Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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domingo, 5 de octubre de 2025

Redefinir la docencia como una profesión colaborativa. En el Día Mundial de las y los Docentes

 José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

En este Día Mundial de los Docentes [2025], la UNESCO, la OIT, el UNICEF y la Internacional de  la  Educación  exhortan  a  gobiernos  y  asociados  y  a  la  comunidad  internacional  a  suscribir el compromiso colectivo de lograr que la colaboración sea reconocida como norma dentro de la profesión docente, pues solo con una cooperación eficaz a todos los niveles podremos construir en el mundo entero sistemas educativos que sean realmente integradores, equitativos y resilientes.

 Mensaje conjunto de la UNESCO, la OIT, el UNICEF y la Internacional de la Educación

Cuando llegué a uno de los lugares donde he trabajado, dos cosas que tienen que ver con el tema de reflexión del Día Mundial de las y los docentes, llamaron fuertemente mi atención, a pesar de que ya conocía la institución.

           Por una parte, cada semestre se hacía una elección muy formal de líderes y de conformación de equipos entre los estudiantes, que eran comunicados a todo el profesorado y, a lo largo de las semanas, no tenían ninguna función real. Se trabajaba en un modelo de individual, con pequeñas acciones entre alumnos realmente poco significativas para su formación ciudadana. Era muy difícil ver un aula en la que las sillas y las mesas de trabajo estuvieran organizadas de otra forma que no fuera la fila tradicional.

          Por otra, cuando en academia de profesores tuvimos que abordar un proyecto que abarcaba varias semanas, dos o tres profesores quedaron con la actividad a cuestas, sin actas de acuerdo y con la "desaparición" silenciosa de los compañeros que no se acomodaron en la forma colaborativa que requería la encomienda.

         En múltiples niveles, las y los docentes son islas que trabajan en muchísimos casos de maravilla, pero solas y solos. De manera inmediata, eso puede ser hasta benéfico: el estudiantado tiene cuadernos impecables, resultados aceptables en exámenes, presentaciones exitosas de proyectos cuando el estilo didáctico que profesores y profesoras practicas es más activo. 

          De manera mediata, termina siendo más pérdida que ganancia: la propuesta educativa de su centro escolar termina siendo muy limitada, poco capaz de responder a desafíos contextuales, de acompañamiento educativo, de respuesta a las necesidades de niñas, niños, adolescentes y jóvenes encomendados a su labor; pues enfrentar los retos más allá de la clase que se da en el aula, requiere trabajo colaborativo, articulado, que solo se es posible cuando el sujeto educador es una comunidad y no solo mujeres y hombres en lo individual.

          Además, maestro isla forma estudiantes isla, que terminan siendo ciudadanas y ciudadanos isla, incapaces ellas y ellos de acometer la construcción del bien común en sus familias, sus trabajos, su vecindario, bajo el "mientras yo esté bien, yo cumpla, yo haga lo mío y no me meta contigo, que el mundo ruede" (creo que te gustará leer Sí te metas en lo que no te importa). De la nada, nada sale; del individualismo sale individualismo... 

Y aunque en las escuelas se diga que se forma para la colaboración y el diálogo, en realidad se educa para el cumplimiento egocéntrico que no atina a mirar más allá de entregar buenas tareas y sacar altas calificaciones.

          Todavía más: magisterio -y directivas y directivos- aislado es más fácilmente mal tratado y mal tratador laboralmente. Las directivas y directivos que solo ven los resultados individuales de sus docentes tienen muy poco empacho en deshacerse de sus subordinados, fomentando  una rotación de personal perjudicial en mucho más que el beneficio que se obtiene de dotar a un grupo de un profesor y "ya está"... Directora o director que forma comunidad educativa en la que se colabora de múltiples formas, suelen tener mucho menor rotación: el empleo es mucho más respetado.

