Caminar, vivir, compartir...

Durante años viajeros han apuntado en libretas sus vivencias, hallazgos, descubrimientos, curiosidades... Esta es una de ellas, con los apuntes al vuelo de este viajar por la vida . Estas notas brotan de lo que va pasando por mente y corazón en el auto, en la charla, al leer o mirar multimedia. Y se convierten en un espacio de convergencia entre los amigos, quienes también aquí pueden compartir los apuntes que van haciendo de su caminar por la vida.
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lunes, 29 de octubre de 2018

Bernal es más que una peña

Socorro Romero Vargas, si quieres conocer más de la autora, haz click aquí
Rafael de Regil, si quieres conocer más del autor, haz click aquí


Para algunos el nombre del pueblo Bernal, en el municipio Ezequiel Montes del central estado de Querétaro, está indisolublemente ligado al de su peña, enorme monolito (los sitios web turísticos dicen que es el tercer más grande del mundo) que es una gran atracción para subirlo y desde allí contemplar un imponente valle, en especial en el solsticio de primavera.
           Pero el valle es mucho más que la experiencia de subir su peña: es comida, artesanía y también enoturismo, pues su microclima es sumamente adecuado para el cultivo de la vid y la producción de vino.

Una experiencia re-creativa

Era domingo. Salimos de Querétaro y nos enrutamos hacia su aeropuerto y de allí a Bernal... casi 60 kilómetros de carretera que se recorren en un abrir y cerrar de ojos, rodeados de imponentes montañas y fecundos campos. Sin embargo no nos detuvimos en el pueblo: continuamos por la carretera San Juan del Rio-Cadereyta, hasta llegar a Sala Vivé, la finca vitivinícola de Freixenet, México.