empresa.

Bryans se ha encontrado, en efecto, con el cariño y la confianza de sus jefes, compañeros de trabajo y socios, que lo han motivado para que se forme profesionalmente haciéndolo al certificarse como
 instructor de pesas, de funcional y de E-Fit (entrenamiento funcional potenciado con electroestimulación, que ofrece Vivefit).

Él celebra el ambiente familiar que vive en el gimnasio y ser testigo de primera mano de la forma en la que muchos socios logran sus metas, mejoran su estilo de vida e incluso crecen en amistades. Especialmente satisfactorio le resulta ver que quienes recurren a la electroestimulación alcanzan lo que se proponen en corrección postural, mejora de salud, fortalecimiento corporal.

En el ir y venir diario del contacto humano, él mismo ha salido beneficiado con el apoyo de diversas personas que le han ayudado a enrutar su vida en
labores que le apasionan y las responsabilidades que ha asumido. Trabajar por la vida saludable rinde buenos dividendos para todos los que en ello se involucran.

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martes, 17 de diciembre de 2019

Me he encontrado con mi segunda casa: Sandra Flores Saldaña

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí
Cuidado del texto: Socorro Romero Vargas

Desde que llegó en el 2015 a Vivefit para apoyar en las labores de intendencia, Sandra Yuridia Flores Saldaña se encontró allí como en su segunda casa.

De 43 años, michoacana de nacimiento, nayarita de crianza, Sandra creció en un hogar de tres hermanas. Muy joven tuvo al primero de sus cuatro hijos y con ello comenzó para ella una vida entregada al trabajo, especialmente en empleos domésticos.

La secundaria la cursó en la escuela abierta, ya con tres de sus hijos crecidos, lo que ha sido motivo de orgullo para ella y los suyos. Desea en algún momento futuro poder hacer la preparatoria, continuar con su formación.

De la actual etapa laboral, refiere que en Vivefit ha encontrado no solo la fuente para llevar el sustento a su casa, sino algo más preciado: cosas que la mueven a crecer humanamente.

Para ilustrar este punto, refiere -como una entre muchas historias que ha atestiguado- la forma en la que la ha motivado a seguir adelante la experiencia de uno de los socios que llegó al gimnasio con un gran sobrepeso y que al paso del tiempo logró revertir, lleno de satisfacción. Él le ha compartido del esfuerzo, la dedicación que le ha supuesto tener una vida más saludable y cómo la presencia del equipo de Vivefit y de otros socios ha sido fundamental para sus logros.



También habla de la camaradería y el cariño que ha encontrado tanto entre sus compañeros como entre los socios, de lo cual extrae la expresión de que su lugar de trabajo es en realidad su segunda casa. Comenta con emoción la forma en la que las personas se le acercan, conversan con ella, incluso cómo la han apoyado con palabras de aliento y con obsequios en ocasión del nacimiento de su cuarta hija.

Más que como una supervisora de limpieza, en Vivefit Sandra se siente identificada, acogida e impulsada como persona: ese es para ella el fruto del trabajo digno.

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lunes, 16 de diciembre de 2019

Más que instructora: amiga y compañera. Gaby González

José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí
Cuidado del texto: Socorro Romero Vargas.


Desde pequeña practicó la natación, pero no fue hasta que llevó a su primogénito a nadar que se metió de lleno en esta actividad, no solo para ella sino para muchísimas personas que a lo largo del tiempo han complementado a su lado un estilo de vida saludable.

Gabriela González Flores, Gaby, nació en Mazatlán, Sin. en 1967, pero todavía en su infancia fue a radicar a la Ciudad de México. Hija de un padre transportista y un ama de casa tuvo dos hermanos. Hoy es madre de tres hijos.

Todavía en la capital del país se formó como instructora de natación y de aerobics, mientras trabajaba en la Acuática Nelson Vargas.