          Podría decirse lo mismo de la relación sindical: maestro aislado es menos tomado en cuenta por sus representantes sindicales, que todo un grupo que interactúa, que se organiza, que presiona si es necesario. O la relación conflictiva con madres y padres de familia: es más fácil sumar a quienes fungen como tutores de estudiantes, cuando hay una propuesta orgánica de institución, con mecanismos de colaboración, interacción, de retroalimentación y mejora, incluso cuando las exigencias de padres y madres son justas (muchas veces lo son) y se asumen en equipo, más allá de uno o dos "involucrados").

         Las políticas públicas en torno a la educación se construyen de una forma distinta cuando brotan de la colaboración de, por y para las y los docentes, que cuando se realizan desde el voluntarismo ideológico de unos cuantos actores políticos que imponen modelos educativos, incluso normas y planes de estudios que terminan siendo ocurrencias de periodos de gobierno.

El día mundial de las docentes y los docentes surgió a partir de la iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de llamar la atención de todos los países del mundo sobre las condiciones laborales del personal docente (1966 y 1997). Ha sido acogido por la Organización de las Naciones Unidas a través de la UNESCO y la UNICEF y se conmemora desde 1994.

         Es una efeméride para no olvidar las implicaciones sociales, políticas y económicas de la profesión docente, de la cual depende en muchas formas el presente y el futuro de los países, de las sociedades.

          Con la idea de Juntos por los docentes, juntos por el mañana, este 2025 UNESCO, UNICEF, OIT y la propone bajo el eslogan Redefinir la docencia como una profesión colaborativa. 

           Es una llamada para tomar postura respecto de todo lo que he compartido en este apunte, para dar pasos reales en las escuelas, en la relación de las familias con las y los docentes... Para impulsar modelos educativos, políticas públicas que al formar desde la formación inicial docentes colaborativos, permitan una verdadera educación de mujeres y hombres colaborativos, ciudadanos capaces de colaborar para asumir los desafíos humanizantes que su aquí y ahora les demandan y que son la semilla de un futuro con espacio para la dignidad humana. Porque ante las posibilidades de la construcción humana, el yo no se basta a sí mismo (puedes leer Cuando el yo no es suficiente: ser por, con y para los demás y el mundoExitosos... y en el fondo fracasados: reflexiones al inicio de un ciclo escolar)

Muchísimas personas podemos colaborar para la dignificación y profesionalidad docente que sustraiga del aislamiento pedagógico, laboral, vocacional del magisterio, para darle carta de ciudadanía a una forma de relación que responda al imperativo antropológico de ser más por, con y para los demás. ¿qué puedes hacer en tu ámbito? Al menos, regalarte unos minutos para reflexionarlo y compartirlo. Y si hay algo más, irlo volviendo parte del patrimonio común de responder al reto de una formación más fiel al llamado de ser más con, por y para los demás en el mundo, encargándonos en un horizonte de trascendencia, del mundo que nos carga. 


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miércoles, 25 de mayo de 2022

Esencia y misión del maestro... Cortázar contra el fracaso de los educadores

Autor: José Rafael de Regil Vélez. Si quieres conocer más del autor, haz click aquí

 
www.wikipedia.com

Con Cortázar, en la médula de la educación

Hace ya tiempo que me encontré con un texto de Julio Cortázar, prolífico reconocido escritor y traductor argentino, autor de Rayuela, una de sus obras más difundidas. Sin embargo el escrito con el que me topé, me dio paz y me dejó buenamente inquieto no tiene nada que ver con su obra literaria. Se trata de un artículo que publicó en la revista Argentina, en 1939 (si quieres leerlo, puedes ir al hipervínculo Esencia y misión del Maestro).

Esencia y misión del maestro es algo así como un mensaje, una invitación y provocación a los normalistas, que habrá de egresar de su formación inicial como profesores y a los que advierte de una de las mayores posibilidades que enfrentarán: el fracaso del educador.