A ella y su esposo los trajo en el 2004 a Puerto Vallarta el espíritu emprendedor: pusieron su propia escuela de Natación. Tras un par de años, que fueron suficientes para decidir hacer en esta localidad su residencia permanente, dejaron ese proyecto y comenzaron otros diferentes. Gaby fue a trabajar a una escuela -que hoy ya no existe- en la que se desempeñó como profesora de natación de niños pequeños.

No fue sino hasta su ingreso a Vivefit en el 2015 cuando se entregó por completo al acompañamiento de adultos por medio de las actividades acuáticas.

Gaby llegó al gimnasio como socia y allí se enteró de una convocatoria para instructor de natación. Se presentó armada con toda su experiencia y muchas ganas de volver a trabajar en su pasión deportiva y se integró a la familia Vivefit. Desde entonces su figura resulta inseparable de la alberca.


Ella no tiene empacho en señalar que en esta etapa de su actividad como instructora ha descubierto un mundo en el que se mueve a sus anchas: sus estudiantes se han ido volviendo acompañados y acompañantes en la vida. A partir de las sesiones de Acua Gym que están a su cargo, ella ha sido testigo de cómo la actividad física ha permitido a personas mayores -y no tanto- recuperar movilidad, mantenerse en forma y con buena autoestima.



Pero más allá: en su experiencia lo que muchos socios que frecuentan sus clases han encontrado en Vivefit trasciende el ejercicio: han hallado una comunidad, un lugar en el que coinciden con otras personas con las que caminan juntos en la rehabilitación, en el mantenimiento de la salud. Como ella dice: personas que venían en silla de ruedas ahora caminan y eso es porque están a su aire.

Gaby celebra que su trabajo es más que eso: es la oportunidad de servir en un ambiente de familia, que bien vale la pena.

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viernes, 31 de agosto de 2018

Sandro Cohen: letras, academia, salud y ciclismo urbano


Socorro Romero Vargas, si quieres conocer más sobre la autora haz click aquí
José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más sobre el autor, haz click aquí





Ser ciclista es algo más que andar por la ciudad en bicicleta: es una experiencia que pone a punto al cuerpo y a al espíritu. aguza los sentidos. despierta la inteligencia y te da una visión diferente de ti mismo y de lo que te rodea... Se llega a esta conclusión cuando se ha charlado con Sandro Cohen, poeta de la generación de los 50, nacido en Newark, New Jersey E.U.A en 1953 y naturalizado mexicano en 1982.
          Si uno lee la hoja de vida de este literato, quien es poeta, ensayista, narrador, traductor, editor y académico universitario, no podría imaginarse que es un consumado ciclista urbano y un hombre que ha logrado un estilo de vida saludable: desde que tenía 34 años decidió dejar atrás una vida sedentaria para convertirse en una persona activa al descubrir que su madre tenía mejor condición física y movilidad que él, a pesar de que practicaba beisbol.
         Todo comenzó caminando, después vino el trote y de ahí seguirían más de 30 años de movimiento. Acompañado de Vicente Quirarte -su gurú-  se adentró en un mundo de competencias y vida saludable que abarca entre otros logros, haber terminado 4 maratones, recorrido miles de Km sobre los pies y las ruedas de su bicicleta.

miércoles, 22 de agosto de 2018

¿Quién es para mí Leonardo Boff?