Normalista él mismo (egresó en 1935 de la Normal Mariano Acosta), joven y con deseos de autenticidad rehúye de lo que él llama el maestro correcto, el educador fracaso por antonomasia:

Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y disciplina de sus alumnos. Fracasa convirtiéndose en lo que se suele denominar «un maestro correcto». Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.

Es quien ha olvidado la misión, la finalidad de la educación, en la que se enmarca la esencia del maestro. Con buena pluma Cortázar nos lleva a sin aspaviento al corazón mismo de la teleología educativa: el maestro es un formador de personas, el acompañante del camino que personaliza el mundo exterior y el mundo interior de cada uno.

Mediador de la cultura, provocador de la emergencia de mujeres humanos cultos, el educador vive inmerso en el universo de lo profundamente humano 

Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre –tendencias filosóficas actuales, novísimas, lo afirman a través del genio de Martín Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento, y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber el sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño. Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.


Educar es acercar el patrimonio humano externo a la persona para que dinamice su deseo de inteligir el mundo, de saberse parte de un aquí y ahora gestado antes y en todos lados, de relacionarse con los demás en una praxis de humanización del mundo y en ella permitir el descubrimiento de las profundas dimensiones estéticas, éticas y religiosas que posibilitan exponencialmente la relación con uno, los demás y el mundo al llevarlo a dimensiones de belleza, gratuidad, bondad y sentido.

El maestro se mueve así entre dos actitudes humanizantes de siempre: "Aristóteles y Sócrates: he ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de la realidad a través del cultivo de la propia personalidad".

Por eso el fracaso magisterial es la corrección del docente, solo enseñar el programa, cumplir con la currícula, enseñar conocimientos que si bien es lo socialmente esperado por muchos, no es lo que requieren ni el educador ni los educandos. 

Dicho en mi lenguaje: si no se llega a niveles en los que se evoque, provoque y convoque la humanidad integralmente posible de todos los miembros de la comunidad educativa, la escolarización no será sino pérdida de tiempo e incubadora de problemas personales y sociales que nadie queremos si apostamos por un mundo en el que algo de justicia, creatividad, libertad, solidaridad sean posibles.


El educador se hace, pues con muy poco se nace

Cortázar dice a sus interlocutores del lejano 1939 lo que resuena para nosotros, poco más de 80 años después: la formacion inicial no basta, cuando mucho da herramientas intelectuales y prácticas y -si fue buena- nos abrió a los horizontes. El destacado miembro de la generación del boom literario latinoamericano lo dice:

Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos: hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.

El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio. Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo
 

Y el itinerario de ese largo viaje de estudio es claro:

Nadie se conoce a sí mismo sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lecturas y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo. La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente; nadie puede despertarse mañana y decir: «Sé muchas cosas y nada más». La mejor prueba de cultura suele darla aquél que habla muy poco de sí mismo; porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.

Creo que nuestro autor estaría de acuerdo si afirmamos que las mujeres y hombres que no queremos fracasar como educadores hemos de decir como Plubio Terencio Africano: "Humano soy nada de lo humano me es indiferente" y entonces aventurarnos en la travesía de la propia responsabilidad humanizante (ser cada quien más por, con y para los demás en el mundo), en la de la experiencia docente que conjuga sabiduría reflexiva de sentido, la que viene de ir siendo humano y reconocerse con mediaciones como la literatura, la filosofía e incluso la teología; que se nutre de lecturas, de la contemplación del arte, de viajar, de relacionarse con lo diverso, de ensanchar el mundo.

También en la travesía que supone el conocimiento, la praxis, el irse construyendo expertos en el conocimiento científico educativo y técnico didáctico.

Se trata de irse formando como educador con paciencia, sin prisa y sin pausa, siempre con la visión de que la misión educativa es la formación integral, esa que requiere nuestro hoy para ser humanamente viable, como lo requirió el ayer y lo requerirá el futuro para lo mismo.

Me sumo a Julio Cortázar y apuesto contra el fracaso escolar.


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