José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor haz click aquí

Mis encuentros con Leonardo Boff

Primero lo conocí de oídas, porque en 1981 publicó el libro Iglesia: carisma y poder, había sido una bomba en el ambiente salesiano en el que yo vivía, pues no dejaba muy bien parado a San Juan Bosco por el tipo de relación que tuvo con el Vaticano allá por el ahora cada vez más lejano siglo XIX. Tres años después vivía yo en la Sierra Mixe, trabajando para la Prelatura Mixepolitana y algunos amigos míos lo mencionaban junto con Gustavo Gutiérrez, su hermano Clodovis y entonces un salesiano peruano de nombre Alejandro Cussianovich.
https://www.facebook.com/leonardoboff.oficial
         Cuando estudié filosofía tuve un profesor que hacía su tesis doctoral sobre la espiritualidad en Gustavo Gutiérrez, el autor del clásico Teología de la liberación: perspectivas, considerado en aquel entonces texto fundamental de la perspectiva teológica latinoamericana que polarizó los ambientes académicos y eclesiales católicos. 
           Él nos acercó a un grupo que tuvimos interés a un espacio de diálogo con teólogos de la liberación en el Centro Universitario Cultural, de los dominicos, donde hubo un encuentro latinoamericano no recuerdo si en 1986 o 1987. Allí el nombre de Leonardo era importante, porque vivía un proceso muy complicado con la Congregación para la doctrina de la Fe que cuestionaba la obra que he referido. También porque muchos procesos en el sur de nuestro país se inspiraban en el compromiso de los teólogos y militantes católicos sudamericanos como él.
        Boff era entonces un personaje polémico: muy cuestionado por su producción teológica entre los profesionales del quehacer teológico, sumamente inspirador para miles de católicos que intentaban vivir coherentemente su fe en una situación social, política y económica muy complicada que fue la que vivimos los latinoamericanos en la segunda mitad del siglo pasado, con la postguerra, la dependencia económica, las doctrinas de seguridad nacional, los gobiernos oligárquicos, las dictaduras militares.

viernes, 17 de agosto de 2018

FUERZA Y MOVIMIENTO: TRANSFORMACIÓN DE VIDAS. Diálogo con David Ricardo Rangel Géniz


 Socorro Romero Vargas, si quieres conocer más de la autora haz click aquí
José Rafael de Regil Vélez, si quieres conocer más del autor, haz click aquí


Cuatro mil quinientas personas certificadas por un solo hombre: constelación de posibilidades de vida digna y saludable en todo el país… ¿puedes creerlo?
Siete de la mañana en  Zapopan Jalisco, 12 personas con toda la disponibilidad, esperan expectantes. En unos cuantos minutos harán equipo con un hombre con fama de ser muy exigente y que garantiza  calidad en la formación de instructores. Es la certificación TRX funcional (FTC) con David Rangel. 12 horas después los rostros satisfechos muestran que la disciplina de meses ha rendido frutos. Pueden volver a sus hogares sabiendo que están en condiciones de multiplicar los beneficios de una activación física practicada con la solvencia de los fundamentos teóricos, metodológicos y técnicos que les han sido enseñados y evaluados.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Soy diabético y tengo mucho por hacer... Hacia una vida saludable


José Rafael de Regil Vélez

Una historia como la de muchos

Tuve una infancia normal para la década de los setenta: en la calle disfruté todo tipo de juegos, anduve tras pelotas de futbol, pedalee una y otra vez la bicicleta por la mayor parte de la ciudad. Mi juventud fue activa: los deportes de conjunto se me volvieron importantes y participar en competencias no menos, así que además de "cascarear" entrené volibol y basquetbol hasta los 25 años. Después comenzó a suceder lo "normal" en la vida del adulto: vino el trabajo, la vida familiar con hijos pequeños, y el dinamismo se fue transformando poco a poco -sin sentirlo- en algo más sedentario.
          A los 31 años tuve una lesión que terminó de completar el panorama: el tendón rotuliano derecho se desprendió de la parte inferior y hubo que ponerlo en su lugar y dejar poco más de cuatro meses de reposo total para que se reinsertara. Esa inactividad provocó mi primer gran subida de peso y una gran disminución de movilidad pues perdí figuradamente el 100% de masa muscular durante la convalecencia y los tendones estaban sumamente rígidos, además de que se alteró la mecánica del movimiento de la rodilla y eso me resultó incómodo. Debo decir que nunca rehabilité del todo.
         Diez años después, todavía con un gran sobrepeso, me rompí en dos el tendón rotuliano izquierdo, otra vez al proceso de rehabilitación en medio de una vida sedentaria y la prioridad de mi cotidianidad puesta en otras cosas de la vida: se hizo más difícil tener una vida saludable: poca actividad, poco descanso nocturno, sobrecarga laboral con stress...
         Pasó el tiempo. Un día sucedió que comencé a ver borroso, de una manera muy, pero muy anormal. Un par de jornadas después tuve mucha sed y allí sospeché lo que confirmé con el médico: el pancreas secreta insulina "defectuosa", así que la glucosa no puede ser asimilada adecuadamente por mi cuerpo; dicho más sencillo: soy diabético. Mi historia, hasta aquí, es como la de muchos: la plrioridad no es tuvo en vivir bien

La dejadez no tiene la última palabra

En mis conversaciones con el médico y las lecturas que hice entendí que para estar bien debía modificar mi forma de vivir cada día: actividad física, alimentación balanceada, menos carga de stress, mejor descanso, evitar infecciones y tomar la medicina que me indicara. 
          Para dar el siguiente paso
La primera tarea que acometí fue la de activarme. Recibí como obsequio un activity tracker (dispositivo para hacer seguimiento de mi actividad, que en esta caso fue de pulsera) y con él empecé a caminar. Era lo único que podía hacer: las piernas no daban para mucho, las rodillas me dolían y me sofocaba continuamente (¡¿Dónde habían quedado mis años mozos de deportista?!). 
          Entendí y asumí que si quería avanzar tenía que ser solo un día a la vez, una comida a la vez: en cada comida cuidar el plato del buen comer del diabético; en cada día dar al principio seis mil pasos, hasta llegar a 12 mil. Todo con una meta: controlar los niveles de glucosa.
          Fueron casi dos años de solo caminar, con una efectividad de más de 90%. Mejoró mi posibilidad cardiopulmonar, dejé de ampollarme los pies, corregí mi postura al andar. Llegó el momento de dar el siguiente paso: dejar el automóvil y utilizar como medio de transporte la bicicleta o el autobús urbano pero caminando varias cuadras a mi destino.
          Llevo año y medio como ciclista urbano. Tengo más fuerza en las piernas, puedo realizar un cardio más intenso, disfruto enormemente el viento en la cara, incluso la lluvia. Así que después de tres años llegó el momento de poner una nueva meta: la disminución de la medida de la cintura; por aquello del síndrome metabólico.
          Mi familia me provocó a entrar en un desafío para bajar de peso. Fue el disparador para entrar en la nueva etapa: revisar una vez más la alimentación, estabilizar las rutinas de cardio y dar un nuevo paso: la realización de ejercicios funcionales para fortalecer los músculos de todo el cuerpo, pero sin necesidad de utilizar aparatos que solo conseguiría en un gimnasio. Me he asesorado para ayudar a mi cuerpo en la casa, en el parque, organicé un desafío con mis compañeros de trabajo para que con metas individuales diferentes, compartiéramos que todos hagamos tres sesiones de ejercicio por semana.
          Hoy, tres años después, sigo siendo diabético, pero soy una persona muchísimo más activa: camino mejor, puedo subir y bajar escaleras más fácilmente (bajarlas me sigue costando por la falta de rehabilitación de los músculos de la pierna que estuvieron hipertrofiados durante mucho tiempo), realizo mis actividades diarias con más energía, como con mejor apetito. 
          Ha sido trabajo hormiga que me ha dado buenos primeros frutos. 
          Hoy sé que sí es posible ser una persona activa y con eso tener mejor calidad de vida a pesar de la diabetes.... o cualquier carencia de salud. El bienestar, el vivir bien, están al alcance de todos nosotros, solo es cuestión de comenzar con metas sencillas y trabajar en ellas un día a la vez; sin prisa y sin pausa.